{"id":40879,"date":"2016-10-06T15:10:28","date_gmt":"2016-10-06T20:10:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/30-de-agosto-de-2009-celebracion-eucaristica-con-el-circulo-de-ex-alumnos-del-santo-padre\/"},"modified":"2016-10-06T15:10:28","modified_gmt":"2016-10-06T20:10:28","slug":"30-de-agosto-de-2009-celebracion-eucaristica-con-el-circulo-de-ex-alumnos-del-santo-padre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/30-de-agosto-de-2009-celebracion-eucaristica-con-el-circulo-de-ex-alumnos-del-santo-padre\/","title":{"rendered":"30 de agosto de 2009: Celebraci\u00f3n Eucar\u00edstica con el c\u00edrculo de ex alumnos del Santo Padre"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA DEL PAPA CON SUS EX ALUMNOS<\/font><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/font><\/b><\/p>\n<p> Capilla del centro de congresos Mari&aacute;polis de Castelgandolfo<br \/> Domingo 30 de agosto de 2009<\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Queridos hermanos y hermanas: <\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">En el Evangelio encontramos uno de los temas fundamentales de la historia religiosa de la humanidad: la cuesti&oacute;n de la pureza del hombre ante Dios. Al dirigir la mirada hacia Dios, el hombre reconoce que est&aacute; &quot;contaminado&quot; y se encuentra en una condici&oacute;n en la que no puede acceder al Santo. Surge as&iacute; la pregunta sobre c&oacute;mo puede llegar a ser puro, liberarse de la &quot;suciedad&quot; que lo separa de Dios. De este modo han nacido, en las distintas religiones, ritos purificatorios, caminos de purificaci&oacute;n interior y exterior. En el Evangelio de hoy encontramos ritos de purificaci&oacute;n, que est&aacute;n arraigados en la tradici&oacute;n veterotestamentaria, pero que se gestionan de una manera muy unilateral. Por consiguiente, ya no sirven para que el hombre se abra a Dios, ya no son caminos de purificaci&oacute;n y salvaci&oacute;n, sino que se convierten en elementos de un sistema aut&oacute;nomo de cumplimientos que, para ejecutarlos verdaderamente en plenitud, requiere incluso especialistas. Ya no se llega al coraz&oacute;n del hombre. El hombre que se mueve dentro de este sistema, o se siente esclavizado o cae en la soberbia de creer que se puede justificar a s&iacute; mismo. <\/p>\n<p align=\"left\">La ex&eacute;gesis liberal dice que en este Evangelio se revelar&iacute;a el hecho de que Jes&uacute;s habr&iacute;a sustituido el culto con la moral. Habr&iacute;a dejado a un lado el culto con todas sus pr&aacute;cticas in&uacute;tiles. Ahora la relaci&oacute;n entre el hombre y Dios se basar&iacute;a &uacute;nicamente en la moral. Si esto fuera verdad, significar&iacute;a que el cristianismo, en su esencia, es moralidad, es decir, que nosotros mismos nos hacemos puros y buenos mediante nuestra conducta moral. Si reflexionamos m&aacute;s profundamente en esta opini&oacute;n, resulta obvio que no puede ser la respuesta completa de Jes&uacute;s a la cuesti&oacute;n sobre la pureza. Si queremos o&iacute;r y comprender plenamente el mensaje del Se&ntilde;or, entonces debemos escuchar tambi&eacute;n plenamente, no podemos contentarnos con un detalle, sino que debemos prestar atenci&oacute;n a todo su mensaje. En otras palabras, tenemos que leer enteramente los Evangelios, todo el Nuevo Testamento y el Antiguo junto con &eacute;l. <\/p>\n<p align=\"left\">La primera lectura de hoy, tomada del <i>Libro del Deuteronomio<\/i>, nos ofrece un detalle importante de una respuesta y nos hace dar un paso adelante. Aqu&iacute; escuchamos algo tal vez sorprendente para nosotros, es decir, que Dios mismo invita a Israel a ser agradecido y a sentir un humilde orgullo por el hecho de conocer la voluntad de Dios y as&iacute; de ser sabio. Precisamente en ese per&iacute;odo la humanidad, tanto en el ambiente griego como en el semita, buscaba la sabidur&iacute;a: trataba de comprender lo que cuenta. La ciencia nos dice muchas cosas y nos es &uacute;til en muchos aspectos, pero la sabidur&iacute;a es conocimiento de lo esencial, conocimiento del fin de nuestra existencia y de c&oacute;mo debemos vivir para que la vida se desarrolle del modo justo. <\/p>\n<p align=\"left\">La lectura tomada del <i>Deuteronomio<\/i> alude al hecho de que la sabidur&iacute;a, en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, se identifica con la Tor&aacute;, con la Palabra de Dios que