{"id":40862,"date":"2016-10-06T15:01:36","date_gmt":"2016-10-06T20:01:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/6-de-enero-de-2008-solemnidad-de-la-epifania-del-senor\/"},"modified":"2016-10-06T15:01:36","modified_gmt":"2016-10-06T20:01:36","slug":"6-de-enero-de-2008-solemnidad-de-la-epifania-del-senor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/6-de-enero-de-2008-solemnidad-de-la-epifania-del-senor\/","title":{"rendered":"6 de enero de 2008: Solemnidad de la Epifan\u00eda del Se\u00f1or"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISA EN LA SOLEMNIDAD DE LA EPIFAN&Iacute;A DEL SE&Ntilde;OR<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/font><\/b><\/p>\n<p> Bas&iacute;lica de San Pedro<br \/> Domingo 6 de enero de 2008 <\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i>&nbsp; <\/p>\n<p>Celebramos hoy a Cristo, luz del mundo, y su manifestaci&oacute;n a las naciones. En el d&iacute;a de Navidad el mensaje de la liturgia era:&nbsp; &quot;<i>Hodie descendit lux magna super terram<\/i>&quot;, &quot;Hoy desciende una gran luz a la tierra&quot; (<i>Misal romano<\/i>). En Bel&eacute;n, esta &quot;gran luz&quot; se present&oacute; a un peque&ntilde;o grupo de personas, a un min&uacute;sculo &quot;resto de Israel&quot;:&nbsp; a la Virgen Mar&iacute;a, a su esposo Jos&eacute;, y a algunos pastores. Una luz humilde, seg&uacute;n el estilo del verdadero Dios. Una llamita encendida en la noche:&nbsp; un fr&aacute;gil ni&ntilde;o reci&eacute;n nacido, que da vagidos en el silencio del mundo&#8230; Pero en torno a ese nacimiento &nbsp;oculto y desconocido resonaba el himno de alabanza de los coros celestiales, que cantaban gloria y paz (cf. <i>Lc<\/i> 2, 13-14). <\/p>\n<p>As&iacute;, aquella luz, aun siendo peque&ntilde;a cuando apareci&oacute; en la tierra, se proyectaba con fuerza en los cielos. El nacimiento del Rey de los jud&iacute;os hab&iacute;a sido anunciado por una estrella que se pod&iacute;a ver desde muy lejos. Este fue el testimonio de &quot;algunos Magos&quot; que llegaron desde Oriente a Jerusal&eacute;n poco despu&eacute;s del nacimiento de Jes&uacute;s, en tiempos del rey Herodes (cf. <i>Mt<\/i> 2, 1-2). <\/p>\n<p>Una vez m&aacute;s, se comunican y se responden el cielo y la tierra, el cosmos y la historia. Las antiguas profec&iacute;as se cumplen con el lenguaje de los astros. &quot;De Jacob avanza una estrella, un cetro surge de Israel&quot; (<i>Nm<\/i> 24, 17), hab&iacute;a anunciado el vidente pagano Balaam, llamado a maldecir al pueblo de Israel y que, al contrario, lo bendijo porque, como Dios le revel&oacute;, &quot;ese pueblo es bendito&quot; (<i>Nm<\/i> 22, 12). <\/p>\n<p>Cromacio de Aquileya, en su <i>Comentario al evangelio de san Mateo<\/i>, relacionando a Balaam con los Magos, escribe:&nbsp; &quot;Aquel profetiz&oacute; que Cristo vendr&iacute;a; estos lo vieron con los ojos de la fe&quot;. Y a&ntilde;ade una observaci&oacute;n importante:&nbsp; &quot;Todos vieron la estrella, pero no todos comprendieron su sentido. Del mismo modo, nuestro Se&ntilde;or y Salvador naci&oacute; para todos, pero no todos lo acogieron&quot; (<i>ib<\/i>., 4, 1-2). Este es, en la perspectiva hist&oacute;rica, el significado del s&iacute;mbolo de la luz aplicado al nacimiento de Cristo:&nbsp; expresa la bendici&oacute;n especial de Dios en favor de la descendencia de Abraham, destinada a extenderse a todos los pueblos de la tierra. <\/p>\n<p>De&nbsp;este&nbsp;modo, el acontecimiento evang&eacute;lico que recordamos en la Epifan&iacute;a, la visita de los Magos al Ni&ntilde;o Jes&uacute;s en Bel&eacute;n, nos remite a los or&iacute;genes de la historia del pueblo de Dios, es decir, a la llamada de Abraham, que encontramos en el cap&iacute;tulo 12 del libro del G&eacute;nesis. Los primeros once cap&iacute;tulos son como grandes cuadros que responden a algunas preguntas fundamentales de la humanidad:&nbsp; &iquest;Cu&aacute;l