{"id":40779,"date":"2016-10-06T14:56:45","date_gmt":"2016-10-06T19:56:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-abril-de-2007-santa-misa-in-cena-domini\/"},"modified":"2016-10-06T14:56:45","modified_gmt":"2016-10-06T19:56:45","slug":"5-de-abril-de-2007-santa-misa-in-cena-domini","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-abril-de-2007-santa-misa-in-cena-domini\/","title":{"rendered":"5 de abril de 2007: Santa Misa \u00abin cena Domini\u00bb"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA &laquo;IN CENA DOMINI&raquo;<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HOMIL&Iacute;A<\/i><\/b><\/font><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\"> DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI <\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Bas&iacute;lica de San Juan de Letr&aacute;n<br \/> Jueves Santo, 5 de abril de 2007 <\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:&nbsp; <\/i><\/p>\n<p>En la lectura del <i>libro del &Eacute;xodo, <\/i>que acabamos de escuchar, se describe la celebraci&oacute;n de la Pascua de Israel tal como la establec&iacute;a la ley de Mois&eacute;s. En su origen, puede haber sido una fiesta de primavera de los n&oacute;madas. Sin embargo, para Israel se hab&iacute;a transformado en una fiesta de conmemoraci&oacute;n, de acci&oacute;n de gracias y, al mismo tiempo, de esperanza. <\/p>\n<p>En el centro de la cena pascual, ordenada seg&uacute;n determinadas normas lit&uacute;rgicas, estaba el cordero como s&iacute;mbolo de la liberaci&oacute;n de la esclavitud en Egipto. Por este motivo, el <i>haggadah<\/i> pascual era parte integrante de la comida a base de cordero:&nbsp; el recuerdo narrativo de que hab&iacute;a sido Dios mismo quien hab&iacute;a liberado a Israel &quot;con la mano alzada&quot;. &Eacute;l, el Dios misterioso y escondido, hab&iacute;a sido m&aacute;s fuerte que el fara&oacute;n, con todo el poder de que dispon&iacute;a. Israel no deb&iacute;a olvidar que Dios hab&iacute;a tomado personalmente en sus manos la historia de su pueblo y que esta historia se basaba continuamente en la comuni&oacute;n con Dios. Israel no deb&iacute;a olvidarse de Dios. <\/p>\n<p>En el rito de la conmemoraci&oacute;n abundaban las palabras de alabanza y acci&oacute;n de gracias tomadas de los Salmos. La acci&oacute;n de gracias y la bendici&oacute;n de Dios alcanzaban su momento culminante en la <i>berakha<\/i>, que en griego se dice <i>eulogia <\/i>&nbsp;o <i> eucaristia<\/i>:&nbsp; bendecir a Dios se convierte en bendici&oacute;n para quienes bendicen. La ofrenda hecha a Dios vuelve al hombre bendecida. Todo esto levantaba un puente desde el pasado hasta el presente y hacia el futuro:&nbsp; a&uacute;n no se hab&iacute;a realizado la liberaci&oacute;n de Israel. La naci&oacute;n sufr&iacute;a todav&iacute;a como peque&ntilde;o pueblo en medio de las tensiones entre las grandes potencias. El recuerdo agradecido de la acci&oacute;n de Dios en el pasado se convert&iacute;a al mismo tiempo en s&uacute;plica y esperanza:&nbsp; Lleva a cabo lo que has comenzado. Danos la libertad definitiva. <\/p>\n<p>Jes&uacute;s celebr&oacute; con los suyos esta cena de m&uacute;ltiples significados en la noche anterior a su pasi&oacute;n. Teniendo en cuenta este contexto, podemos comprender la nueva Pascua, que &eacute;l nos dio en la santa Eucarist&iacute;a. En las narraciones de los evangelistas hay una aparente contradicci&oacute;n entre el evangelio de san Juan, por una parte, y lo que por otra nos dicen san Mateo, san Marcos y san Lucas. Seg&uacute;n san Juan, Jes&uacute;s muri&oacute; en la cruz precisamente en el momento en el que, en el templo, se inmolaban los corderos pascuales. Su muerte y el sacrificio de los corderos coincidieron. Pero esto significa que muri&oacute; en la v&iacute;spera de la Pascua y que, por tanto, no pudo celebrar personalmente la cena pascual. Al menos esto es lo que parece. Por el contrario, seg&uacute;n los tres evangelios sin&oacute;pticos, la &uacute;ltima Cena de Jes&uacute;s fue una cena pascual, en cuya forma tradicional &eacute;l introdujo la novedad de la entrega de su cuerpo y de su sangre. <\/p>\n<p>Hasta hace pocos a&ntilde;os, esta contradicci&oacute;n parec&iacute;a insoluble. La mayor&iacute;a de los exegetas pensaba que san Juan no hab&iacute;a querido comunicarnos la verdadera fecha hist&oacute;rica de la muerte de Jes&uacute;s, sino que hab&iacute;a optado por una fecha simb&oacute;lica para hacer as&iacute; evidente la verdad m&aacute;s profunda:&nbsp; Jes&uacute;s es el nuevo y verdadero cordero que derram&oacute; su sangre por todos nosotros. <\/p>\n<p>Mientras tanto, el descubrimiento de los escritos de Qumram nos ha llevado a una posible soluci&oacute;n convincente que, si bien todav&iacute;a no es aceptada por todos, se presenta como muy probable. Ahora podemos decir que lo que san Juan refiri&oacute; es hist&oacute;ricamente preciso. Jes&uacute;s derram&oacute; realmente su sangre en la v&iacute;spera de la Pascua, a la hora de la inmolaci&oacute;n de los corderos. Sin embargo, celebr&oacute; la Pascua con sus disc&iacute;pulos probablemente seg&uacute;n el calendario de Qumram, es decir, al menos un d&iacute;a antes:&nbsp; la celebr&oacute; sin