{"id":40854,"date":"2016-10-06T15:01:24","date_gmt":"2016-10-06T20:01:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/16-de-marzo-de-2008-domingo-de-ramos-xxiii-jornada-mundial-de-la-juventud\/"},"modified":"2016-10-06T15:01:24","modified_gmt":"2016-10-06T20:01:24","slug":"16-de-marzo-de-2008-domingo-de-ramos-xxiii-jornada-mundial-de-la-juventud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/16-de-marzo-de-2008-domingo-de-ramos-xxiii-jornada-mundial-de-la-juventud\/","title":{"rendered":"16 de marzo de 2008: Domingo de Ramos &#8211; XXIII Jornada Mundial de la Juventud"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">CELEBRACI&Oacute;N DEL DOMINGO DE RAMOS Y DE LA PASI&Oacute;N DEL SE&Ntilde;OR <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\" size=\"4\"><i>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/i><\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Plaza de San Pedro <br \/> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/gmg\/documents\/gmg_2008_sp.html\">XXIII Jornada Mundial de la Juventud<\/a> <br \/> Domingo 16 de marzo de 2008<\/i> <\/font><\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas: <\/i><\/p>\n<p>A&ntilde;o tras a&ntilde;o el pasaje evang&eacute;lico del domingo de Ramos nos relata la entrada de Jes&uacute;s en Jerusal&eacute;n. Junto con sus disc&iacute;pulos y con una multitud creciente de peregrinos, hab&iacute;a subido desde la llanura de Galilea hacia la ciudad santa. Como pelda&ntilde;os de esta subida, los evangelistas nos han transmitido tres anuncios de Jes&uacute;s relativos a su Pasi&oacute;n, aludiendo as&iacute;, al mismo tiempo, a la subida interior que se estaba realizando en esa peregrinaci&oacute;n. Jes&uacute;s est&aacute; en camino hacia el templo, hacia el lugar donde Dios, como dice el <i>Deuteronomio<\/i>, hab&iacute;a querido &laquo;fijar la morada&raquo; de su nombre (cf. <i>Dt<\/i> 12, 11; 14, 23). <\/p>\n<p>El Dios que cre&oacute; el cielo y la tierra se dio un nombre, se hizo invocable; m&aacute;s a&uacute;n, se hizo casi palpable por los hombres. Ning&uacute;n lugar puede contenerlo y, sin embargo, o precisamente por eso, &eacute;l mismo se da un lugar y un nombre, para que &eacute;l personalmente, el verdadero Dios, pueda ser venerado all&iacute; como Dios en medio de nosotros. <\/p>\n<p>Por el relato sobre Jes&uacute;s a la edad de doce a&ntilde;os sabemos que amaba el templo como la casa de su Padre, como su casa paterna. Ahora, va de nuevo a ese templo, pero su recorrido va m&aacute;s all&aacute;: la &uacute;ltima meta de su subida es la cruz. Es la subida que la <i>carta a los Hebreos<\/i> describe como la subida hacia una tienda no fabricada por mano de hombre, hasta la presencia de Dios. La subida hasta la presencia de Dios pasa por la cruz. Es la subida hacia &laquo;el amor hasta el extremo&raquo; (cf. <i>Jn<\/i> 13, 1), que es el verdadero monte de Dios, el lugar definitivo del contacto entre Dios y el hombre. <\/p>\n<p>Durante la entrada en Jerusal&eacute;n, la gente rinde homenaje a Jes&uacute;s como Hijo de David con las palabras del <i>Salmo<\/i> 118 de los peregrinos: &laquo;&iexcl;Hosanna al Hijo de David! &iexcl;Bendito el que viene en nombre del Se&ntilde;or! &iexcl;Hosanna en el cielo!