es el origen del universo y del g&eacute;nero humano? &iquest;De d&oacute;nde viene el mal? &iquest;Por qu&eacute; hay diversas lenguas y civilizaciones? <\/p>\n<p>Entre los relatos iniciales de la Biblia aparece una primera &quot;alianza&quot;, establecida por Dios con No&eacute;, despu&eacute;s del diluvio. Se trata de una alianza universal, que ata&ntilde;e a toda la humanidad:&nbsp; el nuevo pacto con la familia de No&eacute; es, a la vez, un pacto con &quot;toda carne&quot; (cf. <i>Gn<\/i> 9, 15). Luego, antes de la llamada de Abraham, se encuentra otro gran cuadro, muy importante para comprender el sentido de la Epifan&iacute;a:&nbsp; el de la torre de Babel. El texto sagrado afirma que en los or&iacute;genes &quot;todo el mundo ten&iacute;a un mismo lenguaje e id&eacute;nticas palabras&quot; (<i>Gn<\/i> 11, 1). Despu&eacute;s los hombres dijeron:&nbsp; &quot;Ea, vamos a edificarnos una ciudad y una torre con la c&uacute;spide en los cielos, y hag&aacute;monos famosos, por si nos desperdigamos por toda la haz de la tierra&quot; (<i>Gn<\/i> 11, 4). La consecuencia de este pecado de orgullo, an&aacute;logo al de Ad&aacute;n y Eva, fue la confusi&oacute;n de las lenguas y la dispersi&oacute;n de la humanidad por toda la tierra (cf. <i>Gn<\/i> 11, 7-8). Esto es lo que significa &quot;Babel&quot;; fue una especie de maldici&oacute;n, semejante a la expulsi&oacute;n del para&iacute;so terrenal. <\/p>\n<p>En este punto se inicia la historia de la bendici&oacute;n, con la llamada de Abraham:&nbsp; comienza el gran plan de Dios para hacer de la humanidad una familia, mediante la alianza con un pueblo nuevo, elegido por &eacute;l para que sea una bendici&oacute;n en medio de todas las naciones (cf. <i>Gn<\/i> 12, 1-3). Este plan divino se sigue realizando todav&iacute;a y tuvo su momento culminante en el misterio de Cristo. Desde entonces se iniciaron &quot;los &uacute;ltimos tiempos&quot;, en el sentido de que el plan fue plenamente revelado y realizado en Cristo, pero debe ser acogido por la historia humana, que sigue siendo siempre historia de fidelidad por parte de Dios y, lamentablemente, tambi&eacute;n de infidelidad por parte de nosotros los hombres. <\/p>\n<p>La Iglesia misma, depositaria de la bendici&oacute;n, es santa y a la vez est&aacute; compuesta de pecadores; est&aacute; marcada por la tensi&oacute;n entre el &quot;ya&quot; y el &quot;todav&iacute;a no&quot;. En la plenitud de los tiempos Jesucristo vino a establecer la alianza:&nbsp; &eacute;l mismo, verdadero Dios y verdadero hombre, es el Sacramento de la fidelidad de Dios a su plan de salvaci&oacute;n para la humanidad entera, para todos nosotros. <\/p>\n<p>La llegada de los Magos de Oriente a Bel&eacute;n, para adorar al Mes&iacute;as reci&eacute;n nacido, es la se&ntilde;al de la manifestaci&oacute;n del Rey universal a los pueblos y a todos los hombres que buscan la verdad. Es el inicio de un movimiento opuesto al de Babel:&nbsp; de la confusi&oacute;n a la comprensi&oacute;n, de la dispersi&oacute;n a la reconciliaci&oacute;n. Por consiguiente, descubrimos un v&iacute;nculo entre la Epifan&iacute;a y Pentecost&eacute;s:&nbsp; si el nacimiento de Cristo, la Cabeza, es tambi&eacute;n el nacimiento de la Iglesia, su cuerpo, en los Magos vemos a los pueblos que se agregan al resto de Israel, anunciando la gran se&ntilde;al de la &quot;Iglesia pol&iacute;glota&quot; realizada por el Esp&iacute;ritu Santo cincuenta d&iacute;as despu&eacute;s de la Pascua. <\/p>\n<p>El amor fiel y tenaz de Dios, que mantiene siempre su alianza de generaci&oacute;n &nbsp;en generaci&oacute;n. Este es el &quot;misterio&quot; del que habla san Pablo en sus cartas, tambi&eacute;n en el pasaje de la carta a los Efesios que se acaba de proclamar. El Ap&oacute;stol afirma que este misterio le &quot;fue comunicado por una revelaci&oacute;n&quot; (<i>Ef<\/i> 3, 3) y &eacute;l se encarg&oacute; de darlo a