{"id":40723,"date":"2016-10-06T14:35:18","date_gmt":"2016-10-06T19:35:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-febrero-de-2006-visita-pastoral-a-la-parroquia-de-santa-ana-en-el-vaticano\/"},"modified":"2016-10-06T14:35:18","modified_gmt":"2016-10-06T19:35:18","slug":"5-de-febrero-de-2006-visita-pastoral-a-la-parroquia-de-santa-ana-en-el-vaticano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-febrero-de-2006-visita-pastoral-a-la-parroquia-de-santa-ana-en-el-vaticano\/","title":{"rendered":"5 de febrero de 2006, Visita pastoral a la Parroquia de Santa Ana en el Vaticano"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI <br \/>DURANTE LA MISA CELEBRADA EN LA PARROQUIA DE SANTA ANA<\/font><\/b><\/p>\n<p>El Vaticano, domingo 5 de febrero de 2006 <\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:&nbsp; <\/i><\/p>\n<p> El evangelio que acabamos de escuchar comienza con un episodio muy simp&aacute;tico, muy hermoso, pero tambi&eacute;n lleno de significado. El Se&ntilde;or va a casa de Sim&oacute;n Pedro y Andr&eacute;s, y encuentra enferma con fiebre a la suegra de Pedro; la toma de la mano, la levanta y la mujer se cura y se pone a servir. En este episodio aparece simb&oacute;licamente toda la misi&oacute;n de Jes&uacute;s. Jes&uacute;s, viniendo del Padre, llega a la casa de la humanidad, a nuestra tierra, y encuentra una humanidad enferma, enferma de fiebre, de la fiebre de las ideolog&iacute;as, las idolatr&iacute;as, el olvido de Dios. El Se&ntilde;or nos da su mano, nos levanta y nos cura. Y lo hace en todos los siglos; nos toma de la mano con su palabra, y as&iacute; disipa la niebla de las ideolog&iacute;as, de las idolatr&iacute;as. Nos toma de la mano en los sacramentos, nos cura de la fiebre de nuestras pasiones y de nuestros pecados mediante la absoluci&oacute;n en el sacramento de la Reconciliaci&oacute;n. Nos da la capacidad de levantarnos, de estar de pie delante de Dios y delante de los hombres. Y precisamente con este contenido de la liturgia dominical el Se&ntilde;or se encuentra con nosotros, nos toma de la mano, nos levanta y nos cura siempre de nuevo con el don de su palabra, con el don de s&iacute; mismo. <\/p>\n<p> Pero tambi&eacute;n la segunda parte de este episodio es importante; esta mujer, reci&eacute;n curada, se pone a servirlos, dice el evangelio. Inmediatamente comienza a trabajar, a estar a disposici&oacute;n de los dem&aacute;s, y as&iacute; se convierte en representaci&oacute;n de tantas buenas mujeres, madres, abuelas, mujeres de diversas profesiones, que est&aacute;n disponibles, se levantan y sirven, y son el alma de la familia, el alma de la parroquia. <\/p>\n<p> Como se ve en el cuadro pintado sobre el altar, no s&oacute;lo prestan servicios exteriores. Santa Ana introduce a su gran hija, la Virgen, en las sagradas Escrituras, en la esperanza de Israel, en la que ella ser&iacute;a precisamente el lugar del cumplimiento. Las mujeres son tambi&eacute;n las primeras portadoras de la palabra de Dios del evangelio, son verdaderas evangelistas. Y me parece que este episodio del evangelio, aparentemente tan modesto, precisamente aqu&iacute;, en la iglesia de Santa Ana, nos brinda la ocasi&oacute;n de expresar sinceramente nuestra gratitud a todas las mujeres que animan esta parroquia, a las mujeres que sirven en todas las dimensiones, que nos ayudan siempre de nuevo a conocer la palabra de Dios, no s&oacute;lo con el intelecto, sino tambi&eacute;n con el coraz&oacute;n. <\/p>\n<p> Volvamos al evangelio:&nbsp; Jes&uacute;s duerme en casa de Pedro, pero a primeras horas de la ma&ntilde;ana, cuando todav&iacute;a reina la oscuridad, se levanta, sale, busca un lugar desierto y se pone a orar. Aqu&iacute; aparece el verdadero centro del misterio de Jes&uacute;s. Jes&uacute;s est&aacute; en coloquio con el Padre y eleva su alma humana en comuni&oacute;n con la persona del Hijo, de modo que la humanidad del Hijo, unida a &eacute;l, habla en el di&aacute;logo trinitario con el Padre; y as&iacute; hace posible tambi&eacute;n para nosotros la verdadera oraci&oacute;n. En la liturgia, Jes&uacute;s ora con nosotros, nosotros oramos con Jes&uacute;s, y as&iacute; entramos en contacto real con Dios, entramos en el misterio del amor eterno de la sant&iacute;sima Trinidad. <\/p>\n<p> Jes&uacute;s habla con el Padre; esta es la fuente y el centro de todas las actividades de Jes&uacute;s; vemos c&oacute;mo su predicaci&oacute;n, las curaciones, los milagros y, por &uacute;ltimo, la Pasi&oacute;n salen de este centro, de su ser con el Padre. Y as&iacute; este evangelio nos ense&ntilde;a el centro de la fe y de nuestra vida, es decir, la primac&iacute;a de Dios. Donde no hay Dios, tampoco se respeta al hombre. S&oacute;lo si el esplendor de Dios se refleja en el rostro del hombre, el hombre, imagen de Dios, est&aacute; protegido con una dignidad que luego nadie puede violar. <\/p>\n<p> La primac&iacute;a de Dios. Las tres primeras peticiones del &quot;Padre nuestro&quot; se refieren precisamente a esta primac&iacute;a de Dios:&nbsp; pedimos que sea santificado el nombre de Dios; que el respeto del misterio divino sea vivo y anime toda nuestra vida; que &quot;venga el reino de Dios&quot; y &quot;se haga su voluntad&quot; son las dos caras diferentes de la misma medalla; donde se hace la voluntad de Dios, es ya el cielo, comienza tambi&eacute;n en la tierra algo del cielo, y donde se hace la voluntad de Dios est&aacute; presente el reino de Dios; porque el reino de Dios no es una serie de cosas; el reino de Dios es la presencia de Dios, la uni&oacute;n del hombre con Dios. Y &nbsp;Dios quiere guiarnos a este objetivo. <\/p>\n<p> El centro de su anuncio es el reino de Dios, o sea, Dios como fuente y centro de nuestra vida, y nos dice:&nbsp; s&oacute;lo Dios es la redenci&oacute;n del hombre. Y la historia del siglo pasado nos muestra c&oacute;mo en los Estados donde se suprimi&oacute; a Dios, no s&oacute;lo se destruy&oacute; la econom&iacute;a, sino que se destruyeron sobre todo las almas. Las destrucciones morales, las destrucciones de la dignidad del hombre son las destrucciones fundamentales, y la renovaci&oacute;n s&oacute;lo puede venir de la vuelta a Dios, o sea, del reconocimiento de la centralidad de Dios. <\/p>\n<p> En estos d&iacute;as, un obispo del Congo en visita <i>ad limina<\/i> me dijo:&nbsp; los europeos nos dan generosamente muchas cosas para el desarrollo, pero no quieren ayudarnos en la pastoral; parece que consideran in&uacute;til la pastoral, creen que s&oacute;lo importa el desarrollo t&eacute;cnico-material. Pero es verdad lo contrario \u2014dijo\u2014, donde no hay palabra de Dios el desarrollo no funciona, y no da resultados positivos. S&oacute;lo si hay antes palabra de Dios, s&oacute;lo si el hombre se reconcilia con Dios, tambi&eacute;n las cosas materiales pueden ir bien. <\/p>\n<p> El texto evang&eacute;lico, con su continuaci&oacute;n, confirma esto con fuerza. Los Ap&oacute;stoles dicen a Jes&uacute;s:&nbsp; vuelve, todos te buscan. Y &eacute;l dice:&nbsp; no, debo ir a las otras aldeas para anunciar a Dios y expulsar los demonios, las fuerzas del mal; para eso he venido. Jes&uacute;s no vino \u2014el texto griego dice:&nbsp; &quot;sal&iacute; del Padre&quot;\u2014 para traer las comodidades de la vida, sino para traer la condici&oacute;n fundamental de nuestra dignidad, para traernos el anuncio de Dios, la presencia de Dios, y para vencer as&iacute; a las fuerzas del mal. Con gran claridad nos indica esta prioridad:&nbsp; no he venido para curar \u2014aunque lo hago, pero como signo\u2014; he venido para reconciliaros con Dios. Dios es nuestro creador, Dios nos ha dado la vida, nuestra dignidad:&nbsp; a &eacute;l, sobre todo, debemos dirigirnos. <\/p>\n<p> Y, como dijo el padre Gioele, la Iglesia celebra hoy en Italia la Jornada por la vida. Los obispos italianos han querido