{"id":40785,"date":"2016-10-06T14:56:53","date_gmt":"2016-10-06T19:56:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/18-de-marzo-de-2007-visita-al-centro-penitenciario-para-menores-de-casal-del-marmo-de-roma\/"},"modified":"2016-10-06T14:56:53","modified_gmt":"2016-10-06T19:56:53","slug":"18-de-marzo-de-2007-visita-al-centro-penitenciario-para-menores-de-casal-del-marmo-de-roma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/18-de-marzo-de-2007-visita-al-centro-penitenciario-para-menores-de-casal-del-marmo-de-roma\/","title":{"rendered":"18 de marzo de 2007: Visita al Centro Penitenciario para menores de Casal del Marmo de Roma"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">MISA EN LA CAPILLA DEL CENTRO PENITENCIARIO PARA MENORES <br \/> DE CASAL DEL MARMO<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI <\/font><\/b><\/p>\n<p> Roma, domingo 18 de marzo de 2007<\/font> <\/i><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas; <br \/> queridos muchachos y muchachas:<\/i>&nbsp; <\/p>\n<p>He venido de buen grado a visitaros, y el momento m&aacute;s importante de nuestro encuentro es la santa misa, en la que se renueva el don del amor de Dios:&nbsp; amor que nos consuela y da paz, especialmente en los momentos dif&iacute;ciles de la vida. En este clima de oraci&oacute;n quisiera dirigiros mi saludo a cada uno de vosotros: al ministro de Justicia, honorable Clemente Mastella, al que expreso en especial mi agradecimiento; al jefe del Departamento de justicia para menores, se&ntilde;ora Melita Cavallo; a las dem&aacute;s autoridades que han participado; a los responsables, a los agentes, a los educadores y al personal de este establecimiento penal para menores, a los voluntarios, a los familiares y a todos los presentes. Saludo al cardenal vicario y al obispo auxiliar, monse&ntilde;or Benedetto Tuzia. De modo especial, saludo a monse&ntilde;or Giorgio Caniato, inspector general de los capellanes de los Institutos de prevenci&oacute;n y pena, y a vuestro capell&aacute;n, a quienes doy las gracias por haberse hecho int&eacute;rpretes de vuestros sentimientos al inicio de la santa misa. <\/p>\n<p>En la celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica es Cristo mismo quien se hace presente en medio de nosotros; m&aacute;s a&uacute;n, viene a iluminarnos con su ense&ntilde;anza, en la liturgia de la Palabra, y a alimentarnos con su Cuerpo y su Sangre, en la liturgia eucar&iacute;stica y en la Comuni&oacute;n. De este modo viene a ense&ntilde;arnos a amar, viene a capacitarnos para amar y, as&iacute;, para vivir. Pero, tal vez dig&aacute;is, &iexcl;cu&aacute;n dif&iacute;cil es amar en serio, vivir bien! &iquest;Cu&aacute;l es el secreto del amor, el secreto de la vida? Volvamos al evangelio. En este evangelio aparecen tres personas:&nbsp; el padre y sus dos hijos. Pero detr&aacute;s de las personas hay dos proyectos de vida bastante diversos. Ambos hijos viven en paz, son agricultores muy ricos; por tanto, tienen con qu&eacute; vivir, venden bien sus productos, su vida parece buena. <\/p>\n<p>Y, sin embargo, el hijo m&aacute;s joven siente poco a poco que esta vida es aburrida, que no le satisface. Piensa que no puede vivir as&iacute; toda la vida:&nbsp; levantarse cada d&iacute;a, no s&eacute;, quiz&aacute; a las 6; despu&eacute;s, seg&uacute;n las tradiciones de Israel, una oraci&oacute;n, una lectura de la sagrada Biblia; luego, el trabajo y, al final, otra vez una oraci&oacute;n. As&iacute;, d&iacute;a tras d&iacute;a; &eacute;l piensa:&nbsp; no, la vida es algo m&aacute;s, debo encontrar otra vida, en la que sea realmente libre, en la que pueda hacer todo lo que me agrada; una vida libre de esta disciplina y de estas normas de los mandamientos de Dios, de las &oacute;rdenes de mi padre; quisiera estar solo y que mi vida sea totalmente m&iacute;a, con todos sus placeres. En cambio, ahora es solamente trabajo. <\/p>\n<p>As&iacute;, decide tomar todo su patrimonio y marcharse. Su padre es muy respetuoso y generoso; respeta la libertad de su hijo:&nbsp; es &eacute;l quien debe encontrar su proyecto de vida. Y el joven, como dice el evangelio, se va a un pa&iacute;s muy lejano. Probablemente lejano desde un punto de vista geogr&aacute;fico, porque quiere un cambio, pero tambi&eacute;n desde un punto de vista interior, porque quiere una vida totalmente diversa. Ahora su idea es:&nbsp; libertad, hacer lo que me agrade, no reconocer estas normas de un Dios que es lejano, no estar en la c&aacute;rcel de esta disciplina de la casa, hacer