{"id":40889,"date":"2016-10-06T15:10:44","date_gmt":"2016-10-06T20:10:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/28-de-noviembre-de-2009-celebracion-de-las-primeras-visperas-de-adviento-2\/"},"modified":"2016-10-06T15:10:44","modified_gmt":"2016-10-06T20:10:44","slug":"28-de-noviembre-de-2009-celebracion-de-las-primeras-visperas-de-adviento-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/28-de-noviembre-de-2009-celebracion-de-las-primeras-visperas-de-adviento-2\/","title":{"rendered":"28 de noviembre de 2009: Celebraci\u00f3n de las primeras V\u00edsperas de Adviento"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">CELEBRACI&Oacute;N DE LAS PRIMERAS V&Iacute;SPERAS DE ADVIENTO<\/font><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<br \/> <\/font><\/b><br \/> S&aacute;bado 28 de noviembre de 2009<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <span lang=\"es\"> <b> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/photogallery\/2009\/20091128\/index.html\"> <font size=\"2\">Im&aacute;genes de la celebraci&oacute;n<\/font><\/a><\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Queridos hermanos y hermanas: <\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">Con esta celebraci&oacute;n vespertina entramos en el tiempo lit&uacute;rgico del <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/liturgical_year\/advent\/2009\/index_sp.html\">Adviento<\/a>. En la lectura b&iacute;blica que acabamos de escuchar, tomada de la <i>primera carta a los Tesalonicenses<\/i>, el ap&oacute;stol san Pablo nos invita a preparar la &quot;venida de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo&quot; (<i>1 Ts <\/i>5, 23) conserv&aacute;ndonos sin mancha, con la gracia de Dios. San Pablo usa precisamente la palabra &quot;venida&quot;, <i> parousia, <\/i> en lat&iacute;n <i>adventus<\/i>, de donde viene el t&eacute;rmino Adviento. <\/p>\n<p align=\"left\">Reflexionemos brevemente sobre el significado de esta palabra, que se puede traducir por &quot;presencia&quot;, &quot;llegada&quot;, &quot;venida&quot;. En el lenguaje del mundo antiguo era un t&eacute;rmino t&eacute;cnico utilizado para indicar la llegada de un funcionario, la visita del rey o del emperador a una provincia. Pero pod&iacute;a indicar tambi&eacute;n la venida de la divinidad, que sale de su escondimiento para manifestarse con fuerza, o que se celebra presente en el culto. Los cristianos adoptaron la palabra &quot;Adviento&quot; para expresar su relaci&oacute;n con Jesucristo: Jes&uacute;s es el Rey, que ha entrado en esta pobre &quot;provincia&quot; denominada tierra para visitar a todos; invita a participar en la fiesta de su Adviento a todos los que creen en &eacute;l, a todos los que creen en su presencia en la asamblea lit&uacute;rgica. Con la palabra <i> adventus<\/i> se quer&iacute;a decir substancialmente: Dios est&aacute; aqu&iacute;, no se ha retirado del mundo, no nos ha dejado solos. Aunque no podamos verlo o tocarlo, como sucede con las realidades sensibles, &eacute;l est&aacute; aqu&iacute; y viene a visitarnos de m&uacute;ltiples maneras. <\/p>\n<p align=\"left\">Por lo tanto, el significado de la expresi&oacute;n &quot;Adviento&quot; comprende tambi&eacute;n el de <i>visitatio<\/i>, que simplemente quiere decir &quot;visita&quot;; en este caso se trata de una visita de Dios: &eacute;l entra en mi vida y quiere dirigirse a m&iacute;. En la vida cotidiana todos experimentamos que tenemos poco tiempo para el Se&ntilde;or y tambi&eacute;n poco tiempo para nosotros. Acabamos dej&aacute;ndonos absorber por el &quot;hacer&quot;. &iquest;No es verdad que con frecuencia es precisamente la actividad lo que nos domina, la sociedad con sus m&uacute;ltiples intereses lo que monopoliza nuestra atenci&oacute;n? &iquest;No es verdad que se dedica mucho tiempo al ocio y a todo tipo de diversiones? A veces las cosas nos &quot;arrollan&quot;. <\/p>\n<p align=\"left\">El Adviento, este tiempo lit&uacute;rgico fuerte que estamos comenzando, nos invita a detenernos, en silencio, para captar una presencia. Es una invitaci&oacute;n a comprender que los acontecimientos de cada d&iacute;a son gestos que Dios nos dirige, signos de su atenci&oacute;n por cada uno de nosotros. &iexcl;Cu&aacute;n a menudo nos hace percibir Dios un poco de su amor! Escribir \u2014por decirlo as&iacute;\u2014 un &quot;diario interior&quot; de este amor ser&iacute;a una tarea hermosa y saludable para nuestra vida. El Adviento nos invita y nos estimula a contemplar al Se&ntilde;or presente. La certeza de su presencia, &iquest;no deber&iacute;a ayudarnos a ver el mundo de otra manera? &iquest;No deber&iacute;a ayudarnos a considerar toda nuestra existencia como &quot;visita&quot;, como un modo en que &eacute;l puede venir a nosotros