cordero, como la comunidad de Qumram, que no reconoc&iacute;a el templo de Herodes y estaba a la espera del nuevo templo. <\/p>\n<p>Por consiguiente, Jes&uacute;s celebr&oacute; la Pascua sin cordero; no, no sin cordero:&nbsp;en lugar del cordero se entreg&oacute; a s&iacute; mismo, entreg&oacute; su cuerpo y su sangre. As&iacute; anticip&oacute; su muerte como hab&iacute;a anunciado:&nbsp; &quot;Nadie me quita la vida; yo la doy voluntariamente&quot; (<i>Jn <\/i>10, 18). En el momento en que entregaba a sus disc&iacute;pulos su cuerpo y su sangre, cumpl&iacute;a realmente esa afirmaci&oacute;n. &Eacute;l mismo entreg&oacute; su vida. S&oacute;lo de este modo la antigua Pascua alcanzaba su verdadero sentido. <\/p>\n<p>San Juan Cris&oacute;stomo, en sus catequesis eucar&iacute;sticas, escribi&oacute; en cierta ocasi&oacute;n:&nbsp; &iquest;Qu&eacute; dices, Mois&eacute;s? &iquest;Que la sangre de un cordero purifica a los hombres? &iquest;Que los salva de la muerte? &iquest;C&oacute;mo puede purificar a los hombres la sangre de un animal? &iquest;C&oacute;mo puede salvar a los hombres, tener poder contra la muerte? De hecho \u2014sigue diciendo\u2014, el cordero s&oacute;lo pod&iacute;a ser un s&iacute;mbolo y, por tanto, la expresi&oacute;n de la expectativa y de la esperanza en Alguien que ser&iacute;a capaz de realizar lo que no pod&iacute;a hacer el sacrificio de un animal. <\/p>\n<p>Jes&uacute;s celebr&oacute; la Pascua sin cordero y sin templo; y sin embargo no lo hizo sin cordero y sin templo. &Eacute;l mismo era el Cordero esperado, el verdadero, como lo hab&iacute;a anunciado Juan Bautista al inicio del ministerio p&uacute;blico de Jes&uacute;s:&nbsp; &quot;He ah&iacute; el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo&quot; (<i>Jn<\/i> 1, 29). Y &eacute;l mismo es el verdadero templo, el templo vivo, en el que habita Dios, y en el que nosotros podemos encontrarnos con Dios y adorarlo. Su sangre, el amor de Aquel que es al mismo tiempo Hijo de Dios y verdadero hombre, uno de nosotros, esa sangre s&iacute; puede salvar. Su amor, el amor con el que &eacute;l se entrega libremente por nosotros, es lo que nos salva. El gesto nost&aacute;lgico, en cierto sentido sin eficacia, de la inmolaci&oacute;n del cordero inocente e inmaculado encontr&oacute; respuesta en Aquel que se convirti&oacute; para nosotros al mismo tiempo en Cordero y Templo. <\/p>\n<p>As&iacute;, en el centro de la nueva Pascua de Jes&uacute;s se encontraba la cruz. De ella proced&iacute;a el nuevo don tra&iacute;do por &eacute;l. Y as&iacute; la cruz permanece siempre en la santa Eucarist&iacute;a, en la que podemos celebrar con los Ap&oacute;stoles a lo largo de los siglos la nueva Pascua. De la cruz de Cristo procede el don. &quot;Nadie me quita la vida; yo la doy voluntariamente&quot;. Ahora &eacute;l nos la ofrece a nosotros. El <i> haggadah<\/i> pascual, la conmemoraci&oacute;n de la acci&oacute;n salv&iacute;fica de Dios, se ha convertido en memoria de la cruz y de la resurrecci&oacute;n de Cristo, una memoria que no es un mero recuerdo del pasado, sino que nos atrae hacia la presencia del amor de Cristo. As&iacute;, la <i>berakha<\/i>, la oraci&oacute;n de bendici&oacute;n y de acci&oacute;n de gracias de Israel, se ha convertido en nuestra celebraci&oacute;n &nbsp;eucar&iacute;stica, en &nbsp;la &nbsp;que el Se&ntilde;or bendice nuestros dones, el pan y el vino, para entregarse en ellos a s&iacute; mismo. <\/p>\n<p>Pidamos al Se&ntilde;or que nos ayude a comprender cada vez m&aacute;s profundamente este misterio maravilloso, a amarlo cada vez m&aacute;s y, en &eacute;l, a amarlo cada vez m&aacute;s a &eacute;l mismo. Pid&aacute;mosle que nos atraiga cada vez m&aacute;s hacia s&iacute; mismo con la sagrada Comuni&oacute;n. Pid&aacute;mosle que nos ayude a no tener nuestra vida s&oacute;lo para nosotros mismos, sino a entreg&aacute;rsela a &eacute;l y as&iacute; actuar junto con &eacute;l, a fin de que los hombres encuentren la vida, la vida verdadera, que s&oacute;lo puede venir de quien es el camino, la verdad y la vida. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2007 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA &laquo;IN CENA DOMINI&raquo; HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI Bas&iacute;lica de San Juan de Letr&aacute;n Jueves Santo, 5 de abril de 2007 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas:&nbsp; En la lectura del libro del &Eacute;xodo, que acabamos de escuchar, se describe la celebraci&oacute;n de la Pascua de Israel tal como la establec&iacute;a la ley &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-abril-de-2007-santa-misa-in-cena-domini\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab5 de abril de 2007: Santa Misa \u00abin cena Domini\u00bb\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40779","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40779","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40779"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40779\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40779"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40779"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40779"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}