{"id":40884,"date":"2016-10-06T15:10:37","date_gmt":"2016-10-06T20:10:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/31-de-diciembre-de-2009-visperas-de-la-solemnidad-de-santa-maria-madre-de-dios-y-te-deum-2\/"},"modified":"2016-10-06T15:10:37","modified_gmt":"2016-10-06T20:10:37","slug":"31-de-diciembre-de-2009-visperas-de-la-solemnidad-de-santa-maria-madre-de-dios-y-te-deum-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/31-de-diciembre-de-2009-visperas-de-la-solemnidad-de-santa-maria-madre-de-dios-y-te-deum-2\/","title":{"rendered":"31 de diciembre de 2009: V\u00edsperas de la solemnidad de Santa Mar\u00eda, Madre de Dios y Te Deum"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">V&Iacute;SPERAS DE LA SOLEMNIDAD DE SANTA MAR&Iacute;A, MADRE DE DIOS, <br \/>Y CANTO DEL &quot;TE DEUM&quot; <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI <\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Bas&iacute;lica Vaticana<br \/>31 de diciembre de 2009 <br \/> <\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> <b>(<a href=\"#\" onclick=\"window.open('http:\/\/vod.vatican.va\/tedeum31122009.mov','','height=260,width=320,left=200,top=200,resizable=0,scrollbars=0,toolbar=0,status=0');\">V&iacute;deo<\/a>)<br \/> <\/b> <i> <b><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/photogallery\/2009\/20091225\/index.html\">Im&aacute;genes de la celebraci&oacute;n<\/a><\/b><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas: <\/i> <\/p>\n<p>Al t&eacute;rmino de un a&ntilde;o rico en acontecimientos para la Iglesia y para el mundo, esta tarde nos encontramos en la bas&iacute;lica vaticana para celebrar las primeras V&iacute;speras de la solemnidad de Mar&iacute;a Sant&iacute;sima, Madre de Dios, y para elevar un himno de acci&oacute;n de gracias al Se&ntilde;or del tiempo y de la historia. <\/p>\n<p>Ante todo, las palabras del Ap&oacute;stol san Pablo, que acabamos de escuchar, arrojan una luz especial sobre la conclusi&oacute;n del a&ntilde;o: &quot;Al llegar la plenitud de los tiempos, envi&oacute; Dios a su Hijo, nacido de mujer (&#8230;) para que recibi&eacute;ramos la filiaci&oacute;n adoptiva&quot; (<i>Ga<\/i> 4, 4-5). <\/p>\n<p>El denso pasaje paulino nos habla de la &quot;plenitud de los tiempos&quot; y nos ilumina sobre el contenido de esta expresi&oacute;n. En la historia de la familia humana, Dios quiso introducir su Verbo eterno, haciendo que asumiera una humanidad como la nuestra. Con la encarnaci&oacute;n del Hijo de Dios, la eternidad entr&oacute; en el tiempo, y la historia del hombre se abri&oacute; al cumplimiento en el absoluto de Dios. El tiempo ha sido \u2014por decirlo as&iacute;\u2014 &quot;tocado&quot; por Cristo, el Hijo de Dios y de Mar&iacute;a, y de &eacute;l ha recibido significados nuevos y sorprendentes: se ha convertido en tiempo de salvaci&oacute;n y de gracia. Precisamente desde esta perspectiva debemos considerar el tiempo del a&ntilde;o que concluye y del que comienza, para poner las distintas vicisitudes de nuestra vida \u2014importantes o peque&ntilde;as, sencillas o indescifrables, alegres o tristes\u2014 bajo el signo de la salvaci&oacute;n y acoger la llamada que Dios nos hace para conducirnos hacia una meta que est&aacute; m&aacute;s all&aacute; del tiempo: la eternidad. <\/p>\n<p>El texto paulino tambi&eacute;n quiere subrayar el misterio de la cercan&iacute;a de Dios a toda la humanidad. Es la cercan&iacute;a propia del misterio de la Navidad: Dios se hace hombre y al hombre se le da la inaudita posibilidad de ser hijo de Dios. Todo esto nos llena de gran alegr&iacute;a y nos lleva a alabar a Dios. Estamos llamados a decir con la voz, el coraz&oacute;n y la vida nuestro &quot;gracias&quot; a Dios por el don del Hijo, fuente y cumplimiento de todos los dem&aacute;s dones con los cuales el amor divino colma la existencia de cada uno de nosotros, de las familias, de las comunidades, de la Iglesia y del mundo. El canto del <i>Te Deum<\/i>, que hoy resuena en las Iglesias de todos los lugares de la tierra, quiere ser un signo de la gozosa gratitud que