{"id":40844,"date":"2016-10-06T15:01:09","date_gmt":"2016-10-06T20:01:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/23-de-abril-de-2008-funeral-del-cardenal-alfonso-lopez-trujillo\/"},"modified":"2016-10-06T15:01:09","modified_gmt":"2016-10-06T20:01:09","slug":"23-de-abril-de-2008-funeral-del-cardenal-alfonso-lopez-trujillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/23-de-abril-de-2008-funeral-del-cardenal-alfonso-lopez-trujillo\/","title":{"rendered":"23 de abril de 2008: Funeral del Cardenal Alfonso L\u00f3pez Trujillo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">FUNERAL POR EL CARDENAL ALFONSO L&Oacute;PEZ TRUJILLO<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI<br \/> <\/font><\/b> <br \/> Bas&iacute;lica de San Pedro<br \/> Mi&eacute;rcoles 23 de abril de 2008 <\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:&nbsp; <\/i> <\/p>\n<p>&laquo;Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda &eacute;l solo; pero si muere, da mucho fruto&raquo; (<i>Jn<\/i> 12, 24). El evangelista san Juan anuncia as&iacute; la glorificaci&oacute;n de Cristo a trav&eacute;s del misterio de su muerte en cruz. En este tiempo de Pascua, precisamente a la luz del prodigio de la Resurrecci&oacute;n, esas palabras cobran una elocuencia a&uacute;n m&aacute;s profunda e intensa. Aunque es verdad que en ellas se percibe cierta tristeza por la pr&oacute;xima separaci&oacute;n de sus disc&iacute;pulos, tambi&eacute;n es verdad que Jes&uacute;s indica el secreto para derrotar el poder de la muerte. <\/p>\n<p>La muerte no tiene la &uacute;ltima palabra; no es el fin de todo, sino que, redimida por el sacrificio de la cruz, puede ser ya el paso a la alegr&iacute;a de la vida sin fin. Dice Jes&uacute;s:&nbsp; &laquo;El &nbsp;que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la &nbsp;guardar&aacute; &nbsp;para la vida eterna&raquo; (<i>Jn<\/i> 12, 25). As&iacute; pues, si aceptamos morir a nuestro ego&iacute;smo, si no nos cerramos en nosotros mismos y hacemos de nuestra vida un don a Dios y a los hermanos, tambi&eacute;n nosotros podremos conocer la rica fecundidad del amor. Y el amor no muere. <\/p>\n<p>He aqu&iacute; el renovado mensaje de esperanza que nos comunica hoy la palabra de Dios, mientras damos la &uacute;ltima despedida a nuestro amado hermano el cardenal Alfonso L&oacute;pez Trujillo. Su muerte, acaecida cuando parec&iacute;a que ya se hab&iacute;a recuperado de una fuerte crisis de salud iniciada desde hace m&aacute;s de un a&ntilde;o, ha suscitado en todos nosotros una profunda emoci&oacute;n. En Estados Unidos, donde me encontraba en visita pastoral, elev&eacute; inmediatamente a Dios una oraci&oacute;n de sufragio por su alma y ahora, al final de la santa misa presidida por el cardenal Angelo Sodano, decano del Colegio cardenalicio, me uno con afecto a todos vosotros para recordar con cu&aacute;nta generosidad el difunto purpurado sirvi&oacute; a la Iglesia, y para dar gracias al Se&ntilde;or por los numerosos dones con que enriqueci&oacute; la persona y el ministerio de este querido hermano nuestro. <\/p>\n<p>El arzobispo Alfonso L&oacute;pez Trujillo fue el m&aacute;s joven de los cardenales cuando, en el consistorio del 2 de febrero de 1983, mi venerado predecesor el Papa Juan Pablo II le impuso en la cabeza la birreta cardenalicia. Hab&iacute;a nacido en Villahermosa, di&oacute;cesis de Ibagu&eacute;, en Colombia, en el a&ntilde;o 1935; siendo ni&ntilde;o se traslad&oacute;, junto con su familia, a la capital, Bogot&aacute;, donde, ya estudiante universitario, entr&oacute; en el seminario mayor. <\/p>\n<p>Prosigui&oacute; los estudios en Roma y fue ordenado sacerdote en noviembre de 1960. Terminada su formaci&oacute;n teol&oacute;gica, ense&ntilde;&oacute; filosof&iacute;a en el seminario arquidiocesano, trabajando durante muchos a&ntilde;os tambi&eacute;n al servicio de toda la Iglesia en Colombia. En 