{"id":40775,"date":"2016-10-06T14:56:39","date_gmt":"2016-10-06T19:56:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/22-de-abril-de-2007-celebracion-de-las-visperas-en-la-basilica-de-san-pedro-in-ciel-doro\/"},"modified":"2016-10-06T14:56:39","modified_gmt":"2016-10-06T19:56:39","slug":"22-de-abril-de-2007-celebracion-de-las-visperas-en-la-basilica-de-san-pedro-in-ciel-doro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/22-de-abril-de-2007-celebracion-de-las-visperas-en-la-basilica-de-san-pedro-in-ciel-doro\/","title":{"rendered":"22 de abril de 2007: Celebraci\u00f3n de las V\u00edsperas en la Bas\u00edlica de San Pedro in Ciel d&#8217;Oro"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A VIG&Eacute;VANO Y PAV&Iacute;A<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>CELEBRACI&Oacute;N DE V&Iacute;SPERAS<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/font><\/b><\/p>\n<p> Pav&iacute;a, domingo 22 de abril de 2007<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i>&nbsp; <\/p>\n<p>En su momento conclusivo, mi visita a Pav&iacute;a toma la forma de una peregrinaci&oacute;n. Es la forma en que yo la hab&iacute;a concebido al inicio, pues deseaba venir a venerar los restos mortales de san Agust&iacute;n, para rendir el homenaje de toda la Iglesia cat&oacute;lica a uno de sus &quot;padres&quot; m&aacute;s destacados, as&iacute; como para manifestar mi devoci&oacute;n y mi gratitud personal hacia quien ha desempe&ntilde;ado un papel tan importante en mi vida de te&oacute;logo y pastor, pero antes a&uacute;n de hombre y sacerdote. <\/p>\n<p>Con afecto renuevo mi saludo al obispo Giovanni Giudici y lo extiendo en particular al prior general de los agustinos, padre Robert Francis Prevost, al padre provincial y a toda la comunidad agustina. Con alegr&iacute;a os saludo a todos vosotros, queridos sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos consagrados y seminaristas. <\/p>\n<p>La Providencia ha querido que mi viaje asumiera el car&aacute;cter de una aut&eacute;ntica visita pastoral; por eso, en esta etapa de oraci&oacute;n quisiera recoger aqu&iacute;, junto al sepulcro del <i>Doctor gratiae<\/i>, un mensaje significativo para el camino de la Iglesia. Este mensaje nos viene del encuentro entre la palabra de Dios y la experiencia personal del gran obispo de Hipona. <\/p>\n<p>Hemos escuchado la breve lectura b&iacute;blica de las segundas V&iacute;speras del tercer domingo de Pascua (<i>Hb<\/i> 10, 12-14):&nbsp; la carta a los Hebreos nos ha presentado a Cristo, sumo y eterno sacerdote, exaltado a la gloria del Padre despu&eacute;s de haberse ofrecido a s&iacute; mismo como &uacute;nico y perfecto sacrificio de la nueva alianza, con el que se llev&oacute; a cabo la obra de la Redenci&oacute;n. San Agust&iacute;n fij&oacute; su mirada en este misterio y en &eacute;l encontr&oacute; la Verdad que tanto buscaba:&nbsp; Jesucristo, el Verbo encarnado, el Cordero inmolado y resucitado, es la revelaci&oacute;n del rostro de Dios Amor a todo ser humano en camino por las sendas del tiempo hacia la eternidad. <\/p>\n<p>En un pasaje que se puede considerar paralelo al que se acaba de proclamar de la carta a los Hebreos, el ap&oacute;stol san Juan escribe:&nbsp; &quot;En esto consiste el amor:&nbsp; no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que &eacute;l nos am&oacute; y nos envi&oacute; a su Hijo como propiciaci&oacute;n por nuestros pecados&quot; (<i>1 Jn<\/i> 4, 10). Aqu&iacute; radica el coraz&oacute;n del Evangelio, el n&uacute;cleo central del cristianismo. La luz de este amor abri&oacute; los&nbsp;ojos de san Agust&iacute;n,&nbsp;le