{"id":40732,"date":"2016-10-06T14:55:56","date_gmt":"2016-10-06T19:55:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/16-de-diciembre-de-2007-visita-a-la-parroquia-de-santa-maria-del-rosario-en-los-martires-portuenses\/"},"modified":"2016-10-06T14:55:56","modified_gmt":"2016-10-06T19:55:56","slug":"16-de-diciembre-de-2007-visita-a-la-parroquia-de-santa-maria-del-rosario-en-los-martires-portuenses","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/16-de-diciembre-de-2007-visita-a-la-parroquia-de-santa-maria-del-rosario-en-los-martires-portuenses\/","title":{"rendered":"16 de diciembre de 2007: Visita a la Parroquia de Santa Mar\u00eda del Rosario en los M\u00e1rtires Portuenses"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA <br \/> DE SANTA MAR&Iacute;A DEL ROSARIO EN LOS M&Aacute;RTIRES PORTUENSES<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI <\/font><\/b><\/p>\n<p> III Domingo de Adviento, 16 de diciembre de 2007<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p>&laquo;Estad siempre alegres en el Se&ntilde;or. Os lo repito:&nbsp;estad alegres. El Se&ntilde;or est&aacute; cerca&raquo; (<i>Flp<\/i> 4, 4-5). <br \/> Con esta invitaci&oacute;n a la alegr&iacute;a comienza la ant&iacute;fona de entrada de la santa misa en este tercer domingo de Adviento, que precisamente por eso se llama domingo &quot;<i>Gaudete<\/i>&quot;. En verdad, todo el Adviento es una invitaci&oacute;n a alegrarse, porque &quot;el Se&ntilde;or viene&quot;, porque viene a salvarnos. <\/p>\n<p>Durante estas semanas, casi diariamente, nos consuelan las palabras del profeta Isa&iacute;as, dirigidas al pueblo jud&iacute;o desterrado en Babilonia despu&eacute;s de la destrucci&oacute;n del templo de Jerusal&eacute;n, el cual hab&iacute;a perdido la esperanza de volver a la ciudad santa en ruinas. &quot;A los que esperan en el Se&ntilde;or &eacute;l les renovar&aacute; el vigor \u2014asegura el profeta\u2014, subir&aacute;n con alas como de &aacute;guilas, correr&aacute;n sin fatigarse y andar&aacute;n sin cansarse&quot; (<i>Is<\/i> 40, 31). Y tambi&eacute;n:&nbsp; &quot;Regocijo y alegr&iacute;a los acompa&ntilde;ar&aacute;n. Pena y aflicci&oacute;n se alejar&aacute;n&quot; (<i>Is<\/i> 35, 10). <\/p>\n<p>La liturgia de Adviento nos repite constantemente que debemos despertar del sue&ntilde;o de la rutina y de la mediocridad; debemos abandonar la tristeza y el desaliento. Es preciso que se alegre nuestro coraz&oacute;n porque &quot;el Se&ntilde;or est&aacute; cerca&quot;. <\/p>\n<p>Hoy tenemos un motivo ulterior para alegrarnos, queridos fieles de la parroquia de <i>Santa Mar&iacute;a del Rosario en los M&aacute;rtires Portuenses, <\/i>y es la dedicaci&oacute;n de vuestra nueva iglesia parroquial, que surge en el mismo lugar donde mi amado predecesor el siervo de Dios Juan Pablo II celebr&oacute;, el 8 de noviembre de 1998, la santa misa con ocasi&oacute;n de su visita pastoral a vuestra comunidad. <\/p>\n<p>La solemne liturgia de la dedicaci&oacute;n de este templo constituye una ocasi&oacute;n de intenso gozo espiritual para todo el pueblo de Dios que vive en esta zona. Y de buen grado me uno tambi&eacute;n yo a vuestra satisfacci&oacute;n por tener por fin una iglesia acogedora y funcional. El lugar en que est&aacute; construida evoca un pasado de testimonios cristianos resplandecientes. En efecto, precisamente aqu&iacute;, en las cercan&iacute;as, se encuentran las catacumbas de Generosa, donde seg&uacute;n la tradici&oacute;n fueron sepultados tres hermanos, Simplicio, Faustino y Beatriz, v&iacute;ctimas de la persecuci&oacute;n desencadenada en el a&ntilde;o 303, y cuyos restos mortales fueron conservados, en parte, en Roma en la iglesia de San Nicol&aacute;s in Carcere y en Monte Savello, y, en parte, en Fulda, Alemania, ciudad que desde el siglo VIII, gracias a que san Bonifacio llev&oacute; all&iacute; las reliquias, honra a los m&aacute;rtires portuenses como sus copatronos. <\/p>\n<p>A este respecto, saludo al representante del obispo de Fulda, y tambi&eacute;n