{"id":40720,"date":"2016-10-06T14:35:11","date_gmt":"2016-10-06T19:35:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/24-de-marzo-de-2006-consistorio-ordinario-publico-para-la-creacion-de-los-nuevos-cardenales\/"},"modified":"2016-10-06T14:35:11","modified_gmt":"2016-10-06T19:35:11","slug":"24-de-marzo-de-2006-consistorio-ordinario-publico-para-la-creacion-de-los-nuevos-cardenales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/24-de-marzo-de-2006-consistorio-ordinario-publico-para-la-creacion-de-los-nuevos-cardenales\/","title":{"rendered":"24 de marzo de 2006, Consistorio Ordinario P\u00fablico para la creaci\u00f3n de los nuevos Cardenales"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">CONSISTORIO ORDINARIO P&Uacute;BLICO <br \/>PARA LA CREACI&Oacute;N DE NUEVOS CARDENALES <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI <\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Plaza de San Pedro<br \/>Viernes 24 de marzo de 2006<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Venerados cardenales, <br \/>patriarcas y obispos; <br \/>ilustres se&ntilde;ores y se&ntilde;oras; <br \/>queridos hermanos y hermanas:<\/i>&nbsp; <\/p>\n<p> En esta v&iacute;spera de la solemnidad de la Anunciaci&oacute;n del Se&ntilde;or, el clima penitencial de la Cuaresma deja espacio a la fiesta:&nbsp; en efecto, hoy el Colegio de cardenales se enriquece con quince nuevos miembros. Con viva cordialidad os dirijo mi saludo ante todo a vosotros, queridos hermanos, a quienes he tenido la alegr&iacute;a de crear cardenales, a la vez que agradezco <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20060324_levada-consistory_sp.html\">al cardenal William Joseph Levada<\/a> los sentimientos y los pensamientos que acaba de expresarme en nombre de todos vosotros. <\/p>\n<p> Tambi&eacute;n me alegra saludar a los dem&aacute;s se&ntilde;ores cardenales, a los venerados patriarcas, a los obispos, a los sacerdotes, a los religiosos y a las religiosas, as&iacute; como a los numerosos fieles, y en particular a los familiares que han venido aqu&iacute; para acompa&ntilde;ar, con la oraci&oacute;n y la alegr&iacute;a cristiana, a los nuevos purpurados. <\/p>\n<p> Acojo con especial gratitud a las distinguidas autoridades gobernativas y civiles, que representan diversas naciones e instituciones. El consistorio ordinario p&uacute;blico es un acontecimiento que manifiesta con gran elocuencia la naturaleza universal de la Iglesia, extendida por el mundo entero para anunciar a todos la buena nueva de Cristo Salvador. El amado Juan Pablo II celebr&oacute; nueve, contribuyendo as&iacute;, de manera decisiva, a renovar el Colegio cardenalicio, seg&uacute;n las orientaciones que el concilio Vaticano II y el siervo de Dios Pablo VI hab&iacute;an dado. Es verdad que a lo largo de los siglos han cambiado muchas cosas por lo que concierne al Colegio cardenalicio; sin embargo, no han cambiado la sustancia y la naturaleza esencial de este importante organismo eclesial. Sus antiguas ra&iacute;ces, su desarrollo hist&oacute;rico y su composici&oacute;n actual hacen verdaderamente de &eacute;l una especie de &quot;Senado&quot;, llamado a cooperar &iacute;ntimamente con el Sucesor de Pedro en la realizaci&oacute;n de las tareas relacionadas con su ministerio apost&oacute;lico universal. <\/p>\n<p> La palabra de Dios, que acaba de proclamarse, nos hace retroceder en el tiempo. Juntamente con el evangelista san Marcos nos hemos remontado al origen mismo de la Iglesia y, en particular, al origen del ministerio petrino. Con los ojos del coraz&oacute;n hemos vuelto a ver al Se&ntilde;or Jes&uacute;s, a cuya alabanza y gloria est&aacute; totalmente orientado y dedicado el acto que estamos realizando. Nos ha dicho palabras que nos han tra&iacute;do a la memoria la definici&oacute;n del Romano Pont&iacute;fice que tanto gustaba a san Gregorio Magno:&nbsp;<i>&quot;Servus servorum Dei&quot;<\/i>. <\/p>\n<p> En efecto, Jes&uacute;s, explicando a los doce Ap&oacute;stoles que su autoridad deb&iacute;a ejercerse de modo muy diferente del de los &quot;jefes de las naciones&quot;, resume esta modalidad con el estilo del servicio:&nbsp; &quot;El que quiera llegar a ser grande entre vosotros, ser&aacute; vuestro servidor (<i>&#x3b4;&#x3b9;&#x3ac;&#x3ba;&#x3bf;&#x3bd;&#x3bf;&#x3c2;<\/i>), y el que quiera ser el primero