nos revela qu&eacute; es lo esencial, para qu&eacute; fin y de qu&eacute; manera debemos vivir. As&iacute; la Ley no se presenta como una esclavitud sino que es \u2014de modo semejante a lo que se dice en el gran <i>Salmo <\/i>119\u2014 causa de una gran alegr&iacute;a: nosotros no caminamos a tientas en la oscuridad, no vamos vagando en vano en busca de lo que podr&iacute;a ser recto, no somos como ovejas sin pastor, que no saben d&oacute;nde est&aacute; el camino correcto. Dios se ha manifestado. &Eacute;l mismo nos indica el camino. Conocemos su voluntad y con ello la verdad que cuenta en nuestra vida. Son dos las cosas que se nos dicen acerca de Dios: por una parte, que &eacute;l se ha manifestado y nos indica el camino correcto; por otra, que Dios es un Dios que escucha, que est&aacute; cerca de nosotros, nos responde y nos gu&iacute;a. Con ello se toca tambi&eacute;n el tema de la pureza: su voluntad nos purifica, su cercan&iacute;a nos gu&iacute;a. <\/p>\n<p align=\"left\">Creo que vale la pena detenerse un momento en la alegr&iacute;a de Israel por el hecho de conocer la voluntad de Dios y haber recibido as&iacute; en regalo la sabidur&iacute;a que nos cura y que no podemos hallar solos. &iquest;Existe entre nosotros, en la Iglesia de hoy, un sentimiento semejante de alegr&iacute;a por la cercan&iacute;a de Dios y por el don de su Palabra? Quien quisiera mostrar esa alegr&iacute;a en seguida ser&iacute;a acusado de triunfalismo. Pero precisamente no es nuestra habilidad la que nos indica la verdadera voluntad de Dios. Es un don inmerecido que nos hace al mismo tiempo humildes y alegres. Si reflexionamos sobre la perplejidad del mundo ante las grandes cuestiones del presente y del futuro, entonces tambi&eacute;n dentro de nosotros deber&iacute;a brotar nuevamente la alegr&iacute;a por el hecho de que Dios nos ha mostrado gratuitamente su rostro, su voluntad, a s&iacute; mismo. Si esta alegr&iacute;a resurge en nosotros, tocar&aacute; tambi&eacute;n el coraz&oacute;n de los no creyentes. Sin esta alegr&iacute;a no somos capaces de convencer. Pero esa alegr&iacute;a, donde est&aacute; presente, incluso sin pretenderlo, posee una fuerza misionera. En efecto, suscita en los hombres la pregunta de si aqu&iacute; se halla verdaderamente el camino, si esta alegr&iacute;a gu&iacute;a efectivamente tras las huellas de Dios mismo. <\/p>\n<p align=\"left\">Todo esto se halla m&aacute;s profundizado en el pasaje, tomado de la <i>carta de Santiago<\/i>, que la Iglesia nos propone hoy. Me gusta mucho la <i>Carta de Santiago<\/i> sobre todo porque, gracias a ella, podemos hacernos una idea de la devoci&oacute;n de la familia de Jes&uacute;s. Era una familia observante. Observante en el sentido de que viv&iacute;a la alegr&iacute;a deuteron&oacute;mica por la cercan&iacute;a de Dios, que se nos da en su Palabra y en su Mandamiento. Es un tipo de observancia totalmente distinta de la que encontramos en los fariseos del Evangelio, que hab&iacute;an hecho de ella un sistema exteriorizado y esclavizante. Tambi&eacute;n es un tipo de observancia distinto de la que Pablo, como rabino, hab&iacute;a aprendido: era \u2014como vemos en sus cartas\u2014 la observancia de un especialista que conoc&iacute;a todo y sab&iacute;a todo; que estaba orgulloso de su conocimiento y de su justicia, y que, sin embargo, sufr&iacute;a bajo el peso de las prescripciones, de tal forma que la Ley no aparec&iacute;a ya como gu&iacute;a gozosa hacia Dios, sino m&aacute;s bien como una exigencia que, en definitiva, no se pod&iacute;a cumplir. <\/p>\n<p align=\"left\">En la <i>carta de Santiago<\/i> hallamos la observancia que no se mira a s&iacute; misma, sino que se dirige gozosamente hacia el Dios cercano, que nos da su cercan&iacute;a y nos indica el camino correcto. As&iacute; la <i>carta de Santiago<\/i> habla de la Ley perfecta de la libertad y con ello entiende la comprensi&oacute;n nueva y profunda de la Ley que el Se&ntilde;or nos ha dado. Para Santiago la Ley no es una exigencia que pretende demasiado de nosotros, que est&aacute; ante nosotros desde el exterior y no puede nunca ser satisfecha. &Eacute;l piensa en la perspectiva que encontramos en una frase de los discursos de despedida de Jes&uacute;s: &quot;Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he o&iacute;do a mi Padre os lo he dado a conocer&quot; (<i>Jn<\/i> 15, 15). Aquel a quien se ha revelado todo, pertenece a la