{"id":40752,"date":"2016-10-06T14:56:13","date_gmt":"2016-10-06T19:56:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/23-de-septiembre-de-2007-celebracion-eucaristica-en-la-plaza-de-la-catedral-de-velletri-2\/"},"modified":"2016-10-06T14:56:13","modified_gmt":"2016-10-06T19:56:13","slug":"23-de-septiembre-de-2007-celebracion-eucaristica-en-la-plaza-de-la-catedral-de-velletri-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/23-de-septiembre-de-2007-celebracion-eucaristica-en-la-plaza-de-la-catedral-de-velletri-2\/","title":{"rendered":"23 de septiembre de 2007: Celebraci\u00f3n Eucar\u00edstica en la plaza de la Catedral de Velletri"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/travels\/2007\/index_velletri.html\">VISITA PASTORAL<br \/> DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI<br \/> A LA DI&Oacute;CESIS SUBURBICARIA DE VELLETRI-SEGNI<\/a> <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA EN LA PLAZA <br \/> DELANTE DE LA CATEDRAL DE VELLETRI<\/b> <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI <\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Plaza San Clemente<br \/> Domingo 23 de septiembre de 2007<\/font> <\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i>&nbsp; <\/p>\n<p>De buen grado he vuelto a vosotros para presidir esta solemne celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica, respondiendo as&iacute; a vuestra reiterada invitaci&oacute;n. He vuelto con alegr&iacute;a para encontrarme con vuestra comunidad diocesana, que durante varios a&ntilde;os fue, de modo singular, tambi&eacute;n m&iacute;a y sigue siendo siempre muy querida. <\/p>\n<p>Os saludo a todos con afecto. En primer lugar, saludo al se&ntilde;or cardenal Francis Arinze, que me ha sucedido como cardenal titular de esta di&oacute;cesis. Saludo a vuestro pastor, el querido mons. Vincenzo Apicella, a quien agradezco las hermosas palabras de bienvenida con las que ha querido acogerme en vuestro nombre. Saludo a los dem&aacute;s obispos, a los sacerdotes, a los religiosos, a las religiosas, a los agentes pastorales, a los j&oacute;venes y a todos los que est&aacute;n activamente comprometidos en las parroquias, en los movimientos, en las asociaciones y en las diversas actividades diocesanas. Saludo, asimismo, al comisario de la prefectura de Velletri, a los alcaldes de los ayuntamientos de la di&oacute;cesis de Velletri-Segni, y a las dem&aacute;s autoridades civiles y militares que nos honran con su presencia. <\/p>\n<p>Saludo a los que han venido de otras partes y, en particular, de Alemania, de Baviera, para unirse a nosotros en este d&iacute;a de fiesta. Mi tierra natal est&aacute; unida a la vuestra por v&iacute;nculos de amistad:&nbsp; testigo de esta amistad es la columna de bronce que me regalaron en Marktl am Inn, en septiembre del a&ntilde;o pasado, con ocasi&oacute;n del <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/travels\/2006\/index_germania.html\">viaje apost&oacute;lico a Alemania<\/a>. Recientemente, como ya se ha dicho, cien ayuntamientos de Baviera, me regalaron una columna casi gemela de esa, que ser&aacute; colocada aqu&iacute;, en Velletri, como un signo m&aacute;s de mi afecto y de mi benevolencia. Ser&aacute; el signo de mi presencia espiritual entre vosotros. Al respecto, deseo dar las gracias a los que me la regalaron, al escultor y a los alcaldes, que veo aqu&iacute; presentes con muchos amigos. Muchas gracias a todos. <\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, s&eacute; que os hab&eacute;is preparado para mi visita con un intenso camino espiritual, adoptando como lema un vers&iacute;culo muy significativo de la primera carta de san Juan:&nbsp; &quot;Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos cre&iacute;do en &eacute;l&quot; (<i>1 Jn<\/i> 4, 16). <i>Deus caritas est<\/i>, Dios es amor:&nbsp;con estas palabras comienza mi primera enc&iacute;clica, que ata&ntilde;e al centro de nuestra fe:&nbsp; la imagen cristiana de Dios y la consiguiente imagen del hombre y de su camino. <\/p>\n<p>Me alegra que, como gu&iacute;a del itinerario espiritual y pastoral de la di&oacute;cesis, hay&aacute;is escogido precisamente esta expresi&oacute;n:&nbsp; &quot;Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos cre&iacute;do en &eacute;l&quot;. Hemos cre&iacute;do en el amor:&nbsp; esta es la esencia del cristianismo. Por tanto, nuestra asamblea lit&uacute;rgica de hoy no puede por menos de centrarse en esta verdad esencial, en el amor de Dios, capaz de dar a la existencia humana una orientaci&oacute;n y un valor absolutamente nuevos. <\/p>\n<p>El amor es la esencia del cristianismo; hace que el creyente y la comunidad cristiana sean fermento de esperanza y de paz en todas partes, prestando atenci&oacute;n en especial a las necesidades de los pobres y los