entre vosotros, ser&aacute; esclavo de todos (aqu&iacute; Jes&uacute;s utiliza la palabra m&aacute;s fuerte:&nbsp;<i>&#x3b4;&#x3bf;&#x3c5;&#x3bb;&#x3bf;&#x3c2;<\/i>)&quot; (<i>Mc<\/i> 10, 43-44). La total y generosa disponibilidad para servir a los dem&aacute;s es el signo distintivo de quien en la Iglesia est&aacute; revestido de autoridad, porque as&iacute; sucedi&oacute; con el Hijo del hombre, que no vino &quot;a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos&quot; (<i>Mc<\/i>&nbsp;10, 45). Aun siendo Dios, m&aacute;s a&uacute;n, impulsado precisamente por su divinidad, asumi&oacute; la forma de siervo \u2014<i>&quot;formam servi&quot;<\/i>\u2014, como dice admirablemente el himno a Cristo contenido en la carta a los Filipenses (cf. <i>Flp<\/i> 2, 6-7). <\/p>\n<p> As&iacute; pues, el primer &quot;Siervo de los siervos de Dios&quot; es Jes&uacute;s. Detr&aacute;s de &eacute;l, y unidos a &eacute;l, los Ap&oacute;stoles; y, entre estos, de modo especial, Pedro, al que el Se&ntilde;or encomend&oacute; la responsabilidad de guiar su grey. El Papa tiene como tarea ser el primer servidor de todos. Esta actitud est&aacute; claramente atestiguada en la primera lectura de esta liturgia, que nos vuelve a proponer una exhortaci&oacute;n de Pedro a los &quot;presb&iacute;teros&quot; y a los ancianos de la comunidad (cf. <i>1 P<\/i> 5, 1). Es una exhortaci&oacute;n hecha con la autoridad de que goza el Ap&oacute;stol por haber sido testigo de los sufrimientos de Cristo, buen Pastor. Se percibe que las palabras de Pedro provienen de la experiencia personal del servicio a la grey de Dios, pero antes y m&aacute;s a&uacute;n se fundan en la experiencia directa del comportamiento de Jes&uacute;s:&nbsp; de su modo se servir hasta el sacrificio de s&iacute; mismo, de su humillaci&oacute;n hasta la muerte y muerte de cruz, confiando s&oacute;lo en el Padre, que lo exalt&oacute; en el momento oportuno. Pedro, como Pablo, fue &iacute;ntimamente &quot;conquistado&quot; por Cristo \u2014<i>&quot;comprehensus sum a Christo Iesu&quot;<\/i> (<i>Flp<\/i> 3, 12)\u2014, y como Pablo puede exhortar con plena autoridad a los ancianos, porque ya no vive &eacute;l, sino que es Cristo quien vive en &eacute;l:&nbsp; &quot;V<i>ivo autem iam non ego, vivit vero in me Christus&quot;<\/i> (<i>Ga<\/i> 2, 20). <\/p>\n<p> S&iacute;, venerados y queridos hermanos, lo que afirma el Pr&iacute;ncipe de los Ap&oacute;stoles se aplica particularmente a quien est&aacute; llamado a vestirse con la p&uacute;rpura cardenalicia:&nbsp; &quot;A los ancianos que est&aacute;n entre vosotros los exhorto yo, anciano como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y part&iacute;cipe de la gloria que est&aacute; para manifestarse&quot; (<i>1P<\/i> 5, 1). Son palabras que, aun en su estructura esencial, evocan el misterio pascual, particularmente presente en nuestro coraz&oacute;n durante estos d&iacute;as de Cuaresma. San Pedro se las aplica a s&iacute; mismo en cuanto &quot;anciano como ellos&quot; (&#x3c3;&#x3c5;&#x3bc;&#x3c0;&#x3c1;&#x3b5;&#x3c3;&#x3b2;&#x3cd;&#x3c4;&#x3b5;&#x3c1;&#x3bf;&#x3c2;), dando as&iacute; a entender que el anciano en la Iglesia, el presb&iacute;tero, por la experiencia acumulada con los a&ntilde;os y por las pruebas afrontadas y superadas, debe estar especialmente &quot;en sinton&iacute;a&quot; con el dinamismo &iacute;ntimo del misterio pascual. <\/p>\n<p> Queridos hermanos que acab&aacute;is de recibir la dignidad cardenalicia, &iexcl;cu&aacute;ntas veces hab&eacute;is encontrado en estas palabras motivo de meditaci&oacute;n y de est&iacute;mulo espiritual para seguir las huellas del Se&ntilde;or crucificado y resucitado! Estas palabras tendr&aacute;n una confirmaci&oacute;n ulterior y comprometedora en lo que la nueva responsabilidad os exigir&aacute;. Unidos m&aacute;s estrechamente al Sucesor de Pedro, est&aacute;is llamados a colaborar con &eacute;l en la realizaci&oacute;n de su peculiar servicio eclesial, y esto significar&aacute; para vosotros una participaci&oacute;n m&aacute;s intensa en el misterio de la cruz, compartiendo los sufrimientos de Cristo. Y todos nosotros somos realmente testigos de sus sufrimientos hoy en el mundo y tambi&eacute;n en la Iglesia, y precisamente as&iacute; tambi&eacute;n somos part&iacute;cipes de su gloria. Esto os permitir&aacute; tomar m&aacute;s abundantemente