{"id":40898,"date":"2016-10-06T15:10:56","date_gmt":"2016-10-06T20:10:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/6-de-septiembre-de-2009-visita-pastoral-a-viterbo-y-bagnoregio-concelebracion-eucaristica-en-valle-faul-viterbo-2\/"},"modified":"2016-10-06T15:10:56","modified_gmt":"2016-10-06T20:10:56","slug":"6-de-septiembre-de-2009-visita-pastoral-a-viterbo-y-bagnoregio-concelebracion-eucaristica-en-valle-faul-viterbo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/6-de-septiembre-de-2009-visita-pastoral-a-viterbo-y-bagnoregio-concelebracion-eucaristica-en-valle-faul-viterbo-2\/","title":{"rendered":"6 de septiembre de 2009: Visita pastoral a Viterbo y Bagnoregio &#8211; Concelebraci\u00f3n Eucar\u00edstica en Valle Faul (Viterbo)"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"TmsRmn\"> <\/p>\n<p align=\"center\"> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/travels\/2009\/index_viterbo-bagnoregio.html\">VISITA PASTORAL A VITERBO Y BAGNOREGIO<\/a><\/p>\n<p> <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"TmsRmn\"><font color=\"#663300\"> <b>CONCELEBRACI&Oacute;N <\/b> <\/font><\/font><b> <font color=\"#663300\">EUCAR&Iacute;STICA<\/font><\/b> <font face=\"TmsRmn\"> <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/font><\/i><\/b> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Valle Faul &#8211; Viterbo <br \/> <\/i><\/font><i><font color=\"#663300\">Domingo 6 de septiembre de 2009<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Queridos hermanos y hermanas: <\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">Es verdaderamente in&eacute;dito y sugestivo el escenario en el que celebramos la santa misa: nos encontramos en el &quot;Valle&quot; que se asoma a la antigua Puerta denominada FAUL, cuyas cuatro letras recuerdan las cuatro colinas de la antigua <i> Viterbium, <\/i>esto es, <i>Fanum-Arbanum-Vetulonia-Longula<\/i>. A un lado se yergue imponente el palacio, en otro tiempo residencia de los Papas, que \u2014como ha recordado vuestro obispo\u2014 en el siglo XIII fue sede de cinco c&oacute;nclaves; nos rodean construcciones y espacios, testigos de m&uacute;ltiples sucesos del pasado, y hoy tejido de vida de vuestra ciudad y provincia. En este contexto, que evoca siglos de historia civil y religiosa, se encuentra ahora idealmente reunida, con el Sucesor de Pedro, toda vuestra comunidad diocesana para ser confirmada por &eacute;l en la fidelidad a Cristo y a su Evangelio. <\/p>\n<p align=\"left\">A todos vosotros, queridos hermanos y hermanas, os expreso con afecto mi gratitud por la cordial acogida que me hab&eacute;is reservado. Saludo en primer lugar a vuestro amado pastor, monse&ntilde;or Lorenzo Chiarinelli, a quien agradezco sus palabras de bienvenida. Saludo a los dem&aacute;s obispos, en particular a los del Lacio con el cardenal vicario de Roma, los queridos sacerdotes diocesanos, los di&aacute;conos, los seminaristas, los religiosos y las religiosas, los j&oacute;venes y los ni&ntilde;os, y extiendo mi recuerdo a todos los miembros de la di&oacute;cesis, que en el pasado reciente ha visto unirse a Viterbo, con la abad&iacute;a de San Mart&iacute;n en el Monte Cimino, las di&oacute;cesis de Acquapendente, Bagnoregio, Montefiascone y Tuscania. Esta nueva configuraci&oacute;n se esculpe ahora art&iacute;sticamente en las &quot;Puertas de bronce&quot; de la iglesia catedral que, al comenzar mi visita por la plaza de San Lorenzo, he podido bendecir y admirar. <\/p>\n<p align=\"left\">Con deferencia me dirijo a las autoridades civiles y militares, a los representantes del Parlamento, del Gobierno, de la Regi&oacute;n y de la Provincia, y de manera especial al alcalde de la ciudad, que se ha hecho int&eacute;rprete de los cordiales sentimientos de la poblaci&oacute;n de Viterbo. Doy las gracias a las fuerzas del orden y saludo a los numerosos militares presentes en