{"id":40722,"date":"2016-10-06T14:35:14","date_gmt":"2016-10-06T19:35:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-marzo-de-2006-bendicion-e-imposicion-de-la-ceniza-en-la-basilica-de-santa-sabina\/"},"modified":"2016-10-06T14:35:14","modified_gmt":"2016-10-06T19:35:14","slug":"1-de-marzo-de-2006-bendicion-e-imposicion-de-la-ceniza-en-la-basilica-de-santa-sabina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-marzo-de-2006-bendicion-e-imposicion-de-la-ceniza-en-la-basilica-de-santa-sabina\/","title":{"rendered":"1 de marzo de 2006, Bendici\u00f3n e imposici\u00f3n de la ceniza en la Bas\u00edlica de Santa Sabina"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI <br \/>DURANTE LA CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA <br \/>EN LA BAS&Iacute;LICA DE SANTA SABINA EL MI&Eacute;RCOLES DE CENIZA<\/font><\/b><\/p>\n<p>1 de marzo de 2006<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Se&ntilde;ores cardenales; <br \/>venerados hermanos en el episcopado y en el presbiterado; <br \/>queridos hermanos y hermanas:&nbsp;<\/i> <\/p>\n<p> La procesi&oacute;n penitencial, con la que hemos iniciado esta celebraci&oacute;n, nos ha ayudado a entrar en el clima t&iacute;pico de la Cuaresma, que es una peregrinaci&oacute;n personal y comunitaria de conversi&oacute;n y renovaci&oacute;n espiritual. Seg&uacute;n la antiqu&iacute;sima tradici&oacute;n romana de las &quot;estaciones&quot; cuaresmales, durante este tiempo los fieles, juntamente con los peregrinos, cada d&iacute;a se re&uacute;nen y hacen una parada \u2014<i>statio<\/i>\u2014 en una de las muchas &quot;memorias&quot; de los m&aacute;rtires, que constituyen los cimientos de la Iglesia de Roma. En las bas&iacute;licas, donde se exponen sus reliquias, se celebra la santa misa precedida por una procesi&oacute;n, durante la cual se cantan las letan&iacute;as de los santos. As&iacute; se recuerda a los que con su sangre dieron testimonio de Cristo, y su evocaci&oacute;n impulsa a cada cristiano a renovar su adhesi&oacute;n al Evangelio. A pesar del paso de los siglos, estos ritos conservan su valor, porque recuerdan cu&aacute;n importante es, tambi&eacute;n en nuestros tiempos, acoger sin componendas las palabras de Jes&uacute;s:&nbsp; &quot;El que quiera venir en pos de m&iacute;, ni&eacute;guese a s&iacute; mismo, tome su cruz cada d&iacute;a y s&iacute;game&quot; (<i>Lc<\/i> 9, 23). <\/p>\n<p> Otro rito simb&oacute;lico, gesto propio y exclusivo del primer d&iacute;a de Cuaresma, es la <i>imposici&oacute;n de la ceniza<\/i>. &iquest;Cu&aacute;l es su significado m&aacute;s hondo? Ciertamente, no se trata de un mero ritualismo, sino de algo m&aacute;s profundo, que toca nuestro coraz&oacute;n. Nos ayuda a comprender la actualidad de la advertencia del profeta Joel, que recoge la primera lectura, una advertencia que conserva tambi&eacute;n para nosotros su validez saludable:&nbsp; a los gestos exteriores debe corresponder siempre la sinceridad del alma y la coherencia de las obras. <\/p>\n<p> En efecto, &iquest;de qu&eacute; sirve \u2014se pregunta el autor inspirado\u2014 rasgarse las vestiduras, si el coraz&oacute;n sigue lejos del Se&ntilde;or, es decir, del bien y de la justicia? Lo que cuenta, en realidad, es volver a Dios, con un coraz&oacute;n sinceramente arrepentido, para obtener su misericordia (cf. <i>Jl<\/i> 2, 12-18). Un coraz&oacute;n nuevo y un esp&iacute;ritu nuevo es lo que pedimos en el Salmo penitencial por excelencia, el <i>Miserere<\/i>, que hoy cantamos con el estribillo &quot;Misericordia, Se&ntilde;or:&nbsp; hemos pecado&quot;. El verdadero creyente, consciente de que es pecador, aspira con todo su ser \u2014esp&iacute;ritu, alma y cuerpo\u2014 al perd&oacute;n divino, como a una nueva creaci&oacute;n, capaz de devolverle la alegr&iacute;a y la esperanza (cf. <i> Sal<\/i> 50, 3.