{"id":40867,"date":"2016-10-06T15:10:11","date_gmt":"2016-10-06T20:10:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/17-de-diciembre-de-2009-celebracion-de-las-visperas-con-la-participacion-de-los-universitarios-romanos\/"},"modified":"2016-10-06T15:10:11","modified_gmt":"2016-10-06T20:10:11","slug":"17-de-diciembre-de-2009-celebracion-de-las-visperas-con-la-participacion-de-los-universitarios-romanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/17-de-diciembre-de-2009-celebracion-de-las-visperas-con-la-participacion-de-los-universitarios-romanos\/","title":{"rendered":"17 de diciembre de 2009: Celebraci\u00f3n de las V\u00edsperas con la participaci\u00f3n de los universitarios romanos"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"TmsRmn\"> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2009\/20091217.pdf\">CELEBRACI&Oacute;N DE LAS V&Iacute;SPERAS <br \/> CON LOS UNIVERSITARIOS ROMANOS<\/a><\/font><\/p>\n<p> <\/font><br \/>\n<i> <\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b>HO<\/b><\/font><b><font color=\"#663300\" size=\"4\">MIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/font><\/b> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">Bas&iacute;lica Vaticana<br \/> Jueves 17 de diciembre de 2009<\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Se&ntilde;ores cardenales, <br \/> venerados hermanos en el episcopado, <br \/> ilustres se&ntilde;ores y se&ntilde;oras, <br \/> queridos hermanos y hermanas: <\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;Qu&eacute; sabidur&iacute;a nace en Bel&eacute;n? Esta pregunta quisiera plante&aacute;rmela a m&iacute; mismo y a vosotros en este tradicional encuentro pre-navide&ntilde;o con el mundo universitario romano. Hoy, en vez de la santa misa, celebramos las V&iacute;speras, y la feliz coincidencia con el inicio de la novena de Navidad nos har&aacute; cantar dentro de poco la primera de las ant&iacute;fonas llamadas &quot;mayores&quot;: <\/p>\n<p align=\"left\">&quot;Oh Sabidur&iacute;a, que brotaste de los labios del Alt&iacute;simo, abarcando del uno al otro conf&iacute;n y orden&aacute;ndolo todo con firmeza y suavidad, ven y mu&eacute;stranos el camino de la salvaci&oacute;n&quot; (<i>Liturgia de las Horas, <\/i>V&iacute;speras del 17 de diciembre). <\/p>\n<p align=\"left\">Esta estupenda invocaci&oacute;n se dirige a la &quot;Sabidur&iacute;a&quot;, figura central en los libros de los <i>Proverbios, <\/i>la <i>Sabidur&iacute;a<\/i> y el <i>Sir&aacute;cida<\/i>, que por ella se llaman precisamente &quot;sapienciales&quot; y en los que la tradici&oacute;n cristiana ve una prefiguraci&oacute;n de Cristo. Esa invocaci&oacute;n resulta realmente estimulante y, m&aacute;s a&uacute;n, provocadora, cuando nos situamos ante el bel&eacute;n, es decir, ante la paradoja de una Sabidur&iacute;a que, brotando &quot;de los labios del Alt&iacute;simo&quot;, yace envuelta en pa&ntilde;ales dentro de un pesebre (cf. <i>Lc<\/i> 2, 7.12.16). <\/p>\n<p align=\"left\">Ya podemos anticipar la respuesta a la pregunta inicial: la Sabidur&iacute;a que nace en Bel&eacute;n es la Sabidur&iacute;a de Dios. San Pablo, en su carta a los Corintios, usa esta expresi&oacute;n: &quot;La sabidur&iacute;a de Dios, misteriosa&quot; (<i>1Co<\/i> 2, 7), es decir, un designio divino, que por largo tiempo permaneci&oacute; escondido y que Dios mismo revel&oacute; en la historia de la salvaci&oacute;n. En la plenitud de los tiempos, esta Sabidur&iacute;a tom&oacute; un rostro humano, el rostro de Jes&uacute;s, el cual, como reza el Credo apost&oacute;lico, &quot;fue concebido por obra y gracia del Esp&iacute;ritu