{"id":40718,"date":"2016-10-06T14:35:09","date_gmt":"2016-10-06T19:35:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/26-de-marzo-de-2006-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-dios-padre-misericordioso\/"},"modified":"2016-10-06T14:35:09","modified_gmt":"2016-10-06T19:35:09","slug":"26-de-marzo-de-2006-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-dios-padre-misericordioso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/26-de-marzo-de-2006-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-dios-padre-misericordioso\/","title":{"rendered":"26 de marzo de 2006, Visita pastoral a la parroquia romana de Dios Padre Misericordioso"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA <br \/> DE DIOS, PADRE MISERICORDIOSO<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">IV Domingo de Cuaresma, 26 de marzo de 2006<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:&nbsp; <\/i><\/p>\n<p> Este IV domingo de Cuaresma, tradicionalmente designado como &quot;domingo <i>Laetare<\/i>&quot;, est&aacute; impregnado de una alegr&iacute;a que, en cierta medida, aten&uacute;a el clima penitencial de este tiempo santo:&nbsp; &quot;Al&eacute;grate Jerusal&eacute;n \u2014dice la Iglesia en la ant&iacute;fona de entrada\u2014, (&#8230;) gozad y alegraos vosotros, que por ella estabais tristes&quot;. De esta invitaci&oacute;n se hace eco el estribillo del salmo responsorial:&nbsp; &quot;El recuerdo de ti, Se&ntilde;or, es nuestra alegr&iacute;a&quot;. Pensar en Dios da alegr&iacute;a. <\/p>\n<p> Surge espont&aacute;neamente la pregunta:&nbsp; pero &iquest;cu&aacute;l es el motivo por el que debemos alegrarnos? Desde luego, un motivo es la cercan&iacute;a de la Pascua, cuya previsi&oacute;n nos hace gustar anticipadamente la alegr&iacute;a del encuentro con Cristo resucitado. Pero la raz&oacute;n m&aacute;s profunda est&aacute; en el mensaje de las lecturas b&iacute;blicas que la liturgia nos propone hoy y que acabamos de escuchar. Nos recuerdan que, a pesar de nuestra indignidad, somos los destinatarios de la misericordia infinita de Dios. Dios nos ama de un modo que podr&iacute;amos llamar &quot;obstinado&quot;, y nos envuelve con su inagotable ternura. <\/p>\n<p> Esto es lo que resalta ya en la primera lectura, tomada del libro de las Cr&oacute;nicas del Antiguo Testamento (cf.<i> 2 Cr<\/i> 36, 14-16.&nbsp;19-23):&nbsp; el autor sagrado propone una interpretaci&oacute;n sint&eacute;tica y significativa de la historia del pueblo elegido, que experimenta el castigo de Dios como consecuencia de su comportamiento rebelde:&nbsp; el templo es destruido y el pueblo, en el exilio, ya no tiene una tierra; realmente parece que Dios se ha olvidado de &eacute;l. Pero luego ve que a trav&eacute;s de los castigos Dios tiene un plan de misericordia. <\/p>\n<p> Como hemos dicho, la destrucci&oacute;n de la ciudad santa y del templo, y el exilio, tocar&aacute;n el coraz&oacute;n del pueblo y har&aacute;n que vuelva a su Dios para conocerlo m&aacute;s a fondo. Y entonces el Se&ntilde;or, demostrando el primado absoluto de su iniciativa sobre cualquier esfuerzo puramente humano, se servir&aacute; de un pagano, Ciro, rey de Persia, para liberar a Israel. <\/p>\n<p> En el texto que hemos escuchado, la ira y la misericordia del Se&ntilde;or se confrontan en una secuencia dram&aacute;tica, pero al final triunfa el amor, porque Dios es amor. &iquest;C&oacute;mo no recoger, del recuerdo de aquellos hechos lejanos, el mensaje v&aacute;lido para todos los tiempos, incluido el nuestro? Pensando en los siglos pasados podemos ver c&oacute;mo Dios sigue am&aacute;ndonos incluso a trav&eacute;s de los castigos. Los designios de Dios, tambi&eacute;n cuando pasan por la prueba y el castigo, se orientan siempre a un final de misericordia y de perd&oacute;n. <\/p>\n<p> Eso mismo nos lo ha confirmado, en la segunda lectura, el ap&oacute;stol san Pablo, record&aacute;ndonos que &quot;Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos am&oacute;, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo&quot; (<i>Ef<\/i> 2, 4-5). Para expresar esta realidad de salvaci&oacute;n, el Ap&oacute;stol, adem&aacute;s del t&eacute;rmino &quot;misericordia&quot;, <i>eleos<\/i>, utiliza tambi&eacute;n la palabra &quot;amor&quot;, <i>agape<\/i>, recogida y amplificada ulteriormente