{"id":40788,"date":"2016-10-06T14:56:58","date_gmt":"2016-10-06T19:56:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/25-de-enero-de-2007-clausura-de-la-semana-de-oracion-por-la-unidad-de-los-cristianos\/"},"modified":"2016-10-06T14:56:58","modified_gmt":"2016-10-06T19:56:58","slug":"25-de-enero-de-2007-clausura-de-la-semana-de-oracion-por-la-unidad-de-los-cristianos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/25-de-enero-de-2007-clausura-de-la-semana-de-oracion-por-la-unidad-de-los-cristianos\/","title":{"rendered":"25 de enero de 2007: Clausura de la Semana de oraci\u00f3n por la unidad de los cristianos"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>CELEBRACI&Oacute;N DE LAS SEGUNDAS V&Iacute;SPERAS <br \/> EN LA FIESTA DE LA CONVERSI&Oacute;N DE SAN PABLO<br \/> AL FINAL DE LA SEMANA DE ORACI&Oacute;N <br \/> POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS<\/b> <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI <\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Bas&iacute;lica de San Pablo extramuros<br \/> Jueves 25 de enero de 2007 <\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:&nbsp; <\/i> <\/p>\n<p>Durante la <i>Semana de oraci&oacute;n<\/i> que se concluye esta tarde, se ha intensificado en las diversas Iglesias y comunidades eclesiales del mundo entero la invocaci&oacute;n com&uacute;n al Se&ntilde;or por la unidad de los cristianos. Hemos meditado juntos en las palabras del evangelio de san Marcos que se acaban de proclamar:&nbsp; &quot;Hace o&iacute;r a los sordos y hablar a los mudos&quot; (<i>Mc<\/i> 7, 37), tema b&iacute;blico propuesto por las comunidades cristianas de Sud&aacute;frica. Las situaciones de racismo, pobreza, conflicto, explotaci&oacute;n, enfermedad y sufrimiento, en las que se encuentran esas comunidades, por la misma imposibilidad de hacer que se comprendan sus necesidades, suscitan en ellos una fuerte exigencia de escuchar la palabra de Dios y de hablar con valent&iacute;a. <\/p>\n<p>En efecto, ser sordomudo, es decir, no poder escuchar ni hablar, &iquest;no ser&aacute; signo de falta de comuni&oacute;n y s&iacute;ntoma de divisi&oacute;n? La divisi&oacute;n y la incomunicabilidad, consecuencia del pecado, son contrarias al plan de Dios. &Aacute;frica nos ha ofrecido este a&ntilde;o un tema de reflexi&oacute;n de gran importancia religiosa y pol&iacute;tica, porque &quot;hablar&quot; y &quot;escuchar&quot; son condiciones esenciales para construir la civilizaci&oacute;n del amor. <\/p>\n<p>Las palabras &quot;hace o&iacute;r a los sordos y hablar a los mudos&quot; constituyen una buena nueva, que anuncia la venida del reino de Dios y la curaci&oacute;n de la incomunicabilidad y de la divisi&oacute;n. Este mensaje se encuentra en toda la predicaci&oacute;n y la actividad de Jes&uacute;s, el cual recorr&iacute;a pueblos, ciudades o aldeas, y en todos los lugares a donde llegaba &quot;colocaban a los enfermos en las plazas y le rogaban que les permitiera tocar siquiera la orla de su vestido; y cuantos le tocaban quedaban sanos&quot; (<i>Mc<\/i> 6, 56). <\/p>\n<p>La curaci&oacute;n del sordomudo, en la que hemos meditado durante estos d&iacute;as, acontece mientras Jes&uacute;s, habiendo salido de la regi&oacute;n de Tiro, se dirige hacia el lago de Galilea, atravesando la as&iacute; llamada &quot;Dec&aacute;polis&quot;, territorio multi-&eacute;tnico y plurirreligioso (cf. <i>Mc<\/i> 7, 31). Una situaci&oacute;n emblem&aacute;tica tambi&eacute;n para nuestros d&iacute;as. Como en otros lugares, tambi&eacute;n en la Dec&aacute;polis presentan a Jes&uacute;s un enfermo, un sordo que, adem&aacute;s, hablaba con dificultad (<i>mogh&igrave;lalon<\/i>), y le ruegan imponga la mano sobre &eacute;l, porque lo consideran un hombre de Dios. <\/p>\n<p>Jes&uacute;s aparta al sordomudo de la gente, y realiza algunos gestos que significan un contacto salv&iacute;fico:&nbsp; le mete sus dedos en los o&iacute;dos y con su saliva le toca la lengua; luego, levantando los ojos al cielo, ordena:&nbsp; &quot;&iexcl;&Aacute;brete!