{"id":40861,"date":"2016-10-06T15:01:34","date_gmt":"2016-10-06T20:01:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/13-de-enero-de-2008-fiesta-del-bautismo-del-senor\/"},"modified":"2016-10-06T15:01:34","modified_gmt":"2016-10-06T20:01:34","slug":"13-de-enero-de-2008-fiesta-del-bautismo-del-senor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/13-de-enero-de-2008-fiesta-del-bautismo-del-senor\/","title":{"rendered":"13 de enero de 2008: Fiesta del Bautismo del Se\u00f1or"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA EN LA CAPILLA SIXTINA <br \/> Y ADMINISTRACI&Oacute;N DEL SACRAMENTO DEL BAUTISMO<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI <\/font><\/b><\/p>\n<p> Fiesta del Bautismo del Se&ntilde;or<br \/> Domingo 13 de enero de 2008 <\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i>&nbsp; <\/p>\n<p>La celebraci&oacute;n de hoy es siempre para m&iacute; motivo de especial alegr&iacute;a. En efecto, administrar el sacramento del bautismo en el d&iacute;a de la fiesta del Bautismo del Se&ntilde;or es, en realidad, uno de los momentos m&aacute;s expresivos de nuestra fe, en la que podemos ver de alg&uacute;n modo, a trav&eacute;s de los signos de la liturgia, el misterio de la vida. En primer lugar, la vida humana, representada aqu&iacute; en particular por estos trece ni&ntilde;os que son el fruto de vuestro amor, queridos padres, a los cuales dirijo mi saludo cordial, extendi&eacute;ndolo a los padrinos, a las madrinas y a los dem&aacute;s parientes y amigos presentes. Est&aacute;, luego, el misterio de la vida divina, que hoy Dios dona a estos peque&ntilde;os mediante el renacimiento por el agua y el Esp&iacute;ritu Santo. Dios es vida, como est&aacute; representado estupendamente tambi&eacute;n en algunas pinturas que embellecen esta Capilla Sixtina. <\/p>\n<p>Sin embargo, no debe parecernos fuera de lugar comparar inmediatamente la experiencia de la vida con la experiencia opuesta, es decir, con la realidad de la muerte. Todo lo que comienza en la tierra, antes o despu&eacute;s termina, como la hierba del campo, que brota por la ma&ntilde;ana y se marchita al atardecer. Pero en el bautismo el peque&ntilde;o ser humano recibe una vida nueva, la vida de la gracia, que lo capacita para entrar en relaci&oacute;n personal con el Creador, y esto para siempre, para toda la eternidad. <\/p>\n<p>Por desgracia, el hombre es capaz de apagar esta nueva vida con su pecado, reduci&eacute;ndose a una situaci&oacute;n que la sagrada Escritura llama &quot;segunda muerte&quot;. Mientras que en las dem&aacute;s criaturas, que no est&aacute;n llamadas a la eternidad, la muerte significa solamente el fin de la existencia en la tierra, en nosotros el pecado crea una vor&aacute;gine que amenaza con tragarnos para siempre, si el Padre que est&aacute; en los cielos no nos tiende su mano. <\/p>\n<p>Este es, queridos hermanos, el misterio del bautismo:&nbsp; Dios ha querido salvarnos yendo &eacute;l mismo hasta el fondo del abismo de la muerte, con el fin de que todo hombre, incluso el que ha ca&iacute;do tan bajo que ya no ve el cielo, pueda encontrar la mano de Dios a la cual asirse a fin de subir desde las tinieblas y volver a ver la luz para la que ha sido creado. Todos sentimos, todos percibimos interiormente que nuestra existencia es un deseo de vida que invoca una plenitud, una salvaci&oacute;n. Esta plenitud de vida se nos da en el bautismo. <\/p>\n<p>Acabamos de o&iacute;r el relato del bautismo de Jes&uacute;s en el Jord&aacute;n. Fue un bautismo diverso del que estos ni&ntilde;os van a recibir, pero tiene una profunda relaci&oacute;n con &eacute;l. En el fondo, todo el misterio de Cristo en el mundo se puede resumir con esta palabra:&nbsp; &quot;bautismo&quot;, que en griego significa &quot;inmersi&oacute;n&quot;. El Hijo de Dios, que desde la eternidad comparte con el Padre y con el Esp&iacute;ritu Santo la plenitud de la vida, se &quot;sumergi&oacute;&quot; en nuestra realidad de pecadores para hacernos participar en su misma vida:&nbsp; se encarn&oacute;, naci&oacute; como nosotros, creci&oacute; como nosotros y, al llegar a la edad adulta, manifest&oacute; su misi&oacute;n inici&aacute;ndola precisamente con el &quot;bautismo de conversi&oacute;n&quot;, que recibi&oacute; de Juan el Bautista. Su primer acto p&uacute;blico, como acabamos de escuchar, fue bajar al Jord&aacute;n, entre los pecadores penitentes, para recibir aquel bautismo. Naturalmente, Juan no quer&iacute;a, pero Jes&uacute;s insisti&oacute;, porque esa era la voluntad del Padre (cf. <i>Mt<\/i> 3, 13-15). <\/p>\n<p>&iquest;Por qu&eacute; el