{"id":40782,"date":"2016-10-06T14:56:49","date_gmt":"2016-10-06T19:56:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-abril-de-2007-domingo-de-ramos-xxii-jornada-mundial-de-la-juventud\/"},"modified":"2016-10-06T14:56:49","modified_gmt":"2016-10-06T19:56:49","slug":"1-de-abril-de-2007-domingo-de-ramos-xxii-jornada-mundial-de-la-juventud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-abril-de-2007-domingo-de-ramos-xxii-jornada-mundial-de-la-juventud\/","title":{"rendered":"1 de abril de 2007: Domingo de Ramos &#8211; XXII Jornada Mundial de la Juventud"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">CELEBRACI&Oacute;N DEL DOMINGO DE RAMOS <br \/> Y DE LA PASI&Oacute;N DEL SE&Ntilde;OR <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HOMIL&Iacute;A<\/i><\/b><\/font><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\"> DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI <\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Plaza de San Pedro<br \/> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/gmg\/documents\/gmg_2007_sp.html\">XXII Jornada Mundial de la Juventud<\/a><br \/> Domingo 1 de abril de 2007 <\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i>&nbsp; <\/p>\n<p>En la procesi&oacute;n del domingo de Ramos nos unimos a la multitud de los disc&iacute;pulos que, con gran alegr&iacute;a, acompa&ntilde;an al Se&ntilde;or en su entrada en Jerusal&eacute;n. Como ellos, alabamos al Se&ntilde;or aclam&aacute;ndolo por todos los prodigios que hemos visto. S&iacute;, tambi&eacute;n nosotros hemos visto y vemos todav&iacute;a ahora los prodigios de Cristo:&nbsp; c&oacute;mo lleva a hombres y mujeres a renunciar a las comodidades de su vida y a ponerse totalmente al servicio de los que sufren; c&oacute;mo da a hombres y mujeres la valent&iacute;a para oponerse a la violencia y a la mentira, para difundir en el mundo la verdad; c&oacute;mo, en secreto, induce a hombres y mujeres a hacer el bien a los dem&aacute;s, a suscitar la reconciliaci&oacute;n donde hab&iacute;a odio, a crear la paz donde reinaba la enemistad. <\/p>\n<p>La procesi&oacute;n es, ante todo, un testimonio gozoso que damos de Jesucristo, en el que se nos ha hecho visible el rostro de Dios y gracias al cual el coraz&oacute;n de Dios se nos ha abierto a todos. En el evangelio de san Lucas, la narraci&oacute;n del inicio del cortejo cerca de Jerusal&eacute;n est&aacute; compuesta en parte, literalmente, seg&uacute;n el modelo del rito de coronaci&oacute;n con el que, como dice el primer libro de los Reyes, Salom&oacute;n fue revestido como heredero de la realeza de David (cf. <i>1 R<\/i> 1, 33-35). As&iacute;, la procesi&oacute;n de Ramos es tambi&eacute;n una procesi&oacute;n de Cristo Rey:&nbsp; profesamos la realeza de Jesucristo, reconocemos a Jes&uacute;s como el Hijo de David, el verdadero Salom&oacute;n, el Rey de la paz y de la justicia. <\/p>\n<p>Reconocerlo como rey significa aceptarlo como aquel que nos indica el camino, aquel del que nos fiamos y al que seguimos. Significa aceptar d&iacute;a a d&iacute;a su palabra como criterio v&aacute;lido para nuestra vida. Significa ver en &eacute;l la autoridad a la que nos sometemos. Nos sometemos a &eacute;l, porque su autoridad es la autoridad de la verdad. <\/p>\n<p>La procesi&oacute;n de Ramos es \u2014como sucedi&oacute; en aquella ocasi&oacute;n a los disc&iacute;pulos\u2014 ante todo expresi&oacute;n de alegr&iacute;a, porque podemos conocer a Jes&uacute;s, porque &eacute;l nos concede ser sus amigos y porque nos ha dado la clave de la vida. Pero esta alegr&iacute;a del inicio es tambi&eacute;n expresi&oacute;n de nuestro &quot;s&iacute;&quot; a Jes&uacute;s y de nuestra disponibilidad a ir con &eacute;l a dondequiera que nos lleve. Por eso, la exhortaci&oacute;n inicial de la liturgia de hoy interpreta muy bien la procesi&oacute;n