{"id":40882,"date":"2016-10-06T15:10:32","date_gmt":"2016-10-06T20:10:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-julio-de-2009-rezo-de-las-visperas-con-ocasion-de-la-reapertura-de-la-capilla-paulina-del-palacio-apostolico-vaticano\/"},"modified":"2016-10-06T15:10:32","modified_gmt":"2016-10-06T20:10:32","slug":"4-de-julio-de-2009-rezo-de-las-visperas-con-ocasion-de-la-reapertura-de-la-capilla-paulina-del-palacio-apostolico-vaticano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-julio-de-2009-rezo-de-las-visperas-con-ocasion-de-la-reapertura-de-la-capilla-paulina-del-palacio-apostolico-vaticano\/","title":{"rendered":"4 de julio de 2009: Rezo de las V\u00edsperas con ocasi\u00f3n de la reapertura de la Capilla Paulina del Palacio Apost\u00f3lico Vaticano"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"TmsRmn\"> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">REZO DE LAS V&Iacute;SPERAS CON OCASI&Oacute;N <br \/> DE LA REAPERTURA DE LA CAPILLA PAULINA<br \/> DEL PALACIO APOST&Oacute;LICO VATICANO <\/font><\/p>\n<p><\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/font><\/i><\/b> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Capilla Paulina <br \/> S&aacute;bado<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 4 de julio de 2009<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\" size=\"2\"><i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/photogallery\/2009\/20090704\/index.html\"> Im&aacute;genes de la celebraci&oacute;n<\/a><\/i><\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Se&ntilde;ores cardenales; <br \/> venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio; <br \/> queridos hermanos y hermanas: <\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">Se realiza hoy, a pocos d&iacute;as de la solemnidad de San Pedro y San Pablo y de la clausura del A&ntilde;o paulino, mi deseo de poder reabrir al culto la Capilla Paulina. En las bas&iacute;licas papales de San Pablo y de San Pedro hemos vivido las celebraciones solemnes en honor de los dos Ap&oacute;stoles; esta tarde, casi como culminaci&oacute;n, nos reunimos en el coraz&oacute;n del palacio apost&oacute;lico, en la capilla construida por voluntad del Papa Pablo III y realizada por Antonio de Sangallo el joven, precisamente como lugar de oraci&oacute;n reservado para el Papa y para la Familia pontificia. Ayudan a meditar y a orar de manera muy eficaz las pinturas y las decoraciones que la embellecen, en particular los dos grandes frescos de Miguel &Aacute;ngel Buonarroti, que son los &uacute;ltimos de su larga existencia. Representan la conversi&oacute;n de san Pablo y la crucifixi&oacute;n de san Pedro. <\/p>\n<p align=\"left\">Ante todo atrae nuestra mirada el rostro de los dos Ap&oacute;stoles. Ya por su posici&oacute;n, es evidente que estos dos rostros desempe&ntilde;an una funci&oacute;n central en el mensaje iconogr&aacute;fico de la capilla. Pero, independientemente de su ubicaci&oacute;n, de inmediato nos llevan &quot;m&aacute;s all&aacute;&quot; de la imagen: nos interrogan y nos inducen a reflexionar. Consideremos en primer lugar a san Pablo: &iquest;por qu&eacute; est&aacute; representado con un rostro tan anciano? Es el rostro de un hombre mayor, mientras que sabemos \u2014y lo sab&iacute;a bien Miguel &Aacute;ngel\u2014 que la llamada de Saulo en el camino de Damasco se produjo cuando ten&iacute;a unos treinta a&ntilde;os. La elecci&oacute;n del artista nos sit&uacute;a fuera del puro realismo, nos hace ir m&aacute;s all&aacute; de la simple narraci&oacute;n de los hechos para introducirnos en un nivel m&aacute;s profundo. El rostro de Saulo-Pablo \u2014el del propio artista ya envejecido, inquieto y en busca de la luz de la verdad\u2014 representa el ser humano necesitado de una luz superior. Es la luz de la gracia divina, indispensable para adquirir una nueva mirada, con la cual percibir la realidad orientada a la &quot;esperanza que os est&aacute; reservada en los cielos&quot;, como escribe el Ap&oacute;stol en el saludo inicial de la <i>carta a los Colosenses<\/i>, que acabamos de escuchar (<i>Col <\/i>1,5). <\/p>\n<p align=\"left\">El rostro de Saulo ca&iacute;do en tierra est&aacute; iluminado desde lo alto por la luz del Resucitado y, a pesar de su dramatismo, la representaci&oacute;n inspira paz e infunde seguridad. Expresa la madurez del hombre interiormente iluminado por Cristo Se&ntilde;or, mientras a su alrededor gira un torbellino de acontecimientos en el