{"id":40871,"date":"2016-10-06T15:10:17","date_gmt":"2016-10-06T20:10:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-noviembre-de-2009-misa-en-sufragio-de-los-cardenales-y-obispos-fallecidos-durante-los-ultimos-doce-meses\/"},"modified":"2016-10-06T15:10:17","modified_gmt":"2016-10-06T20:10:17","slug":"5-de-noviembre-de-2009-misa-en-sufragio-de-los-cardenales-y-obispos-fallecidos-durante-los-ultimos-doce-meses","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-noviembre-de-2009-misa-en-sufragio-de-los-cardenales-y-obispos-fallecidos-durante-los-ultimos-doce-meses\/","title":{"rendered":"5 de noviembre de 2009: Misa en sufragio de los cardenales y obispos fallecidos durante los \u00faltimos doce meses"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISA EN SUFRAGIO DE LOS <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/2009\/documents\/ns_lit_doc_20091105_elenco-defunti_it.html\">CARDENALES Y OBISPOS FALLECIDOS<\/a> <br \/> DURANTE LOS &Uacute;LTIMOS DOCE MESES<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI <\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Bas&iacute;lica Vaticana <br \/> Jueves 5 de noviembre de 2009<\/i> <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><span lang=\"es\"><i><b> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/photogallery\/2009\/20091105\/index.html\"> <font size=\"2\">Im&aacute;genes de la celebraci&oacute;n<\/font><\/a><\/b><\/i><\/span><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio; <br \/> queridos hermanos y hermanas: <\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">&quot;&iexcl;Qu&eacute; alegr&iacute;a cuando me dijeron: vamos a la casa del Se&ntilde;or!&quot;. Las palabras del <i>Salmo 122<\/i> que acabamos de cantar nos invitan a levantar la mirada del coraz&oacute;n hacia la &quot;casa del Se&ntilde;or&quot;, hacia el cielo, donde misteriosamente est&aacute; reunido, en la visi&oacute;n beat&iacute;fica de Dios, el ej&eacute;rcito de todos los santos que la liturgia nos hizo contemplar hace algunos d&iacute;as. A la solemnidad de todos los santos sigui&oacute; la conmemoraci&oacute;n de todos los fieles difuntos. Estas dos celebraciones, vividas en un profundo clima de fe y de oraci&oacute;n, nos ayudan a percibir mejor el misterio de la Iglesia en su totalidad y a comprender cada vez m&aacute;s que la vida debe ser una espera continua y vigilante, una peregrinaci&oacute;n hacia la vida eterna, cumplimiento &uacute;ltimo que da sentido y plenitud a nuestro camino terreno. &quot;Ya est&aacute;n pisando nuestros pies&quot; (v.2) los umbrales de la Jerusal&eacute;n celestial. <\/p>\n<p align=\"left\">Ya han alcanzado esta meta definitiva los cardenales difuntos: Avery Dulles, Pio Laghi, St&eacute;phanos II Ghattas, Stephen Kim Sou-Hwan, Paul Joseph Pham &ETH;&igrave;nh Tung, Umberto Betti, Jean Marg&eacute;ot, y los numerosos arzobispos y obispos que nos han dejado durante este &uacute;ltimo a&ntilde;o. Los recordamos con afecto y damos gracias a Dios por el bien que hicieron. En su sufragio ofrecemos el sacrificio eucar&iacute;stico, reunidos, como cada a&ntilde;o, en esta bas&iacute;lica vaticana. Pensamos en ellos en la comuni&oacute;n, real y misteriosa, que a los peregrinos en esta tierra nos une con todos los que nos han precedido en el m&aacute;s all&aacute;, seguros de que la muerte no rompe los lazos de fraternidad espiritual sellados por los sacramentos del Bautismo y del Orden. <\/p>\n<p align=\"left\">Nos complace reconocer en estos venerados hermanos nuestros a los siervos de los que habla la par&aacute;bola evang&eacute;lica proclamada hace poco: siervos fieles, a los que el se&ntilde;or, al volver de la boda, encuentra despiertos y preparados (cf. <i>Lc<\/i>12,36-38); pastores que han servido a la Iglesia asegurando a la grey de Cristo el cuidado necesario; testigos del Evangelio que, con la variedad de dones y de tareas, han dado prueba de vigilancia laboriosa y de generosa entrega a la causa del reino de Dios. Cada celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica, en la que tambi&eacute;n ellos participaron tantas veces, primero como fieles y m&aacute;s tarde como sacerdotes, anticipa con la m&aacute;xima elocuencia lo que prometi&oacute; el Se&ntilde;or: &eacute;l mismo, sumo y eterno Sacerdote, har&aacute; sentar a la mesa a sus siervos y los ir&aacute; sirviendo (cf. <i>Lc<\/i> 12, 37). En la Mesa eucar&iacute;stica, banquete nupcial de la nueva alianza, Cristo, Cordero pascual se convierte en alimento para nosotros, destruye la muerte y nos da su vida, la vida sin fin. Hermanos y hermanas, permanezcamos tambi&eacute;n nosotros despiertos y en vela, que el se&ntilde;or nos encuentre as&iacute; al volver de la boda, entrada la noche o de madrugada (cf. <i>Lc<\/i> 12, 38). De ese modo tambi&eacute;n nosotros, como los siervos del Evangelio, seremos dichosos. <\/p>\n<p align=\"left\">&quot;Las almas de los justos est&aacute;n en las manos de Dios&quot; (<i>Sb<\/i> 3, 1). La primera lectura, tomada del libro de la Sabidur&iacute;a, habla de justos perseguidos, llevados injustamente a la muerte. Aunque su muerte \u2014subraya el autor sagrado\u2014 se produzca en circunstancias humillantes y dolorosas, que parecen una desgracia, en verdad para quienes tienen fe no es as&iacute;: &quot;est&aacute;n en paz&quot; y, aunque a los ojos de los hombres hayan