{"id":40776,"date":"2016-10-06T14:56:41","date_gmt":"2016-10-06T19:56:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/21-de-abril-de-2007-concelebracion-eucaristica-con-los-obispos-de-lombardia-y-los-sacerdotes-de-la-diocesis-de-vigevano\/"},"modified":"2016-10-06T14:56:41","modified_gmt":"2016-10-06T19:56:41","slug":"21-de-abril-de-2007-concelebracion-eucaristica-con-los-obispos-de-lombardia-y-los-sacerdotes-de-la-diocesis-de-vigevano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/21-de-abril-de-2007-concelebracion-eucaristica-con-los-obispos-de-lombardia-y-los-sacerdotes-de-la-diocesis-de-vigevano\/","title":{"rendered":"21 de abril de 2007: Concelebraci\u00f3n eucar\u00edstica con los obispos de Lombard\u00eda y los sacerdotes de la Di\u00f3cesis de Vig\u00e9vano"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A VIG&Eacute;VANO Y PAV&Iacute;A<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>CONCELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI^<\/font><\/b><\/p>\n<p> Plaza Ducal de Vig&eacute;vano<br \/> S&aacute;bado 21 de abril de 2007<\/font> <\/i><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:&nbsp;<\/i> <\/p>\n<p>&quot;Echad la red&#8230; y encontrar&eacute;is&quot; (<i>Jn<\/i> 21, 6). <\/p>\n<p>Hemos escuchado estas palabras de Jes&uacute;s en el pasaje evang&eacute;lico que se acaba de proclamar. Se encuentran dentro del relato de la tercera aparici&oacute;n del Resucitado a los disc&iacute;pulos junto a las orillas del mar de Tiber&iacute;ades, que narra la pesca milagrosa. Despu&eacute;s del &quot;esc&aacute;ndalo&quot; de la cruz hab&iacute;an regresado a su tierra y a su trabajo de pescadores, es decir, a las actividades que realizaban antes de encontrarse con Jes&uacute;s. Hab&iacute;an vuelto a la vida anterior y esto da a entender el clima de dispersi&oacute;n y de extrav&iacute;o que reinaba en su comunidad (cf.<i> Mc<\/i> 14, 27; <i>Mt <\/i>26, 31). Para los disc&iacute;pulos era dif&iacute;cil comprender lo que hab&iacute;a acontecido. Pero, cuando todo parec&iacute;a acabado, nuevamente, como en el camino de Ema&uacute;s, Jes&uacute;s sale al encuentro de sus amigos. Esta vez los encuentra en el mar, lugar que hace pensar en las dificultades y las tribulaciones de la vida; los encuentra al amanecer, despu&eacute;s de un esfuerzo est&eacute;ril que hab&iacute;a durado toda la noche. Su red estaba vac&iacute;a. En cierto modo, eso parece el balance de su experiencia con Jes&uacute;s:&nbsp; lo hab&iacute;an conocido, hab&iacute;an estado con &eacute;l y &eacute;l les hab&iacute;a prometido muchas cosas. Y, sin embargo, ahora se volv&iacute;an a encontrar con la red vac&iacute;a de peces. <\/p>\n<p>Y he aqu&iacute; que, al alba, Jes&uacute;s les sale al encuentro, pero ellos no lo reconocen inmediatamente (cf. <i>Jn <\/i>21, 4). El &quot;alba&quot; en la Biblia indica con frecuencia el momento de intervenciones extraordinarias de Dios. Por ejemplo, en el libro del &Eacute;xodo, &quot;llegada la vigilia matutina&quot;, el Se&ntilde;or interviene &quot;desde la columna de fuego y humo&quot; para salvar a su pueblo que hu&iacute;a de Egipto (cf. <i>Ex<\/i> 14, 24). Tambi&eacute;n al alba Mar&iacute;a Magdalena y las dem&aacute;s mujeres que hab&iacute;an corrido al sepulcro encuentran al Se&ntilde;or resucitado. <\/p>\n<p>Del mismo modo, en el pasaje evang&eacute;lico que estamos meditando, ya ha pasado la noche y el Se&ntilde;or dice a los disc&iacute;pulos, cansados de bregar y decepcionados por no haber pescado nada:&nbsp; &quot;Echad la red a la derecha de la barca y encontrar&eacute;is&quot; (<i>Jn <\/i>21, 6). Normalmente los peces caen en la red durante la noche, cuando est&aacute; oscuro, y no por la ma&ntilde;ana, cuando el agua ya es transparente. Con todo, los disc&iacute;pulos se fiaron de Jes&uacute;s y el resultado fue una pesca milagrosamente abundante, hasta el punto de que ya no lograban sacar la red por la gran cantidad de peces