en la bell&iacute;sima afirmaci&oacute;n que hemos escuchado en la p&aacute;gina evang&eacute;lica:&nbsp; &quot;Tanto am&oacute; Dios al mundo, que entreg&oacute; a su Hijo &uacute;nico, para que no perezca ninguno de los que creen en &eacute;l, sino que tengan vida eterna&quot; (<i>Jn<\/i> 3, 16). <\/p>\n<p> Sabemos que esa &quot;entrega&quot; por parte del Padre tuvo un desenlace dram&aacute;tico:&nbsp; lleg&oacute; hasta el sacrificio de su Hijo en la cruz. Si toda la misi&oacute;n hist&oacute;rica de Jes&uacute;s es signo elocuente del amor de Dios, lo es de modo muy singular su muerte, en la que se manifest&oacute; plenamente la ternura redentora de Dios. Por consiguiente, siempre, pero especialmente en este tiempo cuaresmal, la cruz debe estar en el centro de nuestra meditaci&oacute;n; en ella contemplamos la gloria del Se&ntilde;or que resplandece en el cuerpo martirizado de Jes&uacute;s. Precisamente en esta entrega total de s&iacute; se manifiesta la grandeza de Dios, que es amor. <\/p>\n<p> Todo cristiano est&aacute; llamado a comprender, vivir y testimoniar con su existencia la gloria del Crucificado. La cruz \u2014la entrega de s&iacute; mismo del Hijo de Dios\u2014 es, en definitiva, el &quot;signo&quot; por excelencia que se nos ha dado para comprender la verdad del hombre y la verdad de Dios:&nbsp; todos hemos sido creados y redimidos por un Dios que por amor inmol&oacute; a su Hijo &uacute;nico. Por eso, como escrib&iacute; en la enc&iacute;clica <i> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-caritas-est.html\">Deus caritas est<\/a><\/i>, en la cruz &quot;se realiza ese ponerse Dios contra s&iacute; mismo, al entregarse para dar nueva vida al hombre y salvarlo:&nbsp; esto es amor en su forma m&aacute;s radical&quot; (n. 12).<br \/>&nbsp;<br \/> &iquest;C&oacute;mo responder a este amor radical del Se&ntilde;or? El evangelio nos presenta a un personaje de nombre Nicodemo, miembro del Sanedr&iacute;n de Jerusal&eacute;n, que de noche va a buscar a Jes&uacute;s. Se trata de un hombre de bien, atra&iacute;do por las palabras y el ejemplo del Se&ntilde;or, pero que tiene miedo de los dem&aacute;s, duda en dar el salto de la fe. Siente la fascinaci&oacute;n de este Rabb&iacute;, tan diferente de los dem&aacute;s, pero no logra superar los condicionamientos del ambiente contrario a Jes&uacute;s y titubea en el umbral de la fe. <\/p>\n<p> &iexcl;Cu&aacute;ntos, tambi&eacute;n en nuestro tiempo, buscan a Dios, buscan a Jes&uacute;s y a su Iglesia, buscan la misericordia divina, y esperan un &quot;signo&quot; que toque su mente y su coraz&oacute;n! Hoy, como entonces, el evangelista nos recuerda que el &uacute;nico &quot;signo&quot; es Jes&uacute;s elevado en la cruz:&nbsp; Jes&uacute;s muerto y resucitado es el signo absolutamente suficiente. En &eacute;l podemos comprender la verdad de la vida y obtener la salvaci&oacute;n. Este es el anuncio central de la Iglesia, que no cambia a lo largo de los siglos. Por tanto, la fe cristiana no es ideolog&iacute;a, sino encuentro personal con Cristo crucificado y resucitado. De esta experiencia, que es individual y comunitaria, surge un nuevo modo de pensar y de actuar:&nbsp; como testimonian los santos, nace una existencia marcada por el amor. <\/p>\n<p> Queridos amigos, este misterio es particularmente elocuente en vuestra parroquia, dedicada a &quot;Dios, Padre misericordioso&quot;. Como sabemos bien, fue querida por mi amado predecesor Juan Pablo II en recuerdo del gran jubileo del a&ntilde;o 2000, para que sintetizara de manera eficaz el significado de aquel extraordinario acontecimiento espiritual. Al meditar sobre la misericordia del Se&ntilde;or, que se revel&oacute; de modo total y definitivo en el misterio de la cruz, me viene a la memoria el texto que Juan Pablo II hab&iacute;a preparado para la cita con los fieles el domingo 3 de abril, domingo <i>in Albis, <\/i>del a&ntilde;o pasado. En los designios divinos estaba escrito que &eacute;l nos iba a dejar precisamente en la v&iacute;spera de aquel d&iacute;a, el s&aacute;bado 2 de abril \u2014todos lo recordamos bien\u2014, y por eso no pudo pronunciar aquellas palabras, que me complace volver a proponeros a vosotros, queridos hermanos y hermanas. Escribi&oacute; lo siguiente:&nbsp; &quot;A la humanidad, que a veces parece extraviada y dominada por el poder del mal, del ego&iacute;smo y del miedo, el Se&ntilde;or resucitado le ofrece como don su amor que perdona, reconcilia y suscita de nuevo la esperanza. Es un amor que convierte los corazones y da la paz&quot;. El Papa, en ese &uacute;ltimo texto, que es como un testamento, a&ntilde;adi&oacute;:&nbsp; &quot;&iexcl;Cu&aacute;nta necesidad tiene el mundo de comprender y acoger la Misericordia divina!