{"id":40781,"date":"2016-10-06T14:56:48","date_gmt":"2016-10-06T19:56:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/2-de-abril-de-2007-santa-misa-en-sufragio-del-difunto-sumo-pontifice-juan-pablo-ii\/"},"modified":"2016-10-06T14:56:48","modified_gmt":"2016-10-06T19:56:48","slug":"2-de-abril-de-2007-santa-misa-en-sufragio-del-difunto-sumo-pontifice-juan-pablo-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/2-de-abril-de-2007-santa-misa-en-sufragio-del-difunto-sumo-pontifice-juan-pablo-ii\/","title":{"rendered":"2 de abril de 2007: Santa Misa en sufragio del difunto Sumo Pont\u00edfice Juan Pablo II"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>CONCELEBRACI&Oacute;N EN SUFRAGIO EL PAPA JUAN PABLO II<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI<\/font><\/b><\/p>\n<p> Plaza de San Pedro<br \/> Lunes 2 de abril de 2007<\/font> <\/i><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio;<br \/> queridos hermanos y hermanas:&nbsp; <\/i><\/p>\n<p>Hace dos a&ntilde;os, un poco m&aacute;s tarde de esta hora, part&iacute;a de este mundo hacia la casa del Padre el amado Papa Juan Pablo II. Con esta celebraci&oacute;n queremos ante todo renovar a Dios nuestra acci&oacute;n de gracias por hab&eacute;rnoslo dado durante veintisiete a&ntilde;os como padre y gu&iacute;a seguro en la fe, pastor celoso, profeta valiente de esperanza, testigo incansable y servidor apasionado del amor de Dios. Al mismo tiempo, ofrecemos el sacrificio eucar&iacute;stico en sufragio de su alma elegida, con el recuerdo imborrable de la gran devoci&oacute;n con que celebraba los sagrados misterios y adoraba el Sacramento del altar, centro de su vida y de su incansable misi&oacute;n apost&oacute;lica. <\/p>\n<p>Deseo expresaros mi agradecimiento a todos los que hab&eacute;is querido participar en esta santa misa. Dirijo un saludo particular al cardenal Stanislaw Dziwisz, arzobispo de Cracovia, imaginando los sentimientos que se agolpan en este momento en su alma. Saludo a los dem&aacute;s cardenales, a los obispos, a los sacerdotes, a los religiosos y las religiosas presentes; a los peregrinos que han venido desde Polonia para esta celebraci&oacute;n; a los muchos j&oacute;venes a quienes el Papa Juan Pablo II amaba con singular afecto; y a los numerosos fieles que, procedentes de todas las partes de Italia y del mundo, se han dado cita hoy aqu&iacute;, en la plaza de San Pedro. <\/p>\n<p>El segundo aniversario de la piadosa muerte de este amado Pont&iacute;fice se celebra en un contexto muy propicio al recogimiento y a la oraci&oacute;n, pues ayer, con el domingo de Ramos, hemos entrado en la Semana santa, y la liturgia nos hace revivir los &uacute;ltimos d&iacute;as de la vida terrena del Se&ntilde;or Jes&uacute;s. Hoy nos conduce a Betania, donde, precisamente &quot;seis d&iacute;as antes de la Pascua&quot;, como anota el evangelista san Juan, L&aacute;zaro, Marta y Mar&iacute;a ofrecieron una cena al Maestro. <\/p>\n<p>El relato evang&eacute;lico confiere un intenso clima pascual a nuestra meditaci&oacute;n:&nbsp; la cena de Betania es preludio de la muerte de Jes&uacute;s, bajo el signo de la unci&oacute;n que Mar&iacute;a hizo en honor del Maestro y que &eacute;l acept&oacute; en previsi&oacute;n de su sepultura (cf. <i>Jn<\/i> 12, 7). Pero tambi&eacute;n es anuncio de la resurrecci&oacute;n, mediante la presencia misma del resucitado L&aacute;zaro, testimonio elocuente del poder de Cristo sobre la muerte. <\/p>\n<p>Adem&aacute;s de su profundo significado pascual, la narraci&oacute;n de la cena de Betania encierra una emotiva resonancia, llena de afecto y devoci&oacute;n; una mezcla de alegr&iacute;a y de dolor:&nbsp; alegr&iacute;a de fiesta por la visita de Jes&uacute;s y de sus disc&iacute;pulos, por la resurrecci&oacute;n de L&aacute;zaro, por la Pascua ya cercana; y amargura profunda porque esa Pascua pod&iacute;a ser la &uacute;ltima, como hac&iacute;an temer las tramas de los jud&iacute;os, que quer&iacute;an la muerte de Jes&uacute;s, y las amenazas contra el mismo L&aacute;zaro, cuya muerte se proyectaba. <\/p>\n<p>En este pasaje evang&eacute;lico hay un gesto sobre el que se centra nuestra atenci&oacute;n, y que tambi&eacute;n ahora habla de modo singular a nuestro coraz&oacute;n:&nbsp; en un momento determinado, Mar&iacute;a de Betania, &quot;tomando una libra de perfume de nardo puro, muy