{"id":40848,"date":"2016-10-06T15:01:14","date_gmt":"2016-10-06T20:01:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-abril-de-2008-durante-la-celebracion-de-la-palabra-en-la-basilica-de-san-bartolome-en-la-isla-tiberina-memorial-de-los-testigos-de-la-fe-de-los-siglos-xx-y-xxi\/"},"modified":"2016-10-06T15:01:14","modified_gmt":"2016-10-06T20:01:14","slug":"7-de-abril-de-2008-durante-la-celebracion-de-la-palabra-en-la-basilica-de-san-bartolome-en-la-isla-tiberina-memorial-de-los-testigos-de-la-fe-de-los-siglos-xx-y-xxi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-abril-de-2008-durante-la-celebracion-de-la-palabra-en-la-basilica-de-san-bartolome-en-la-isla-tiberina-memorial-de-los-testigos-de-la-fe-de-los-siglos-xx-y-xxi\/","title":{"rendered":"7 de abril de 2008: Durante la celebraci\u00f3n de la Palabra en la bas\u00edlica de San Bartolom\u00e9 en la isla Tiberina, Memorial de los testigos de la fe de los siglos XX y XXI"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">MEMORIA DE LOS TESTIGOS DE LA FE DE LOS SIGLOS XX Y XXI <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b> <font color=\"#663300\">LITURGIA DE LA PALABRA<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"> <i><b> <font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI<\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> <i> <font color=\"#663300\">Bas&iacute;lica de San Bartolom&eacute; en la isla Tiberina<br \/> Lunes 7 de abril de 2008<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:&nbsp; <\/i> <\/p>\n<p>Este encuentro en la antigua bas&iacute;lica de San Bartolom&eacute; en la isla Tiberina podemos considerarlo como una peregrinaci&oacute;n a la memoria de los m&aacute;rtires del siglo XX, innumerables hombres y mujeres, conocidos y desconocidos, que, en el arco del siglo XX derramaron su sangre por el Se&ntilde;or. Una peregrinaci&oacute;n guiada por la palabra de Dios, que como l&aacute;mpara para nuestros pasos, luz en nuestro sendero (cf. <i>Sal<\/i> 119, 105), alumbra con su luz la vida de todos los creyentes. <\/p>\n<p>Mi amado predecesor Juan Pablo II destin&oacute; este templo precisamente para ser lugar de la memoria de los m&aacute;rtires del siglo XX y lo encomend&oacute; a la Comunidad de San Egidio, que este a&ntilde;o da gracias al Se&ntilde;or por el cuadrag&eacute;simo aniversario de su fundaci&oacute;n. <\/p>\n<p>Saludo con afecto a los se&ntilde;ores cardenales y a los obispos que han querido participar en esta liturgia. Saludo al profesor Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Egidio, y le agradezco las palabras que me ha dirigido. Saludo al profesor Marco Impagliazzo, presidente de la Comunidad; al consiliario, mons. Matteo Zuppi, as&iacute; como a mons. Vincenzo Paglia, obispo de Terni-Narni-Amelia. <\/p>\n<p>En este lugar lleno de memorias nos preguntamos:&nbsp; &iquest;por qu&eacute; nuestros hermanos m&aacute;rtires no buscaron salvar a toda costa el bien insustituible de la vida? &iquest;Por qu&eacute; siguieron sirviendo a la Iglesia, a pesar de graves amenazas e intimidaciones? En esta bas&iacute;lica, donde se conservan las reliquias del ap&oacute;stol san Bartolom&eacute; y donde se veneran los restos mortales de san Adalberto, resuena el elocuente testimonio de todos los que, no s&oacute;lo durante el siglo XX, sino tambi&eacute;n desde los inicios de la Iglesia, viviendo el amor, entregaron su vida a Cristo en el martirio. <\/p>\n<p>En el icono colocado sobre el altar mayor, que representa a algunos de estos testigos de la fe, destacan las palabras del Apocalipsis:&nbsp; &laquo;Esos son los que