&quot; (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/angelus\/2005\/documents\/hf_jp-ii_reg_20050403_divina-misericordia.html\">Regina Caeli<\/a><\/i>, n. 2:&nbsp; <i>L&#8217;Osservatore Romano<\/i>, edici&oacute;n en lengua espa&ntilde;ola, 8 de abril de 2005, p. 5). <\/p>\n<p> Comprender y acoger el amor misericordioso de Dios:&nbsp; que este sea vuestro compromiso sobre todo en el seno de las familias y tambi&eacute;n en todos los &aacute;mbitos del barrio. Expreso de coraz&oacute;n este deseo, a la vez que os saludo cordialmente, comenzando por los sacerdotes que se ocupan de vuestra comunidad bajo la gu&iacute;a del p&aacute;rroco, don Gianfranco Corbino, al que doy sinceramente las gracias por haberse hecho int&eacute;rprete de vuestros sentimientos con una bella presentaci&oacute;n de este edificio, de esta &quot;barca&quot; de Pedro y del Se&ntilde;or. <\/p>\n<p> Extiendo mi saludo al cardenal vicario Camillo Ruini y al cardenal Crescenzio Sepe, titular de vuestra iglesia, al vicegerente y obispo del sector este de Roma, y a todos los que cooperan activamente en los diversos servicios parroquiales. S&eacute; que vuestra comunidad es joven \u2014tiene s&oacute;lo diez a&ntilde;os de vida\u2014 y que vivi&oacute; sus primeros tiempos en condiciones precarias, mientras se constru&iacute;an los locales actuales. S&eacute; tambi&eacute;n que las dificultades iniciales, en vez de desanimaros, os han impulsado a un compromiso apost&oacute;lico com&uacute;n, con una atenci&oacute;n particular al campo de la catequesis, de la liturgia y de la caridad. Proseguid, queridos amigos, por el camino emprendido, esforz&aacute;ndoos por hacer que vuestra parroquia sea una verdadera familia, donde la fidelidad a la palabra de Dios y a la tradici&oacute;n de la Iglesia se transforme d&iacute;a tras d&iacute;a, cada vez m&aacute;s, en la regla de vida. <\/p>\n<p> S&eacute;, adem&aacute;s, que vuestra iglesia, por su original estructura arquitect&oacute;nica, es meta de muchos visitantes. Haced que aprecien no s&oacute;lo la belleza particular del edificio sagrado, sino sobre todo la riqueza de una comunidad viva, dedicada a&nbsp;testimoniar el amor de Dios, Padre misericordioso, amor que es el verdadero secreto de la alegr&iacute;a cristiana, a la que nos invita este domingo, domingo <i> Laetare<\/i>. Dirigiendo la mirada a Mar&iacute;a, &quot;Madre de la santa alegr&iacute;a&quot;, pid&aacute;mosle que nos ayude a profundizar las razones de nuestra fe, para que, como nos exhorta la liturgia hoy, renovados en el esp&iacute;ritu y con coraz&oacute;n alegre correspondamos al amor eterno e infinito de Dios. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2006 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE DIOS, PADRE MISERICORDIOSO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI IV Domingo de Cuaresma, 26 de marzo de 2006 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas:&nbsp; Este IV domingo de Cuaresma, tradicionalmente designado como &quot;domingo Laetare&quot;, est&aacute; impregnado de una alegr&iacute;a que, en cierta medida, aten&uacute;a el clima penitencial de este &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/26-de-marzo-de-2006-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-dios-padre-misericordioso\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab26 de marzo de 2006, Visita pastoral a la parroquia romana de Dios Padre Misericordioso\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40718","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40718","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40718"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40718\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40718"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40718"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40718"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}