caro, ungi&oacute; los pies de Jes&uacute;s y los sec&oacute; con sus cabellos&quot; (<i>Jn<\/i>&nbsp;12, 3). Es uno de los detalles de la vida de Jes&uacute;s que san Juan recogi&oacute; en la memoria de su coraz&oacute;n y que contienen una inagotable fuerza expresiva. Habla del amor a Cristo, un amor sobreabundante, pr&oacute;digo, como el ung&uuml;ento &quot;muy caro&quot; derramado sobre sus pies. Un hecho que, sintom&aacute;ticamente, escandaliz&oacute; a Judas Iscariote:&nbsp; la l&oacute;gica del amor contrasta con la del inter&eacute;s econ&oacute;mico. <\/p>\n<p>Para nosotros, reunidos en oraci&oacute;n para recordar a mi venerado predecesor, el gesto de la unci&oacute;n de Mar&iacute;a de Betania entra&ntilde;a ecos y sugerencias espirituales. Evoca el luminoso testimonio que Juan Pablo II dio de un amor a Cristo sin reservas y sin escatimar sacrificios. El &quot;perfume&quot; de su amor &quot;llen&oacute; toda la casa&quot; (<i>Jn<\/i> 12, 3), es decir, toda la Iglesia. Ciertamente, resultamos beneficiados nosotros, que estuvimos cerca de &eacute;l, y por esto damos gracias a Dios, pero tambi&eacute;n pudieron gozar de &eacute;l todos los que lo conocieron de lejos, porque el amor del Papa Wojtyla a Cristo era tan fuerte e intenso que rebos&oacute;, podr&iacute;amos decir, a todas las regiones del mundo. <\/p>\n<p>La estima, el respeto y el afecto que creyentes &nbsp;y no creyentes le expresaron a su muerte, &iquest;no son acaso un testimonio elocuente? San Agust&iacute;n, comentando este pasaje del evangelio de san Juan, escribe:&nbsp; &quot;La casa se llen&oacute; de perfume; es decir, el mundo se llen&oacute; de la buena fama. El buen olor es la buena fama&#8230; Por m&eacute;rito de los buenos cristianos, el nombre del Se&ntilde;or es alabado&quot; (<i>In Io. evang. tr<\/i>., 50, 7). Es verdad:&nbsp; el intenso y fecundo ministerio pastoral, y m&aacute;s a&uacute;n el calvario de la agon&iacute;a y la serena muerte de nuestro amado Papa, dieron a conocer a los hombres de nuestro tiempo que Jesucristo era de verdad su &quot;todo&quot;. <\/p>\n<p>La fecundidad de este testimonio, como sabemos, depende de la cruz. En la vida de Karol Wojtyla la palabra &quot;cruz&quot; no fue s&oacute;lo una palabra. Desde su infancia y su juventud experiment&oacute; el dolor y la muerte. Como sacerdote y como obispo, y sobre todo como Sumo Pont&iacute;fice, se tom&oacute; muy en serio la &uacute;ltima llamada de Cristo resucitado a Sim&oacute;n Pedro, en la ribera del lago de Galilea:&nbsp; &quot;S&iacute;gueme&#8230; T&uacute; s&iacute;gueme&quot; (<i>Jn<\/i> 21, 19.&nbsp;22). Especialmente en el lento pero implacable avance de la enfermedad, que poco a poco lo despoj&oacute; de todo, su existencia se transform&oacute; en una ofrenda completa a Cristo,&nbsp;anuncio vivo de su pasi&oacute;n, con la esperanza&nbsp;llena de fe en la resurrecci&oacute;n. <\/p>\n<p>Su pontificado se desarroll&oacute; bajo el signo de la &quot;prodigalidad&quot;, de una entrega generosa y sin reservas. Lo mov&iacute;a &uacute;nicamente el amor m&iacute;stico a Cristo, a Aquel que, el 16 de octubre de 1978, lo hab&iacute;a llamado con las palabras del ceremonial:&nbsp; &quot;<i>Magister adest et vocat te<\/i>&quot;, &quot;el Maestro est&aacute; aqu&iacute; y te llama&quot;. El 2 de abril de 2005, el Maestro volvi&oacute; a llamarlo, esta vez sin intermediarios, para llevarlo a casa, a la casa del Padre. Y &eacute;l, una vez m&aacute;s, respondi&oacute; prontamente con su coraz&oacute;n intr&eacute;pido, y susurr&oacute;:&nbsp; &quot;Dejadme ir al Se&ntilde;or&quot; (cf. S. Dziwisz, <i>Una vita con Karol<\/i>, p. 223). <\/p>\n<p>Desde mucho tiempo antes se preparaba para este &uacute;ltimo encuentro con Jes&uacute;s, como lo atestiguan las diversas redacciones de su Testamento. Durante los largos ratos de oraci&oacute;n en su capilla privada hablaba con &eacute;l, abandon&aacute;ndose totalmente a su voluntad, y se encomendaba a Mar&iacute;a, repitiendo el <i>Totus tuus.