manifestamos a Dios por todo lo que nos ha dado en Cristo. Verdaderamente &quot;de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia&quot; (<i>Jn<\/i> 1, 16). <\/p>\n<p>Siguiendo una feliz costumbre, esta tarde quiero agradecer junto con vosotros al Se&ntilde;or, especialmente, las gracias sobreabundantes que ha concedido a nuestra comunidad diocesana de Roma a lo largo de este a&ntilde;o que llega a su fin. Deseo dirigir, ante todo, un saludo especial al cardenal vicario, a los obispos auxiliares, a los sacerdotes, a las personas consagradas, al igual que a los numerosos fieles laicos aqu&iacute; reunidos. Saludo, asimismo, con deferente cordialidad al se&ntilde;or alcalde y a las autoridades presentes. Extiendo tambi&eacute;n mi saludo a todos los que viven en nuestra ciudad, especialmente a los que pasan por situaciones de dificultad y de malestar: a todos y cada uno aseguro mi cercan&iacute;a espiritual, avalorada por el constante recuerdo en la oraci&oacute;n. <\/p>\n<p>En cuanto al camino de la di&oacute;cesis de Roma, renuevo mi aprecio por la elecci&oacute;n pastoral de dedicar tiempo a una verificaci&oacute;n del itinerario recorrido, a fin de aumentar el sentido de pertenencia a la Iglesia y favorecer la corresponsabilidad pastoral. Para subrayar la importancia de esta verificaci&oacute;n, tambi&eacute;n yo he querido dar mi contribuci&oacute;n, interviniendo, el 26 de mayo pasado por la tarde, en la <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/speeches\/2009\/may\/documents\/hf_ben-xvi_spe_20090526_convegno-diocesi-rm.html\">Asamblea diocesana en San Juan de Letr&aacute;n<\/a>. Me alegra que el programa de la di&oacute;cesis est&eacute; avanzando positivamente con una acci&oacute;n apost&oacute;lica capilar, que se lleva a cabo en las parroquias, en las prefecturas y en las varias asociaciones eclesiales sobre dos &aacute;mbitos esenciales para la vida y la misi&oacute;n de la Iglesia, como son la celebraci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a dominical y el testimonio de la caridad. Aliento a los fieles a participar en gran n&uacute;mero en las asambleas que se realizar&aacute;n en las distintas parroquias, para poder dar una contribuci&oacute;n eficaz a la edificaci&oacute;n de la Iglesia. Tambi&eacute;n hoy el Se&ntilde;or quiere dar a conocer a los habitantes de Roma su amor por la humanidad y conf&iacute;a a cada uno, en la diversidad de los ministerios y las responsabilidades, la misi&oacute;n de anunciar su palabra de verdad y de testimoniar la caridad y la solidaridad. <\/p>\n<p>S&oacute;lo contemplando el misterio del Verbo encarnado el hombre puede encontrar la respuesta a los grandes interrogantes de la existencia humana y descubrir as&iacute; la verdad sobre su identidad. Por esto la Iglesia, en todo el mundo y tambi&eacute;n aqu&iacute;, en la Urbe, est&aacute; comprometida en promover el desarrollo integral de la persona humana. Por lo tanto, he acogido favorablemente la programaci&oacute;n de una serie de &quot;encuentros culturales en la catedral&quot;, que tendr&aacute;n por tema mi reciente enc&iacute;clica <i> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate.html\">Caritas in veritate<\/a><\/i>. <\/p>\n<p>Desde hace algunos a&ntilde;os muchas familias, numerosos educadores y las comunidades parroquiales se dedican a ayudar a los j&oacute;venes a construir su futuro sobre bases s&oacute;lidas, especialmente sobre la roca que es Jesucristo. Deseo que este renovado compromiso educativo realice cada vez m&aacute;s una fecunda sinergia entre la comunidad eclesial y la ciudad para ayudar a los j&oacute;venes a planear su vida. Asimismo, espero que el congreso organizado por el Vicariato, que tendr&aacute; lugar el pr&oacute;ximo mes de marzo, d&eacute; tambi&eacute;n una valiosa contribuci&oacute;n en este importante &aacute;mbito. <\/p>\n<p>Para ser testigos autorizados de la verdad sobre el hombre es necesaria una escucha orante de la Palabra de Dios. Al respecto, deseo recomendar sobre todo la antigua tradici&oacute;n de la <i>lectio divina<\/i>. Las