esta ciudad, as&iacute; como a los comprometidos en misiones de paz en el mundo. Saludo y doy las gracias a los voluntarios y a cuantos han contribuido a la realizaci&oacute;n de mi visita. Reservo un saludo muy especial a los ancianos y a las personas solas, a los enfermos, a los presos y a cuantos no han podido participar en este encuentro de oraci&oacute;n y amistad. <\/p>\n<p align=\"left\">Queridos hermanos y hermanas, cada asamblea lit&uacute;rgica es espacio de la presencia de Dios. Los disc&iacute;pulos del Se&ntilde;or, reunidos para la santa Eucarist&iacute;a, proclaman que &eacute;l ha resucitado, est&aacute; vivo y es dador de vida, y testimonian que su presencia es gracia, es tarea, es alegr&iacute;a. Abramos el coraz&oacute;n a su palabra y acojamos el don de su presencia. En la primera lectura de este domingo, el profeta Isa&iacute;as (35, 4-7) anima a los &quot;cobardes de coraz&oacute;n&quot; y anuncia esta estupenda novedad, que la experiencia confirma: cuando el Se&ntilde;or est&aacute; presente se despegan los ojos del ciego, se abren los o&iacute;dos del sordo, el cojo &quot;salta&quot; como un ciervo. Todo renace y todo revive porque aguas ben&eacute;ficas riegan el desierto. El &quot;desierto&quot;, en su lenguaje simb&oacute;lico, puede evocar los acontecimientos dram&aacute;ticos, las situaciones dif&iacute;ciles y la soledad que no raramente marca la vida; el desierto m&aacute;s profundo es el coraz&oacute;n humano cuando pierde la capacidad de o&iacute;r, de hablar, de comunicarse con Dios y con los dem&aacute;s. Se vuelve entonces ciego porque es incapaz de ver la realidad; se cierran los o&iacute;dos para no escuchar el grito de quien implora ayuda; se endurece el coraz&oacute;n en la indiferencia y en el ego&iacute;smo. Pero ahora \u2014anuncia el profeta\u2014 todo est&aacute; destinado a cambiar; esta &quot;tierra &aacute;rida&quot; de un coraz&oacute;n cerrado ser&aacute; regada por una nueva linfa divina. Y cuando el Se&ntilde;or viene, dice con autoridad a los cobardes de coraz&oacute;n de toda &eacute;poca: &quot;&iexcl;&Aacute;nimo, no tem&aacute;is!&quot; (v. 4). <\/p>\n<p align=\"left\">Aqu&iacute; se enlaza perfectamente el episodio evang&eacute;lico, narrado por san Marcos (7, 31-37): Jes&uacute;s cura en tierra pagana a un sordomudo. Primero lo acoge y se ocupa de &eacute;l con el lenguaje de los gestos, m&aacute;s inmediatos que las palabras; y despu&eacute;s, con una expresi&oacute;n en lengua aramea, le dice: &quot;<i>Effat&agrave;<\/i>&quot;, o sea, &quot;&aacute;brete&quot;, devolviendo a aquel hombre o&iacute;do y lengua. Llena de estupor, la multitud exclama: &quot;Todo lo ha hecho bien&quot; (v. 37). En este &quot;signo&quot; podemos ver el ardiente deseo de Jes&uacute;s de vencer en el hombre la soledad y la incomunicabilidad creadas por el ego&iacute;smo, a fin de dar rostro a una &quot;nueva humanidad&quot;, la humanidad de la escucha y de la palabra, del di&aacute;logo, de la comunicaci&oacute;n, de la comuni&oacute;n con Dios. Una humanidad &quot;buena&quot;, como es buena toda la creaci&oacute;n de Dios; una humanidad sin discriminaciones, sin exclusiones \u2014como advierte el ap&oacute;stol Santiago en su carta (2, 1-5)\u2014, de forma que el mundo sea realmente y para todos &quot;espacio de verdadera fraternidad&quot; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/i>, 37), en la apertura al amor al Padre com&uacute;n, que nos ha creado y nos ha hecho sus hijos y sus hijas. <\/p>\n<p align=\"left\">Querida Iglesia de Viterbo, que Cristo, a quien vemos en el Evangelio abrir los o&iacute;dos y desatar el nudo de la lengua al sordomudo, abra tu coraz&oacute;n y te d&eacute; siempre la alegr&iacute;a de la escucha de su Palabra, la valent&iacute;a del anuncio de su Evangelio, la capacidad de hablar de Dios y de hablar as&iacute; con los hermanos y las hermanas