lo que me guste, lo que me agrade, vivir la vida con toda su belleza y su plenitud. <\/p>\n<p>Y en un primer momento \u2014quiz&aacute; durante algunos meses\u2014 todo va bien:&nbsp; cree que es hermoso haber alcanzado finalmente la vida, se siente feliz. Pero despu&eacute;s, poco a poco, siente tambi&eacute;n aqu&iacute; el aburrimiento, tambi&eacute;n aqu&iacute; es siempre lo mismo. Y al final queda un vac&iacute;o cada vez m&aacute;s inquietante; percibe cada vez con mayor intensidad que esa vida no es a&uacute;n la vida; m&aacute;s a&uacute;n, se da cuenta de que, continuando de esa forma, la vida se aleja cada vez m&aacute;s. Todo resulta vac&iacute;o:&nbsp; tambi&eacute;n ahora aparece de nuevo la esclavitud de hacer las mismas cosas.&nbsp;Y&nbsp;al&nbsp;final&nbsp;tambi&eacute;n el dinero se acaba,&nbsp;y&nbsp;el&nbsp;joven&nbsp;se&nbsp;da&nbsp;cuenta&nbsp;de&nbsp;que&nbsp;su nivel de vida est&aacute;&nbsp;por&nbsp;debajo&nbsp;del&nbsp;de&nbsp;los cerdos. <br \/> Entonces comienza a recapacitar y se pregunta si ese era realmente el camino de la vida:&nbsp; una libertad interpretada como hacer lo que me agrada, vivir s&oacute;lo para m&iacute;; o si, en cambio, no ser&iacute;a quiz&aacute; mejor vivir para los dem&aacute;s, contribuir a la construcci&oacute;n del mundo, al crecimiento de la comunidad humana&#8230; As&iacute; comienza el nuevo camino, un camino interior. El muchacho reflexiona y considera todos estos aspectos nuevos del problema y comienza a ver que era mucho m&aacute;s libre en su casa, siendo propietario tambi&eacute;n &eacute;l, contribuyendo a la construcci&oacute;n de la casa y de la sociedad en comuni&oacute;n con el Creador, conociendo la finalidad de su vida, descubriendo el proyecto que Dios ten&iacute;a para &eacute;l. <\/p>\n<p>En este camino interior, en esta maduraci&oacute;n de un nuevo proyecto de vida, viviendo tambi&eacute;n el camino exterior, el hijo m&aacute;s joven se dispone a volver para recomenzar su vida, porque ya ha comprendido que hab&iacute;a emprendido el camino equivocado. Se dice a s&iacute; mismo:&nbsp; debo volver a empezar con otro concepto, debo recomenzar. <\/p>\n<p>Y llega a la casa del padre, que le dej&oacute; su libertad para darle la posibilidad de comprender interiormente lo que significa vivir, y lo que significa no vivir. El padre, con todo su amor, lo abraza, le ofrece una fiesta, y la vida puede comenzar de nuevo partiendo de esta fiesta. El hijo comprende que precisamente el trabajo, la humildad, la disciplina de cada d&iacute;a crea la verdadera fiesta y la verdadera libertad. As&iacute;, vuelve a casa interiormente madurado y purificado:&nbsp; ha comprendido lo que significa vivir. <\/p>\n<p>Ciertamente, en el futuro su vida tampoco ser&aacute; f&aacute;cil, las tentaciones volver&aacute;n, pero &eacute;l ya es plenamente consciente de que una vida sin Dios no funciona:&nbsp; falta lo esencial, falta la luz, falta el porqu&eacute;, falta el gran sentido de ser hombre. Ha comprendido que s&oacute;lo podemos conocer a Dios por su Palabra. Los cristianos podemos a&ntilde;adir que sabemos qui&eacute;n es Dios gracias a Jes&uacute;s, en el que se nos ha mostrado realmente el rostro de Dios. <\/p>\n<p>El joven comprende que los mandamientos de Dios no son obst&aacute;culos para la libertad y para una vida bella, sino que son las se&ntilde;ales que indican el camino que hay que recorrer para encontrar la vida. Comprende que tambi&eacute;n el trabajo, la disciplina, vivir no para s&iacute; mismo sino para los dem&aacute;s, alarga la vida. Y precisamente este esfuerzo de comprometerse en el trabajo da profundidad a la vida, porque al final se experimenta la satisfacci&oacute;n de haber contribuido a hacer crecer este mundo, que llega a ser m&aacute;s libre y m&aacute;s bello. <\/p>\n<p>No quisiera hablar ahora del otro hijo, que permaneci&oacute; en casa, pero por su reacci&oacute;n de envidia vemos que interiormente tambi&eacute;n &eacute;l so&ntilde;aba que quiz&aacute; ser&iacute;a mucho mejor disfrutar de todas las libertades. Tambi&eacute;n &eacute;l en su interior debe &quot;volver a casa&quot; y comprender de nuevo qu&eacute; significa la vida; comprende que s&oacute;lo se vive verdaderamente con Dios, con su palabra, en la comuni&oacute;n de su familia, del trabajo; en la comuni&oacute;n de la gran familia de Dios. No quisiera entrar ahora en estos detalles:&nbsp; dejemos que cada uno se aplique a su modo este evangelio. Nuestras situaciones son diversas, y cada uno tiene su