vienen de la gran tribulaci&oacute;n&raquo; (<i>Ap<\/i>&nbsp;7, 14). El anciano que pregunta qui&eacute;nes son y de d&oacute;nde han venido los que est&aacute;n vestidos con vestiduras blancas, recibe como respuesta que esos son los que &laquo;han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la sangre del Cordero&raquo; (<i>Ap<\/i> 7, 14). <\/p>\n<p>Es una respuesta extra&ntilde;a, a primera vista. Pero, en el lenguaje cifrado del vidente de Patmos, contiene una referencia precisa a la blanca llama del amor, que impuls&oacute; a Cristo a derramar su sangre por nosotros. En virtud de esa sangre hemos sido purificados. Sostenidos por esa llama, tambi&eacute;n los m&aacute;rtires derramaron su sangre y se purificaron en el amor:&nbsp; en el amor de Cristo que los hizo capaces de sacrificarse a su vez por amor. <\/p>\n<p>Jes&uacute;s dijo:&nbsp; &laquo;Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos&raquo; (<i>Jn<\/i> 15, 13). Todo testigo de la fe vive este amor &laquo;mayor&raquo; y, a ejemplo del divino Maestro, est&aacute; dispuesto a sacrificar su vida por el reino de Dios. De este modo, llega a ser amigo de Cristo; as&iacute; se configura con &eacute;l, aceptando el sacrificio hasta el extremo, sin poner l&iacute;mites al don del amor y al servicio de la fe. <\/p>\n<p>Deteni&eacute;ndonos ante los seis altares, que recuerdan a los cristianos ca&iacute;dos bajo la violencia totalitaria del comunismo y del nazismo, a los asesinados en Am&eacute;rica, en Asia y en Ocean&iacute;a, en Espa&ntilde;a y en M&eacute;xico, en &Aacute;frica, recorremos idealmente muchas historias dolorosas del siglo pasado. Muchos cayeron mientras cumpl&iacute;an la misi&oacute;n evangelizadora de la Iglesia:&nbsp; su sangre se mezcl&oacute; con la de los cristianos aut&oacute;ctonos a los que se les hab&iacute;a comunicado la fe. Otros, a menudo en situaci&oacute;n de minor&iacute;a, fueron asesinados por odio a la fe. Por &uacute;ltimo, no pocos se inmolaron por no abandonar a los necesitados, a los pobres, a los fieles que les hab&iacute;an sido encomendados, sin miedo a amenazas y peligros. <\/p>\n<p>Son obispos, sacerdotes, religiosas y religiosos, y fieles laicos. Son muchos. El siervo de Dios Juan Pablo II, en la celebraci&oacute;n ecum&eacute;nica jubilar de los nuevos m&aacute;rtires, que tuvo lugar el 7 de mayo del a&ntilde;o 2000 en el Coliseo, dijo que estos hermanos y hermanas nuestros en la fe constituyen un gran cuadro de la humanidad cristiana del siglo XX, un mural de las Bienaventuranzas, vivido hasta el derramamiento de la sangre (cf. <i> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/homilies\/2000\/documents\/hf_jp-ii_hom_20000507_test-fede.html\">Homil&iacute;a en la conmemoraci&oacute;n de los m&aacute;rtires del siglo XX<\/a><\/i>, n. 3:&nbsp; <i>L&#8217;Osservatore Romano, <\/i>edici&oacute;n en lengua espa&ntilde;ola, 12 de mayo de 2000, p. 6). Y sol&iacute;a repetir que el testimonio de Cristo hasta el derramamiento de la sangre habla con voz m&aacute;s fuerte que las divisiones del pasado. <\/p>\n<p>Es verdad. Aparentemente la violencia, los totalitarismos, la persecuci&oacute;n y la brutalidad ciega parecen m&aacute;s fuertes, silenciando la voz de los testigos de la fe, que humanamente pueden parecer los derrotados de la historia. Pero Jes&uacute;s resucitado ilumina su testimonio y as&iacute; comprendemos el sentido del martirio. A este prop&oacute;sito Tertuliano afirma:&nbsp; &laquo;Plures efficimur quoties metimur a vobis:&nbsp; sanguis martyrum semen christianorum&raquo;, &laquo;Nos multiplicamos cada vez que somos segados por vosotros:&nbsp; la sangre de los m&aacute;rtires es semilla de nuevos cristianos&raquo; (<i>Apol<\/i>. 