{"id":40815,"date":"2016-10-06T15:00:33","date_gmt":"2016-10-06T20:00:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/14-de-septiembre-de-2008-santa-misa-en-el-150-aniversario-de-las-apariciones-en-la-prairie-lourdes-2\/"},"modified":"2016-10-06T15:00:33","modified_gmt":"2016-10-06T20:00:33","slug":"14-de-septiembre-de-2008-santa-misa-en-el-150-aniversario-de-las-apariciones-en-la-prairie-lourdes-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/14-de-septiembre-de-2008-santa-misa-en-el-150-aniversario-de-las-apariciones-en-la-prairie-lourdes-2\/","title":{"rendered":"14 de septiembre de 2008: Santa Misa en el 150 aniversario de las apariciones en la Prairie (Lourdes)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/travels\/2008\/index_francia.html\">VIAJE APOST&Oacute;LICO <br \/> A FRANCIA CON OCASI&Oacute;N DEL 150 ANIVERSARIO <br \/> DE LAS APARICIONES DE LOURDES<br \/> (12 &#8211; 15 DE SEPTIEMBRE DE 2008)<\/a> <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>SANTA MISA EN EL 150 ANIVERSARIO DE LAS APARICIONES&nbsp;<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><i>Prairie, Lourdes<br \/> Domingo 14 de septiembre de 2008<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p>S<i>e&ntilde;ores cardenales, querido Mons. Perrier,<br \/> queridos hermanos en el episcopado y el sacerdocio,<br \/> queridos peregrinos,<br \/> hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">\u201cId y decid a los sacerdotes que vengan en procesi&oacute;n y que se construya aqu&iacute; una capilla\u201d. &Eacute;ste es el mensaje que Bernadette recibi&oacute; de la \u201cHermosa Se&ntilde;ora\u201d en las apariciones del 2 de marzo de 1858. Desde hace ciento cincuenta a&ntilde;os, los peregrinos nunca han dejado de venir a la gruta de Massabielle para escuchar el mensaje de conversi&oacute;n y esperanza. Y tambi&eacute;n nosotros, estamos aqu&iacute; esta ma&ntilde;ana a los pies de Mar&iacute;a, la Virgen Inmaculada, para acudir a su escuela con la peque&ntilde;a Bernadette.<\/p>\n<p align=\"left\">Agradezco muy especialmente a Monse&ntilde;or Jacques Perrier, Obispo de Tarbes y Lourdes, por la calurosa acogida que me ha brindado y por las amables palabras que me ha dirigido. Saludo a los Cardenales, a los Obispos, a los sacerdotes, a los di&aacute;conos, a los religiosos y a las religiosas, as&iacute; como a todos vosotros, queridos peregrinos de Lourdes, especialmente a los enfermos. Hab&eacute;is venido aqu&iacute; en gran n&uacute;mero para realizar esta peregrinaci&oacute;n jubilar conmigo y encomendar a Nuestra Se&ntilde;ora vuestras familias, vuestros parientes y amigos y todas vuestras intenciones. Mi gratitud se dirige tambi&eacute;n a las Autoridades civiles y militares, presentes en esta celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica.<\/p>\n<p align=\"left\">\u201c&iexcl;Qu&eacute; dicha tener la Cruz! Quien posee la Cruz posee un tesoro\u201d (S. Andr&eacute;s de Creta, <i>Serm&oacute;n 10, sobre la Exaltaci&oacute;n de la Santa Cruz:<\/i> PG 97,1020). En este d&iacute;a en el que la liturgia de la Iglesia celebra la fiesta de la Exaltaci&oacute;n de la Santa Cruz, el Evangelio que acabamos de escuchar, nos recuerda el significado de este gran misterio: Tanto am&oacute; Dios al mundo, que entreg&oacute; a su Hijo &uacute;nico para salvar a los hombres (cf. <i>Jn<\/i> 3,16). El Hijo de Dios se hizo vulnerable, tomando la