hizo encontrar la &quot;belleza antigua y siempre nueva&quot; (<i>Las Confesiones<\/i>, X, 27), en la cual &uacute;nicamente encuentra paz el coraz&oacute;n del hombre. <\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, aqu&iacute;, ante la tumba de san Agust&iacute;n, quisiera volver a entregar idealmente a la Iglesia y al mundo mi <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-caritas-est.html\">primera enc&iacute;clica<\/a>, que contiene precisamente este mensaje central del Evangelio: <i>Deus caritas est<\/i>, &quot;Dios es amor&quot; (<i>1 Jn<\/i> 4, 8.&nbsp;16). Esta enc&iacute;clica, y sobre todo su primera parte, debe mucho al pensamiento de san Agust&iacute;n, que fue un enamorado del amor de Dios, y lo cant&oacute;, medit&oacute;, predic&oacute; en todos sus escritos, y sobre todo lo testimoni&oacute; en su ministerio pastoral. <\/p>\n<p>Siguiendo las ense&ntilde;anzas del concilio Vaticano II y de mis venerados predecesores Juan&nbsp;XXIII, Pablo VI, Juan Pablo&nbsp;I y Juan Pablo II, estoy convencido de que la humanidad contempor&aacute;nea necesita este mensaje esencial, encarnado en Cristo Jes&uacute;s:&nbsp; Dios es amor. Todo debe partir de esto y todo debe llevar a esto:&nbsp; toda actividad pastoral, todo tratado teol&oacute;gico. Como dice san Pablo:&nbsp; &quot;Si no tengo caridad, nada me aprovecha&quot; (cf.<i>&nbsp;1 Co<\/i> 13, 3). Todos los carismas carecen de sentido y de valor sin el amor; en cambio, gracias al amor todos ellos contribuyen a edificar el Cuerpo m&iacute;stico de Cristo. <\/p>\n<p>El mensaje que repite tambi&eacute;n hoy san Agust&iacute;n a toda la Iglesia, y en particular a esta comunidad diocesana que con tanta veneraci&oacute;n conserva sus reliquias, es el siguiente:&nbsp; el Amor es el alma de la vida de la Iglesia y de su actividad pastoral. Lo hemos escuchado esta ma&ntilde;ana en el di&aacute;logo entre Jes&uacute;s y Sim&oacute;n Pedro:&nbsp; &quot;&iquest;Me amas?&#8230; Apacienta mis ovejas&quot; (cf. <i>Jn<\/i> 21, 15-17). S&oacute;lo quien vive en la experiencia personal del amor del Se&ntilde;or es capaz de cumplir la tarea de guiar y acompa&ntilde;ar a los dem&aacute;s en el camino del seguimiento de Cristo. Al igual que san Agust&iacute;n, os repito esta verdad a vosotros como Obispo de Roma, mientras con alegr&iacute;a siempre nueva la acojo juntamente con vosotros como cristiano. <\/p>\n<p>Servir a Cristo es ante todo una cuesti&oacute;n de amor. Queridos hermanos y hermanas, vuestra pertenencia a la Iglesia y vuestro apostolado deben brillar siempre por la ausencia de cualquier inter&eacute;s individual y por la adhesi&oacute;n sin reservas al amor de Cristo. Los j&oacute;venes, en especial, necesitan recibir el anuncio de la libertad y la alegr&iacute;a, cuyo secreto radica en Cristo. &Eacute;l es la respuesta m&aacute;s verdadera a las expectativas de sus corazones inquietos por los numerosos interrogantes que llevan en su interior. S&oacute;lo en &eacute;l, Palabra pronunciada por el Padre para nosotros, se encuentra la uni&oacute;n entre la verdad y el amor, en la que se encuentra el sentido pleno de la vida. San Agust&iacute;n vivi&oacute; personalmente y analiz&oacute; a fondo los interrogantes que el hombre alberga en su coraz&oacute;n y sonde&oacute; la capacidad que tiene de abrirse al infinito de Dios. <\/p>\n<p>Siguiendo las huellas de san Agust&iacute;n, tambi&eacute;n vosotros deb&eacute;is ser una Iglesia que anuncie con valent&iacute;a la &quot;buena nueva&quot; de Cristo, su propuesta de vida, su mensaje de reconciliaci&oacute;n y perd&oacute;n. He visto que vuestro primer