1971, el siervo de Dios Pablo VI lo nombr&oacute; obispo auxiliar de Bogot&aacute;. En esos mismos a&ntilde;os ejerci&oacute; la funci&oacute;n de presidente de la comisi&oacute;n doctrinal del Episcopado colombiano, y poco despu&eacute;s fue elegido secretario general del Celam, cargo que desempe&ntilde;&oacute; con reconocida competencia durante un largo per&iacute;odo de tiempo. <br \/> El mismo Papa Pablo VI, en 1978, le encomend&oacute; el cargo de coadjutor con derecho a sucesi&oacute;n de la arquidi&oacute;cesis de Medell&iacute;n, de la que m&aacute;s tarde lleg&oacute; a ser pastor. Su profundo conocimiento de la realidad eclesial latinoamericana, madurado durante el prolongado per&iacute;odo en que hab&iacute;a trabajado como secretario del Celam, le mereci&oacute; el nombramiento de presidente de ese importante organismo eclesial, al que dirigi&oacute; sabiamente de 1979 a 1983. <\/p>\n<p>De 1987 a 1990 fue presidente de la Conferencia episcopal colombiana. Adem&aacute;s, tuvo ocasi&oacute;n de ampliar su conocimiento de los problemas de la Iglesia universal al participar en las tres Asambleas del S&iacute;nodo de los obispos, que tuvieron lugar en el Vaticano:&nbsp; en 1974, sobre la evangelizaci&oacute;n; en 1977, sobre la catequesis; y en 1980, sobre la familia. Y precisamente a la familia fue llamado a dedicarse de modo particular desde el 8 de noviembre de 1990, cuando Juan Pablo II lo nombr&oacute; presidente del Consejo pontificio para la familia, cargo que desempe&ntilde;&oacute; hasta el momento de su muerte. <\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo no poner de relieve, en este momento, el celo y la pasi&oacute;n con que trabaj&oacute; durante estos casi dieciocho a&ntilde;os, llevando a cabo una incansable actividad en defensa y promoci&oacute;n de la familia y del matrimonio cristiano? &iquest;C&oacute;mo no agradecerle la valent&iacute;a con que defendi&oacute; los valores innegociables de la vida humana? Todos hemos admirado su incansable actividad. Fruto de este compromiso suyo es el <i>Lexicon<\/i>, que constituye un valioso texto de formaci&oacute;n para agentes pastorales y un instrumento para dialogar con el mundo contempor&aacute;neo sobre temas fundamentales de &eacute;tica cristiana. <\/p>\n<p>No podemos menos de agradecerle la tenaz lucha que libr&oacute; en defensa de la &laquo;verdad&raquo; del amor familiar y en favor de la difusi&oacute;n del &laquo;evangelio de la familia&raquo;. El entusiasmo y la determinaci&oacute;n con que actuaba en este campo eran el fruto de su experiencia personal, particularmente vinculada al calvario que tuvo que afrontar su madre, fallecida a la edad de 44 a&ntilde;os por una enfermedad muy dolorosa. &laquo;Cuando en mi trabajo \u2014dijo en cierta ocasi&oacute;n\u2014 hablo de los ideales del matrimonio y de la familia, me resulta natural pensar en la familia de la que provengo, porque a trav&eacute;s de mis padres pude constatar que es posible realizar ambos&raquo;. <\/p>\n<p>El querido cardenal L&oacute;pez Trujillo fundamentaba su amor a la verdad del hombre y al evangelio de la familia en la consideraci&oacute;n de que todo ser humano y toda familia reflejan el misterio de Dios que es Amor. En la memoria de todos ha quedado grabada su conmovedora intervenci&oacute;n en la Asamblea del S&iacute;nodo de los obispos de 1997:&nbsp; fue un aut&eacute;ntico canto a la vida. Present&oacute; una espiritualidad muy concreta para quienes est&aacute;n comprometidos en la realizaci&oacute;n del proyecto divino sobre la familia, y subray&oacute; que si la ciencia no se dedica a comprender y educar para la vida, perder&aacute; las batallas m&aacute;s decisivas en el terreno fascinante y misterioso de la ingenier&iacute;a gen&eacute;tica. <\/p>\n<p>El cardenal L&oacute;pez Trujillo hizo de la defensa de la vida y del amor a la familia el compromiso caracter&iacute;stico