{"id":40786,"date":"2016-10-06T14:56:55","date_gmt":"2016-10-06T19:56:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/21-de-febrero-de-2007-bendicion-e-imposicion-de-la-ceniza-en-la-basilica-de-santa-sabina\/"},"modified":"2016-10-06T14:56:55","modified_gmt":"2016-10-06T19:56:55","slug":"21-de-febrero-de-2007-bendicion-e-imposicion-de-la-ceniza-en-la-basilica-de-santa-sabina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/21-de-febrero-de-2007-bendicion-e-imposicion-de-la-ceniza-en-la-basilica-de-santa-sabina\/","title":{"rendered":"21 de febrero de 2007: Bendici\u00f3n e imposici\u00f3n de la ceniza en la Bas\u00edlica de Santa Sabina"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI <br \/> DURANTE LA MISA CELEBRADA EN LA BAS&Iacute;LICA DE SANTA SABINA<\/font><\/b> <\/p>\n<p> Mi&eacute;rcoles de Ceniza, 21 de febrero de 2007<\/font> <\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:&nbsp; <\/i><\/p>\n<p>Con la procesi&oacute;n penitencial hemos entrado en el austero clima de la Cuaresma y, al introducirnos en la celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica, acabamos de orar para que el Se&ntilde;or ayude al pueblo cristiano a &quot;iniciar un camino de aut&eacute;ntica conversi&oacute;n para afrontar victoriosamente, con las armas de la penitencia, el combate contra el esp&iacute;ritu del mal&quot; (oraci&oacute;n <i>Colecta<\/i>). <\/p>\n<p>Dentro de poco, al recibir la ceniza en nuestra cabeza, volveremos a escuchar una clara invitaci&oacute;n a la conversi&oacute;n, que puede expresarse con dos f&oacute;rmulas distintas:&nbsp; &quot;Convert&iacute;os y creed el Evangelio&quot; o &quot;Acu&eacute;rdate de que eres polvo y al polvo volver&aacute;s&quot;. Precisamente por la riqueza de los s&iacute;mbolos y de los textos b&iacute;blicos y lit&uacute;rgicos, el mi&eacute;rcoles de Ceniza se considera la &quot;puerta&quot; de la Cuaresma. En efecto, esta liturgia y los gestos que la caracterizan forman un conjunto que anticipa de modo sint&eacute;tico la fisonom&iacute;a misma de todo el per&iacute;odo cuaresmal. En su tradici&oacute;n, la Iglesia no se limita a ofrecernos la tem&aacute;tica lit&uacute;rgica y espiritual del itinerario cuaresmal; adem&aacute;s, nos indica los instrumentos asc&eacute;ticos y pr&aacute;cticos para recorrerlo fructuosamente. <\/p>\n<p>&quot;Convert&iacute;os a m&iacute; de todo coraz&oacute;n, con ayuno, con llanto, con luto&quot;. Con estas palabras comienza la primera lectura, tomada del libro del profeta Joel (<i>Jl<\/i> 2, 12). Los sufrimientos, las calamidades que aflig&iacute;an en ese per&iacute;odo a la tierra de Jud&aacute; impulsan al autor sagrado a invitar al pueblo elegido a la conversi&oacute;n, es decir, a volver con confianza filial al Se&ntilde;or, rasgando el coraz&oacute;n, no las vestiduras. En efecto, Dios \u2014recuerda el profeta\u2014 &quot;es compasivo y misericordioso, lento a la c&oacute;lera, rico en piedad, y se arrepiente de las amenazas&quot; (<i>Jl<\/i> 2, 13). <\/p>\n<p>La invitaci&oacute;n que el profeta Joel dirige a sus oyentes vale tambi&eacute;n para nosotros, queridos hermanos y hermanas. No dudemos en volver a la amistad de Dios perdida al pecar; al encontrarnos con el Se&ntilde;or, experimentamos la alegr&iacute;a de su perd&oacute;n. As&iacute;, respondiendo de alguna manera a las palabras del profeta, hemos hecho nuestra la invocaci&oacute;n del estribillo del Salmo responsorial:&nbsp; &quot;Misericordia, Se&ntilde;or:&nbsp; hemos pecado&quot;. Proclamando el salmo 50, el gran salmo penitencial, hemos apelado a la misericordia divina; hemos pedido al Se&ntilde;or que la fuerza de su amor nos devuelva la alegr&iacute;a de su salvaci&oacute;n. <\/p>\n<p>Con este esp&iacute;ritu, iniciamos el tiempo favorable de la Cuaresma, como nos record&oacute; san Pablo en la segunda lectura, para reconciliarnos con Dios en Cristo Jes&uacute;s. El Ap&oacute;stol se presenta como embajador de Cristo y muestra claramente c&oacute;mo, en virtud de &eacute;l, se ofrece al pecador, es decir, a cada uno de nosotros, la posibilidad de una aut&eacute;ntica reconciliaci&oacute;n. &quot;Al que no hab&iacute;a pecado, Dios lo hizo expiaci&oacute;n por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a &eacute;l, recibamos la justificaci&oacute;n de Dios&quot; (2<i> Co<\/i> 5, 21). S&oacute;lo Cristo puede transformar cualquier situaci&oacute;n de pecado en novedad de gracia. <\/p>\n<p>Precisamente por eso asume un fuerte impacto espiritual la exhortaci&oacute;n que san Pablo dirige a los cristianos de Corinto:&nbsp; &quot;En nombre de Cristo os pedimos que os reconcili&eacute;is con Dios&quot; (<i>2 Co<\/i> 5, 20) y tambi&eacute;n:&nbsp; &quot;Mirad, ahora es tiempo favorable, ahora es el d&iacute;a de la salvaci&oacute;n&quot; (<i>2 Co<\/i> 6, 2). <br \/> Mientras que el profeta Joel hablaba del futuro d&iacute;a del Se&ntilde;or como de un d&iacute;a de juicio terrible, san Pablo, refiri&eacute;ndose a la palabra del profeta Isa&iacute;as, habla de &quot;momento favorable&quot;, de &quot;d&iacute;a de la salvaci&oacute;n&quot;. El futuro d&iacute;a del Se&ntilde;or se ha convertido en el &quot;hoy&quot;. El d&iacute;a terrible se ha transformado en la cruz y en la resurrecci&oacute;n de Cristo, en el d&iacute;a de la salvaci&oacute;n. Y hoy es ese d&iacute;a, como hemos escuchado en la aclamaci&oacute;n antes del Evangelio:&nbsp; &quot;Escuchad hoy la voz del Se&ntilde;or, no endurezc&aacute;is vuestro coraz&oacute;n&quot;. La invitaci&oacute;n a la conversi&oacute;n, a la penitencia, resuena hoy con toda su fuerza, para que su eco nos acompa&ntilde;e en todos los momentos de nuestra vida. <\/p>\n<p>De este modo, la liturgia del mi&eacute;rcoles de Ceniza indica que la conversi&oacute;n del coraz&oacute;n a Dios es la dimensi&oacute;n fundamental del tiempo cuaresmal. Esta es la sugestiva ense&ntilde;anza que nos brinda el tradicional rito de la imposici&oacute;n de la ceniza, que dentro de poco renovaremos. Este rito reviste un doble significado:&nbsp; el primero alude al cambio interior, a la conversi&oacute;n y la penitencia; el segundo, a la precariedad de la condici&oacute;n humana, como se puede deducir f&aacute;cilmente de las dos f&oacute;rmulas que acompa&ntilde;an el gesto. Aqu&iacute;, en Roma, la procesi&oacute;n penitencial del mi&eacute;rcoles de Ceniza parte de san Anselmo y se concluye en esta bas&iacute;lica de Santa Sabina, donde tiene lugar la primera estaci&oacute;n cuaresmal. <\/p>\n<p>A este prop&oacute;sito, es interesante recordar que la antigua liturgia romana, a trav&eacute;s de las estaciones cuaresmales, hab&iacute;a elaborado una singular geograf&iacute;a de la fe, partiendo de la idea de que, con la llegada de los ap&oacute;stoles san Pedro y san Pablo y con la destrucci&oacute;n del templo, Jerusal&eacute;n se hab&iacute;a trasladado a Roma. La Roma cristiana se entend&iacute;a como una reconstrucci&oacute;n de la Jerusal&eacute;n del tiempo de Jes&uacute;s dentro de los muros de la Urbe. Esta nueva geograf&iacute;a interior y espiritual, &iacute;nsita en la tradici&oacute;n de las iglesias &quot;estacionales&quot; de la Cuaresma, no es un simple recuerdo del pasado, ni una anticipaci&oacute;n vac&iacute;a del futuro; al contrario, quiere ayudar a los fieles a recorrer un itinerario interior, el camino de la conversi&oacute;n y la reconciliaci&oacute;n, para llegar a la gloria de la Jerusal&eacute;n celestial, donde habita Dios. <\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, tenemos cuarenta d&iacute;as para profundizar en esta extraordinaria experiencia asc&eacute;tica y espiritual. En el pasaje evang&eacute;lico que se ha proclamado Jes&uacute;s indica cu&aacute;les son los instrumentos &uacute;tiles para realizar la aut&eacute;ntica renovaci&oacute;n interior y comunitaria:&nbsp; las obras de caridad (limosna), la oraci&oacute;n y la penitencia (el ayuno). Son las tres pr&aacute;cticas fundamentales, tambi&eacute;n propias de la tradici&oacute;n jud&iacute;a, porque contribuyen a purificar al hombre ante Dios (cf. <i>Mt<\/i> 6, 1-6.