&nbsp;5.&nbsp;12.&nbsp;14). <\/p>\n<p> Otro aspecto de la espiritualidad cuaresmal es el que podr&iacute;amos llamar &quot;agon&iacute;stico&quot;, y se refleja en la <i>oraci&oacute;n colecta <\/i>de hoy, donde se habla de &quot;armas&quot; de la penitencia y de &quot;combate&quot; contra las fuerzas del mal. Cada d&iacute;a, pero especialmente en Cuaresma, el cristiano debe librar un combate, como el que Cristo libr&oacute; en el desierto de Jud&aacute;, donde durante cuarenta d&iacute;as fue tentado por el diablo, y luego en Getseman&iacute;, cuando rechaz&oacute; la &uacute;ltima tentaci&oacute;n, aceptando hasta el fondo la voluntad del Padre. <\/p>\n<p> Se trata de un combate espiritual, que se libra contra el pecado y, en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, contra satan&aacute;s. Es un combate que implica a toda la persona y exige una atenta y constante vigilancia. San Agust&iacute;n afirma que quien quiere caminar en el amor de Dios y en su misericordia no puede contentarse con evitar los pecados graves y mortales, sino que &quot;hace la verdad reconociendo tambi&eacute;n los pecados que se consideran menos graves (&#8230;) y va a la luz realizando obras dignas. Tambi&eacute;n los pecados menos graves, si nos descuidamos, proliferan y producen la muerte&quot; (<i>In Io. evang<\/i>. 12, 13, 35). <\/p>\n<p> Por consiguiente, la Cuaresma nos recuerda que la vida cristiana es un combate sin pausa, en el que se deben usar las &quot;armas&quot; de la oraci&oacute;n, el ayuno y la penitencia. Combatir contra el mal, contra cualquier forma de ego&iacute;smo y de odio, y morir a s&iacute; mismos para vivir en Dios es el itinerario asc&eacute;tico que todos los disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s est&aacute;n llamados a recorrer con humildad y paciencia, con generosidad y perseverancia. <\/p>\n<p> El d&oacute;cil seguimiento del divino Maestro convierte a los cristianos en testigos y ap&oacute;stoles de paz. Podr&iacute;amos decir que esta actitud interior nos ayuda tambi&eacute;n a poner mejor de relieve cu&aacute;l debe ser la respuesta cristiana a la violencia que amenaza la paz del mundo. Ciertamente, no es la venganza, ni el odio, ni tampoco la huida hacia un falso espiritualismo. La respuesta de los disc&iacute;pulos de Cristo consiste, m&aacute;s bien, en recorrer el camino elegido por &eacute;l, que, ante los males de su tiempo y de todos los tiempos, abraz&oacute; decididamente la cruz, siguiendo el sendero m&aacute;s largo, pero eficaz, del amor. Tras sus huellas y unidos a &eacute;l, debemos esforzarnos todos por oponernos al mal con el bien, a la mentira con la verdad, al odio con el amor. <\/p>\n<p> En la enc&iacute;clica <i> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-caritas-est.html\">Deus caritas est<\/a><\/i> quise presentar este amor como el secreto de nuestra conversi&oacute;n personal y eclesial. Comentando las palabras de san Pablo a los Corintios:&nbsp; &quot;Nos apremia el amor de Cristo&quot; (<i>2 Co<\/i> 5, 14), subray&eacute; que &quot;la conciencia de que en &eacute;l Dios mismo se ha entregado por nosotros hasta la muerte tiene que llevarnos a vivir no ya para nosotros mismos, sino para &eacute;l y, con &eacute;l, para los dem&aacute;s&quot; (n. 33). <\/p>\n<p> El amor, como reafirma Jes&uacute;s en el pasaje evang&eacute;lico de hoy, debe traducirse despu&eacute;s en gestos concretos en favor del pr&oacute;jimo, y en especial en favor de los pobres y los necesitados, subordinando siempre el valor de las &quot;obras buenas&quot; a la sinceridad de la relaci&oacute;n con el &quot;Padre celestial&quot;, que &quot;ve en lo secreto&quot; y &quot;recompensar&aacute;&quot; a los que hacen el bien de modo humilde y desinteresado (cf. <i> Mt<\/i> 6,&nbsp;1.