a mons. Carlo Liberati, arzobispo-prelado de Pompeya, santuario mariano con el que vuestra parroquia mantiene un hermanamiento espiritual. <\/p>\n<p>La dedicaci&oacute;n de esta iglesia parroquial cobra un significado muy particular para vosotros que viv&iacute;s en este barrio. Los j&oacute;venes m&aacute;rtires que entonces murieron por dar testimonio de Cristo, &iquest;no son un fuerte est&iacute;mulo para vosotros, cristianos de hoy, a perseverar en el seguimiento fiel de Jesucristo? Y la protecci&oacute;n de la Virgen del Santo Rosario, &iquest;no os pide ser hombres y mujeres de fe profunda y de oraci&oacute;n, como lo fue ella? <\/p>\n<p>Tambi&eacute;n hoy, aunque sea con formas diversas, el mensaje salv&iacute;fico de Cristo encuentra oposici&oacute;n y los cristianos, de otras maneras y no menos que ayer, est&aacute;n llamados a dar raz&oacute;n de su esperanza, a testimoniar ante el mundo la verdad de Cristo, el &uacute;nico que salva y redime. Por consiguiente, esta nueva iglesia ha de ser un espacio privilegiado para crecer en el conocimiento y en el amor de Cristo, a quien dentro de pocos d&iacute;as acogeremos en la alegr&iacute;a de su nacimiento como Redentor del mundo y Salvador nuestro. <\/p>\n<p>Aprovechando la dedicaci&oacute;n de esta nueva y hermosa iglesia, quiero dar las gracias a todos los que han contribuido a construirla. S&eacute; que la di&oacute;cesis de Roma se est&aacute; esforzando con empe&ntilde;o, desde hace muchos a&ntilde;os, por lograr que en cada barrio de esta ciudad en crecimiento constante haya complejos parroquiales adecuados. <\/p>\n<p>Saludo y expreso mi gratitud, en primer lugar, al cardenal vicario y al obispo auxiliar Ernesto Mandara, secretario de la Obra romana para la conservaci&oacute;n de la fe y la provisi&oacute;n de nuevas iglesias en Roma. Os saludo y os manifiesto mi agradecimiento en particular a vosotros, queridos feligreses, que de diversas maneras os hab&eacute;is comprometido en la realizaci&oacute;n de este centro parroquial, que se a&ntilde;ade a los m&aacute;s de cincuenta que ya funcionan gracias al notable esfuerzo econ&oacute;mico de la di&oacute;cesis, de tantos fieles y ciudadanos de buena voluntad, y a la colaboraci&oacute;n de las instituciones p&uacute;blicas. En este domingo, dedicado precisamente al apoyo de esa meritoria obra, pido a todos que prosigan ese compromiso con generosidad. <\/p>\n<p>Asimismo, saludo con afecto a mons. Benedetto Tuzia, obispo auxiliar del sector oeste; a vuestro p&aacute;rroco, don Gerard Charles McCarthy, a quien agradezco de coraz&oacute;n las cordiales palabras que me ha dirigido al inicio de esta solemne celebraci&oacute;n. Saludo a sus colaboradores sacerdotes, pertenecientes a la fraternidad sacerdotal de los Misioneros de San Carlos Borromeo, aqu&iacute; representada por el superior general, mons. Massimo Camisasca, a la que desde 1997 est&aacute; encomendada la atenci&oacute;n pastoral de esta parroquia. <\/p>\n<p>Saludo a las religiosas Oblatas del Amor Divino y a las Misioneras de San Carlos, que con gran entrega realizan su apostolado en esta comunidad, y a todos los grupos de ni&ntilde;os, de j&oacute;venes, de familias y de ancianos que animan la vida de la parroquia. Tambi&eacute;n saludo cordialmente a los diversos movimientos eclesiales presentes, entre los cuales est&aacute;n la Juventud ardiente mariana, Comuni&oacute;n y liberaci&oacute;n, la Renovaci&oacute;n carism&aacute;tica cat&oacute;lica, la Fraternidad de Santa Mar&iacute;a de los &aacute;ngeles, y el grupo de voluntariado Santa Teresita. <\/p>\n<p>Adem&aacute;s, quiero animar a todos los que, juntamente con la <i>C&aacute;ritas <\/i> parroquial, tratan de salir al encuentro de las muchas necesidades del barrio, especialmente respondiendo a las expectativas de los m&aacute;s pobres y necesitados. Por &uacute;ltimo, saludo a las autoridades presentes y a las personalidades que han querido participar en esta asamblea lit&uacute;rgica. <\/p>\n<p>Queridos amigos, vivimos hoy una jornada que