de su servicio en el Consejo pontificio del que era presidente, y dedic&oacute; toda su existencia a la afirmaci&oacute;n de la verdad. Lo testimonia uno de sus escritos, en el que explica:&nbsp; &laquo;Escog&iacute; personalmente el lema <i>&quot;Veritas in caritate&quot;<\/i>, porque todo lo que ata&ntilde;e a la verdad se encuentra en el centro de mis estudios&raquo;. Y a&ntilde;ade que la verdad en el amor fue siempre para &eacute;l un &laquo;polo existencial&raquo;, primero cuando en Colombia se esforzaba por &laquo;hallar el sentido de una genuina liberaci&oacute;n en &aacute;mbito teol&oacute;gico&raquo;; y, luego, aqu&iacute; en Roma, cuando se dedic&oacute; a &laquo;profundizar, proclamar y difundir el evangelio de la vida y el evangelio de la familia, como colaborador del Santo Padre&raquo;. Y concluye:&nbsp; &laquo;Tengo gran fe en el valor de esta lucha decisiva para la Iglesia y para la humanidad, y pido al Se&ntilde;or que me d&eacute; fuerza para no ser ni perezoso ni cobarde&raquo;. <\/p>\n<p>Si queremos llevar a cabo la misi&oacute;n que Jes&uacute;s nos encomienda, no debemos ser ni perezosos ni cobardes. En la segunda lectura hemos escuchado c&oacute;mo el ap&oacute;stol san Pablo, preso en Roma, exhorta a su fiel disc&iacute;pulo Timoteo a tener valent&iacute;a y perseverar en el testimonio de Cristo, incluso a costa de sufrir duras persecuciones, siempre con la certeza de que &laquo;si morimos con &eacute;l, tambi&eacute;n viviremos con &eacute;l; si nos mantenemos firmes, tambi&eacute;n&nbsp;reinaremos&nbsp;con &eacute;l&raquo; (<i>2 Tm<\/i> 2, 11-12). <\/p>\n<p>La generosidad del cardenal L&oacute;pez Trujillo, traducida en m&uacute;ltiples obras de caridad, especialmente en favor de los ni&ntilde;os en diversas partes del mundo, nos debe estimular a gastar todas nuestras energ&iacute;as f&iacute;sicas y espirituales por el Evangelio; nos ha de impulsar a trabajar en defensa de la vida humana; nos debe ayudar a tener la mirada fija en la meta de nuestra peregrinaci&oacute;n terrena. Y cu&aacute;l es esa meta consoladora nos lo indica san Juan en el pasaje del Apocalipsis que se acaba de proclamar, ofreci&eacute;ndonos la visi&oacute;n de un &laquo;cielo nuevo&raquo; y de &laquo;una tierra nueva&raquo; (<i>Ap<\/i> 21, 1), y dibujando ante nuestra mirada las l&iacute;neas prof&eacute;ticas de la &laquo;ciudad santa&raquo;, la &laquo;nueva Jerusal&eacute;n&#8230; engalanada como una novia ataviada para su esposo&raquo; (<i>Ap<\/i> 21, 2). <\/p>\n<p>Venerados hermanos y queridos amigos, no apartemos nunca los ojos de esta visi&oacute;n:&nbsp; miremos hacia la eternidad, gustando anticipadamente, aun entre dificultades y tribulaciones, la alegr&iacute;a de la futura &laquo;morada de Dios con los hombres&raquo;, donde nuestro Redentor enjugar&aacute; todas nuestras l&aacute;grimas y donde &laquo;no habr&aacute; ya muerte, ni llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado&raquo; (<i>Ap<\/i> 21, 4). <\/p>\n<p>Pensamos que el querido cardenal Alfonso L&oacute;pez Trujillo, por el que a&uacute;n queremos orar, ya ha llegado a esta morada de luz y de alegr&iacute;a. Que lo acoja Mar&iacute;a y lo acompa&ntilde;en los &aacute;ngeles y los santos en el para&iacute;so. Que su alma sedienta de Dios entre finalmente y descanse en paz para siempre en el &laquo;santuario&raquo; del Amor infinito. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2008 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FUNERAL POR EL CARDENAL ALFONSO L&Oacute;PEZ TRUJILLO HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI Bas&iacute;lica de San Pedro Mi&eacute;rcoles 23 de abril de 2008 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas:&nbsp; &laquo;Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda &eacute;l solo; pero si muere, da mucho fruto&raquo; (Jn 12, 24). 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