objetivo pastoral consiste en llevar a las personas a la madurez cristiana. Aprecio esta prioridad que otorg&aacute;is a la formaci&oacute;n personal, porque la Iglesia no es una simple organizaci&oacute;n de manifestaciones colectivas, ni lo opuesto, la suma de individuos que viven una religiosidad privada. La Iglesia es una comunidad de personas que creen en el Dios de Jesucristo y se comprometen a vivir en el mundo el mandamiento de la caridad que &eacute;l nos dej&oacute;. Por tanto, es una comunidad en la que se nos educa en el amor, y esta educaci&oacute;n se lleva a cabo no a pesar de los acontecimientos de la vida, sino a trav&eacute;s de ellos. As&iacute; fue para san Pedro, para san Agust&iacute;n y para todos los santos. Y as&iacute; es tambi&eacute;n para nosotros. <\/p>\n<p>La maduraci&oacute;n personal, animada por la caridad eclesial, permite tambi&eacute;n crecer en el discernimiento comunitario, es decir, en la capacidad de leer e interpretar el tiempo presente a la luz del Evangelio, para responder a la llamada del Se&ntilde;or. Os exhorto a progresar en el testimonio personal y comunitario del amor con obras. El servicio de la caridad, que con raz&oacute;n conceb&iacute;s siempre unido al anuncio de la Palabra y a la celebraci&oacute;n de los sacramentos, os llama y a la vez os estimula a estar atentos a las necesidades materiales y espirituales de los hermanos. <\/p>\n<p>Os aliento a tratar de alcanzar el &quot;alto grado&quot; de la vida cristiana, que encuentra en la caridad el v&iacute;nculo de la perfecci&oacute;n y que debe traducirse tambi&eacute;n en un estilo de vida moral inspirado en el Evangelio, inevitablemente contra corriente con respecto a los criterios del mundo, pero que es preciso testimoniar siempre de modo humilde, respetuoso y cordial. <\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, para m&iacute; ha sido un don, realmente un don, compartir con vosotros esta visita a la tumba de san Agust&iacute;n; vuestra presencia ha dado a mi peregrinaci&oacute;n un sentido eclesial m&aacute;s concreto. Recomencemos desde aqu&iacute; llevando en nuestro coraz&oacute;n la alegr&iacute;a de ser disc&iacute;pulos del Amor. <\/p>\n<p>Que nos acompa&ntilde;e siempre la Virgen Mar&iacute;a, a cuya maternal protecci&oacute;n os encomiendo a cada uno de vosotros y a vuestros seres queridos, a la vez que con gran afecto os imparto la bendici&oacute;n apost&oacute;lica. <\/p>\n<p align=\"center\">* * *<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Al salir de la Bas&iacute;lica de San Pedro in Ciel d\u2019Oro, el Santo Padre recibi&oacute; el saludo afectuoso de muchos fieles, en particular de los ni&ntilde;os de las escuelas cat&oacute;licas, a los cuales dijo:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">Queridos ni&ntilde;os al despedirme de esta maravillosa ciudad de Pav&iacute;a, es para m&iacute; una grand&iacute;sima alegr&iacute;a poder ver a los ni&ntilde;os, a los muchachos y a las muchachas, a los j&oacute;venes Vosotros est&aacute;is muy cerda del Se&ntilde;or, que os ama especialmente. Rogad por m&iacute;, yo ruego por vosotros. Adi&oacute;s <\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2007 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A VIG&Eacute;VANO Y PAV&Iacute;A CELEBRACI&Oacute;N DE V&Iacute;SPERAS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Pav&iacute;a, domingo 22 de abril de 2007 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas:&nbsp; En su momento conclusivo, mi visita a Pav&iacute;a toma la forma de una peregrinaci&oacute;n. 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