condici&oacute;n de siervo, obediente hasta la muerte y una muerte de cruz (cf. <i>Fil<\/i> 2,8). Por su Cruz hemos sido salvados. El instrumento de suplicio que mostr&oacute;, el Viernes Santo, el juicio de Dios sobre el mundo, se ha transformado en fuente de vida, de perd&oacute;n, de misericordia, signo de reconciliaci&oacute;n y de paz. \u201cPara ser curados del pecado, miremos a Cristo crucificado\u201d, dec&iacute;a san Agust&iacute;n (<i>Tratado sobre el Evangelio de san Juan, <\/i> XII, 11). Al levantar los ojos hacia el Crucificado, adoramos a Aquel que vino para quitar el pecado del mundo y darnos la vida eterna. La Iglesia nos invita a levantar con orgullo la Cruz gloriosa para que el mundo vea hasta d&oacute;nde ha llegado el amor del Crucificado por los hombres, por todos los hombres. Nos invita a dar gracias a Dios porque de un &aacute;rbol portador de muerte, ha surgido de nuevo la vida. Sobre este &aacute;rbol, Jes&uacute;s nos revela su majestad soberana, nos revela que &Eacute;l es el exaltado en la gloria. S&iacute;, \u201cvenid a adorarlo\u201d. En medio de nosotros se encuentra Quien nos ha amado hasta dar su vida por nosotros, Quien invita a todo ser humano a acercarse a &Eacute;l con confianza.<\/p>\n<p align=\"left\">Es el gran misterio que Mar&iacute;a nos conf&iacute;a tambi&eacute;n esta ma&ntilde;ana invit&aacute;ndonos a volvernos hacia su Hijo. En efecto, es significativo que, en la primera aparici&oacute;n a Bernadette, Mar&iacute;a comience su encuentro con la se&ntilde;al de la Cruz. M&aacute;s que un simple signo, Bernadette recibe de Mar&iacute;a una iniciaci&oacute;n a los misterios de la fe. La se&ntilde;al de la Cruz es de alguna forma el compendio de nuestra fe, porque nos dice cu&aacute;nto nos ha amado Dios; nos dice que, en el mundo, hay un amor m&aacute;s fuerte que la muerte, m&aacute;s fuerte que nuestras debilidades y pecados. El poder del amor es m&aacute;s fuerte que el mal que nos amenaza. Este misterio de la universalidad del amor de Dios por los hombres, es el que Mar&iacute;a revel&oacute; aqu&iacute;, en Lourdes. Ella invita a todos los hombres de buena voluntad, a todos los que sufren en su coraz&oacute;n o en su cuerpo, a levantar los ojos hacia la Cruz de Jes&uacute;s para encontrar en ella la fuente de la vida, la fuente de la salvaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">La Iglesia ha recibido la misi&oacute;n de mostrar a todos el rostro amoroso de Dios, manifestado en Jesucristo. &iquest;Sabremos comprender que en el Crucificado del G&oacute;lgota est&aacute; nuestra dignidad de hijos de Dios que, empa&ntilde;ada por el pecado, nos fue devuelta? Volvamos nuestras miradas hacia Cristo. &Eacute;l nos har&aacute; libres para amar como &Eacute;l nos ama y para construir un mundo reconciliado. Porque, con esta Cruz, Jes&uacute;s carg&oacute; el peso de todos los sufrimientos e injusticias de nuestra humanidad. &Eacute;l ha cargado las humillaciones y discriminaciones, las torturas sufridas en numerosas regiones del mundo por muchos hermanos y hermanas nuestros por amor a Cristo. Les encomendamos a Mar&iacute;a, Madre de Jes&uacute;s y Madre nuestra, presente al pie de la Cruz.