familia; ya no es siervo, sino libre, porque precisamente &eacute;l mismo forma parte de la casa. Una introducci&oacute;n inicial parecida en el pensamiento de Dios mismo sucedi&oacute; a Israel en el monte Sina&iacute;. Ocurri&oacute; luego de modo definitivo y grande en el Cen&aacute;culo y, en general, mediante la obra, la vida, la pasi&oacute;n y la resurrecci&oacute;n de Jes&uacute;s: en &eacute;l Dios nos lo ha dicho todo, se ha manifestado completamente. Ya no somos siervos, sino amigos. Y la Ley ya no es una prescripci&oacute;n para personas no libres, sino que es el contacto con el amor de Dios, es ser introducidos a formar parte de la familia, acto que nos hace libres y &quot;perfectos&quot;. En este sentido nos dice Santiago, en la lectura de hoy, que el Se&ntilde;or nos ha engendrado por medio de su Palabra, que ha plantado su Palabra en nuestro interior como fuerza de vida. <\/p>\n<p align=\"left\">Aqu&iacute; se habla tambi&eacute;n de la &quot;religi&oacute;n pura&quot; que consiste en el amor al pr&oacute;jimo \u2014especialmente a los hu&eacute;rfanos y las viudas, a los que tienen m&aacute;s necesidad de nosotros\u2014 y en la libertad frente a las modas de este mundo, que nos contaminan. La Ley, como palabra del amor, no es una contradicci&oacute;n a la libertad, sino una renovaci&oacute;n desde dentro mediante la amistad con Dios. Algo semejante se manifiesta cuando Jes&uacute;s, en el discurso sobre la vid, dice a los disc&iacute;pulos: &quot;Vosotros est&aacute;is ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado&quot; (<i>Jn <\/i> 15, 3). Y otra vez aparece lo mismo en la Oraci&oacute;n sacerdotal: Vosotros sois santificados en la verdad (cf. <i>Jn<\/i> 17, 17-19). As&iacute; encontramos ahora la estructura justa del proceso de purificaci&oacute;n y de pureza: no somos nosotros quienes creamos lo que es bueno \u2014esto ser&iacute;a un simple moralismo\u2014, sino que es la Verdad la que nos sale al encuentro. &Eacute;l mismo es la Verdad, la Verdad en persona. La pureza es un acontecimiento dial&oacute;gico. Comienza con el hecho de que &eacute;l nos sale al encuentro \u2014&eacute;l que es la Verdad y el Amor\u2014, nos toma de la mano, se compenetra con nuestro ser. En la medida en que nos dejamos tocar por &eacute;l, en que el encuentro se convierte en amistad y amor, llegamos a ser nosotros mismos, a partir de su pureza, personas puras y luego personas que aman con su amor, personas que introducen tambi&eacute;n a otros en su pureza y en su amor. <\/p>\n<p align=\"left\">San Agust&iacute;n resumi&oacute; todo este proceso en la hermosa expresi&oacute;n: &quot;<i>Da quod iubes et iube quod vis<\/i>&quot;, &quot;Concede lo que mandas y luego manda lo que quieras&quot;. En este momento queremos poner ante el Se&ntilde;or esta petici&oacute;n y rogarle: S&iacute;, purif&iacute;canos en la verdad. S&eacute; t&uacute; la Verdad que nos hace puros. Haz que mediante la amistad contigo seamos libres y as&iacute; verdaderamente hijos de Dios, haz que seamos capaces de sentarnos a tu mesa y difundir en este mundo la luz de tu pureza y bondad. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2009 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\"> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA DEL PAPA CON SUS EX ALUMNOS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Capilla del centro de congresos Mari&aacute;polis de Castelgandolfo Domingo 30 de agosto de 2009 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: En el Evangelio encontramos uno de los temas fundamentales de la historia religiosa de la humanidad: la cuesti&oacute;n de la pureza del &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/30-de-agosto-de-2009-celebracion-eucaristica-con-el-circulo-de-ex-alumnos-del-santo-padre\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab30 de agosto de 2009: Celebraci\u00f3n Eucar\u00edstica con el c\u00edrculo de ex alumnos del Santo Padre\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40879","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40879","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40879"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40879\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40879"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40879"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40879"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}