recordar en su mensaje el deber prioritario de &quot;respetar la vida&quot;, al tratarse de un bien del que no se puede disponer:&nbsp; el hombre no es el due&ntilde;o de la vida; es, m&aacute;s bien, su custodio y administrador. Y bajo la primac&iacute;a de Dios autom&aacute;ticamente nace esta prioridad de administrar, de custodiar la vida del hombre, creada por Dios. Esta verdad de que el hombre es custodio y administrador de la vida constituye un punto fundamental de la ley natural, plenamente iluminado por la revelaci&oacute;n b&iacute;blica. Se presenta hoy como &quot;signo de contradicci&oacute;n&quot; con respecto a la mentalidad dominante. En efecto, constatamos que, a pesar de que existe en general una amplia convergencia sobre el valor de la vida, cuando se llega a este punto \u2014es decir, si se puede, o no, disponer de la vida\u2014, dos mentalidades se oponen de manera irreconciliable. <\/p>\n<p> De una forma m&aacute;s sencilla podr&iacute;amos decir:&nbsp; la primera de esas dos mentalidades considera que la vida humana est&aacute; en las manos del hombre; la segunda reconoce que est&aacute; en las manos de Dios. La cultura moderna ha enfatizado leg&iacute;timamente la autonom&iacute;a del hombre y de las realidades terrenas, desarrollando as&iacute; una perspectiva propia del cristianismo, la de la encarnaci&oacute;n de Dios. Pero, como afirm&oacute; claramente el concilio Vaticano II, si esta autonom&iacute;a lleva a pensar que &quot;las cosas creadas no dependen de Dios y que el hombre puede utilizarlas sin referirlas al Creador&quot;, entonces se origina un profundo desequilibrio, porque &quot;sin el Creador la criatura se diluye&quot; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/i>, 36). Es significativo que el documento conciliar, en el pasaje citado, afirme que esta capacidad de reconocer la voz y la manifestaci&oacute;n de Dios en la belleza de la creaci&oacute;n es propia de todos los creyentes, independientemente de la religi&oacute;n a la que pertenezcan. <\/p>\n<p> Podemos concluir que el pleno respeto de la vida est&aacute; vinculado al <i>sentido religioso<\/i>, a la actitud interior con la que el hombre afronta la realidad, actitud de due&ntilde;o o de custodio. Por lo dem&aacute;s, la palabra &quot;respeto&quot; deriva del verbo latino <i>respicere <\/i>(mirar), e indica un modo de mirar las cosas y las personas que lleva a reconocer su realidad, a no apropiarse de ellas, sino a tratarlas con consideraci&oacute;n, con cuidado. En definitiva, si se quita a las criaturas su referencia a Dios, como fundamento trascendente, corren el riesgo de quedar a merced del arbitrio del hombre, que, como vemos, puede hacer un uso indebido de ellas. <\/p>\n<p> Queridos hermanos y hermanas, invoquemos juntos la intercesi&oacute;n de santa Ana en favor de vuestra comunidad parroquial, a la que saludo con afecto. Saludo en particular al p&aacute;rroco, padre Gioele, y le agradezco las palabras que me ha dirigido al inicio; saludo tambi&eacute;n a los religiosos agustinos, con su prior general; saludo a monse&ntilde;or Angelo Comastri, mi vicario general para la Ciudad del Vaticano, a monse&ntilde;or Rizzato, mi limosnero, y a todos los presentes, de modo especial a los ni&ntilde;os, a los j&oacute;venes y a todos los que habitualmente frecuentan esta iglesia. Que sobre todos vele santa Ana, vuestra patrona celestial, y os obtenga a cada uno el don de ser testigos del Dios de la vida y del amor. <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2006 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI DURANTE LA MISA CELEBRADA EN LA PARROQUIA DE SANTA ANA El Vaticano, domingo 5 de febrero de 2006 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas:&nbsp; El evangelio que acabamos de escuchar comienza con un episodio muy simp&aacute;tico, muy hermoso, pero tambi&eacute;n lleno de significado. 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