<\/p>\n<p align=\"left\">Para acoger en nuestras vidas la Cruz gloriosa, la celebraci&oacute;n del jubileo de las apariciones de Nuestra Se&ntilde;ora en Lourdes nos ha permitido entrar en una senda de fe y conversi&oacute;n. Hoy, Mar&iacute;a sale a nuestro encuentro para indicarnos los caminos de la renovaci&oacute;n de la vida de nuestras comunidades y de cada uno de nosotros. Al acoger a su Hijo, que Ella nos muestra, nos sumergimos en una fuente viva en la que la fe puede encontrar un renovado vigor, en la que la Iglesia puede fortalecerse para proclamar cada vez con m&aacute;s audacia el misterio de Cristo. Jes&uacute;s, nacido de Mar&iacute;a, es el Hijo de Dios, el &uacute;nico Salvador de todos los hombres, vivo y operante en su Iglesia y en el mundo. La Iglesia ha sido enviada a todo el mundo para proclamar este &uacute;nico mensaje e invitar a los hombres a acogerlo mediante una conversi&oacute;n aut&eacute;ntica del coraz&oacute;n. Esta misi&oacute;n, que fue confiada por Jes&uacute;s a sus disc&iacute;pulos, recibe aqu&iacute;, con ocasi&oacute;n de este jubileo, un nuevo impulso. Que siguiendo a los grandes evangelizadores de vuestro Pa&iacute;s, el esp&iacute;ritu misionero que anim&oacute; tantos hombres y mujeres de Francia a lo largo de los siglos, sea todav&iacute;a vuestro orgullo y compromiso.<\/p>\n<p align=\"left\">Siguiendo el recorrido jubilar tras las huellas de Bernadette, se nos recuerda lo esencial del mensaje de Lourdes. Bernadette era la primog&eacute;nita de una familia muy pobre, sin sabidur&iacute;a ni poder, de salud fr&aacute;gil. Mar&iacute;a la eligi&oacute; para transmitir su mensaje de conversi&oacute;n, de oraci&oacute;n y penitencia, en total sinton&iacute;a con la palabra de Jes&uacute;s: \u201cPorque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a la gente sencilla\u201d (<i>Mt<\/i> 11,25). En su camino espiritual, tambi&eacute;n los cristianos est&aacute;n llamados a desarrollar la gracia de su Bautismo, a alimentarse de la Eucarist&iacute;a, a sacar de la oraci&oacute;n la fuerza para el testimonio y la solidaridad con todos sus hermanos en la humanidad (cf. <i> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/speeches\/2007\/december\/documents\/hf_ben-xvi_spe_20071208_immacolata.html\">Homenaje a la Inmaculada Concepci&oacute;n, Plaza de Espa&ntilde;a<\/a>,<\/i> 8 diciembre 2007). Es, pues, una aut&eacute;ntica catequesis la que tambi&eacute;n a nosotros se nos propone, bajo la mirada de Mar&iacute;a. Dej&eacute;monos tambi&eacute;n nosotros instruir y guiar en el camino que conduce al Reino de su Hijo.<\/p>\n<p align=\"left\">Continuando su catequesis, la \u201cHermosa Se&ntilde;ora\u201d revela su nombre a Bernadette: \u201cYo soy la Inmaculada Concepci&oacute;n\u201d. Mar&iacute;a le desvela de este modo la gracia extraordinaria que Ella recibi&oacute; de Dios, la de ser concebida sin pecado, porque \u201cha mirado la humillaci&oacute;n de su esclava\u201d (cf. <i>Lc<\/i> 1,48). Mar&iacute;a es la mujer de nuestra tierra que se entreg&oacute; por completo a Dios y que recibi&oacute; de &Eacute;l el privilegio de dar la vida humana a su eterno Hijo. \u201cAqu&iacute; est&aacute; la esclava del Se&ntilde;or, h&aacute;gase en m&iacute; seg&uacute;n tu palabra\u201d (<i>Lc<\/i> 1,38). Ella es la hermosura transfigurada, la imagen de la nueva humanidad. De esta forma, al presentarse en una dependencia total de Dios, Mar&iacute;a expresa en realidad una actitud de plena libertad, cimentada en el completo reconocimiento de su genuina dignidad. Este privilegio nos concierne tambi&eacute;n a nosotros, porque nos desvela nuestra propia dignidad de hombres y mujeres, marcados ciertamente por el pecado, pero salvados en la esperanza, una esperanza que nos permite afrontar nuestra vida cotidiana. Es el camino que Mar&iacute;a abre tambi&eacute;n al hombre. Ponerse completamente en manos de Dios, es encontrar el camino de la verdadera libertad. Porque, volvi&eacute;ndose hacia Dios, el hombre llega a ser &eacute;l mismo. Encuentra su vocaci&oacute;n original de persona creada a su imagen y semejanza.