&quot;. Pronuncia esta orden en arameo \u2014&quot;Effat&aacute;&quot;\u2014, que era probablemente la lengua de las personas presentes y del sordomudo. El evangelista traduce esa expresi&oacute;n al griego:&nbsp; <i>diano&igrave;chth&#x113;ti<\/i>. Los o&iacute;dos del sordo se abrieron, y, al instante, se solt&oacute; la atadura de su lengua &quot;y hablaba correctamente&quot; (<i>orth&#x14d;s<\/i>). Jes&uacute;s recomienda que no cuenten a nadie el milagro. Pero cuanto m&aacute;s se lo prohib&iacute;a, &quot;tanto m&aacute;s ellos lo publicaban&quot; (<i>Mc<\/i> 7, 36). Y el comentario de admiraci&oacute;n de quienes hab&iacute;an asistido refuerza la predicaci&oacute;n de Isa&iacute;as para la llegada del Mes&iacute;as:&nbsp; &quot;Hace o&iacute;r a los sordos y hablar a los mudos&quot; (<i>Mc<\/i> 7, 37). <\/p>\n<p>La primera lecci&oacute;n que sacamos de este episodio b&iacute;blico, recogido tambi&eacute;n en el rito del bautismo, es que, desde la perspectiva cristiana, lo primero es la escucha. Al respecto Jes&uacute;s afirma de modo expl&iacute;cito:&nbsp; &quot;Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en pr&aacute;ctica&quot; (<i>Lc<\/i> 11, 28). M&aacute;s a&uacute;n, a Marta, preocupada por muchas cosas, le dice que &quot;una sola cosa es necesaria&quot; (<i>Lc<\/i> 10, 42). Y del contexto se deduce que esta &uacute;nica cosa es la escucha obediente de la Palabra. Por eso la escucha de la palabra de Dios es lo primero en nuestro compromiso ecum&eacute;nico. <\/p>\n<p>En efecto, no somos nosotros quienes hacemos u organizamos la unidad de la Iglesia. La Iglesia no se <i>hace <\/i>a s&iacute; misma y no vive de s&iacute; misma, sino de la palabra creadora que sale de la boca de Dios. Escuchar juntos la palabra de Dios; practicar la <i>lectio divina<\/i> de la Biblia, es decir, la lectura unida a la oraci&oacute;n; dejarse sorprender por la novedad de la palabra de Dios, que nunca envejece y nunca se agota; superar nuestra sordera para escuchar las palabras que no coinciden con nuestros prejuicios y nuestras opiniones; escuchar y estudiar, en la comuni&oacute;n de los creyentes de todos los tiempos, todo lo que constituye un camino que es preciso recorrer para alcanzar la unidad en la fe, como respuesta a la escucha de la Palabra. <\/p>\n<p>Quien se pone a la escucha de la palabra de Dios, luego puede y debe hablar y transmitirla a los dem&aacute;s, a los que nunca la han escuchado o a los que la han olvidado y ahogado bajo las espinas de las preocupaciones o de los enga&ntilde;os del mundo (cf. <i>Mt<\/i> 13, 22). Debemos preguntarnos:&nbsp;&iquest;no habr&aacute; sucedido que los cristianos nos hemos quedado demasiado mudos? &iquest;No nos falta la valent&iacute;a para hablar y dar testimonio como hicieron los que fueron testigos de la curaci&oacute;n del sordomudo en la Dec&aacute;polis? Nuestro mundo necesita este testimonio; espera sobre todo el testimonio com&uacute;n de los cristianos. <\/p>\n<p>Por eso, la escucha de Dios que habla implica tambi&eacute;n la escucha rec&iacute;proca, el di&aacute;logo entre las Iglesias y las comunidades eclesiales. El di&aacute;logo sincero y leal constituye el instrumento imprescindible de la b&uacute;squeda de la unidad. <\/p>\n<p>El decreto del concilio Vaticano II sobre el ecumenismo puso de relieve que, si los cristianos no se conocen mutuamente, no puede haber progreso en el camino de la comuni&oacute;n. En efecto, en el di&aacute;logo nos escuchamos y comunicamos unos a otros; nos confrontamos y, con la gracia de Dios, podemos converger en su Palabra, acogiendo sus exigencias, que son v&aacute;lidas para todos. <\/p>\n<p>Los padres conciliares no vieron en la escucha y en el di&aacute;logo una utilidad encaminada exclusivamente al progreso ecum&eacute;nico; a&ntilde;adieron una perspectiva referida a la Iglesia cat&oacute;lica misma. &quot;De este di&aacute;logo \u2014afirma el texto del Concilio\u2014 se obtendr&aacute; un conocimiento m&aacute;s claro a&uacute;n de cu&aacute;l es el verdadero car&aacute;cter de la Iglesia cat&oacute;lica&quot; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19641121_unitatis-redintegratio_sp.html\">Unitatis redintegratio<\/a><\/i>, 9). <\/p>\n<p>Desde luego, es indispensable &quot;que se exponga claramente toda la doctrina&quot; para un di&aacute;logo que afronte, discuta y supere las divergencias que a&uacute;n existen entre los cristianos,&nbsp;pero, al&nbsp;mismo tiempo, &quot;el modo y el m&eacute;todo de expresar la fe cat&oacute;lica no deben convertirse de ninguna manera en un obst&aacute;culo para el di&aacute;logo con los hermanos&quot; (<i>ib.,<\/i> 11). Es necesario hablar correctamente (<i>orth&#x14d;s<\/i>) y de modo comprensible. El