Padre quiso eso? &iquest;Por qu&eacute; mand&oacute; a su Hijo unig&eacute;nito al mundo como Cordero para que tomara sobre s&iacute; el pecado del mundo? (cf. <i>Jn<\/i> 1, 29). El evangelista narra que, cuando Jes&uacute;s sali&oacute; del agua, se pos&oacute; sobre &eacute;l el Esp&iacute;ritu Santo en forma de paloma, mientras la voz del Padre desde el cielo lo proclamaba &quot;Hijo predilecto&quot; (<i>Mt<\/i> 3, 17). Por tanto, desde aquel momento Jes&uacute;s fue revelado como aquel que ven&iacute;a para bautizar a la humanidad en el Esp&iacute;ritu Santo:&nbsp; ven&iacute;a a traer a los hombres la vida en abundancia (cf. <i>Jn<\/i> 10, 10), la vida eterna, que resucita al ser humano y lo sana en su totalidad, cuerpo y esp&iacute;ritu, restituy&eacute;ndolo al proyecto originario para el cual fue creado. <br \/> El fin de la existencia de Cristo fue precisamente dar a la humanidad la vida de Dios, su Esp&iacute;ritu de amor, para que todo hombre pueda acudir a este manantial inagotable de salvaci&oacute;n. Por eso san Pablo escribe a los Romanos que hemos sido bautizados en la muerte de Cristo para tener su misma vida de resucitado (cf. <i> Rm<\/i> 6, 3-4). Y por eso mismo los padres cristianos, como hoy vosotros, tan pronto como les es posible, llevan a sus hijos a la pila bautismal, sabiendo que la vida que les han transmitido invoca una plenitud, una salvaci&oacute;n que s&oacute;lo Dios puede dar. De este modo los padres se convierten en colaboradores de Dios no s&oacute;lo en la transmisi&oacute;n de la vida f&iacute;sica sino tambi&eacute;n de la vida espiritual a sus hijos. <\/p>\n<p>Queridos padres, juntamente con vosotros doy gracias al Se&ntilde;or por el don de estos ni&ntilde;os e invoco su asistencia para que os ayude a educarlos y a insertarlos en el Cuerpo espiritual de la Iglesia. A la vez que les ofrec&eacute;is lo que es necesario para el crecimiento y para la salud, vosotros, con la ayuda de los padrinos, os hab&eacute;is comprometido a desarrollar en ellos la fe, la esperanza y la caridad, las virtudes teologales que son propias de la vida nueva que han recibido con el sacramento del bautismo. <\/p>\n<p>Asegurar&eacute;is esto con vuestra presencia, con vuestro afecto; y lo asegurar&eacute;is, ante todo y sobre todo, con la oraci&oacute;n, present&aacute;ndolos diariamente a Dios, encomend&aacute;ndolos a &eacute;l en cada etapa de su existencia. Ciertamente, para crecer sanos y fuertes, estos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as necesitar&aacute;n cuidados materiales y muchas atenciones; pero lo que les ser&aacute; m&aacute;s necesario, m&aacute;s a&uacute;n indispensable, es conocer, amar y servir fielmente a Dios, para tener la vida eterna. Queridos padres, sed para ellos los primeros testigos de una fe aut&eacute;ntica en Dios. <\/p>\n<p>En el rito del bautismo hay un signo elocuente, que expresa precisamente la transmisi&oacute;n de la fe:&nbsp;es la entrega, a cada uno de los bautizandos, de una vela encendida en la llama del cirio pascual:&nbsp; es la luz de Cristo resucitado que os compromet&eacute;is a transmitir a vuestros hijos. As&iacute;, de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n, los cristianos nos transmitimos la luz de Cristo, de modo que, cuando vuelva, nos encuentre con esta llama ardiendo entre las manos. <\/p>\n<p>Durante el rito, os dir&eacute;:&nbsp; &quot;A vosotros, padres y padrinos, se os conf&iacute;a este signo pascual, una llama que deb&eacute;is alimentar siempre&quot;. Alimentad siempre, queridos hermanos y hermanas, la llama de la fe con la escucha y la meditaci&oacute;n de la palabra de Dios y con la Comuni&oacute;n asidua de Jes&uacute;s Eucarist&iacute;a. <\/p>\n<p>Que en esta misi&oacute;n estupenda, aunque dif&iacute;cil, os ayuden los santos protectores cuyos nombres recibir&aacute;n estos trece ni&ntilde;os. Que estos santos les ayuden sobre todo a ellos, los bautizandos, a corresponder a vuestra solicitud de padres cristianos. En particular, que la Virgen Mar&iacute;a los acompa&ntilde;e a ellos y a vosotros, queridos padres, ahora y siempre. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2008 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA EN LA CAPILLA SIXTINA Y ADMINISTRACI&Oacute;N DEL SACRAMENTO DEL BAUTISMO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Fiesta del Bautismo del Se&ntilde;or Domingo 13 de enero de 2008 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas:&nbsp; La celebraci&oacute;n de hoy es siempre para m&iacute; motivo de especial alegr&iacute;a. 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