50, 13:&nbsp; <i>CCL<\/i> 1, 171). <\/p>\n<p>En la derrota, en la humillaci&oacute;n de quienes sufren a causa del Evangelio act&uacute;a una fuerza que el mundo no conoce:&nbsp; &laquo;Cuando soy d&eacute;bil \u2014afirma el ap&oacute;stol san Pablo\u2014, entonces es cuando soy fuerte&raquo; (<i>2 Co<\/i> 12, 10). Es la fuerza del amor, inerme y victorioso incluso en la derrota aparente. Es la fuerza que desaf&iacute;a y vence a la muerte. <\/p>\n<p>Tambi&eacute;n este siglo XXI se ha iniciado con el signo del martirio. Cuando los cristianos son verdaderamente levadura, luz y sal de la tierra, se convierten como Jes&uacute;s en objeto de persecuciones; como &eacute;l son &laquo;signo de contradicci&oacute;n&raquo;. La convivencia fraterna, el amor, la fe, las opciones en favor de los m&aacute;s peque&ntilde;os y de los pobres, que marcan la existencia de la comunidad cristiana, suscitan a veces una aversi&oacute;n violenta. &iexcl;Cu&aacute;n &uacute;til es entonces contemplar el luminoso testimonio de quienes nos han precedido en el signo de una fidelidad heroica hasta el martirio! En esta antigua bas&iacute;lica, gracias al cuidado de la Comunidad de San Egidio, se conserva y venera la memoria de numerosos testigos de la fe ca&iacute;dos en tiempos recientes. <\/p>\n<p>Queridos amigos de la Comunidad de San Egidio, contemplando a estos h&eacute;roes de la fe, esforzaos por imitar tambi&eacute;n vosotros su valent&iacute;a y perseverancia en el servicio al Evangelio, especialmente entre los pobres. Sed constructores de paz y de reconciliaci&oacute;n entre quienes son enemigos o se combaten. Alimentad vuestra fe con la escucha y la meditaci&oacute;n de la palabra de Dios, con la oraci&oacute;n diaria, con la participaci&oacute;n activa en la santa misa. La aut&eacute;ntica amistad con Cristo ser&aacute; la fuente de vuestro amor mutuo. Sostenidos por su Esp&iacute;ritu, podr&eacute;is contribuir a construir un mundo m&aacute;s fraterno. <\/p>\n<p>Que la Virgen sant&iacute;sima, Reina de los m&aacute;rtires, os sostenga y ayude a ser aut&eacute;nticos testigos de Cristo. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2008 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MEMORIA DE LOS TESTIGOS DE LA FE DE LOS SIGLOS XX Y XXI LITURGIA DE LA PALABRA HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI Bas&iacute;lica de San Bartolom&eacute; en la isla Tiberina Lunes 7 de abril de 2008 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas:&nbsp; Este encuentro en la antigua bas&iacute;lica de San Bartolom&eacute; en la isla Tiberina &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-abril-de-2008-durante-la-celebracion-de-la-palabra-en-la-basilica-de-san-bartolome-en-la-isla-tiberina-memorial-de-los-testigos-de-la-fe-de-los-siglos-xx-y-xxi\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab7 de abril de 2008: Durante la celebraci\u00f3n de la Palabra en la bas\u00edlica de San Bartolom\u00e9 en la isla Tiberina, Memorial de los testigos de la fe de los siglos XX y XXI\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40848","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40848","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40848"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40848\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40848"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40848"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40848"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}