di&aacute;logo ecum&eacute;nico conlleva la correcci&oacute;n fraterna evang&eacute;lica y conduce a un enriquecimiento espiritual mutuo compartiendo las aut&eacute;nticas experiencias de fe y vida cristiana. <\/p>\n<p>Para que eso suceda, es preciso implorar sin cesar la asistencia de la gracia de Dios y la iluminaci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo. Es lo que los cristianos del mundo entero han hecho durante esta <i>Semana<\/i> especial o har&aacute;n durante la Novena que precede a Pentecost&eacute;s, as&iacute; como en todas las circunstancias oportunas, elevando su oraci&oacute;n confiada para que todos los disc&iacute;pulos de Cristo sean uno, y para que, en la escucha de la Palabra, den un testimonio concorde a los hombres y mujeres de nuestro tiempo. <\/p>\n<p>En este clima de intensa comuni&oacute;n, deseo dirigir mi cordial saludo a todos los presentes:&nbsp; al se&ntilde;or cardenal arcipreste de esta bas&iacute;lica, al se&ntilde;or cardenal presidente del Consejo pontificio para la promoci&oacute;n de la unidad de los cristianos y a los dem&aacute;s cardenales, a los venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio, a los monjes benedictinos, a los religiosos y las religiosas, y a los laicos que representan a toda la comunidad diocesana de Roma. <\/p>\n<p>De modo especial quiero saludar a los hermanos de las dem&aacute;s Iglesias y comunidades eclesiales que participan en la celebraci&oacute;n, renovando la significativa tradici&oacute;n de concluir juntos la <i>Semana de oraci&oacute;n<\/i>, en el d&iacute;a en que conmemoramos la fulgurante conversi&oacute;n de san Pablo en el camino de Damasco. <\/p>\n<p>Me alegra poner de relieve que el sepulcro del Ap&oacute;stol de los gentiles, junto al cual nos encontramos, recientemente ha sido objeto de investigaciones y estudios, como resultado de los cuales se ha querido dejarlo a la vista de los peregrinos, con una oportuna intervenci&oacute;n bajo el altar mayor. Expreso mi enhorabuena por esta importante iniciativa. <\/p>\n<p>A la intercesi&oacute;n de san Pablo, incansable constructor de la unidad de la Iglesia, encomiendo los frutos de la escucha y del testimonio com&uacute;n que hemos podido experimentar en los numerosos encuentros fraternos y di&aacute;logos que hemos mantenido durante el a&ntilde;o 2006, tanto con las Iglesias de Oriente como con las Iglesias y comunidades eclesiales de Occidente. <\/p>\n<p>En estos acontecimientos se ha podido percibir la alegr&iacute;a de la fraternidad, juntamente con la tristeza por las tensiones que a&uacute;n persisten, conservando siempre la esperanza que nos infunde el Se&ntilde;or. Damos gracias a los que han contribuido a intensificar el di&aacute;logo ecum&eacute;nico con la oraci&oacute;n, con el ofrecimiento de sus sufrimientos y con su acci&oacute;n incansable. <\/p>\n<p>Y sobre todo damos fervientemente las gracias a nuestro Se&ntilde;or Jesucristo por todo. Que la Virgen Mar&iacute;a haga que cuanto antes se logre realizar el ardiente anhelo de unidad de su Hijo divino:&nbsp; &quot;Que todos sean uno&#8230;, para que el mundo crea&quot; (<i>Jn<\/i> 17, 21). <\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2007 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CELEBRACI&Oacute;N DE LAS SEGUNDAS V&Iacute;SPERAS EN LA FIESTA DE LA CONVERSI&Oacute;N DE SAN PABLO AL FINAL DE LA SEMANA DE ORACI&Oacute;N POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI Bas&iacute;lica de San Pablo extramuros Jueves 25 de enero de 2007 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas:&nbsp; Durante la Semana de oraci&oacute;n que &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/25-de-enero-de-2007-clausura-de-la-semana-de-oracion-por-la-unidad-de-los-cristianos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab25 de enero de 2007: Clausura de la Semana de oraci\u00f3n por la unidad de los cristianos\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40788","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40788","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40788"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40788\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40788"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40788"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40788"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}