conocer. <\/p>\n<p>Este &quot;misterio&quot; de la fidelidad de Dios constituye la esperanza de la historia. Ciertamente, se le oponen fuerzas de divisi&oacute;n y atropello, que desgarran a la humanidad a causa del pecado y del conflicto de ego&iacute;smos. En la historia, la Iglesia est&aacute; al servicio de este &quot;misterio&quot; de bendici&oacute;n para la humanidad entera. En este misterio de la fidelidad de Dios, la Iglesia s&oacute;lo cumple plenamente su misi&oacute;n cuando refleja en s&iacute; misma la luz de Cristo Se&ntilde;or, y as&iacute; sirve de ayuda a los pueblos del mundo por el camino de la paz y del aut&eacute;ntico progreso. <\/p>\n<p>En efecto, sigue siendo siempre v&aacute;lida la palabra de Dios revelada por medio del profeta Isa&iacute;as:&nbsp; &quot;La oscuridad cubre la tierra, y espesa nube a los pueblos, mas sobre ti amanece el Se&ntilde;or y su gloria sobre ti aparece&quot; (<i>Is<\/i> 60, 2). Lo que el profeta anuncia a Jerusal&eacute;n se cumple en la Iglesia de Cristo:&nbsp; &quot;A tu luz caminar&aacute;n las naciones, y los reyes al resplandor de tu aurora&quot; (<i>Is<\/i> 60, 3). <\/p>\n<p>Con Jesucristo la bendici&oacute;n de Abraham se extendi&oacute; a todos los pueblos, a la Iglesia universal como nuevo Israel que acoge en su seno a la humanidad entera. Con todo, tambi&eacute;n hoy sigue siendo verdad lo que dec&iacute;a el profeta:&nbsp; &quot;Espesa nube cubre a los pueblos&quot; y nuestra historia. En efecto, no se puede decir que la globalizaci&oacute;n sea sin&oacute;nimo de orden mundial; todo lo contrario. Los conflictos por la supremac&iacute;a econ&oacute;mica y el acaparamiento de los recursos energ&eacute;ticos e h&iacute;dricos, y de las materias primas, dificultan el trabajo de quienes, en todos los niveles, se esfuerzan por construir un mundo justo y solidario. <\/p>\n<p>Es necesaria una esperanza mayor, que permita preferir el bien com&uacute;n de todos al lujo de pocos y a la miseria de muchos. &quot;Esta gran esperanza s&oacute;lo puede ser Dios, (&#8230;) pero no cualquier dios, sino el Dios que tiene un rostro humano&quot; (<i><a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20071130_spe-salvi.html\">Spe salvi<\/a><\/i>,<i> <\/i>31), el Dios que se manifest&oacute; en el Ni&ntilde;o de Bel&eacute;n y en el Crucificado Resucitado. <\/p>\n<p>Si hay una gran esperanza, se puede perseverar en la sobriedad. Si falta la verdadera esperanza, se busca la felicidad en la embriaguez, en lo superfluo, en los excesos, y los hombres se arruinan a s&iacute; mismos y al mundo. La moderaci&oacute;n no s&oacute;lo es una regla asc&eacute;tica, sino tambi&eacute;n un camino de salvaci&oacute;n para la humanidad. <\/p>\n<p>Ya resulta evidente que s&oacute;lo adoptando un estilo de vida sobrio, acompa&ntilde;ado del serio compromiso por una distribuci&oacute;n equitativa de las riquezas, ser&aacute; posible instaurar un orden de desarrollo justo y sostenible. Por esto, hacen falta hombres que alimenten una gran esperanza y posean por ello una gran valent&iacute;a. La valent&iacute;a de los Magos, que emprendieron un largo viaje siguiendo una estrella, y que supieron arrodillarse ante un Ni&ntilde;o y ofrecerle sus dones preciosos. Todos necesitamos esta valent&iacute;a, anclada en una firme esperanza. <\/p>\n<p>Que nos la obtenga Mar&iacute;a, acompa&ntilde;&aacute;ndonos en nuestra peregrinaci&oacute;n terrena con su protecci&oacute;n materna. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2008 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA EN LA SOLEMNIDAD DE LA EPIFAN&Iacute;A DEL SE&Ntilde;OR HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Bas&iacute;lica de San Pedro Domingo 6 de enero de 2008 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas:&nbsp; Celebramos hoy a Cristo, luz del mundo, y su manifestaci&oacute;n a las naciones. 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