tambi&eacute;n como representaci&oacute;n simb&oacute;lica de lo que llamamos &quot;seguimiento de Cristo&quot;:&nbsp; &quot;Pidamos la gracia de seguirlo&quot;, hemos dicho. La expresi&oacute;n &quot;seguimiento de Cristo&quot; es una descripci&oacute;n de toda la existencia cristiana en general. &iquest;En qu&eacute; consiste? &iquest;Qu&eacute; quiere decir en concreto &quot;seguir a Cristo&quot;? <\/p>\n<p>Al inicio, con los primeros disc&iacute;pulos, el sentido era muy sencillo e inmediato:&nbsp; significaba que estas personas hab&iacute;an decidido dejar su profesi&oacute;n, sus negocios, toda su vida, para ir con Jes&uacute;s. Significaba emprender una nueva profesi&oacute;n:&nbsp; la de disc&iacute;pulo. El contenido fundamental de esta profesi&oacute;n era ir con el maestro, dejarse guiar totalmente por &eacute;l. As&iacute;, el seguimiento era algo exterior y, al mismo tiempo, muy interior. El aspecto exterior era caminar detr&aacute;s de Jes&uacute;s en sus peregrinaciones por Palestina; el interior era la nueva orientaci&oacute;n de la existencia, que ya no ten&iacute;a sus puntos de referencia en los negocios, en el oficio que daba con qu&eacute; vivir, en la voluntad personal, sino que se abandonaba totalmente a la voluntad de Otro. Estar a su disposici&oacute;n hab&iacute;a llegado a ser ya una raz&oacute;n de vida. Eso implicaba renunciar a lo que era propio, desprenderse de s&iacute; mismo, como podemos comprobarlo de modo muy claro en algunas escenas de los evangelios. <\/p>\n<p>Pero esto tambi&eacute;n pone claramente de manifiesto qu&eacute; significa para nosotros el seguimiento y cu&aacute;l es su verdadera esencia:&nbsp;se trata de un cambio interior de la existencia. Me exige que ya no est&eacute; encerrado en mi yo, considerando mi autorrealizaci&oacute;n como la raz&oacute;n principal de mi vida. Requiere que me entregue libremente a Otro, por la verdad, por amor, por Dios que, en Jesucristo, me precede y me indica el camino. Se trata de la decisi&oacute;n fundamental de no considerar ya los beneficios y el lucro, la carrera y el &eacute;xito como fin &uacute;ltimo de mi vida, sino de reconocer como criterios aut&eacute;nticos la verdad y el amor. Se trata de la opci&oacute;n entre vivir s&oacute;lo para m&iacute; mismo o entregarme por lo m&aacute;s grande. Y tengamos muy presente que verdad y amor no son valores abstractos; en Jesucristo se han convertido en persona. Sigui&eacute;ndolo a &eacute;l, entro al servicio de la verdad y del amor. Perdi&eacute;ndome, me encuentro. <\/p>\n<p>Volvamos a la liturgia y a la procesi&oacute;n de Ramos. En ella la liturgia prev&eacute; como canto el Salmo 24, que tambi&eacute;n en Israel era un canto procesional usado durante la subida al monte del templo. El Salmo interpreta la subida interior, de la que la subida exterior es imagen, y nos explica una vez m&aacute;s lo que significa subir con Cristo. &quot;&iquest;Qui&eacute;n puede subir al monte del Se&ntilde;or?&quot;, pregunta el Salmo, e indica dos condiciones esenciales. Los que suben y quieren llegar verdaderamente a lo alto, hasta la altura verdadera, deben ser personas que se interrogan sobre Dios, personas que escrutan en torno a s&iacute; buscando a Dios, buscando su rostro. <\/p>\n<p>Queridos j&oacute;venes amigos, &iexcl;cu&aacute;n importante es hoy precisamente no dejarse llevar simplemente de un lado a otro en la vida, no contentarse con lo que todos piensan, dicen y hacen, escrutar a Dios y buscar a Dios, no dejar que el interrogante sobre Dios se disuelva en nuestra alma, el deseo de lo que es m&aacute;s grande, el deseo de conocerlo a &eacute;l, su rostro&#8230;! <\/p>\n<p>La otra condici&oacute;n muy concreta para la subida es esta: puede estar en el lugar santo &quot;el hombre de manos inocentes y coraz&oacute;n puro&quot;. Manos inocentes son manos que no se usan