{"id":40829,"date":"2016-10-06T15:00:45","date_gmt":"2016-10-06T20:00:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/15-de-agosto-de-2008-solemnidad-de-la-asuncion-de-la-virgen-maria-santa-misa-en-la-parroquia-de-santo-tomas-de-villanueva-castelgandolfo\/"},"modified":"2016-10-06T15:00:45","modified_gmt":"2016-10-06T20:00:45","slug":"15-de-agosto-de-2008-solemnidad-de-la-asuncion-de-la-virgen-maria-santa-misa-en-la-parroquia-de-santo-tomas-de-villanueva-castelgandolfo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/15-de-agosto-de-2008-solemnidad-de-la-asuncion-de-la-virgen-maria-santa-misa-en-la-parroquia-de-santo-tomas-de-villanueva-castelgandolfo\/","title":{"rendered":"15 de agosto de 2008: Solemnidad de la Asunci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda &#8211; Santa Misa en la parroquia de Santo Tom\u00e1s de Villanueva, Castelgandolfo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD <br \/>DE LA ASUNCI&Oacute;N DE LA VIRGEN MAR&Iacute;A<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"> <i><font color=\"#663300\">Parroquia de Santo Tom&aacute;s de Villanueva, Castelgandolfo <br \/> Viernes 15 de agosto de 200<\/font><\/i><font color=\"#663300\"><i>8<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas: <\/i> <\/p>\n<p>En el coraz&oacute;n del verano, como cada a&ntilde;o, vuelve la solemnidad de la Asunci&oacute;n de la bienaventurada Virgen Mar&iacute;a, la fiesta mariana m&aacute;s antigua. Es una ocasi&oacute;n para ascender con Mar&iacute;a a las alturas del esp&iacute;ritu, donde se respira el aire puro de la vida sobrenatural y se contempla la belleza m&aacute;s aut&eacute;ntica, la de la santidad. El clima de la celebraci&oacute;n de hoy est&aacute; todo &eacute;l penetrado de alegr&iacute;a pascual. &quot;Hoy \u2014canta la ant&iacute;fona del <i>Magn&iacute;ficat<\/i>\u2014 la Virgen Mar&iacute;a sube a los cielos; porque reina con Cristo para siempre. Aleluya&quot;. Este anuncio nos habla de un acontecimiento totalmente &uacute;nico y extraordinario, pero destinado a colmar de esperanza y felicidad el coraz&oacute;n de todo ser humano. Mar&iacute;a es, en efecto, la primicia de la humanidad nueva, la criatura en la cual el misterio de Cristo \u2014encarnaci&oacute;n, muerte, resurrecci&oacute;n y ascensi&oacute;n al cielo\u2014 ha tenido ya pleno efecto, rescat&aacute;ndola de la muerte y traslad&aacute;ndola en alma y cuerpo al reino de la vida inmortal. Por eso la Virgen Mar&iacute;a, como recuerda el concilio Vaticano II, constituye para nosotros un signo de segura esperanza y de consolaci&oacute;n (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 68). La fiesta de hoy nos impulsa a elevar la mirada hacia el cielo. No un cielo hecho de ideas abstractas, ni tampoco un cielo imaginario creado por el arte, sino el cielo de la verdadera realidad, que es Dios mismo: Dios es el cielo. Y &eacute;l es nuestra meta, la meta y la morada eterna, de la que provenimos y a la que tendemos. <\/p>\n<p>San Germ&aacute;n, obispo de Constantinopla en el siglo VIII, en un discurso pronunciado en la fiesta de la Asunci&oacute;n, dirigi&eacute;ndose a la celestial Madre de Dios, se expresaba as&iacute;: &quot;T&uacute; eres la que, por medio de tu carne inmaculada, uniste a Cristo al pueblo cristiano&#8230; Como todo sediento corre a la fuente, as&iacute; toda alma corre a ti, fuente de amor; y como cada hombre aspira a vivir, a ver la luz que no tramonta, as&iacute; cada cristiano suspira por entrar en la luz de la Sant&iacute;sima Trinidad, donde t&uacute; ya has entrado&quot;. Estos mismos sentimientos nos animan hoy mientras contemplamos a Mar&iacute;a en la gloria de Dios. Cuando ella se durmi&oacute; en este mundo para despertarse en el cielo, sigui&oacute; simplemente por &uacute;ltima vez al Hijo Jes&uacute;s en su viaje m&aacute;s largo y decisivo, en su paso &quot;de este mundo al Padre&quot; (cf. <i>Jn <\/i>13, 1). <\/p>\n<p>Como &eacute;l, junto con &eacute;l, parti&oacute; de este mundo para volver &quot;a la casa del Padre&quot; (cf. <i>Jn <\/i>14, 2). Y todo esto no est&aacute; lejos de nosotros, como quiz&aacute; podr&iacute;a parecer en un primer momento, porque todos somos hijos del Padre, de Dios, todos somos hermanos de Jes&uacute;s y todos somos tambi&eacute;n hijos de Mar&iacute;a, nuestra Madre. Todos tendemos a la felicidad. Y la felicidad a la que todos tendemos es Dios, as&iacute; todos estamos en camino hacia esa felicidad que llamamos cielo, que en realidad es Dios. Que Mar&iacute;a nos ayude, nos anime, a hacer que todo momento de nuestra existencia sea un paso en este &eacute;xodo, en este camino hacia Dios. Que nos ayude a hacer as&iacute; presente tambi&eacute;n la realidad del cielo, la grandeza de Dios en la vida de nuestro mundo. En el fondo, &iquest;no es &eacute;ste el dinamismo pascual del hombre, de todo hombre, que quiere llegar a ser celestial, totalmente feliz, en virtud de la resurrecci&oacute;n de Cristo? &iquest;Y no es tal vez este el comienzo y anticipaci&oacute;n de un movimiento que se refiere a todo ser humano y al cosmos entero? Aquella de la que Dios hab&iacute;a tomado su carne y cuya alma hab&iacute;a sido traspasada por una espada en el