{"id":40769,"date":"2016-10-06T14:56:31","date_gmt":"2016-10-06T19:56:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-junio-de-2007-solemnidad-del-santisimo-cuerpo-y-sangre-de-cristo-santa-misa-y-procesion-eucaristica\/"},"modified":"2016-10-06T14:56:31","modified_gmt":"2016-10-06T19:56:31","slug":"7-de-junio-de-2007-solemnidad-del-santisimo-cuerpo-y-sangre-de-cristo-santa-misa-y-procesion-eucaristica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-junio-de-2007-solemnidad-del-santisimo-cuerpo-y-sangre-de-cristo-santa-misa-y-procesion-eucaristica\/","title":{"rendered":"7 de junio de 2007: Solemnidad del Sant\u00edsimo Cuerpo y Sangre de Cristo &#8211; Santa Misa y procesi\u00f3n eucar\u00edstica"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI <br \/> DURANTE LA MISA EN LA SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI<\/font><\/b><\/p>\n<p> Bas&iacute;lica de San Juan de Letr&aacute;n<br \/> Jueves 7 de junio de 2007 <\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:&nbsp; <\/i><\/p>\n<p>Hace poco hemos cantado en la Secuencia:&nbsp; &quot;<i>Dogma datur christianis, quod in carnem transit panis, et vinum in sanguinem<\/i>&quot;, &quot;Es certeza para los cristianos:&nbsp; el pan se convierte en carne, y el vino en sangre&quot;. Hoy reafirmamos con gran gozo nuestra fe en la Eucarist&iacute;a, el Misterio que constituye el coraz&oacute;n de la Iglesia. <\/p>\n<p>En la reciente exhortaci&oacute;n postsinodal <i> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_ben-xvi_exh_20070222_sacramentum-caritatis.html\">Sacramentum caritatis<\/a><\/i> record&eacute; que el Misterio eucar&iacute;stico &quot;es el don que Jesucristo hace de s&iacute; mismo, revel&aacute;ndonos el amor infinito de Dios por cada hombre&quot; (n. 1). Por tanto, la fiesta del <i> Corpus Christi<\/i> es singular y constituye una importante cita de fe y de alabanza para toda comunidad cristiana. Es una fiesta que tuvo su origen en un contexto hist&oacute;rico y cultural determinado:&nbsp; naci&oacute; con la finalidad precisa de reafirmar abiertamente la fe del pueblo de Dios en Jesucristo vivo y realmente presente en el sant&iacute;simo sacramento de la Eucarist&iacute;a. Es una fiesta instituida para adorar, alabar y dar p&uacute;blicamente las gracias al Se&ntilde;or, que &quot;en el Sacramento eucar&iacute;stico Jes&uacute;s sigue am&aacute;ndonos &quot;hasta el extremo&quot;, hasta el don de su cuerpo y de su sangre&quot; (<i>ib.<\/i>, 1). <\/p>\n<p>La celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica de esta tarde nos remonta al clima espiritual del Jueves santo, el d&iacute;a en que Cristo, en la v&iacute;spera de su pasi&oacute;n, instituy&oacute; en el Cen&aacute;culo la sant&iacute;sima Eucarist&iacute;a. As&iacute;, el <i>Corpus Christi<\/i> constituye una renovaci&oacute;n del misterio del Jueves santo, para obedecer a la invitaci&oacute;n de Jes&uacute;s de &quot;proclamar desde los terrados&quot; lo que &eacute;l dijo en lo secreto (cf. <i>Mt<\/i> 10, 27). <\/p>\n<p>El don de la Eucarist&iacute;a los Ap&oacute;stoles lo recibieron en la intimidad de la &uacute;ltima Cena, pero estaba destinado a todos, al mundo entero. Precisamente por eso hay que proclamarlo y exponerlo abiertamente, para que cada uno pueda encontrarse con &quot;Jes&uacute;s que pasa&quot;, como acontec&iacute;a en los caminos de Galilea, de Samaria y de Judea; para que cada uno, recibi&eacute;ndolo, pueda quedar curado y renovado por la fuerza de su amor. <\/p>\n<p>Queridos amigos, esta es la herencia perpetua &nbsp;y viva que Jes&uacute;s nos ha dejado &nbsp;en &nbsp;el &nbsp;Sacramento de su Cuerpo y su Sangre. Es necesario reconsiderar, revivir constantemente esta herencia, para que, como dijo el venerado Papa Pablo VI, pueda ejercer &quot;su inagotable eficacia en todos los d&iacute;as de nuestra vida mortal&quot; (<i>Audiencia general <\/i>del mi&eacute;rcoles 24 de mayo de 1967). <\/p>\n<p>En la misma exhortaci&oacute;n postsinodal, comentando la exclamaci&oacute;n del sacerdote despu&eacute;s de la consagraci&oacute;n:&nbsp; &quot;Este es el misterio de la fe&quot;, afirm&eacute;:&nbsp; &quot;Proclama el misterio celebrado y manifiesta su admiraci&oacute;n ante la conversi&oacute;n