recogidos (cf. <i>Jn <\/i>21, 6). <\/p>\n<p>En ese momento, Juan, iluminado por el amor, se dirige a Pedro y le dice:&nbsp; &quot;Es el Se&ntilde;or&quot; (<i>Jn <\/i>21, 7). La mirada perspicaz del disc&iacute;pulo a quien Jes&uacute;s amaba \u2014icono del creyente\u2014 reconoce al Maestro presente en la orilla del lago. &quot;Es el Se&ntilde;or&quot;:&nbsp; esta espont&aacute;nea profesi&oacute;n de fe es, tambi&eacute;n para nosotros, una invitaci&oacute;n a proclamar que Cristo resucitado es el Se&ntilde;or de nuestra vida. <\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, ojal&aacute; que esta tarde la Iglesia que est&aacute; en Vig&eacute;vano repita con el entusiasmo de Juan:&nbsp; Jesucristo &quot;es el Se&ntilde;or&quot;. Ojal&aacute; que vuestra comunidad diocesana escuche al Se&ntilde;or que, por medio de mis labios, os repite:&nbsp; &quot;Echa la red, Iglesia de Vig&eacute;vano, y encontrar&aacute;s&quot;. En efecto, he venido a vosotros sobre todo para animaros a ser testigos valientes de Cristo. <\/p>\n<p>La confiada adhesi&oacute;n a su palabra es lo que har&aacute; fecundos vuestros esfuerzos pastorales. Cuando el trabajo en la vi&ntilde;a del Se&ntilde;or parece est&eacute;ril, como el esfuerzo nocturno de los Ap&oacute;stoles, no conviene olvidar que Jes&uacute;s es capaz de cambiar la situaci&oacute;n en un instante. La p&aacute;gina evang&eacute;lica que acabamos de escuchar, por una parte, nos recuerda que debemos comprometernos en las actividades pastorales como&nbsp;si el resultado dependiera totalmente de nuestros esfuerzos. Pero, por otra, nos hace comprender que el aut&eacute;ntico &eacute;xito de nuestra misi&oacute;n es totalmente don de la gracia. <\/p>\n<p>En los misteriosos designios de su sabidur&iacute;a, Dios sabe cu&aacute;ndo es tiempo de intervenir. Y entonces, como la d&oacute;cil adhesi&oacute;n a la palabra del Se&ntilde;or hizo que se llenara la red de los disc&iacute;pulos, as&iacute; tambi&eacute;n en todos los tiempos, incluido el nuestro, el Esp&iacute;ritu del Se&ntilde;or puede hacer eficaz la misi&oacute;n de la Iglesia en el mundo. <\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, con gran alegr&iacute;a me encuentro entre vosotros:&nbsp; os doy las gracias y os saludo a todos cordialmente. Os saludo como representantes del pueblo de Dios reunido en esta Iglesia particular, que tiene su centro espiritual en la catedral, en cuyo atrio estamos celebrando la Eucarist&iacute;a. <\/p>\n<p>Saludo con afecto a vuestro obispo, mons. Claudio Baggini, y le agradezco las cordiales palabras que me ha dirigido al inicio de la celebraci&oacute;n. Saludo asimismo al arzobispo metropolitano, cardenal Dionigi Tettamanzi, a los obispo lombardos y a los dem&aacute;s prelados. <\/p>\n<p>Dirijo un cordial saludo en especial a los sacerdotes, felicit&aacute;ndolos por la generosidad con que desempe&ntilde;an su servicio eclesial, sin escatimar esfuerzos ni trabajos. Extiendo mi saludo a las personas consagradas, a los agentes pastorales y a todos los fieles laicos, cuya valiosa colaboraci&oacute;n es indispensable para la vida de las diversas comunidades. Y no puede faltar un afectuoso saludo a los seminaristas, que son la esperanza de la di&oacute;cesis. <\/p>\n<p>Saludo, asimismo, a las autoridades civiles, a las que agradezco el significativo mensaje de cortes&iacute;a que manifiesta su presencia. <\/p>\n<p>Por &uacute;ltimo, mi saludo va a los fieles que se hallan reunidos en las diferentes parroquias para seguir este encuentro mediante la televisi&oacute;n y a todos los que participan en esta asamblea eucar&iacute;stica en las plazas y en las calles adyacentes a esta sugestiva plaza Ducal, al fondo de la cual destaca la art&iacute;stica fachada de la catedral, proyectada por el ilustre obispo de Vig&eacute;vano, mons. Juan Caramuel, cient&iacute;fico de fama europea, de cuyo nacimiento hab&eacute;is celebrado el 4&deg; centenario en los meses