<\/p>\n<p align=\"left\">Queridos hermanos y hermanas, la vocaci&oacute;n primera del santuario de Lourdes es ser un lugar de encuentro con Dios en la oraci&oacute;n, y un lugar de servicio fraterno, especialmente por la acogida a los enfermos, a los pobres y a todos los que sufren. En este lugar, Mar&iacute;a sale a nuestro encuentro como la Madre, siempre disponible a las necesidades de sus hijos. Mediante la luz que brota de su rostro, se trasparenta la misericordia de Dios. Dejemos que su mirada nos acaricie y nos diga que Dios nos ama y nunca nos abandona. Mar&iacute;a nos recuerda aqu&iacute; que la oraci&oacute;n, intensa y humilde, confiada y perseverante debe tener un puesto central en nuestra vida cristiana. La oraci&oacute;n es indispensable para acoger la fuerza de Cristo. \u201cQuien reza no desperdicia su tiempo, aunque todo haga pensar en una situaci&oacute;n de emergencia y parezca impulsar s&oacute;lo a la acci&oacute;n\u201d (<i><a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-caritas-est.html\">Deus caritas est<\/a><\/i>, n. 36). Dejarse absorber por las actividades entra&ntilde;a el riesgo de quitar de la plegaria su especificad cristiana y su verdadera eficacia. En el Rosario, tan querido para Bernadette y los peregrinos en Lourdes, se concentra la profundidad del mensaje evang&eacute;lico. Nos introduce en la contemplaci&oacute;n del rostro de Cristo. De esta oraci&oacute;n de los humildes podemos sacar copiosas gracias.<\/p>\n<p align=\"left\">La presencia de los j&oacute;venes en Lourdes es tambi&eacute;n una realidad importante. Queridos amigos aqu&iacute; presentes esta ma&ntilde;ana alrededor de la Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud, cuando Mar&iacute;a recibi&oacute; la visita del &aacute;ngel, era una jovencita en Nazaret, que llevaba la vida sencilla y animosa de las mujeres de su pueblo. Y si la mirada de Dios se pos&oacute; especialmente en Ella, fi&aacute;ndose, Mar&iacute;a quiere deciros tambi&eacute;n que nadie es indiferente para Dios. &Eacute;l os mira con amor a cada uno de vosotros y os llama a una vida dichosa y llena de sentido. No dej&eacute;is que las dificultades os descorazonen. Mar&iacute;a se turb&oacute; cuando el &aacute;ngel le anunci&oacute; que ser&iacute;a la Madre del Salvador. Ella conoc&iacute;a cu&aacute;nta era su debilidad ante la omnipotencia de Dios. Sin embargo, dijo \u201cs&iacute;\u201d sin vacilar. Y gracias a su s&iacute;, la salvaci&oacute;n entr&oacute; en el mundo, cambiando as&iacute; la historia de la humanidad. Queridos j&oacute;venes, por vuestra parte, no teng&aacute;is miedo de decir s&iacute; a las llamadas del Se&ntilde;or, cuando &Eacute;l os invite a seguirlo. Responded generosamente al Se&ntilde;or. S&oacute;lo &Eacute;l puede colmar los anhelos m&aacute;s profundos de vuestro coraz&oacute;n. Sois muchos los que ven&iacute;s a Lourdes para servir esmerada y generosamente a los enfermos o a otros peregrinos, imitando