sustancial del pan y el vino en el cuerpo y la sangre&nbsp;del&nbsp;Se&ntilde;or Jes&uacute;s, una realidad que supera toda comprensi&oacute;n humana&quot; (n. 6). <\/p>\n<p>Precisamente porque se trata de una realidad misteriosa que rebasa nuestra comprensi&oacute;n, no nos ha de sorprender que tambi&eacute;n hoy a muchos les cueste aceptar la presencia real de Cristo en la Eucarist&iacute;a. No puede ser de otra manera. As&iacute; ha sucedido desde el d&iacute;a en que, en la sinagoga de Cafarna&uacute;m, Jes&uacute;s declar&oacute; abiertamente que hab&iacute;a venido para darnos en alimento su carne y su sangre (cf. <i>Jn<\/i> 6, 26-58). <\/p>\n<p>Ese lenguaje pareci&oacute; &quot;duro&quot; y muchos se volvieron atr&aacute;s. Ahora, como entonces, la Eucarist&iacute;a sigue siendo &quot;signo de contradicci&oacute;n&quot; y no puede menos de serlo, porque un Dios que se hace carne y se sacrifica por la vida del mundo pone en crisis la sabidur&iacute;a de los hombres. Pero con humilde confianza la Iglesia hace suya la fe de Pedro y de los dem&aacute;s Ap&oacute;stoles, y con ellos proclama, y proclamamos nosotros:&nbsp; &quot;Se&ntilde;or, &iquest;a qui&eacute;n vamos a ir? T&uacute; tienes palabras de vida eterna&quot; (<i>Jn<\/i> 6, 68). Renovemos tambi&eacute;n nosotros esta tarde la profesi&oacute;n de fe en Cristo vivo y presente en la Eucarist&iacute;a. S&iacute;, &quot;es &nbsp;certeza para los cristianos:&nbsp; el pan se convierte en carne, y el vino en sangre&quot;. <\/p>\n<p>La Secuencia, en su punto culminante, nos ha hecho cantar:&nbsp; &quot;<i>Ecce panis angelorum, factus cibus viatorum:&nbsp; vere panis filiorum<\/i>&quot;, &quot;He aqu&iacute; el pan de los &aacute;ngeles, pan de los peregrinos, verdadero pan de los hijos&quot;. La Eucarist&iacute;a es el alimento reservado a los que en el bautismo han sido liberados de la esclavitud y han llegado a ser hijos, y por la gracia de Dios nosotros somos hijos; es el alimento que los sostiene en el largo camino del &eacute;xodo a trav&eacute;s del desierto de la existencia humana. <\/p>\n<p>Como el man&aacute; para el pueblo de Israel, as&iacute; para toda generaci&oacute;n cristiana la Eucarist&iacute;a es el alimento indispensable que la sostiene mientras atraviesa el desierto de este mundo, aridecido por sistemas ideol&oacute;gicos y econ&oacute;micos que no promueven la vida, sino que m&aacute;s bien la mortifican; un mundo donde domina la l&oacute;gica del poder y del tener, m&aacute;s que la del servicio y del amor; un mundo donde no raramente triunfa la cultura de la violencia y de la muerte. Pero Jes&uacute;s sale a nuestro encuentro y nos infunde seguridad:&nbsp; &eacute;l mismo es &quot;el pan de vida&quot; (<i>Jn<\/i> 6, 35.48). Nos lo ha repetido en las palabras del <i>Aleluya<\/i>:&nbsp; &quot;Yo soy el pan vivo bajado del cielo. Quien come de este pan, vivir&aacute; para siempre&quot; (cf. <i> Jn<\/i> 6, 51). <\/p>\n<p>En el pasaje evang&eacute;lico que se acaba de proclamar, san Lucas, narr&aacute;ndonos el milagro&nbsp;de&nbsp;la&nbsp;multiplicaci&oacute;n de los cinco panes y dos peces con los que Jes&uacute;s saci&oacute; a la muchedumbre &quot;en un lugar desierto&quot;, concluye diciendo:&nbsp; &quot;Comieron todos hasta saciarse (cf. <i>Lc<\/i> 9, 11-17). <\/p>\n<p>En primer lugar, quiero subrayar la palabra &quot;todos&quot;. En efecto, el Se&ntilde;or desea que todos los seres humanos se alimenten de la Eucarist&iacute;a, porque la Eucarist&iacute;a es para todos. Si en el Jueves santo se pone de relieve la estrecha relaci&oacute;n que existe entre la &uacute;ltima Cena y el misterio de la muerte de Jes&uacute;s en la cruz, hoy, fiesta del <i>Corpus Christi, <\/i>con la procesi&oacute;n y la adoraci&oacute;n com&uacute;n de la Eucarist&iacute;a se llama la atenci&oacute;n hacia el hecho de que Cristo se inmol&oacute; por la humanidad entera. Su paso por las casas y las calles de nuestra ciudad ser&aacute; para sus habitantes un ofrecimiento de alegr&iacute;a, de vida inmortal, de paz y de amor. <\/p>\n<p>En el pasaje evang&eacute;lico salta a la vista un segundo elemento:&nbsp; el milagro realizado por el Se&ntilde;or contiene una invitaci&oacute;n expl&iacute;cita a cada uno para dar su contribuci&oacute;n. Los cinco panes y dos peces indican nuestra aportaci&oacute;n, pobre pero necesaria, que &eacute;l transforma en don de amor para todos. &quot;Cristo \u2014escrib&iacute; en la citada exhortaci&oacute;n postsinodal\u2014 sigue exhortando tambi&eacute;n hoy a sus disc&iacute;pulos a comprometerse en primera persona&quot; (n. 88). Por consiguiente, la Eucarist&iacute;a es una llamada a la santidad y a la entrega de s&iacute; a los hermanos, pues &quot;la vocaci&oacute;n de cada uno de nosotros consiste en ser, junto con Jes&uacute;s, pan partido para la vida del mundo&quot; (<i>ib.