pasados. Esta fachada, con una arquitectura singular, une de forma armoniosa el templo a la plaza y al castillo con su torre, simbolizando as&iacute; la s&iacute;ntesis admirable de una tradici&oacute;n en que se mezclan las dos dimensiones de vuestra ciudad:&nbsp; la civil y la religiosa. <\/p>\n<p>&quot;Echad la red&#8230; y encontrar&eacute;is&quot; (<i>Jn<\/i> 21, 6). Querida comunidad eclesial de Vig&eacute;vano, &iquest;qu&eacute; significa en concreto la invitaci&oacute;n de Cristo a &quot;echar la red&quot;? Significa, en primer lugar, como para los disc&iacute;pulos, creer en &eacute;l y fiarse de su palabra. Tambi&eacute;n a vosotros, como a ellos, Jes&uacute;s os pide que lo sig&aacute;is con fe sincera y firme. Por tanto, poneos a la escucha de su palabra y meditadla cada d&iacute;a. Para vosotros esta d&oacute;cil escucha encuentra una actuaci&oacute;n concreta en las decisiones de vuestro &uacute;ltimo S&iacute;nodo diocesano, que se concluy&oacute; en 1999. <\/p>\n<p>Al final de ese camino sinodal, el amado Juan Pablo II, que se encontr&oacute; con vosotros el 17 de abril de 1999 en una audiencia especial, os exhort&oacute; a &quot;bogar mar adentro y a no tener miedo de haceros a la mar&quot; (<i>L&#8217;Osservatore Romano, <\/i>edici&oacute;n en lengua espa&ntilde;ola, 23 de abril de 1999, p. 4). Que nunca se apague en vuestro coraz&oacute;n el entusiasmo misionero suscitado en vuestra comunidad diocesana por ese providencial S&iacute;nodo, inspirado y querido por el recordado obispo mons. Giovanni Locatelli, que deseaba ardientemente una visita del Papa a Vig&eacute;vano. Siguiendo las orientaciones fundamentales de ese S&iacute;nodo y las directrices de vuestro pastor actual, permaneced unidos entre vosotros y abr&iacute;os a los amplios horizontes de la evangelizaci&oacute;n. <\/p>\n<p>Que os sirvan de gu&iacute;a constante estas palabras del Se&ntilde;or:&nbsp; &quot;En esto conocer&aacute;n todos que sois disc&iacute;pulos m&iacute;os:&nbsp; si os ten&eacute;is amor los unos a los otros&quot; (<i>Jn<\/i> 13, 35). Llevar las cargas los unos de los otros, compartir, colaborar, sentirse corresponsables, es el esp&iacute;ritu que debe animar constantemente a vuestra comunidad. Este estilo de comuni&oacute;n exige la contribuci&oacute;n de todos:&nbsp; del obispo y de los sacerdotes, de los religiosos y de las religiosas, de los fieles laicos, de las asociaciones y de los diversos grupos comprometidos en el apostolado. Las parroquias, como teselas de un mosaico, en plena sinton&iacute;a entre s&iacute;, formar&aacute;n una Iglesia particular viva, org&aacute;nicamente insertada en todo el pueblo de Dios. <\/p>\n<p>Las asociaciones, las comunidades y los grupos laicales pueden dar una contribuci&oacute;n indispensable a la evangelizaci&oacute;n, tanto en la formaci&oacute;n como en la animaci&oacute;n espiritual, caritativa, social y cultural, actuando siempre en armon&iacute;a con la pastoral diocesana y seg&uacute;n las indicaciones del obispo. Os animo tambi&eacute;n a seguir prestando atenci&oacute;n a los j&oacute;venes, tanto a los &quot;cercanos&quot; como a los &quot;alejados&quot;. Desde esta perspectiva, promoved siempre, de modo org&aacute;nico y capilar, una pastoral vocacional que ayude a los j&oacute;venes a encontrar el verdadero sentido de su vida. <\/p>\n<p>Y &iquest;qu&eacute; decir, por &uacute;ltimo, de la familia? Es el elemento fundamental de la vida social y, por eso, s&oacute;lo trabajando en favor de las familias se puede renovar el entramado de la comunidad eclesial \u2014veo que estamos de acuerdo\u2014 e incluso de la sociedad civil. <\/p>\n<p>Vuestra tierra es rica en tradiciones religiosas, en fermentos espirituales y en una activa vida cristiana. A lo largo de los siglos la fe ha forjado su pensamiento, su arte y su cultura, promoviendo solidaridad y respeto a la dignidad humana. Expresiones muy elocuentes de este rico patrimonio vuestro son las ejemplares