&raquo; (<i>Mt<\/i> 21, 9). Despu&eacute;s, llega al templo. Pero en el espacio donde deb&iacute;a realizarse el encuentro entre Dios y el hombre halla a vendedores de palomas y cambistas que ocupan con sus negocios el lugar de oraci&oacute;n. <\/p>\n<p>Ciertamente, los animales que se vend&iacute;an all&iacute; estaban destinados a los sacrificios para inmolar en el templo. Y puesto que en el templo no se pod&iacute;an usar las monedas en las que estaban representados los emperadores romanos, que estaban en contraste con el Dios verdadero, era necesario cambiarlas por monedas que no tuvieran im&aacute;genes idol&aacute;tricas. Pero todo esto se pod&iacute;a hacer en otro lugar: el espacio donde se hac&iacute;a entonces deb&iacute;a ser, de acuerdo con su destino, el atrio de los paganos. <\/p>\n<p>En efecto, el Dios de Israel era precisamente el &uacute;nico Dios de todos los pueblos. Y aunque los paganos no entraban, por decirlo as&iacute;, en el interior de la Revelaci&oacute;n, sin embargo en el atrio de la fe pod&iacute;an asociarse a la oraci&oacute;n al &uacute;nico Dios. El Dios de Israel, el Dios de todos los hombres, siempre esperaba tambi&eacute;n su oraci&oacute;n, su b&uacute;squeda, su invocaci&oacute;n. <\/p>\n<p>En cambio, entonces predominaban all&iacute; los negocios, legalizados por la autoridad competente que, a su vez, participaba en las ganancias de los mercaderes. Los vendedores actuaban correctamente seg&uacute;n el ordenamiento vigente, pero el ordenamiento mismo estaba corrompido. &laquo;La codicia es idolatr&iacute;a&raquo;, dice la <i>carta a los Colosenses<\/i> (cf. <i>Col<\/i> 3, 5). Esta es la idolatr&iacute;a que Jes&uacute;s encuentra y ante la cual cita a Isa&iacute;as: &laquo;Mi casa ser&aacute; llamada casa de oraci&oacute;n&raquo; (<i>Mt<\/i> 21, 13; cf. <i>Is<\/i> 56, 7), y a Jerem&iacute;as: &laquo;Pero vosotros est&aacute;is haciendo de ella una cueva de ladrones&raquo; (<i>Mt<\/i> 21, 13; cf. <i>Jr<\/i> 7, 11). Contra el orden mal interpretado Jes&uacute;s, con su gesto prof&eacute;tico, defiende el orden verdadero que se encuentra en la Ley y en los Profetas. <\/p>\n<p>Todo esto tambi&eacute;n nos debe hacer pensar a los cristianos de hoy: &iquest;nuestra fe es lo suficientemente pura y abierta como para que, gracias a ella tambi&eacute;n los &quot;paganos&quot;, las personas que hoy est&aacute;n en b&uacute;squeda y tienen sus interrogantes, puedan vislumbrar la luz del &uacute;nico Dios, se asocien en los atrios de la fe a nuestra oraci&oacute;n y con sus interrogantes tambi&eacute;n ellas quiz&aacute; se conviertan en adoradores? La convicci&oacute;n de que la codicia es idolatr&iacute;a, &iquest;llega tambi&eacute;n a nuestro coraz&oacute;n y a nuestro estilo de vida? &iquest;No dejamos entrar, de diversos modos, a los &iacute;dolos tambi&eacute;n en el mundo de nuestra fe? &iquest;Estamos dispuestos a dejarnos purificar continuamente por el Se&ntilde;or, permiti&eacute;ndole arrojar de nosotros y de la Iglesia todo lo que es contrario a &eacute;l? <\/p>\n<p>Sin embargo, en la purificaci&oacute;n del templo se trata de algo m&aacute;s que de la lucha contra los abusos. Se anuncia una nueva hora de la historia. Ahora est&aacute; comenzando lo que Jes&uacute;s hab&iacute;a anunciado a la samaritana a prop&oacute;sito de su pregunta sobre la verdadera adoraci&oacute;n: &laquo;Llega la hora \u2014ya estamos en ella\u2014 en que los adoradores verdaderos adorar&aacute;n al Padre en esp&iacute;ritu y en verdad, porque as&iacute; quiere el Padre que sean los que le adoren&raquo; (<i>Jn<\/i> 4, 23). Ha terminado el tiempo en el que a Dios se inmolaban animales. Desde siempre los sacrificios de animales hab&iacute;an sido s&oacute;lo una sustituci&oacute;n, un gesto de nostalgia del verdadero modo de adorar a Dios. <\/p>\n<p>Sobre la vida y la obra de Jes&uacute;s, la <i>carta a los Hebreos<\/i> puso como lema una frase del <i>salmo<\/i> 40: &laquo;No quisiste sacrificio ni oblaci&oacute;n; pero me has formado un cuerpo&raquo; (<i>Hb<\/i> 10, 5). En lugar de los sacrificios cruentos y de las ofrendas de alimentos se pone el cuerpo de Cristo, se pone &eacute;l mismo. S&oacute;lo &laquo;el amor hasta el extremo&raquo;, s&oacute;lo el amor que por los hombres se entrega totalmente a Dios, es el verdadero culto, el verdadero sacrificio. Adorar en esp&iacute;ritu y en verdad significa adorar en comuni&oacute;n con Aquel que es la verdad; adorar en comuni&oacute;n con su Cuerpo, en el que el Esp&iacute;ritu Santo nos re&uacute;ne. <\/p>\n<p>Los evangelistas nos relatan que, en el proceso contra Jes&uacute;s, se presentaron falsos testigos y afirmaron que Jes&uacute;s hab&iacute;a dicho: &laquo;Yo puedo destruir el templo de Dios y en tres d&iacute;as reconstruirlo&raquo;(<i>Mt<\/i> 26, 61). Ante Cristo colgado de la cruz, algunos de los que se burlaban de &eacute;l aluden a esas palabras, gritando: &laquo;T&uacute; que destruyes el templo y en tres d&iacute;as lo reconstruyes, s&aacute;lvate a ti mismo&raquo; (<i>Mt<\/i> 27, 40). <\/p>\n<p>La versi&oacute;n exacta de las palabras, tal como salieron de labios de Jes&uacute;s mismo, nos la transmiti&oacute; san Juan en su relato de la purificaci&oacute;n del templo. Ante la petici&oacute;n de un signo con el que Jes&uacute;s deb&iacute;a legitimar esa acci&oacute;n, el Se&ntilde;or respondi&oacute;: &laquo;Destruid este templo y en tres d&iacute;as lo levantar&eacute;&raquo; (<i>Jn<\/i> 2, 18 s). San Juan a&ntilde;ade que, recordando ese acontecimiento despu&eacute;s de la Resurrecci&oacute;n, los disc&iacute;pulos comprendieron que Jes&uacute;s hab&iacute;a hablado del templo de su cuerpo (cf. <i>Jn<\/i> 2, 21s). <\/p>\n<p>No es Jes&uacute;s quien destruye el templo; el templo es abandonado a su destrucci&oacute;n por la actitud de aquellos que, de lugar de encuentro de todos los pueblos con Dios, lo transformaron en &laquo;cueva de ladrones&raquo;, en lugar de negocios. Pero, como siempre desde la ca&iacute;da de Ad&aacute;n, el fracaso de los hombres se convierte en ocasi&oacute;n para un esfuerzo a&uacute;n mayor del amor de Dios en favor de nosotros. <\/p>\n<p>La hora del templo de piedra, la hora de los sacrificios de animales, hab&iacute;a quedado superada: si el Se&ntilde;or ahora expulsa a los mercaderes no s&oacute;lo para impedir un abuso, sino tambi&eacute;n para indicar el nuevo modo de actuar de Dios. Se forma el nuevo templo: Jesucristo mismo, en el que el amor de Dios se derrama sobre los hombres. &Eacute;l, en su vida, es el templo nuevo y vivo. &Eacute;l, que pas&oacute; por la cruz y resucit&oacute;, es el espacio vivo de esp&iacute;ritu y vida, en el que se realiza la adoraci&oacute;n correcta. As&iacute;, la purificaci&oacute;n del templo, como culmen de la entrada solemne de Jes&uacute;s en Jerusal&eacute;n, es al mismo tiempo el signo de la ruina inminente del edificio y de la promesa del nuevo templo; promesa del reino de la reconciliaci&oacute;n y del amor que, en la comuni&oacute;n con Cristo, se instaura m&aacute;s all&aacute; de toda frontera. <\/p>\n<p>Al final del relato del domingo de Ramos, tras la purificaci&oacute;n del templo, san Mateo, cuyo evangelio escuchamos este a&ntilde;o, refiere tambi&eacute;n dos peque&ntilde;os hechos que tienen asimismo un car&aacute;cter prof&eacute;tico y nos aclaran una vez m&aacute;s la aut&eacute;ntica voluntad de Jes&uacute;s. Inmediatamente despu&eacute;s de las palabras de Jes&uacute;s sobre la casa de oraci&oacute;n de todos los pueblos, el evangelista contin&uacute;a as&iacute;: &laquo;En el templo se acercaron a &eacute;l algunos ciegos y cojos, y los cur&oacute;&raquo;. Adem&aacute;s, san Mateo nos dice que algunos ni&ntilde;os repet&iacute;an en el templo la aclamaci&oacute;n que los peregrinos hab&iacute;an hecho a su entrada de la ciudad: &laquo;&iexcl;Hosanna al Hijo de David!