<\/i>). <\/p>\n<p>Nuestro Redentor dirige esta invitaci&oacute;n en particular a nosotros, queridos hermanos y hermanas de Roma, reunidos en torno a la Eucarist&iacute;a en esta hist&oacute;rica plaza:&nbsp; os saludo a todos con afecto. Mi saludo va ante todo al cardenal vicario y a los obispos auxiliares, a los dem&aacute;s venerados hermanos cardenales y obispos, as&iacute; como a los numerosos presb&iacute;teros y di&aacute;conos, a los religiosos y las religiosas, y a todos los fieles laicos. <\/p>\n<p>Al final de la celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica nos uniremos en procesi&oacute;n, como para llevar idealmente al Se&ntilde;or Jes&uacute;s por todas las calles y barrios de Roma. Por decirlo as&iacute;, lo sumergiremos en la cotidianidad de nuestra vida, para que camine donde nosotros caminamos, para que viva donde vivimos. En efecto, como nos ha recordado el ap&oacute;stol san Pablo en la <i>carta a los Corintios<\/i>, sabemos que en toda Eucarist&iacute;a, tambi&eacute;n en la de esta tarde, &quot;anunciamos la muerte del Se&ntilde;or&nbsp;hasta&nbsp;que venga&quot; (cf. <i>1 Co<\/i> 11, 26). Caminamos por las calles del mundo sabiendo que lo tenemos a &eacute;l a nuestro lado, sostenidos por la esperanza de poderlo ver un d&iacute;a cara a cara en el encuentro definitivo. <\/p>\n<p>Mientras tanto, ya ahora escuchamos su voz, que repite, como leemos en el <i> libro del Apocalipsis<\/i>:&nbsp; &quot;Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entrar&eacute; en su casa y cenar&eacute;&nbsp;con&nbsp;&eacute;l&nbsp;y&nbsp;&eacute;l conmigo&quot; (<i>Ap<\/i> 3, 20). <\/p>\n<p>La fiesta del <i>Corpus Christi<\/i> quiere hacer perceptible, a pesar de la dureza de nuestro o&iacute;do interior, esta llamada del Se&ntilde;or. Jes&uacute;s llama a la puerta de nuestro coraz&oacute;n y nos pide entrar no s&oacute;lo por un d&iacute;a, sino para siempre. Lo acogemos con alegr&iacute;a elevando a &eacute;l la invocaci&oacute;n coral de la liturgia:&nbsp; &quot;Buen pastor, verdadero pan, oh Jes&uacute;s, ten piedad de nosotros (&#8230;). T&uacute; que todo lo sabes y lo puedes, que nos alimentas en la tierra, lleva a tus hermanos a la mesa del cielo, en la gloria de tus santos&quot;. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2007 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\">&nbsp;&nbsp;<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp; <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI DURANTE LA MISA EN LA SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI Bas&iacute;lica de San Juan de Letr&aacute;n Jueves 7 de junio de 2007 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas:&nbsp; Hace poco hemos cantado en la Secuencia:&nbsp; &quot;Dogma datur christianis, quod in carnem transit panis, et vinum in sanguinem&quot;, &quot;Es certeza para los &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-junio-de-2007-solemnidad-del-santisimo-cuerpo-y-sangre-de-cristo-santa-misa-y-procesion-eucaristica\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab7 de junio de 2007: Solemnidad del Sant\u00edsimo Cuerpo y Sangre de Cristo &#8211; Santa Misa y procesi\u00f3n eucar\u00edstica\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40769","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40769","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40769"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40769\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40769"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40769"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40769"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}