corona los esfuerzos, las fatigas, los sacrificios realizados y el compromiso de la comunidad de formar una comunidad cristiana madura, deseosa de tener un espacio reservado definitivamente al culto de Dios. Esta celebraci&oacute;n es muy rica en palabras y s&iacute;mbolos que nos ayudan a comprender el valor profundo de lo que estamos realizando. Por eso, recojamos brevemente la ense&ntilde;anza que nos dan las lecturas que se acaban de proclamar. <\/p>\n<p>La primera lectura est&aacute; tomada del libro de Nehem&iacute;as, un libro que nos narra el restablecimiento de la comunidad jud&iacute;a despu&eacute;s del destierro, despu&eacute;s de la dispersi&oacute;n y la destrucci&oacute;n de Jerusal&eacute;n. Por tanto, es el libro de los nuevos or&iacute;genes de una comunidad, y est&aacute; lleno de esperanza, aunque las dificultades eran a&uacute;n grand&iacute;simas. En el centro del pasaje que nos acaban de leer se encuentran dos grandes figuras:&nbsp; un sacerdote, Esdras, y un laico, Nehem&iacute;as, que son respectivamente la autoridad religiosa y la autoridad civil de aquel tiempo. <\/p>\n<p>El texto describe el momento solemne en que se restablece oficialmente, despu&eacute;s de la dispersi&oacute;n, la peque&ntilde;a comunidad jud&iacute;a; es el momento de volver a proclamar p&uacute;blicamente la ley, que es el fundamento de la vida de esta comunidad, y todo se desarrolla en un clima de sencillez, de pobreza y de esperanza. La escucha de esta proclamaci&oacute;n tiene lugar en un clima de gran intensidad espiritual. Algunos comienzan a llorar de alegr&iacute;a por poder escuchar nuevamente con libertad la palabra de Dios, despu&eacute;s de la tragedia de la destrucci&oacute;n de Jerusal&eacute;n, y recomenzar la historia de la salvaci&oacute;n. Y Nehem&iacute;as los exhorta diciendo que es un d&iacute;a de fiesta y que, para tener la fuerza del Se&ntilde;or, es preciso alegrarse, agradeciendo a Dios sus dones. La palabra de Dios es fuerza y alegr&iacute;a. <\/p>\n<p>Tambi&eacute;n en nosotros esta lectura del Antiguo Testamento suscita gran conmoci&oacute;n. En este momento &iexcl;cu&aacute;ntos recuerdos se agolpan en vuestra mente! &iexcl;Cu&aacute;ntos esfuerzos realizados para construir, a&ntilde;o tras a&ntilde;o, la comunidad! &iexcl;Cu&aacute;ntos sue&ntilde;os, cu&aacute;ntos proyectos, cu&aacute;ntas dificultades! Sin embargo, ahora ten&eacute;is la posibilidad de proclamar y escuchar la palabra de Dios en una hermosa iglesia, que favorece el recogimiento y suscita alegr&iacute;a, la alegr&iacute;a de saber que no s&oacute;lo est&aacute; presente la palabra de Dios, sino tambi&eacute;n el Se&ntilde;or mismo; una iglesia que quiere ser una invitaci&oacute;n constante a una fe firme y al compromiso de crecer como comunidad unida. Agradezcamos a Dios sus dones y manifestemos nuestra gratitud tambi&eacute;n a todos los que han sido art&iacute;fices de la construcci&oacute;n de esta iglesia y de la comunidad viva que en ella se re&uacute;ne.<\/p>\n<p>En la segunda lectura, tomada del Apocalipsis, se nos narra una visi&oacute;n estupenda. El proyecto de Dios para su Iglesia y para la humanidad entera es una ciudad santa, Jerusal&eacute;n, que desciende del cielo resplandeciente de gloria divina. El autor la describe como ciudad maravillosa, compar&aacute;ndola con las joyas m&aacute;s preciosas, y por &uacute;ltimo precisa que se apoya en la persona y en el mensaje de los Ap&oacute;stoles. Al decir esto, el evangelista san Juan nos sugiere que la comunidad viva es la verdadera nueva Jerusal&eacute;n, y que la comunidad viva es m&aacute;s sagrada que el templo material que consagramos. <\/p>\n<p>Para construir este templo vivo, esta nueva ciudad de Dios en nuestras ciudades, para construir el templo que sois vosotros, hace falta mucha oraci&oacute;n, hace falta aprovechar todas las oportunidades que nos brindan la liturgia, la catequesis y las m&uacute;ltiples actividades pastorales, caritativas, misioneras y culturales, que conservan &quot;joven&quot; vuestra