figuras de sacerdotes y laicos que, con una propuesta de vida arraigada en el Evangelio y en la ense&ntilde;anza de la Iglesia, han testimoniado, especialmente en el &aacute;mbito social de fines del siglo XIX y de los primeros decenios del siglo XX, los aut&eacute;nticos valores evang&eacute;licos, como base s&oacute;lida de una convivencia libre y justa, atenta especialmente a los m&aacute;s necesitados. <\/p>\n<p>Esta luminosa herencia espiritual, redescubierta y alimentada, no puede por menos de representar un punto de referencia seguro para un servicio eficaz al hombre de nuestro tiempo y para un camino de civilizaci&oacute;n y de aut&eacute;ntico progreso. <\/p>\n<p>&quot;Echad la red&#8230; y encontrar&eacute;is&quot;. Este mandato de Jes&uacute;s fue d&oacute;cilmente acogido por los santos, y su existencia experiment&oacute; el milagro de una pesca espiritual abundante. Pienso de modo especial en vuestros patronos celestiales:&nbsp; san Ambrosio, san Carlos Borromeo y el beato Mateo Carreri. Pienso tambi&eacute;n en dos ilustres hijos de esta tierra, cuya causa de beatificaci&oacute;n est&aacute; en curso:&nbsp; el venerable Francesco Pianzola, sacerdote animado por un ardiente esp&iacute;ritu evang&eacute;lico, que supo salir al encuentro de las pobrezas espirituales de su tiempo con un valiente estilo misionero, atento a los m&aacute;s alejados y en particular a los j&oacute;venes, y el siervo de Dios Teresio Olivelli, laico de la Acci&oacute;n cat&oacute;lica, que muri&oacute; a los 29 a&ntilde;os en el campo de concentraci&oacute;n de Hersbruck, v&iacute;ctima sacrificial de una violencia brutal, a la que &eacute;l opuso tenazmente el ardor de la caridad. <\/p>\n<p>Estas dos figuras excepcionales de disc&iacute;pulos fieles de Cristo constituyen un signo elocuente de las maravillas realizadas por el Se&ntilde;or en la Iglesia de Vig&eacute;vano. Reflejaos en estos modelos, que ponen de manifiesto la acci&oacute;n de la gracia y son para el pueblo de Dios un est&iacute;mulo a seguir a Cristo por la senda exigente de la santidad. <\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas de la di&oacute;cesis de Vig&eacute;vano, mi pensamiento va, por &uacute;ltimo, a la Madre de Dios, a la que vener&aacute;is con el t&iacute;tulo de <i>Virgen de la Bozzola.<\/i> A ella le encomiendo todas vuestras comunidades, para que obtenga una renovada efusi&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo sobre esta querida di&oacute;cesis. <\/p>\n<p>La fatigosa pero est&eacute;ril pesca nocturna de los disc&iacute;pulos es una advertencia perenne para la Iglesia de todos los tiempos:&nbsp; nosotros solos, sin Jes&uacute;s, no podemos hacer nada. En el compromiso apost&oacute;lico no bastan nuestras fuerzas:&nbsp; sin la gracia divina nuestro trabajo, aunque&nbsp;est&eacute;&nbsp;bien&nbsp;organizado,&nbsp;resulta&nbsp;ineficaz. <\/p>\n<p>Oremos juntos para que vuestra comunidad diocesana acoja con alegr&iacute;a el mandato de Cristo y con renovada generosidad est&eacute; dispuesta a &quot;echar&quot; las redes. Entonces experimentar&aacute; ciertamente una pesca milagrosa, signo del poder din&aacute;mico de la palabra y de la presencia del Se&ntilde;or, que incesantemente confiere a su pueblo una &quot;renovada juventud del Esp&iacute;ritu&quot; (cf. <i>oraci&oacute;n colecta<\/i>). <\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2007 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp; <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A VIG&Eacute;VANO Y PAV&Iacute;A CONCELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI^ Plaza Ducal de Vig&eacute;vano S&aacute;bado 21 de abril de 2007 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas:&nbsp; &quot;Echad la red&#8230; y encontrar&eacute;is&quot; (Jn 21, 6). Hemos escuchado estas palabras de Jes&uacute;s en el pasaje evang&eacute;lico que se acaba de proclamar. 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