as&iacute; a Cristo servidor. El servicio a los hermanos y a las hermanas ensancha el coraz&oacute;n y lo hace disponible. En el silencio de la oraci&oacute;n, que Mar&iacute;a sea vuestra confidente, Ella que supo hablar a Bernadette con respeto y confianza. Que Mar&iacute;a ayude a los llamados al matrimonio a descubrir la belleza de un amor aut&eacute;ntico y profundo, vivido como don rec&iacute;proco y fiel. A aquellos, entre vosotros, que &Eacute;l llama a seguirlo en la vocaci&oacute;n sacerdotal o religiosa, quisiera decirles la felicidad que existe en entregar la propia vida al servicio de Dios y de los hombres. Que las familias y las comunidades cristianas sean lugares donde puedan nacer y crecer s&oacute;lidas vocaciones al servicio de la Iglesia y del mundo.<\/p>\n<p align=\"left\">El mensaje de Mar&iacute;a es un mensaje de esperanza para todos los hombres y para todas las mujeres de nuestro tiempo, sean del pa&iacute;s que sean. Me gusta invocar a Mar&iacute;a como \u201cEstrella de la esperanza\u201d (<i><a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20071130_spe-salvi.html\">Spe salvi<\/a><\/i>, n. 50). En el camino de nuestras vidas, a menudo oscuro, Ella es una luz de esperanza, que nos ilumina y nos orienta en nuestro caminar. Por su s&iacute;, por el don generoso de s&iacute; misma, Ella abri&oacute; a Dios las puertas de nuestro mundo y nuestra historia. Nos invita a vivir como Ella en una esperanza inquebrantable, rechazando escuchar a los que pretenden que nos encerremos en el fatalismo. Nos acompa&ntilde;a con su presencia maternal en medio de las vicisitudes personales, familiares y nacionales. Dichosos los hombres y las mujeres que ponen su confianza en Aquel que, en el momento de ofrecer su vida por nuestra salvaci&oacute;n, nos dio a su Madre para que fuera nuestra Madre.<\/p>\n<p align=\"left\">Queridos hermanos y hermanas, en Francia, la Madre del Se&ntilde;or es venerada en innumerables santuarios, que manifiestan as&iacute; la fe transmitida de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n. Celebrada en su Asunci&oacute;n, Ella es la amada patrona de vuestro pa&iacute;s. Que Ella sea siempre venerada con fervor en cada una de vuestras familias, de vuestras comunidades religiosas y parroquiales. Que Mar&iacute;a vele sobre todos los habitantes de vuestro hermoso Pa&iacute;s y sobre todos los numerosos peregrinos que han venido de otros pa&iacute;ses a celebrar este jubileo. Que Ella sea para todos la Madre que acompa&ntilde;a a sus hijos tanto en sus gozos como en sus pruebas. Santa Mar&iacute;a, Madre de Dios y Madre nuestra, ens&eacute;&ntilde;anos a creer, a esperar y a amar contigo. Mu&eacute;stranos el camino hacia el Reino de tu Hijo Jes&uacute;s. Estrella del mar, brilla sobre nosotros y gu&iacute;anos en nuestro camino (cf. <i><a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20071130_spe-salvi.html\">Spe salvi<\/a><\/i>, n. 50). Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2008 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A FRANCIA CON OCASI&Oacute;N DEL 150 ANIVERSARIO DE LAS APARICIONES DE LOURDES (12 &#8211; 15 DE SEPTIEMBRE DE 2008) SANTA MISA EN EL 150 ANIVERSARIO DE LAS APARICIONES&nbsp; HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Prairie, Lourdes Domingo 14 de septiembre de 2008 &nbsp; Se&ntilde;ores cardenales, querido Mons. 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