de los manantiales de la gracia y difundir m&aacute;s eficazmente en vuestro entorno sus frutos ben&eacute;ficos. <\/p>\n<p> Venerados y queridos hermanos, quisiera resumir el sentido de vuestra nueva llamada con la palabra que puse en el centro de mi primera enc&iacute;clica:&nbsp; <i> caritas<\/i>. Tambi&eacute;n corresponde bien al color de la sotana cardenalicia. Que la p&uacute;rpura con que os revest&iacute;s sea siempre expresi&oacute;n de la <i>caritas Christi<\/i>, estimul&aacute;ndoos a un amor apasionado a Cristo, a su Iglesia y a la humanidad. Ahora ten&eacute;is un motivo ulterior para tratar de vivir los mismos sentimientos que impulsaron al Hijo de Dios encarnado a derramar su sangre como expiaci&oacute;n de los pecados de toda la humanidad. <\/p>\n<p> Cuento con vosotros, venerados hermanos; cuento con todo el Colegio del que entr&aacute;is a formar parte, para anunciar al mundo que <i>&quot;Deus caritas est&quot;<\/i>, y para hacerlo ante todo con el testimonio de&nbsp;sincera comuni&oacute;n entre los cristianos. &quot;En esto <font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font>dijo Jes&uacute;s\u2014 conocer&aacute;n todos que sois disc&iacute;pulos m&iacute;os:&nbsp; si os ten&eacute;is amor los unos a los otros&quot; (<i>Jn<\/i> 13, 35). Cuento con vosotros, queridos hermanos cardenales, para hacer que el principio de la caridad se irradie y logre vivificar a la Iglesia en todos los grados de su jerarqu&iacute;a, en todas las comunidades e institutos religiosos, en todas las iniciativas espirituales, apost&oacute;licas y de animaci&oacute;n social. Cuento con vosotros para que el esfuerzo com&uacute;n de fijar la mirada en el Coraz&oacute;n abierto de Cristo haga m&aacute;s seguro y &aacute;gil el camino hacia la unidad plena de los cristianos. Cuento con vosotros para que, gracias a la atenta valorizaci&oacute;n de los peque&ntilde;os y los pobres, la Iglesia presente al mundo de modo eficaz el anuncio y el desaf&iacute;o de la civilizaci&oacute;n del amor. Me complace ver todo esto simbolizado en la p&uacute;rpura con que est&aacute;is revestidos. Que sea verdaderamente s&iacute;mbolo del ardiente amor cristiano que se trasluce en vuestra existencia. <\/p>\n<p> Pongo este deseo en las manos maternas de la Virgen de Nazaret, de quien el Hijo de Dios tom&oacute; la sangre que derramar&iacute;a luego en la cruz como testimonio supremo de su caridad. En el misterio de la Anunciaci&oacute;n, que nos disponemos a celebrar, se nos revela que por obra del Esp&iacute;ritu Santo el Verbo divino se hizo carne y acamp&oacute; entre nosotros. Que por intercesi&oacute;n de Mar&iacute;a descienda abundantemente sobre los nuevos cardenales y sobre todos nosotros la efusi&oacute;n del Esp&iacute;ritu de verdad y caridad, para que, cada vez m&aacute;s plenamente configurados con Cristo, podamos dedicarnos incansablemente a la edificaci&oacute;n de la Iglesia y a la difusi&oacute;n del Evangelio en el mundo. <\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2006 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n<p> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CONSISTORIO ORDINARIO P&Uacute;BLICO PARA LA CREACI&Oacute;N DE NUEVOS CARDENALES HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI Plaza de San PedroViernes 24 de marzo de 2006 &nbsp; Venerados cardenales, patriarcas y obispos; ilustres se&ntilde;ores y se&ntilde;oras; queridos hermanos y hermanas:&nbsp; En esta v&iacute;spera de la solemnidad de la Anunciaci&oacute;n del Se&ntilde;or, el clima penitencial de la Cuaresma &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/24-de-marzo-de-2006-consistorio-ordinario-publico-para-la-creacion-de-los-nuevos-cardenales\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab24 de marzo de 2006, Consistorio Ordinario P\u00fablico para la creaci\u00f3n de los nuevos Cardenales\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40720","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40720","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40720"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40720\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40720"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40720"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40720"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}