Santo, naci&oacute; de santa Mar&iacute;a Virgen, padeci&oacute; bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendi&oacute; a los infiernos, al tercer d&iacute;a resucit&oacute; de entre los muertos, subi&oacute; a los cielos y est&aacute; sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde all&iacute; ha de venir a juzgar a vivos y muertos&quot;. <\/p>\n<p align=\"left\">La paradoja cristiana consiste precisamente en la identificaci&oacute;n de la Sabidur&iacute;a divina, es decir, el <i>Logos <\/i>eterno, con el hombre Jes&uacute;s de Nazaret y con su historia. No hay soluci&oacute;n a esta paradoja, si no es en la palabra &quot;Amor&quot;, que en este caso naturalmente se debe escribir con &quot;A&quot; may&uacute;scula, pues se trata de un Amor que supera infinitamente las dimensiones humanas e hist&oacute;ricas. As&iacute; pues, la Sabidur&iacute;a que esta tarde invocamos es el Hijo de Dios, la segunda persona de la Sant&iacute;sima Trinidad; es el Verbo, que, como leemos en el Pr&oacute;logo de san Juan, &quot;en el principio estaba con Dios&quot;, m&aacute;s a&uacute;n, &quot;era Dios&quot;, que con el Padre y el Esp&iacute;ritu Santo cre&oacute; todas las cosas y que &quot;se hizo carne&quot; para revelarnos al Dios que nadie puede ver (cf. <i>Jn<\/i> 1, 2-3. 14. 18). <\/p>\n<p align=\"left\">Queridos amigos, un profesor cristiano, o un joven estudiante cristiano, lleva en su interior el amor apasionado por esta Sabidur&iacute;a. Lee todo a su luz; descubre sus huellas en las part&iacute;culas elementales y en los versos de los poetas; en los c&oacute;digos jur&iacute;dicos y en los acontecimientos de la historia; en las obras de arte y en las expresiones matem&aacute;ticas. Sin ella no se hizo nada de lo que existe (cf. <i>Jn<\/i> 1, 3) y, por consiguiente, en toda realidad creada se puede vislumbrar un reflejo de ella, evidentemente seg&uacute;n grados y modalidades diferentes. Todo lo que capta la inteligencia humana, puede ser captado porque, de alguna manera y en alguna medida, participa de la Sabidur&iacute;a creadora. Tambi&eacute;n aqu&iacute; radica, en definitiva, la posibilidad misma del estudio, de la investigaci&oacute;n, del di&aacute;logo cient&iacute;fico en todos los campos del saber. <\/p>\n<p align=\"left\">Al llegar a este punto, no puedo menos de hacer una reflexi&oacute;n un poco inc&oacute;moda, pero &uacute;til para nosotros que estamos aqu&iacute; y que, por lo general, pertenecemos al ambiente acad&eacute;mico. Pregunt&eacute;monos: &iquest;Qui&eacute;n estaba, la noche de Navidad, en la cueva de Bel&eacute;n? &iquest;Qui&eacute;n acogi&oacute; a la Sabidur&iacute;a cuando naci&oacute;? &iquest;Qui&eacute;n acudi&oacute; a verla, la reconoci&oacute; y la ador&oacute;? No fueron doctores de la ley, escribas o sabios. Estaban Mar&iacute;a y Jos&eacute;, y luego los pastores. &iquest;Qu&eacute; significa esto? Jes&uacute;s dir&aacute; un d&iacute;a: &quot;S&iacute;, Padre, pues tal ha sido tu benepl&aacute;cito&quot; (<i>Mt<\/i> 11, 26): has revelado tu misterio a los peque&ntilde;os (cf. <i>Mt<\/i> 11, 25). <\/p>\n<p align=\"left\">Pero, entonces &iquest;para qu&eacute; sirve estudiar? &iquest;Es incluso nocivo y contraproducente para conocer la verdad? La historia de dos mil a&ntilde;os de cristianismo excluye esta &uacute;ltima hip&oacute;tesis, y nos sugiere la correcta: se trata de estudiar, de profundizar los conocimientos manteniendo un esp&iacute;ritu de &quot;peque&ntilde;os&quot;, un esp&iacute;ritu humilde y sencillo, como el de Mar&iacute;a, la &quot;Sede de la Sabidur&iacute;a&quot;. &iexcl;Cu&aacute;ntas veces hemos tenido miedo de