Calvario fue la primera en ser asociada, y de modo singular, al misterio de esta transformaci&oacute;n, a la que todos tendemos, traspasados a menudo tambi&eacute;n nosotros por la espada del sufrimiento en este mundo. <\/p>\n<p>La nueva Eva sigui&oacute; al nuevo Ad&aacute;n en el sufrimiento, en la pasi&oacute;n, as&iacute; como en el gozo definitivo. Cristo es la primicia, pero su carne resucitada es inseparable de la de su Madre terrena, Mar&iacute;a, y en ella toda la humanidad est&aacute; implicada en la Asunci&oacute;n hacia Dios, y con ella toda la creaci&oacute;n, cuyos gemidos, cuyos sufrimientos, son \u2014como dice san Pablo\u2014 los dolores de parto de la humanidad nueva. Nacen as&iacute; los nuevos cielos y la nueva tierra, en la que ya no habr&aacute; ni llanto ni lamento, porque ya no existir&aacute; la muerte (cf. <i>Ap<\/i> 21, 1-4). <\/p>\n<p>&iexcl;Qu&eacute; gran misterio de amor se nos propone hoy a nuestra contemplaci&oacute;n! Cristo venci&oacute; la muerte con la omnipotencia de su amor. S&oacute;lo el amor es omnipotente. Ese amor impuls&oacute; a Cristo a morir por nosotros y as&iacute; a vencer la muerte. S&iacute;, &iexcl;s&oacute;lo el amor hace entrar en el reino de la vida! Y Mar&iacute;a entr&oacute; detr&aacute;s de su Hijo, asociada a su gloria, despu&eacute;s de haber sido asociada a su pasi&oacute;n. Entr&oacute; all&iacute; con &iacute;mpetu incontenible, manteniendo abierto detr&aacute;s de s&iacute; el camino a todos nosotros. Por eso hoy la invocamos: &quot;Puerta del cielo&quot;, &quot;Reina de los &aacute;ngeles&quot; y &quot;Refugio de los pecadores&quot;. Ciertamente, no son los razonamientos los que nos hacen comprender estas realidades tan sublimes, sino la fe sencilla, pura, y el silencio de la oraci&oacute;n los que nos ponen en contacto con el misterio que nos supera infinitamente. La oraci&oacute;n nos ayuda a hablar con Dios y a escuchar c&oacute;mo el Se&ntilde;or habla a nuestro coraz&oacute;n. <\/p>\n<p>Pidamos a Mar&iacute;a que nos haga hoy el don de su fe, la fe que nos hace vivir ya en esta dimensi&oacute;n entre finito e infinito, la fe que transforma incluso el sentimiento del tiempo y del paso de nuestra existencia, la fe en la que sentimos &iacute;ntimamente que nuestra vida no est&aacute; encerrada en el pasado, sino atra&iacute;da hacia el futuro, hacia Dios, all&iacute; donde Cristo nos ha precedido y detr&aacute;s de &eacute;l, Mar&iacute;a. <br \/> Mirando a la Virgen elevada al cielo comprendemos mejor que nuestra vida de cada d&iacute;a, aunque marcada por pruebas y dificultades, corre como un r&iacute;o hacia el oc&eacute;ano divino, hacia la plenitud de la alegr&iacute;a y de la paz. Comprendemos que nuestro morir no es el final, sino el ingreso en la vida que no conoce la muerte. Nuestro ocaso en el horizonte de este mundo es un resurgir a la aurora del mundo nuevo, del d&iacute;a eterno. <\/p>\n<p>&quot;Mar&iacute;a, mientras nos acompa&ntilde;as en la fatiga de nuestro vivir y morir diario, mantennos constantemente orientados hacia la verdadera patria de las bienaventuranzas. Ay&uacute;danos a hacer como t&uacute; has hecho&quot;. <\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, queridos amigos que esta ma&ntilde;ana particip&aacute;is en esta celebraci&oacute;n, hagamos juntos esta plegaria a Mar&iacute;a. Ante el triste espect&aacute;culo de tanta falsa alegr&iacute;a y, a la vez, de tanta angustia y dolor que se difunde en el mundo, debemos aprender de ella a ser signos de esperanza y de consolaci&oacute;n, debemos anunciar con nuestra vida la resurrecci&oacute;n de Cristo. <\/p>\n<p>&quot;Ay&uacute;danos t&uacute;, oh Madre, f&uacute;lgida Puerta del cielo, Madre de la Misericordia, fuente a trav&eacute;s de la cual ha brotado nuestra vida y nuestra alegr&iacute;a, Jesucristo. Am&eacute;n&quot;. <\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2008 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE LA ASUNCI&Oacute;N DE LA VIRGEN MAR&Iacute;A HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Parroquia de Santo Tom&aacute;s de Villanueva, Castelgandolfo Viernes 15 de agosto de 2008 Queridos hermanos y hermanas: En el coraz&oacute;n del verano, como cada a&ntilde;o, vuelve la solemnidad de la Asunci&oacute;n de la bienaventurada Virgen Mar&iacute;a, la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/15-de-agosto-de-2008-solemnidad-de-la-asuncion-de-la-virgen-maria-santa-misa-en-la-parroquia-de-santo-tomas-de-villanueva-castelgandolfo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab15 de agosto de 2008: Solemnidad de la Asunci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda &#8211; Santa Misa en la parroquia de Santo Tom\u00e1s de Villanueva, Castelgandolfo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40829","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40829","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40829"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40829\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40829"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40829"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40829"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}