desamparados. Esta es nuestra misi&oacute;n com&uacute;n:&nbsp; ser fermento de esperanza y de paz porque creemos en el amor. El amor hace vivir a la Iglesia, y puesto que es eterno, la hace vivir siempre, hasta el final de los tiempos. <\/p>\n<p>En los domingos pasados, san Lucas, el evangelista que m&aacute;s se preocupa de mostrar el amor que Jes&uacute;s siente por los pobres, nos ha ofrecido varios puntos de reflexi&oacute;n sobre los peligros de un apego excesivo al dinero, a los bienes materiales y a todo lo que impide vivir en plenitud nuestra vocaci&oacute;n y amar a Dios y a los hermanos. <\/p>\n<p>Tambi&eacute;n hoy, con una par&aacute;bola que suscita en nosotros cierta sorpresa porque en ella se habla de un administrador injusto, al que se alaba (cf. <i>Lc<\/i> 16, 1-13), analizando a fondo, el Se&ntilde;or nos da una ense&ntilde;anza seria y muy saludable. Como siempre, el Se&ntilde;or toma como punto de partida sucesos de la cr&oacute;nica diaria:&nbsp; habla de un administrador que est&aacute; a punto de ser despedido por gesti&oacute;n fraudulenta de los negocios de su amo y, para asegurarse su futuro, con astucia trata de negociar con los deudores. Ciertamente es injusto, pero astuto:&nbsp; el evangelio no nos lo presenta como modelo a seguir en su injusticia, sino como ejemplo a imitar por su astucia previsora. En efecto, la breve par&aacute;bola concluye con estas palabras:&nbsp; &quot;El amo felicit&oacute; al administrador injusto por la astucia con que hab&iacute;a procedido&quot; (<i>Lc<\/i> 16, 8). <\/p>\n<p>Pero, &iquest;qu&eacute; es lo que quiere decirnos Jes&uacute;s con esta par&aacute;bola, con esta conclusi&oacute;n sorprendente? Inmediatamente despu&eacute;s de esta par&aacute;bola del administrador injusto el evangelista nos presenta una serie de dichos y advertencias sobre la relaci&oacute;n que debemos tener con el dinero y con los bienes de esta tierra. Son peque&ntilde;as frases que invitan a una opci&oacute;n que supone una decisi&oacute;n radical, una tensi&oacute;n interior constante. <\/p>\n<p>En verdad, la vida es siempre una opci&oacute;n:&nbsp; entre honradez e injusticia, entre fidelidad e infidelidad, entre ego&iacute;smo y altruismo, entre bien y mal. Es incisiva y perentoria la conclusi&oacute;n del pasaje evang&eacute;lico:&nbsp; &quot;Ning&uacute;n siervo puede servir a dos amos:&nbsp; porque, o bien aborrecer&aacute; a uno y amar&aacute; al otro, o bien se dedicar&aacute; al primero y no har&aacute; caso del segundo&quot;. En definitiva \u2014dice Jes&uacute;s\u2014 hay que decidirse:&nbsp; &quot;No pod&eacute;is servir a Dios y al dinero&quot; (<i>Lc<\/i> 16, 13). La palabra que usa para decir dinero \u2014&quot;mammona&quot;\u2014 es de origen fenicio y evoca seguridad econ&oacute;mica y &eacute;xito en los negocios. Podr&iacute;amos decir que la riqueza se presenta como el &iacute;dolo al que se sacrifica todo con tal de lograr el &eacute;xito material; as&iacute;, este &eacute;xito econ&oacute;mico se convierte en el verdadero dios de una persona. <\/p>\n<p>Por consiguiente, es necesaria una decisi&oacute;n fundamental para elegir entre Dios y &quot;mammona&quot;; es preciso elegir entre la l&oacute;gica del lucro como criterio &uacute;ltimo de nuestra actividad y la l&oacute;gica del compartir y de la solidaridad. Cuando prevalece la l&oacute;gica del lucro, aumenta la desproporci&oacute;n entre pobres y ricos, as&iacute; como una explotaci&oacute;n da&ntilde;ina del planeta. Por el contrario, cuando prevalece la l&oacute;gica del compartir y de la solidaridad, se puede corregir la ruta y orientarla hacia un desarrollo equitativo, para el bien com&uacute;n de todos. <\/p>\n<p>En el fondo, se trata de la decisi&oacute;n entre el ego&iacute;smo y el amor, entre la justicia y la injusticia; en definitiva, entre Dios y Satan&aacute;s. Si amar a Cristo y a los hermanos no se considera algo accesorio y superficial, sino m&aacute;s bien la finalidad verdadera y &uacute;ltima de toda nuestra vida, es necesario saber hacer opciones fundamentales, estar dispuestos a renuncias radicales, si es preciso hasta el martirio. Hoy, como ayer, la vida del cristiano exige valent&iacute;a para ir contra corriente, para amar como Jes&uacute;s, que lleg&oacute; incluso al sacrificio de s&iacute; mismo en la cruz. <\/p>\n<p>As&iacute; pues, parafraseando una reflexi&oacute;n de san Agust&iacute;n, podr&iacute;amos decir que por medio de las riquezas terrenas debemos conseguir las verdaderas y eternas. En efecto, si existen personas dispuestas a todo tipo de injusticias con tal de obtener un bienestar material siempre aleatorio, &iexcl;cu&aacute;nto m&aacute;s nosotros, los cristianos, deber&iacute;amos preocuparnos de proveer a nuestra felicidad eterna con los bienes de esta tierra! (cf. <i>Discursos<\/i> 359, 