sufrido castigos, &quot;su esperanza est&aacute; llena de inmortalidad&quot;(vv.3-4). Separarse de los seres queridos es doloroso; el hecho de la muerte es un enigma cargado de inquietud, pero para los creyentes, comoquiera que suceda, siempre est&aacute; iluminado por la &quot;esperanza de la inmortalidad&quot;. La fe nos sostiene en esos momentos humanamente llenos de tristeza y de desconsuelo: &quot;La vida de los que en ti creemos, Se&ntilde;or, no termina, se transforma \u2014recuerda la liturgia\u2014; y al deshacerse nuestra morada terrenal, adquirimos una mansi&oacute;n eterna en el cielo&quot; (<i>Prefacio de difuntos<\/i>). Queridos hermanos y hermanas, sabemos bien y lo experimentamos en nuestro camino, que en esta vida no faltan dificultades y problemas, pasamos por situaciones de sufrimiento y de dolor, por momentos dif&iacute;ciles de comprender y aceptar. Pero todo adquiere valor y significado si lo consideramos desde la perspectiva de la eternidad. Las pruebas, si las acogemos con paciencia perseverante y las ofrecemos por el reino de Dios, redundan en beneficio espiritual ya en esta vida y sobre todo en la futura, en el cielo. En este mundo estamos de paso y somos probados como el oro en el crisol, afirma la Sagrada Escritura (cf. <i>Sb<\/i> 3, 6). Asociados misteriosamente a la pasi&oacute;n de Cristo, podemos hacer de nuestra existencia una ofrenda agradable a Dios, un sacrificio voluntario de amor. <\/p>\n<p align=\"left\">El salmo responsorial y la segunda lectura, tomada de la <i>primera carta de san Pedro<\/i>, se hacen eco de las palabras del libro de la Sabidur&iacute;a. Por un lado, el Salmo 122, retomando el canto de los peregrinos que van a la ciudad santa y despu&eacute;s de un largo camino llegan llenos de alegr&iacute;a a sus umbrales, nos proyecta en el clima de fiesta del Para&iacute;so; por otro, san Pedro nos exhorta a mantener viva en el coraz&oacute;n, durante nuestra peregrinaci&oacute;n en esta tierra, la perspectiva de la esperanza, de una &quot;esperanza viva&quot; (1, 3). Frente a la inevitable caducidad de la escena de este mundo \u2014observa\u2014 se nos hace la promesa de &quot;una herencia incorruptible, inmaculada e inmarcesible&quot; (1, 4), porque Dios nos ha regenerado, en su gran misericordia, &quot;mediante la resurrecci&oacute;n de Jesucristo de entre los muertos&quot; (1, 3). Por este motivo debemos estar &quot;rebosantes de alegr&iacute;a&quot;, aunque por alg&uacute;n tiempo debamos sufrir diversas pruebas. Porque si perseveramos en el bien, nuestra fe, purificada por muchas pruebas, resplandecer&aacute; un d&iacute;a en todo su esplendor y redundar&aacute; en nuestra alabanza, gloria y honor cuando Jes&uacute;s se manifieste en su gloria. Esta es la raz&oacute;n de nuestra esperanza, que ya nos colma &quot;de alegr&iacute;a inefable y gloriosa&quot;, mientras estamos en camino hacia la meta de nuestra fe: la salvaci&oacute;n de las almas (cf. vv. 6-8). <\/p>\n<p align=\"left\">Queridos hermanos y hermanas, con estos sentimientos queremos encomendar a la Misericordia divina a estos cardenales, arzobispos y obispos, con los cuales trabajamos juntos en la vi&ntilde;a del Se&ntilde;or. Que el Padre celestial los acoja en su reino eterno, liberados definitivamente de lo que queda en ellos de la fragilidad humana, y les conceda el premio prometido a los servidores buenos y fieles del Evangelio. Que la Virgen sant&iacute;sima los acompa&ntilde;e con su materna solicitud y les abra las puertas del Para&iacute;so. Que la Virgen Mar&iacute;a nos ayude tambi&eacute;n a nosotros, todav&iacute;a peregrinos en esta tierra, a mantener la mirada fija en la patria que nos espera; nos aliente a estar preparados, &quot;con nuestros lomos ce&ntilde;idos y las l&aacute;mparas encendidas&quot; para acoger al Se&ntilde;or &quot;en cuanto llegue y llame&quot; (cf.<i> Lc<\/i> 12, 35-36). A cualquier hora y en cualquier momento. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"center\">\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2009 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\"> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA EN SUFRAGIO DE LOS CARDENALES Y OBISPOS FALLECIDOS DURANTE LOS &Uacute;LTIMOS DOCE MESES HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI Bas&iacute;lica Vaticana Jueves 5 de noviembre de 2009 Im&aacute;genes de la celebraci&oacute;n &nbsp; Venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio; queridos hermanos y hermanas: &quot;&iexcl;Qu&eacute; alegr&iacute;a cuando me dijeron: vamos a la casa &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-noviembre-de-2009-misa-en-sufragio-de-los-cardenales-y-obispos-fallecidos-durante-los-ultimos-doce-meses\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab5 de noviembre de 2009: Misa en sufragio de los cardenales y obispos fallecidos durante los \u00faltimos doce meses\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40871","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40871","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40871"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40871\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40871"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40871"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40871"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}