que todas las figuras se reencuentran como en un remolino. La gracia y la paz de Dios han envuelto a Saulo, lo han conquistado y transformado interiormente. Esa misma &quot;gracia&quot; y esa misma &quot;paz&quot; son las que &eacute;l anunciar&aacute; a todas sus comunidades en sus viajes apost&oacute;licos, con una madurez de anciano, no biol&oacute;gica, sino espiritual, que le dio el Se&ntilde;or mismo. Por eso, aqu&iacute;, en el rostro de Pablo, ya podemos percibir el coraz&oacute;n del mensaje espiritual de esta capilla: el prodigio de la gracia de Cristo, que transforma y renueva al hombre mediante la luz de su verdad y de su amor. En esto consiste la novedad de la conversi&oacute;n, de la llamada a la fe, que tiene su cumplimiento en el misterio de la cruz. <\/p>\n<p align=\"left\">Del rostro de Pablo pasamos as&iacute; al de Pedro, representado en el momento en el que su cruz, invertida, es alzada y &eacute;l vuelve su mirada hacia quien lo observa. Tambi&eacute;n este rostro nos sorprende. La edad que representa es la exacta, pero lo que nos maravilla e interroga es su expresi&oacute;n. &iquest;Por qu&eacute; esta expresi&oacute;n? No es una imagen de dolor, y la figura de Pedro transmite un sorprendente vigor f&iacute;sico. El rostro, en especial la frente y los ojos, parecen expresar el estado de &aacute;nimo del hombre frente a la muerte y el mal: existe como un desconcierto, una mirada penetrante, tendida, como si buscara algo o a alguien en la hora final. Asimismo, en los rostros de las personas que est&aacute;n a su alrededor destacan los ojos: reflejan miradas inquietas, algunas incluso atemorizadas o perdidas. &iquest;Qu&eacute; significa todo esto? Es lo que Jes&uacute;s hab&iacute;a predicho a este Ap&oacute;stol suyo: &quot;Cuando seas viejo, otro te llevar&aacute; a donde t&uacute; no quieras&quot;; y el Se&ntilde;or hab&iacute;a a&ntilde;adido: &quot;S&iacute;gueme&quot; (<i>Jn<\/i> 21, 18-19). Precisamente ahora se realiza el culmen del seguimiento: el disc&iacute;pulo no es m&aacute;s que el Maestro, y ahora experimenta toda la amargura de la cruz, de las consecuencias del pecado que separa de Dios, toda la absurdidad de la violencia y de la mentira. Si a esta capilla se viene a meditar, no se puede huir del radicalismo del interrogante planteado por la cruz: la cruz de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y la cruz de Pedro, su Vicario en la tierra. <\/p>\n<p align=\"left\">Los dos rostros en los que se ha detenido nuestra mirada est&aacute;n uno frente al otro. Se podr&iacute;a pensar incluso que Pedro tiene su rostro vuelto hacia el de Pablo, el cual, a su vez, no ve, pero lleva en s&iacute; la luz de Cristo resucitado. Es como si Pedro, en la hora de la prueba suprema, buscara la luz que hab&iacute;a dado la verdadera fe a Pablo. Y en este sentido, las dos im&aacute;genes pueden convertirse en dos actos de un &uacute;nico drama: el drama del misterio pascual: cruz y resurrecci&oacute;n, muerte y vida, pecado y gracia. <\/p>\n<p align=\"left\">Tal vez los acontecimientos est&aacute;n representados en un orden cronol&oacute;gico inverso, pero emerge el plan de la salvaci&oacute;n, el plan que Cristo realiz&oacute; en s&iacute; mismo llev&aacute;ndolo a plenitud, como acabamos de cantar en el himno de la <i>carta a los Filipenses<\/i>. Para quienes vienen a rezar en esta capilla, y en primer lugar para el Papa, san Pedro y san Pablo se convierten en maestros de fe. Con su testimonio, invitan a entrar en profundidad, a meditar en silencio el misterio de la cruz, que acompa&ntilde;a a la Iglesia hasta el fin de los tiempos, y a acoger la luz de la fe, gracias a la cual la comunidad apost&oacute;lica puede extender hasta los confines de la tierra la acci&oacute;n misionera y evangelizadora que le encomend&oacute; Cristo resucitado. Aqu&iacute; no se realizan celebraciones solemnes con el pueblo. Aqu&iacute; el Sucesor de Pedro y sus colaboradores meditan en silencio y adoran al Cristo vivo, presente especialmente en el sant&iacute;simo sacramento de la Eucarist&iacute;a. <\/p>\n<p align=\"left\">La Eucarist&iacute;a es el sacramento en el que se concentra toda la obra de la Redenci&oacute;n: en Jes&uacute;s Eucarist&iacute;a podemos contemplar la transformaci&oacute;n de la muerte en vida, de la violencia en amor. Con los ojos de la fe reconocemos oculta bajo el velo del pan y del vino la misma gloria que se manifest&oacute; a los Ap&oacute;stoles tras la Resurrecci&oacute;n, y