10). <\/p>\n<p>Ahora bien, la &uacute;nica manera de hacer que fructifiquen para la eternidad nuestras cualidades y capacidades personales, as&iacute; como las riquezas que poseemos, es compartirlas con nuestros hermanos, siendo de este modo buenos administradores de lo que Dios nos encomienda. Dice Jes&uacute;s:&nbsp; &quot;El que es fiel en lo poco, lo es tambi&eacute;n en lo mucho; y el que es injusto en lo poco, tambi&eacute;n lo es en lo mucho&quot; (<i>Lc<\/i> 16, 10). <\/p>\n<p>De esa opci&oacute;n fundamental, que es preciso realizar cada d&iacute;a, tambi&eacute;n habla hoy el profeta Am&oacute;s en la primera lectura. Con palabras fuertes critica un estilo de vida t&iacute;pico de quienes se dejan absorber por una b&uacute;squeda ego&iacute;sta del lucro de todas las maneras posibles y que se traduce en af&aacute;n de ganancias, en desprecio a los pobres y en explotaci&oacute;n de su situaci&oacute;n en beneficio propio (cf. <i>Am<\/i> 4, 5). <\/p>\n<p>El cristiano debe rechazar con energ&iacute;a todo esto, abriendo el coraz&oacute;n, por el contrario, a sentimientos de aut&eacute;ntica generosidad. Una generosidad que, como exhorta el ap&oacute;stol san Pablo en la segunda lectura, se manifiesta&nbsp;en&nbsp;un amor sincero a todos y en la oraci&oacute;n. <\/p>\n<p>En realidad, orar por los dem&aacute;s es un gran gesto de caridad. El Ap&oacute;stol invita, en primer lugar, a orar por los que tienen cargos de responsabilidad en la comunidad civil, porque \u2014explica\u2014 de sus decisiones, si se encaminan a realizar el bien, derivan consecuencias positivas, asegurando la paz y &quot;una vida tranquila y apacible, con toda piedad y dignidad&quot; para todos (<i>1 Tm<\/i> 2, 2). Por consiguiente, no debe faltar nunca nuestra oraci&oacute;n, que es nuestra aportaci&oacute;n espiritual a la edificaci&oacute;n de una comunidad eclesial fiel a Cristo y a la construcci&oacute;n de una sociedad m&aacute;s justa y solidaria. <\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, oremos, en particular, para que vuestra comunidad diocesana, que est&aacute; sufriendo una serie de cambios, a causa del traslado de muchas familias j&oacute;venes procedentes de Roma, al desarrollo del sector &quot;terciario&quot; y al establecimiento de muchos inmigrantes en los centros hist&oacute;ricos, lleve a cabo una acci&oacute;n pastoral cada vez m&aacute;s org&aacute;nica y compartida, siguiendo las indicaciones que vuestro obispo va dando con elevada sensibilidad pastoral. <\/p>\n<p>A este respecto, ha sido muy oportuna su carta pastoral de diciembre del a&ntilde;o pasado con la invitaci&oacute;n a ponerse a la escucha atenta y perseverante de la palabra de Dios, de las ense&ntilde;anzas del concilio Vaticano II y del Magisterio de la Iglesia. <\/p>\n<p>Pongamos en manos de la Virgen de las Gracias, cuya imagen se conserva y venera en esta hermosa catedral, todos vuestros prop&oacute;sitos y proyectos pastorales. Que la protecci&oacute;n maternal de Mar&iacute;a acompa&ntilde;e el camino de todos los presentes y de quienes no han podido participar en esta celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica. Que la Virgen sant&iacute;sima vele de modo especial sobre los enfermos, sobre los ancianos, sobre los ni&ntilde;os, sobre aquellos que se sienten solos y abandonados, y sobre quienes tienen necesidades particulares. <\/p>\n<p>Que Mar&iacute;a nos libre de la codicia de las riquezas, y haga que, elevando al cielo manos libres y puras, demos gloria a Dios con toda nuestra vida (cf. <i>Colecta<\/i>). Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2007 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI A LA DI&Oacute;CESIS SUBURBICARIA DE VELLETRI-SEGNI CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA EN LA PLAZA DELANTE DE LA CATEDRAL DE VELLETRI HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI Plaza San Clemente Domingo 23 de septiembre de 2007 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas:&nbsp; De buen grado he vuelto a vosotros para presidir esta solemne &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/23-de-septiembre-de-2007-celebracion-eucaristica-en-la-plaza-de-la-catedral-de-velletri-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab23 de septiembre de 2007: Celebraci\u00f3n Eucar\u00edstica en la plaza de la Catedral de Velletri\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40752","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40752","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40752"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40752\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40752"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40752"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40752"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}