&raquo; (<i>Mt<\/i> 21, 14s). <\/p>\n<p>Al comercio de animales y a los negocios con dinero Jes&uacute;s contrapone su bondad sanadora. Es la verdadera purificaci&oacute;n del templo. &Eacute;l no viene para destruir; no viene con la espada del revolucionario. Viene con el don de la curaci&oacute;n. Se dedica a quienes, a causa de su enfermedad, son impulsados a los extremos de su vida y al margen de la sociedad. Jes&uacute;s muestra a Dios como el que ama, y su poder como el poder del amor. As&iacute; nos dice qu&eacute; es lo que formar&aacute; parte para siempre del verdadero culto a Dios: curar, servir, la bondad que sana. <\/p>\n<p>Y est&aacute;n, adem&aacute;s, los ni&ntilde;os que rinden homenaje a Jes&uacute;s como Hijo de David y exclaman &laquo;&iexcl;Hosanna!&raquo;. Jes&uacute;s hab&iacute;a dicho a sus disc&iacute;pulos que, para entrar en el reino de Dios, deber&iacute;an hacerse como ni&ntilde;os. &Eacute;l mismo, que abraza al mundo entero, se hizo ni&ntilde;o para salir a nuestro encuentro, para llevarnos hacia Dios. Para reconocer a Dios debemos abandonar la soberbia que nos ciega, que quiere impulsarnos lejos de Dios, como si Dios fuera nuestro competidor. Para encontrar a Dios es necesario ser capaces de ver con el coraz&oacute;n. Debemos aprender a ver con un coraz&oacute;n de ni&ntilde;o, con un coraz&oacute;n joven, al que los prejuicios no obstaculizan y los intereses no deslumbran. As&iacute;, en los ni&ntilde;os que con ese coraz&oacute;n libre y abierto lo reconocen a &eacute;l la Iglesia ha visto la imagen de los creyentes de todos los tiempos, su propia imagen. <\/p>\n<p>Queridos amigos, ahora nos asociamos a la procesi&oacute;n de los j&oacute;venes de entonces, una procesi&oacute;n que atraviesa toda la historia. Juntamente con los j&oacute;venes de todo el mundo, vamos al encuentro de Jes&uacute;s. Dej&eacute;monos guiar por &eacute;l hacia Dios, para aprender de Dios mismo el modo correcto de ser hombres. Con &eacute;l demos gracias a Dios porque con Jes&uacute;s, el Hijo de David, nos ha dado un espacio de paz y de reconciliaci&oacute;n que, con la sagrada Eucarist&iacute;a, abraza al mundo. Invoqu&eacute;moslo para que tambi&eacute;n nosotros lleguemos a ser con &eacute;l, y a partir de &eacute;l, mensajeros de su paz, adoradores en esp&iacute;ritu y en verdad, a fin de que en nosotros y a nuestro alrededor crezca su reino. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"center\">\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2008 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CELEBRACI&Oacute;N DEL DOMINGO DE RAMOS Y DE LA PASI&Oacute;N DEL SE&Ntilde;OR HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Plaza de San Pedro XXIII Jornada Mundial de la Juventud Domingo 16 de marzo de 2008 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: A&ntilde;o tras a&ntilde;o el pasaje evang&eacute;lico del domingo de Ramos nos relata la entrada de Jes&uacute;s en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/16-de-marzo-de-2008-domingo-de-ramos-xxiii-jornada-mundial-de-la-juventud\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab16 de marzo de 2008: Domingo de Ramos &#8211; XXIII Jornada Mundial de la Juventud\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40854","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40854","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40854"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40854\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40854"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40854"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40854"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}