y, por &uacute;ltimo, el valor del descubrimiento del rostro de Dios y de su belleza. Pero para que esto pueda suceder \u2014recuerda san Buenaventura de Bagnoregio, adonde ir&eacute; esta tarde\u2014, la mente debe &quot;ir m&aacute;s all&aacute; de todo con la contemplaci&oacute;n e ir m&aacute;s all&aacute; no s&oacute;lo del mundo sensible, sino tambi&eacute;n m&aacute;s all&aacute; de s&iacute; misma&quot; (<i>Itinerarium mentis in Deum<\/i> VII, 1). Este es el itinerario de salvaci&oacute;n, iluminado por la luz de la Palabra de Dios y alimentado por los sacramentos, para todos los cristianos. <\/p>\n<p align=\"left\">De este camino que tambi&eacute;n t&uacute;, amada Iglesia que vive en esta tierra est&aacute;s llamada a recorrer, quisiera ahora retomar algunas l&iacute;neas espirituales y pastorales. Una prioridad que interesa mucho a tu obispo es la<i> educaci&oacute;n en la fe<\/i>, como b&uacute;squeda, como iniciaci&oacute;n cristiana, como vida en Cristo. Es el &quot;ser cristianos&quot; que consiste en el &quot;aprender a Cristo&quot; que san Pablo expresa con la f&oacute;rmula: &quot;Ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en m&iacute;&quot; (<i>Ga<\/i> 2, 20). En esta experiencia est&aacute;n involucradas las parroquias, las familias y las diversas asociaciones. Est&aacute;n llamados a comprometerse los catequistas y todos los educadores; est&aacute; llamada a dar su aportaci&oacute;n la escuela, desde la primaria hasta la Universidad de Tuscia, cada vez m&aacute;s importante y prestigiosa, y en particular la escuela cat&oacute;lica, con el Instituto filos&oacute;fico-teol&oacute;gico &quot;San Pedro&quot;. <\/p>\n<p align=\"left\">Hay modelos siempre actuales, aut&eacute;nticos pioneros de la educaci&oacute;n en la fe en quienes inspirarse. Me complace mencionar, entre otros, a santa Rosa Venerini (1656-1728) \u2014a quien tuve la alegr&iacute;a de canonizar hace tres a&ntilde;os\u2014, verdadera precursora de las escuelas femeninas en Italia, precisamente &quot;en el siglo de las Luces&quot;; y a santa Lucia Filippini (1672-1732), quien, con la ayuda del venerable cardenal Marco Antonio Barbarigo (1640-1706), fund&oacute; las benem&eacute;ritas &quot;Maestras P&iacute;as&quot;. De estas fuentes espirituales se podr&aacute; felizmente seguir bebiendo para afrontar con lucidez y coherencia la actual, ineludible y prioritaria &quot;emergencia educativa&quot;, gran desaf&iacute;o para cada comunidad cristiana y para toda la sociedad, que es precisamente un proceso de &quot;<i>Effat&agrave;<\/i>&quot;, de abrir los o&iacute;dos, el nudo de la lengua y tambi&eacute;n los ojos. <\/p>\n<p align=\"left\">Junto con la educaci&oacute;n, el <i>testimonio de la fe<\/i>. &quot;La fe \u2014escribe san Pablo\u2014 act&uacute;a a trav&eacute;s de la caridad&quot; (<i>Ga<\/i> 5, 6). Desde esta perspectiva se hace visible la acci&oacute;n caritativa de la Iglesia: sus iniciativas, sus obras son signos de la fe y del amor de Dios, que es Amor, como he recordado ampliamente en las enc&iacute;clicas <i> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20051225_deus-caritas-est.html\">Deus caritas est<\/a><\/i> y <i> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate.html\">Caritas in veritate<\/a><\/i>. En este &aacute;mbito florece y se incrementa cada vez m&aacute;s la presencia del voluntariado, tanto en el plano personal como en el asociativo, que halla en la <i>Caritas<\/i> su organismo propulsor y educativo. La joven santa Rosa (1233-1251), co-patrona de la di&oacute;cesis, cuya fiesta se celebra precisamente en estos d&iacute;as, es ejemplo brillante de fe y de generosidad hacia los pobres. &iquest;C&oacute;mo no recordar adem&aacute;s a santa Jacinta Marescotti (1585-1640), que promovi&oacute; en la ciudad la adoraci&oacute;n eucar&iacute;stica desde su monasterio y dio vida a instituciones e iniciativas