que Pedro, Santiago y Juan contemplaron anticipadamente en el monte, cuando Jes&uacute;s se transfigur&oacute; ante ellos: acontecimiento misterioso, la Transfiguraci&oacute;n, que el gran cuadro de Simone Cantarini representa tambi&eacute;n en esta capilla con fuerza singular. Sin embargo, en realidad, toda la capilla \u2014los frescos de Lorenzo Sabatini y Federico Zuccari, las decoraciones de los numerosos artistas convocados aqu&iacute; en un segundo momento por el Papa Gregorio XIII\u2014, todo, podr&iacute;amos decir, converge aqu&iacute; en un mismo y &uacute;nico himno a la victoria de la vida y de la gracia sobre la muerte y sobre el pecado, en una sinfon&iacute;a de alabanza y de amor a Cristo redentor que resulta muy sugestiva. <\/p>\n<p align=\"left\">Queridos amigos, al final de esta breve meditaci&oacute;n, quiero dar las gracias a cuantos han colaborado para que podamos disfrutar nuevamente de este lugar sagrado completamente restaurado: al profesor Antonio Paolucci y a su predecesor el doctor Francesco Buranelli, que, como directores de los Museos Vaticanos, se han interesado siempre por esta important&iacute;sima restauraci&oacute;n; a los t&eacute;cnicos especializados que, bajo la direcci&oacute;n art&iacute;stica del profesor Arnold Nesselrath, han trabajado en los frescos y las decoraciones de la capilla y, en particular, al maestro inspector Maurizio De Luca y a su ayudante Maria Pustka, que han dirigido los trabajos y han intervenido en los dos murales de Miguel &Aacute;ngel, con el asesoramiento de una comisi&oacute;n internacional formada por estudiosos de renombre. <\/p>\n<p align=\"left\">Mi agradecimiento se dirige tambi&eacute;n al cardenal Giovanni Lajolo y a sus colaboradores de la Gobernaci&oacute;n, que han prestado especial atenci&oacute;n a la obra. Y, naturalmente, expreso un caluroso y debido agradecimiento a los benem&eacute;ritos mecenas cat&oacute;licos, estadounidenses y de otras partes, es decir, a los <i>Patrons of the Arts<\/i>, comprometidos generosamente en la salvaguarda y valorizaci&oacute;n del patrimonio cultural en el Vaticano, quienes han hecho posible el resultado que hoy admiramos. A todos y a cada uno manifiesto mi agradecimiento m&aacute;s cordial. <\/p>\n<p align=\"left\">Dentro de poco cantaremos el <i>Magn&iacute;ficat<\/i>. Que Mar&iacute;a sant&iacute;sima, maestra de oraci&oacute;n y de adoraci&oacute;n, junto con san Pedro y san Pablo, obtenga abundantes gracias para los que vengan con fe a esta capilla. Y nosotros, esta tarde, dando gracias a Dios por sus maravillas, y especialmente por la muerte y la resurrecci&oacute;n de su Hijo, elevamos a &eacute;l nuestra alabanza tambi&eacute;n por esta obra que hoy llega a su conclusi&oacute;n. &quot;A Aquel que tiene poder para realizar todas las cosas incomparablemente mejor de lo que podemos pedir o pensar, conforme al poder que act&uacute;a en nosotros, a &eacute;l la gloria en la Iglesia y en Cristo Jes&uacute;s por todas las generaciones y todos los tiempos. Am&eacute;n&quot; (<i>Ef<\/i> 3, 20-21). <\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2009 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\"> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>REZO DE LAS V&Iacute;SPERAS CON OCASI&Oacute;N DE LA REAPERTURA DE LA CAPILLA PAULINA DEL PALACIO APOST&Oacute;LICO VATICANO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Capilla Paulina S&aacute;bado 4 de julio de 2009 Im&aacute;genes de la celebraci&oacute;n &nbsp; Se&ntilde;ores cardenales; venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio; queridos hermanos y hermanas: Se realiza hoy, a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-julio-de-2009-rezo-de-las-visperas-con-ocasion-de-la-reapertura-de-la-capilla-paulina-del-palacio-apostolico-vaticano\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab4 de julio de 2009: Rezo de las V\u00edsperas con ocasi\u00f3n de la reapertura de la Capilla Paulina del Palacio Apost\u00f3lico Vaticano\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40882","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40882","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40882"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40882\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40882"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40882"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40882"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}