<\/i> Como su divino Maestro, vivi&oacute; su agon&iacute;a en oraci&oacute;n. Durante el &uacute;ltimo d&iacute;a de su vida, v&iacute;spera del domingo de la Misericordia divina, pidi&oacute; que se le leyera precisamente el evangelio de san Juan. Con la ayuda de las personas que lo acompa&ntilde;aban, quiso participar en todas las oraciones diarias y en la liturgia de las Horas, hacer la adoraci&oacute;n y la meditaci&oacute;n. Muri&oacute; orando. Verdaderamente, se durmi&oacute; en el Se&ntilde;or. <\/p>\n<p>&quot;Y toda la casa se llen&oacute; del olor del perfume&quot; (<i>Jn<\/i> 12, 3). Volvamos a esta anotaci&oacute;n, tan sugestiva, del evangelista san Juan. El perfume de la fe, de la esperanza y de la caridad del Papa llen&oacute; su casa, llen&oacute; la plaza de San Pedro, llen&oacute; la Iglesia y se difundi&oacute; por el mundo entero. Lo que aconteci&oacute; despu&eacute;s de su muerte fue, para quien cree, efecto de aquel &quot;perfume&quot; que lleg&oacute; a todos, cercanos y lejanos, y los atrajo hacia un hombre que Dios hab&iacute;a configurado progresivamente con su Cristo. <\/p>\n<p>Por eso, podemos aplicarle a &eacute;l las palabras del primer canto del Siervo del Se&ntilde;or, que hemos escuchado en la primera lectura:&nbsp; &quot;Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre &eacute;l he puesto mi esp&iacute;ritu, para que traiga el derecho a las naciones&quot; (<i>Is<\/i> 42, 1). &quot;Siervo de Dios&quot;:&nbsp; es lo que fue, y as&iacute; lo llamamos ahora en la Iglesia, mientras se desarrolla con rapidez su proceso de beatificaci&oacute;n:&nbsp; precisamente esta ma&ntilde;ana se ha clausurado la investigaci&oacute;n diocesana sobre su vida, sus virtudes y su fama de santidad. <\/p>\n<p>&quot;Siervo de Dios&quot; es un t&iacute;tulo particularmente apropiado para &eacute;l. El Se&ntilde;or lo llam&oacute; a su servicio por el camino del sacerdocio y le abri&oacute; poco a poco horizontes cada vez m&aacute;s amplios:&nbsp;desde su di&oacute;cesis hasta la Iglesia universal. Esta dimensi&oacute;n de universalidad alcanz&oacute; su m&aacute;xima extensi&oacute;n en el momento de su muerte, acontecimiento que el mundo entero vivi&oacute; con una participaci&oacute;n nunca vista en la historia. <\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, el Salmo responsorial ha puesto en nuestros labios palabras llenas de confianza. En la comuni&oacute;n de los santos, nos parece escuchar la viva voz del amado Juan Pablo II, que desde la casa del Padre \u2014estamos seguros\u2014 no deja de acompa&ntilde;ar el camino de la Iglesia:&nbsp; &quot;Espera en el Se&ntilde;or, s&eacute; valiente; ten &aacute;nimo, espera en el Se&ntilde;or&quot; (<i>Sal <\/i>26, 14). <\/p>\n<p>S&iacute;, tengamos &aacute;nimo, queridos hermanos y hermanas; que nuestro coraz&oacute;n est&eacute; lleno de esperanza. Con esta invitaci&oacute;n en el coraz&oacute;n prosigamos la celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica, vislumbrando ya la luz de&nbsp;la&nbsp;Resurrecci&oacute;n de Cristo, que brillar&aacute; en la Vigilia pascual despu&eacute;s de la dram&aacute;tica oscuridad del Viernes santo. <\/p>\n<p>Que el <i>Totus tuus<\/i> del amado Pont&iacute;fice nos estimule a seguirlo por la senda de la entrega de nosotros mismos a Cristo por intercesi&oacute;n de Mar&iacute;a, y nos lo obtenga precisamente ella, la Virgen sant&iacute;sima, mientras encomendamos a sus manos maternales a este padre, hermano y amigo nuestro, para que en Dios descanse y goce en paz. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2007 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CONCELEBRACI&Oacute;N EN SUFRAGIO EL PAPA JUAN PABLO II HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI Plaza de San Pedro Lunes 2 de abril de 2007 &nbsp; Venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio; queridos hermanos y hermanas:&nbsp; Hace dos a&ntilde;os, un poco m&aacute;s tarde de esta hora, part&iacute;a de este mundo hacia la casa &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/2-de-abril-de-2007-santa-misa-en-sufragio-del-difunto-sumo-pontifice-juan-pablo-ii\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab2 de abril de 2007: Santa Misa en sufragio del difunto Sumo Pont\u00edfice Juan Pablo II\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40781","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40781","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40781"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40781\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40781"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40781"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40781"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}