y estar cerca de nosotros, en cualquier situaci&oacute;n? <\/p>\n<p align=\"left\">Otro elemento fundamental del Adviento es la espera, una espera que es al mismo tiempo esperanza. El Adviento nos impulsa a entender el sentido del tiempo y de la historia como &quot;<i>kair&oacute;s<\/i>&quot;, como ocasi&oacute;n propicia para nuestra salvaci&oacute;n. Jes&uacute;s explic&oacute; esta realidad misteriosa en muchas par&aacute;bolas: en la narraci&oacute;n de los siervos invitados a esperar el regreso de su due&ntilde;o; en la par&aacute;bola de las v&iacute;rgenes que esperan al esposo; o en las de la siembra y la siega. En la vida, el hombre est&aacute; constantemente a la espera: cuando es ni&ntilde;o quiere crecer; cuando es adulto busca la realizaci&oacute;n y el &eacute;xito; cuando es de edad avanzada aspira al merecido descanso. Pero llega el momento en que descubre que ha esperado demasiado poco si, fuera de la profesi&oacute;n o de la posici&oacute;n social, no le queda nada m&aacute;s que esperar. La esperanza marca el camino de la humanidad, pero para los cristianos est&aacute; animada por una certeza: el Se&ntilde;or est&aacute; presente a lo largo de nuestra vida, nos acompa&ntilde;a y un d&iacute;a enjugar&aacute; tambi&eacute;n nuestras l&aacute;grimas. Un d&iacute;a, no lejano, todo encontrar&aacute; su cumplimiento en el reino de Dios, reino de justicia y de paz. <\/p>\n<p align=\"left\">Existen maneras muy distintas de esperar. Si el tiempo no est&aacute; lleno de un presente cargado de sentido, la espera puede resultar insoportable; si se espera algo, pero en este momento no hay nada, es decir, si el presente est&aacute; vac&iacute;o, cada instante que pasa parece exageradamente largo, y la espera se transforma en un peso demasiado grande, porque el futuro es del todo incierto. En cambio, cuando el tiempo est&aacute; cargado de sentido, y en cada instante percibimos algo espec&iacute;fico y positivo, entonces la alegr&iacute;a de la espera hace m&aacute;s valioso el presente. Queridos hermanos y hermanas, vivamos intensamente el presente, donde ya nos alcanzan los dones del Se&ntilde;or, viv&aacute;moslo proyectados hacia el futuro, un futuro lleno de esperanza. De este modo, el Adviento cristiano es una ocasi&oacute;n para despertar de nuevo en nosotros el sentido verdadero de la espera, volviendo al coraz&oacute;n de nuestra fe, que es el misterio de Cristo, el Mes&iacute;as esperado durante muchos siglos y que naci&oacute; en la pobreza de Bel&eacute;n. Al venir entre nosotros, nos trajo y sigue ofreci&eacute;ndonos el don de su amor y de su salvaci&oacute;n. Presente entre nosotros, nos habla de muchas maneras: en la Sagrada Escritura, en el a&ntilde;o lit&uacute;rgico, en los santos, en los acontecimientos de la vida cotidiana, en toda la creaci&oacute;n, que cambia de aspecto si detr&aacute;s de ella se encuentra &eacute;l o si est&aacute; ofuscada por la niebla de un origen y un futuro inciertos. <\/p>\n<p align=\"left\">Nosotros podemos dirigirle la palabra, presentarle los sufrimientos que nos entristecen, la impaciencia y las preguntas que brotan de nuestro coraz&oacute;n. Estamos seguros de que nos escucha siempre. Y si Jes&uacute;s est&aacute; presente, ya no existe un tiempo sin sentido y vac&iacute;o. Si &eacute;l est&aacute; presente, podemos seguir esperando incluso cuando los dem&aacute;s ya no pueden asegurarnos ning&uacute;n apoyo, incluso cuando el presente est&aacute; lleno de dificultades. <\/p>\n<p align=\"left\">Queridos amigos, el Adviento es el tiempo de la presencia y de la espera de lo eterno. Precisamente por esta raz&oacute;n es, de modo especial, el tiempo de la alegr&iacute;a, de una alegr&iacute;a interiorizada, que ning&uacute;n sufrimiento puede eliminar. La alegr&iacute;a por el hecho de que Dios se ha hecho ni&ntilde;o. Esta alegr&iacute;a, invisiblemente presente en nosotros, nos alienta a caminar confiados. La Virgen Mar&iacute;a, por medio de la cual nos ha sido dado el Ni&ntilde;o Jes&uacute;s, es modelo y sost&eacute;n de este &iacute;ntimo gozo. Que ella, disc&iacute;pula fiel de su Hijo, nos obtenga la gracia de vivir este tiempo lit&uacute;rgico vigilantes y activos en la espera. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2009 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\"> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CELEBRACI&Oacute;N DE LAS PRIMERAS V&Iacute;SPERAS DE ADVIENTO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI S&aacute;bado 28 de noviembre de 2009 Im&aacute;genes de la celebraci&oacute;n &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: Con esta celebraci&oacute;n vespertina entramos en el tiempo lit&uacute;rgico del Adviento. 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