&nbsp;16-18). <\/p>\n<p>Esos gestos exteriores, que se deben realizar para agradar a Dios y no para lograr la aprobaci&oacute;n y el consenso de los hombres, son gratos a Dios si expresan la disposici&oacute;n del coraz&oacute;n para servirle s&oacute;lo a &eacute;l, con sencillez y generosidad. Nos lo recuerda uno de los Prefacios cuaresmales, en el que, a prop&oacute;sito del ayuno, leemos esta singular afirmaci&oacute;n:&nbsp; &quot;ieiunio&#8230; mentem elevas&quot;, &quot;con el ayuno&#8230;, elevas nuestro esp&iacute;ritu&quot; (<i>Prefacio IV de Cuaresma<\/i>). <\/p>\n<p>Ciertamente, el ayuno al que la Iglesia nos invita en este tiempo fuerte no brota de motivaciones de orden f&iacute;sico o est&eacute;tico, sino de la necesidad de purificaci&oacute;n interior que tiene el hombre, para desintoxicarse de la contaminaci&oacute;n del pecado y del mal; para formarse en las saludables renuncias que libran al creyente de la esclavitud de su propio yo; y para estar m&aacute;s atento y disponible a la escucha de Dios y al servicio de los hermanos. Por esta raz&oacute;n, la tradici&oacute;n cristiana considera el ayuno y las dem&aacute;s pr&aacute;cticas cuaresmales como &quot;armas&quot; espirituales para luchar contra el mal, contra las malas pasiones y los vicios. <\/p>\n<p>Al respecto, me complace volver a escuchar, juntamente con vosotros, un breve comentario de san Juan Cris&oacute;stomo:&nbsp; &quot;Del mismo modo que, al final del invierno \u2014escribe\u2014, cuando vuelve la primavera, el navegante arrastra hasta el mar su nave, el soldado limpia sus armas y entrena su caballo para el combate, el agricultor afila la hoz, el peregrino fortalecido se dispone al largo viaje y el atleta se despoja de sus vestiduras y se prepara para la competici&oacute;n; as&iacute; tambi&eacute;n nosotros, al inicio de este ayuno, casi al volver una primavera espiritual, limpiamos las armas como los soldados; afilamos la hoz como los agricultores; como los marineros disponemos la nave de nuestro esp&iacute;ritu para afrontar las olas de las pasiones absurdas; como peregrinos reanudamos el viaje hacia el cielo; y como atletas nos preparamos para la competici&oacute;n despoj&aacute;ndonos de todo&quot; (<i>Homil&iacute;as al pueblo de Antioqu&iacute;a<\/i>, 3). <\/p>\n<p>En el mensaje para la Cuaresma invit&eacute; a vivir estos cuarenta d&iacute;as de gracia especial como un tiempo &quot;eucar&iacute;stico&quot;. Recurriendo a la fuente inagotable de amor que es la Eucarist&iacute;a, en la que Cristo renueva el sacrificio redentor de la cruz, cada cristiano puede perseverar en el itinerario que hoy solemnemente iniciamos. <\/p>\n<p>Las obras de caridad (limosna), la oraci&oacute;n, el ayuno, juntamente con cualquier otro esfuerzo sincero de conversi&oacute;n, encuentran su m&aacute;s profundo significado y valor en la Eucarist&iacute;a, centro y cumbre de la vida de la Iglesia y de la historia de la salvaci&oacute;n. <\/p>\n<p>&quot;Se&ntilde;or, estos sacramentos que hemos recibido \u2014as&iacute; rezaremos al final de la santa&nbsp;misa\u2014 nos&nbsp;sostengan en el camino cuaresmal, hagan nuestros ayunos agradables a tus ojos y obren como remedio saludable de todos nuestros males&quot;. <\/p>\n<p>Pidamos a Mar&iacute;a que nos acompa&ntilde;e para que, al concluir la Cuaresma, podamos contemplar al Se&ntilde;or resucitado, interiormente renovados y reconciliados con Dios y con los hermanos. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2007 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI DURANTE LA MISA CELEBRADA EN LA BAS&Iacute;LICA DE SANTA SABINA Mi&eacute;rcoles de Ceniza, 21 de febrero de 2007 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas:&nbsp; Con la procesi&oacute;n penitencial hemos entrado en el austero clima de la Cuaresma y, al introducirnos en la celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica, acabamos de orar para que el &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/21-de-febrero-de-2007-bendicion-e-imposicion-de-la-ceniza-en-la-basilica-de-santa-sabina\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab21 de febrero de 2007: Bendici\u00f3n e imposici\u00f3n de la ceniza en la Bas\u00edlica de Santa Sabina\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40786","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40786","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40786"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40786\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40786"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40786"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40786"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}