mundo. Esto no quita que todos seamos interpelados y que todos podamos entrar, a trav&eacute;s de nuestro camino interior, en la profundidad del Evangelio. <\/p>\n<p>A&ntilde;ado s&oacute;lo algunas breves observaciones. El evangelio nos ayuda a comprender qui&eacute;n es verdaderamente Dios:&nbsp; es el Padre misericordioso que en Jes&uacute;s nos ama sin medida. Los errores que cometemos, aunque sean grandes, no menoscaban la fidelidad de su amor. En el sacramento de la Confesi&oacute;n podemos recomenzar siempre de nuevo con la vida:&nbsp; &eacute;l nos acoge, nos devuelve la dignidad de hijos suyos. Por tanto, redescubramos este sacramento del perd&oacute;n, que hace brotar la alegr&iacute;a en un coraz&oacute;n que renace a la vida verdadera. <\/p>\n<p>Adem&aacute;s, esta par&aacute;bola nos ayuda a comprender qui&eacute;n es el hombre:&nbsp; no es una &quot;m&oacute;nada&quot;, una entidad aislada que vive s&oacute;lo para s&iacute; misma y debe tener la vida s&oacute;lo para s&iacute; misma. Al contrario, vivimos con los dem&aacute;s, hemos sido creados juntamente con los dem&aacute;s, y s&oacute;lo estando con los dem&aacute;s, entreg&aacute;ndonos a los dem&aacute;s, encontramos la vida. El hombre es una criatura en la que Dios ha impreso su imagen, una criatura que es atra&iacute;da al horizonte de su gracia, pero tambi&eacute;n es una criatura fr&aacute;gil, expuesta al mal; pero tambi&eacute;n es capaz de hacer el bien. <\/p>\n<p>Y, por &uacute;ltimo, el hombre es una persona libre. Debemos comprender lo que es la libertad y lo que es s&oacute;lo apariencia de libertad. Podr&iacute;amos decir que la libertad es un trampol&iacute;n para lanzarse al mar infinito de la bondad divina, pero puede transformarse tambi&eacute;n en un plano inclinado por el cual deslizarse hacia el abismo del pecado y del mal, perdiendo as&iacute; tambi&eacute;n la libertad y nuestra dignidad. <\/p>\n<p>Queridos amigos, estamos en el tiempo de la Cuaresma, de los cuarenta d&iacute;as antes de la Pascua. En este tiempo de Cuaresma la Iglesia nos ayuda a recorrer este camino interior y nos invita a la conversi&oacute;n que, antes que ser un esfuerzo siempre importante para cambiar nuestra conducta, es una oportunidad para decidir levantarnos y recomenzar, es decir, abandonar el pecado y elegir volver a Dios. <\/p>\n<p>Recorramos juntos este camino de liberaci&oacute;n interior; este es el imperativo de la Cuaresma. Cada vez que, como hoy, participamos en la Eucarist&iacute;a, fuente y escuela del amor, nos hacemos capaces de vivir este amor, de anunciarlo y testimoniarlo con nuestra vida. Pero es necesario que decidamos ir a Jes&uacute;s, como hizo el hijo pr&oacute;digo, volviendo interior y exteriormente al padre. Al mismo tiempo, debemos abandonar la actitud ego&iacute;sta del hijo mayor, seguro de s&iacute;, que condena f&aacute;cilmente a los dem&aacute;s, cierra el coraz&oacute;n a la comprensi&oacute;n, a la acogida y al perd&oacute;n de los hermanos, y olvida que&nbsp;tambi&eacute;n&nbsp;&eacute;l&nbsp;necesita el perd&oacute;n. <\/p>\n<p>Que nos obtengan este don la Virgen Mar&iacute;a y san Jos&eacute;, mi patrono, cuya fiesta celebraremos ma&ntilde;ana, y a quien ahora invoco de modo particular por cada uno de vosotros y por vuestros seres queridos. <\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2007 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA EN LA CAPILLA DEL CENTRO PENITENCIARIO PARA MENORES DE CASAL DEL MARMO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Roma, domingo 18 de marzo de 2007 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas; queridos muchachos y muchachas:&nbsp; He venido de buen grado a visitaros, y el momento m&aacute;s importante de nuestro encuentro es la santa misa, en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/18-de-marzo-de-2007-visita-al-centro-penitenciario-para-menores-de-casal-del-marmo-de-roma\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab18 de marzo de 2007: Visita al Centro Penitenciario para menores de Casal del Marmo de Roma\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40785","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40785","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40785"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40785\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40785"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40785"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40785"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}