&nbsp;4.&nbsp;6.&nbsp;18). <\/p>\n<p> La concreci&oacute;n del amor constituye uno de los elementos esenciales de la vida de los cristianos, a los que Jes&uacute;s estimula a ser luz del mundo, para que los hombres, al ver sus &quot;buenas obras&quot;, glorifiquen a Dios (cf. <i>Mt<\/i> 5, 16). Esta recomendaci&oacute;n llega a nosotros muy oportunamente al inicio de la Cuaresma, para que comprendamos cada vez mejor que &quot;la caridad no es una especie de actividad de asistencia social (&#8230;), sino que pertenece a su naturaleza y es manifestaci&oacute;n irrenunciable de su propia esencia&quot; (<i><a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-caritas-est.html\">Deus caritas est<\/a>,<\/i> 25). El verdadero amor se traduce en gestos que no excluyen a nadie, a ejemplo del buen samaritano, el cual, con gran apertura de esp&iacute;ritu, ayud&oacute; a un desconocido necesitado, al que encontr&oacute; &quot;por casualidad&quot; a la vera del camino (cf. <i>Lc<\/i> 10, 31). <\/p>\n<p> Se&ntilde;ores cardenales, venerados hermanos en el episcopado y en el presbiterado, queridos religiosos, religiosas y fieles laicos, a quienes saludo con gran cordialidad, entremos en el clima t&iacute;pico de este tiempo lit&uacute;rgico con estos sentimientos, dejando que la palabra de Dios nos ilumine y nos gu&iacute;e. En Cuaresma escucharemos con frecuencia la invitaci&oacute;n a convertirnos y creer en el Evangelio, y se nos invitar&aacute; constantemente a abrir el esp&iacute;ritu a la fuerza de la gracia divina. <\/p>\n<p> Aprovechemos estas ense&ntilde;anzas que nos dar&aacute; en abundancia la Iglesia durante estas semanas. Animados por un fuerte compromiso de oraci&oacute;n, decididos a un esfuerzo cada vez mayor de penitencia, de ayuno y de solicitud amorosa por los hermanos, encamin&eacute;monos hacia la Pascua, acompa&ntilde;ados por la Virgen Mar&iacute;a, Madre de la Iglesia y modelo de todo aut&eacute;ntico disc&iacute;pulo de Cristo. <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2006 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI DURANTE LA CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA EN LA BAS&Iacute;LICA DE SANTA SABINA EL MI&Eacute;RCOLES DE CENIZA 1 de marzo de 2006 &nbsp; Se&ntilde;ores cardenales; venerados hermanos en el episcopado y en el presbiterado; queridos hermanos y hermanas:&nbsp; La procesi&oacute;n penitencial, con la que hemos iniciado esta celebraci&oacute;n, nos ha ayudado a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-marzo-de-2006-bendicion-e-imposicion-de-la-ceniza-en-la-basilica-de-santa-sabina\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab1 de marzo de 2006, Bendici\u00f3n e imposici\u00f3n de la ceniza en la Bas\u00edlica de Santa Sabina\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40722","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40722","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40722"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40722\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40722"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40722"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40722"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}