acercarnos a la cueva de Bel&eacute;n porque est&aacute;bamos preocupados de que pudiera ser obst&aacute;culo para nuestro esp&iacute;ritu cr&iacute;tico y para nuestra &quot;modernidad&quot;! En cambio, en esa cueva cada uno de nosotros puede descubrir la verdad sobre Dios y la verdad sobre el hombre, sobre s&iacute; mismo. En ese Ni&ntilde;o, nacido de la Virgen, ambas verdades se han encontrado: el anhelo del hombre de la vida eterna enterneci&oacute; el coraz&oacute;n de Dios, que no se avergonz&oacute; de asumir la condici&oacute;n humana. <\/p>\n<p align=\"left\">Queridos amigos, ayudar a los dem&aacute;s a descubrir el verdadero rostro de Dios es la primera forma de caridad, que para vosotros asume el car&aacute;cter de caridad intelectual. Me ha complacido saber que el itinerario de la pastoral universitaria diocesana de este a&ntilde;o tendr&aacute; como tema: &quot;Eucarist&iacute;a y caridad intelectual&quot;. Se trata de una elecci&oacute;n comprometedora, pero apropiada, pues en toda celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica Dios viene en la historia en Jesucristo, en su Palabra y en su Cuerpo, d&aacute;ndonos la caridad que nos permite servir al hombre en su existencia concreta. El proyecto &quot;Una cultura para la ciudad&quot; ofrece, adem&aacute;s, una propuesta prometedora de presencia cristiana en el &aacute;mbito cultural. Esperando que ese itinerario vuestro sea fruct&iacute;fero, no puedo menos de invitar a todos los ateneos a ser lugares de formaci&oacute;n de aut&eacute;nticos agentes de la caridad intelectual. De ellos depende en gran medida el futuro de la sociedad, sobre todo en la elaboraci&oacute;n de una nueva s&iacute;ntesis human&iacute;stica y de una nueva capacidad de proyectar (cf. <i> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate.html#21\">Caritas in veritate<\/a><\/i>, 21). Animo a todos los responsables de las instituciones acad&eacute;micas a proseguir juntos, colaborando en la construcci&oacute;n de comunidades en las que todos los j&oacute;venes puedan formarse para ser hombres maduros y responsables a fin de realizar la &quot;civilizaci&oacute;n del amor&quot;. <\/p>\n<p align=\"left\">Al concluir esta celebraci&oacute;n, la delegaci&oacute;n universitaria australiana entregar&aacute; a la delegaci&oacute;n africana el icono de Mar&iacute;a <i>Sedes Sapientiae<\/i>. Encomendemos a la Virgen sant&iacute;sima a todos los universitarios del continente africano y el compromiso de cooperaci&oacute;n que estos meses, despu&eacute;s del S&iacute;nodo especial para &Aacute;frica, se est&aacute; llevando a cabo entre los ateneos de Roma y los africanos. Renuevo mi apoyo a esta nueva perspectiva de cooperaci&oacute;n y espero que de ella nazcan y crezcan proyectos culturales capaces de promover un verdadero desarrollo integral del hombre. <\/p>\n<p align=\"left\">Que la ya cercana Navidad, queridos amigos, os traiga alegr&iacute;a y esperanza a vosotros, a vuestras familias y a todo el ambiente universitario, en Roma y en el mundo entero. <\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2009 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\"> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CELEBRACI&Oacute;N DE LAS V&Iacute;SPERAS CON LOS UNIVERSITARIOS ROMANOS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Bas&iacute;lica Vaticana Jueves 17 de diciembre de 2009 &nbsp; Se&ntilde;ores cardenales, venerados hermanos en el episcopado, ilustres se&ntilde;ores y se&ntilde;oras, queridos hermanos y hermanas: &iquest;Qu&eacute; sabidur&iacute;a nace en Bel&eacute;n? 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