prometedora parroquia. El cuidado que con raz&oacute;n brindamos al edificio material \u2014roci&aacute;ndolo con el agua bendita, ungi&eacute;ndolo con &oacute;leo y llen&aacute;ndolo de incienso\u2014 debe ser signo y est&iacute;mulo de un &nbsp;cuidado m&aacute;s intenso para defender y promover el templo de las personas, formado por vosotros, queridos feligreses. <\/p>\n<p>Por &uacute;ltimo, la p&aacute;gina evang&eacute;lica que acabamos de escuchar nos narra el di&aacute;logo entre Jes&uacute;s y los suyos, en particular con Pedro. Es una conversaci&oacute;n totalmente centrada en la persona del Maestro divino. La gente hab&iacute;a intuido algo en &eacute;l. Algunos pensaban que era Juan Bautista que hab&iacute;a vuelto a la vida; otros que El&iacute;as hab&iacute;a regresado a la tierra; otros, que era el profeta Jerem&iacute;as. En cualquier caso, la gente pensaba que era una de las grandes personalidades religiosas. <\/p>\n<p>Pedro, en cambio, en nombre de los disc&iacute;pulos que conocen a Jes&uacute;s de cerca, declara que Jes&uacute;s es m&aacute;s que un profeta, m&aacute;s que una gran personalidad religiosa de la historia:&nbsp; es el Mes&iacute;as, el Cristo, el Hijo de Dios vivo. Y Cristo, el Se&ntilde;or, le dice respondiendo solemnemente:&nbsp; &quot;T&uacute; eres Pedro y sobre esta piedra edificar&eacute; mi Iglesia&quot; (<i>Mt <\/i>16, 18). Pedro, el pobre hombre con todas sus debilidades y con su fe, se convierte en la piedra, asociado precisamente por su fe a Jes&uacute;s, es la roca sobre la que est&aacute; fundada la Iglesia. <\/p>\n<p>De ese modo, vemos una vez m&aacute;s c&oacute;mo Jesucristo es la verdadera roca indefectible sobre la que se apoya nuestra fe, sobre la que se construye toda la Iglesia y, as&iacute;, tambi&eacute;n esta parroquia. Y a Jes&uacute;s lo encontramos en la escucha de la sagrada Escritura; est&aacute; presente y se hace nuestro alimento en la Eucarist&iacute;a; vive en la comunidad, en la fe de la comunidad parroquial. <\/p>\n<p>Por consiguiente, en la iglesia edificio y en la Iglesia comunidad, todo habla de Jes&uacute;s; todo gira en torno a &eacute;l; todo hace referencia a &eacute;l. Y Jes&uacute;s, el Se&ntilde;or, nos re&uacute;ne en la gran comunidad de la Iglesia de todos los tiempos y de todos los lugares, en comuni&oacute;n con el Sucesor de Pedro como roca de la unidad. La acci&oacute;n de los obispos y de los presb&iacute;teros, el compromiso apost&oacute;lico y misionero de todos los fieles consiste en proclamar y testimoniar con la palabra y con la vida que &eacute;l, el Hijo de Dios hecho hombre, es nuestro &uacute;nico Salvador. <\/p>\n<p>Pidamos a Jes&uacute;s que gu&iacute;e a vuestra comunidad y la haga crecer cada vez m&aacute;s en la fidelidad a su Evangelio; pid&aacute;mosle que suscite muchas y santas vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras; que suscite en todos los feligreses la disponibilidad a seguir el ejemplo de los santos m&aacute;rtires portuenses. <\/p>\n<p>Pongamos esta oraci&oacute;n en las manos maternales &nbsp;de Mar&iacute;a, Reina del Rosario. Que &nbsp;ella &nbsp;obtenga que se realicen en nosotros, &nbsp;en &nbsp;este &nbsp;d&iacute;a, las palabras finales &nbsp;de la primera lectura:&nbsp; &quot;Que la alegr&iacute;a del Se&ntilde;or sea nuestra fuerza&quot; (cf. <i> Ne<\/i> 8, 10). S&oacute;lo la alegr&iacute;a del Se&ntilde;or y la fuerza de la fe en &eacute;l pueden hacer fecundo el camino de vuestra parroquia. As&iacute; sea. <\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2007 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE SANTA MAR&Iacute;A DEL ROSARIO EN LOS M&Aacute;RTIRES PORTUENSES HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI III Domingo de Adviento, 16 de diciembre de 2007 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: &laquo;Estad siempre alegres en el Se&ntilde;or. Os lo repito:&nbsp;estad alegres. El Se&ntilde;or est&aacute; cerca&raquo; (Flp 4, 4-5). 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