parroquias y las distintas realidades eclesiales, tambi&eacute;n gracias al material que el Vicariato ha preparado, podr&aacute;n promover &uacute;tilmente esta antigua pr&aacute;ctica, de manera que se convierta en parte esencial de la pastoral ordinaria. <\/p>\n<p>La Palabra, cre&iacute;da, anunciada y vivida nos impulsa a comportamientos de solidaridad y a compartir. A la vez que alabo al Se&ntilde;or por la ayuda que las comunidades cristianas han sabido dar con generosidad a cuantos han llamado a sus puertas, deseo alentar a todos a proseguir el compromiso de aliviar las dificultades por las que pasan, todav&iacute;a hoy, tantas familias probadas por la crisis econ&oacute;mica y el desempleo. Que el Nacimiento del Se&ntilde;or, que nos recuerda la gratuidad con la que Dios ha venido a salvarnos, haci&eacute;ndose cargo de nuestra humanidad y d&aacute;ndonos su vida divina, ayude a todos los hombres de buena voluntad a comprender que el comportamiento humano s&oacute;lo cambia y se transforma si se abre al amor de Dios, convirti&eacute;ndose en levadura de un futuro mejor para todos. <\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, Roma necesita sacerdotes que sean anunciadores valientes del Evangelio y, al mismo tiempo, revelen el rostro misericordioso del Padre. Invito a los j&oacute;venes a no tener miedo de responder con el don total de su vida a la llamada que el Se&ntilde;or les dirige a seguirlo por el camino del sacerdocio o de la vida consagrada. <\/p>\n<p>Deseo, desde ahora, que el encuentro del 25 de marzo pr&oacute;ximo, 25&deg; aniversario de la instituci&oacute;n de la <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/gmg\/documents\/index_sp.html\">Jornada mundial de la juventud<\/a> y 10&deg; aniversario de la inolvidable que se celebr&oacute; en <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/speeches\/2000\/jul-sep\/documents\/hf_jp-ii_spe_20000819_gmg-veglia.html\">Tor Vergata<\/a>, constituya para todas las comunidades parroquiales y religiosas, los movimientos y las asociaciones, un momento fuerte de reflexi&oacute;n y de invocaci&oacute;n para obtener del Se&ntilde;or el don de numerosas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. <\/p>\n<p>Al despedirnos del a&ntilde;o que concluye y comenzar uno nuevo, la liturgia de hoy nos introduce en la solemnidad de Mar&iacute;a Sant&iacute;sima, Madre de Dios. La Virgen santa es Madre de la Iglesia y Madre de cada uno de sus miembros, es decir, Madre de cada uno de nosotros, en Cristo. Pid&aacute;mosle a ella que nos acompa&ntilde;e con su sol&iacute;cita protecci&oacute;n, hoy y siempre, para que Cristo nos acoja un d&iacute;a en su gloria, en la asamblea de los santos: <i>Aeterna fac cum sanctis tuis in gloria numerari. <\/i> &iexcl;Aleluya! Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2009 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>V&Iacute;SPERAS DE LA SOLEMNIDAD DE SANTA MAR&Iacute;A, MADRE DE DIOS, Y CANTO DEL &quot;TE DEUM&quot; HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI Bas&iacute;lica Vaticana31 de diciembre de 2009 (V&iacute;deo) Im&aacute;genes de la celebraci&oacute;n &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: Al t&eacute;rmino de un a&ntilde;o rico en acontecimientos para la Iglesia y para el mundo, esta tarde nos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/31-de-diciembre-de-2009-visperas-de-la-solemnidad-de-santa-maria-madre-de-dios-y-te-deum-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab31 de diciembre de 2009: V\u00edsperas de la solemnidad de Santa Mar\u00eda, Madre de Dios y Te Deum\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40884","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40884","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40884"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40884\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40884"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40884"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40884"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}