para actos de violencia. Son manos que no se ensucian con la corrupci&oacute;n, con sobornos. Coraz&oacute;n puro:&nbsp; &iquest;cu&aacute;ndo el coraz&oacute;n es puro? Es puro un coraz&oacute;n que no finge y no se mancha con la mentira y la hipocres&iacute;a; un coraz&oacute;n transparente como el agua de un manantial, porque no tiene dobleces. Es puro un coraz&oacute;n que no se extrav&iacute;a en la embriaguez del placer; un coraz&oacute;n cuyo amor es verdadero y no solamente pasi&oacute;n de un momento. <\/p>\n<p>Manos inocentes y coraz&oacute;n puro:&nbsp;si caminamos con Jes&uacute;s, subimos y encontramos las purificaciones que nos llevan verdaderamente a la altura a la que el hombre est&aacute; destinado:&nbsp;la amistad con Dios mismo. <\/p>\n<p>El salmo 24, que habla de la subida, termina con una liturgia de entrada ante el p&oacute;rtico del templo:&nbsp; &quot;&iexcl;Portones!, alzad los dinteles, que se alcen las antiguas compuertas:&nbsp; va a entrar el Rey de la gloria&quot;. En la antigua liturgia del domingo de Ramos, el sacerdote, al llegar ante el templo, llamaba fuertemente con el asta de la cruz de la procesi&oacute;n al port&oacute;n a&uacute;n cerrado, que a continuaci&oacute;n se abr&iacute;a. Era una hermosa imagen para ilustrar el misterio de Jesucristo mismo que, con el madero de su cruz, con la fuerza de su amor que se entrega, ha llamado desde el lado del mundo a la puerta de Dios; desde el lado de un mundo que no lograba encontrar el acceso a Dios. <\/p>\n<p>Con la cruz, Jes&uacute;s ha abierto de par en par la puerta de Dios, la puerta entre Dios y los hombres. Ahora ya est&aacute; abierta. Pero tambi&eacute;n desde el otro lado, el Se&ntilde;or llama con su cruz:&nbsp; llama a las puertas del mundo, a las puertas de nuestro coraz&oacute;n, que con tanta frecuencia y en tan gran n&uacute;mero est&aacute;n cerradas para Dios. Y nos dice m&aacute;s o menos lo siguiente:&nbsp; si las pruebas que Dios te da de su existencia en la creaci&oacute;n no logran abrirte a &eacute;l; si la palabra de la Escritura y el mensaje de la Iglesia te dejan indiferente, entonces m&iacute;rame a m&iacute;, al Dios que sufre por ti, que personalmente padece contigo; mira que sufro por amor a ti y &aacute;brete a m&iacute;, tu Se&ntilde;or y tu Dios. <\/p>\n<p>Este es el llamamiento que en esta hora dejamos penetrar en nuestro coraz&oacute;n. Que el Se&ntilde;or nos ayude a abrir la puerta del coraz&oacute;n, la puerta del mundo, para que &eacute;l, el Dios vivo, pueda llegar en su Hijo a nuestro tiempo y cambiar nuestra vida. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2007 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><i><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CELEBRACI&Oacute;N DEL DOMINGO DE RAMOS Y DE LA PASI&Oacute;N DEL SE&Ntilde;OR HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI Plaza de San Pedro XXII Jornada Mundial de la Juventud Domingo 1 de abril de 2007 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas:&nbsp; En la procesi&oacute;n del domingo de Ramos nos unimos a la multitud de los disc&iacute;pulos que, con &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-abril-de-2007-domingo-de-ramos-xxii-jornada-mundial-de-la-juventud\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab1 de abril de 2007: Domingo de Ramos &#8211; XXII Jornada Mundial de la Juventud\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40782","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40782","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40782"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40782\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40782"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40782"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40782"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}