para los encarcelados y los marginados? Tampoco podemos olvidar el testimonio franciscano de san Crisp&iacute;n, capuchino (1668-1759), que todav&iacute;a inspira presencias asistenciales benem&eacute;ritas. <\/p>\n<p align=\"left\">Es significativo que en este clima de fervor evang&eacute;lico hayan nacido muchas casas de vida consagrada, masculinas y femeninas, y en particular monasterios de clausura, que constituyen una llamada visible al primado de Dios en nuestra existencia y nos recuerdan que la primera forma de caridad es precisamente la oraci&oacute;n. Al respecto, es emblem&aacute;tico el ejemplo de la beata Gabriela Sagheddu (1914-1939), trapense: en el monasterio de Vitorchiano, donde est&aacute; enterrada, sigue proponi&eacute;ndose el ecumenismo espiritual, alimentado de oraci&oacute;n incesante, que recomend&oacute; vivamente el concilio Vaticano ii (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19641121_unitatis-redintegratio_sp.html\">Unitatis redintegratio<\/a><\/i>, 8). Recuerdo tambi&eacute;n al beato, originario de Viterbo, Domingo B&agrave;rberi (1792-1849), pasionista, que en 1845 acogi&oacute; en la Iglesia cat&oacute;lica a John Henry Newman, quien despu&eacute;s fue cardenal, figura de elevado perfil intelectual y de espiritualidad luminosa. <\/p>\n<p align=\"left\">Quisiera aludir, por &uacute;ltimo, a una tercera l&iacute;nea de vuestro plan pastoral: la <i>atenci&oacute;n a los signos de Dios.<\/i> Como hizo Jes&uacute;s con el sordomudo, de igual modo Dios sigue revel&aacute;ndonos su proyecto mediante &quot;hechos y palabras&quot;. Escuchar su palabra y discernir sus signos debe ser, por tanto, el compromiso de todo cristiano y de toda comunidad. El signo de Dios m&aacute;s inmediato es ciertamente la atenci&oacute;n al pr&oacute;jimo, seg&uacute;n lo que dijo Jes&uacute;s: &quot;Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos m&iacute;os m&aacute;s peque&ntilde;os, a m&iacute; me lo hicisteis&quot; (<i>Mt<\/i> 25, 40). Adem&aacute;s, como afirma el concilio Vaticano ii, el cristiano est&aacute; llamado a ser &quot;ante el mundo testigo de la resurrecci&oacute;n y de la vida del Se&ntilde;or Jes&uacute;s, y signo del Dios vivo&quot; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 38). Debe serlo en primer lugar el sacerdote, a quien Cristo ha escogido todo para &eacute;l. Durante este A&ntilde;o sacerdotal, orad con mayor intensidad por los sacerdotes, por los seminaristas y por las vocaciones, para que sean fieles a la llamada. Asimismo, toda persona consagrada y todo bautizado debe ser signo del Dios vivo. <\/p>\n<p align=\"left\">Fieles laicos, j&oacute;venes y familias, &iexcl;no teng&aacute;is miedo de vivir y testimoniar la fe en los diversos &aacute;mbitos de la sociedad, en las m&uacute;ltiples situaciones de la existencia humana! Viterbo tambi&eacute;n ha tenido al respecto figuras prestigiosas. En esta ocasi&oacute;n es un deber y una alegr&iacute;a recordar al joven Mario Fani de Viterbo, iniciador del &quot;C&iacute;rculo Santa Rosa&quot;, que encendi&oacute;, junto a Giovanni Acquaderni, de Bolonia, la primera luz que despu&eacute;s se transformar&iacute;a en la experiencia hist&oacute;rica del laicado en Italia: la Acci&oacute;n cat&oacute;lica. Se suceden las estaciones de la historia, cambian los contextos sociales, pero es inmutable y no pasa de moda la vocaci&oacute;n de los cristianos a vivir el Evangelio en solidaridad con la familia humana, al paso de los tiempos. He aqu&iacute; el compromiso social, he aqu&iacute; el servicio propio de la acci&oacute;n pol&iacute;tica, he aqu&iacute; el desarrollo humano integral. <\/p>\n<p align=\"left\">Queridos hermanos y hermanas, cuando el coraz&oacute;n se extrav&iacute;a en el desierto de la vida, no teng&aacute;is miedo, confiad en Cristo, el primog&eacute;nito de la humanidad nueva: una familia de hermanos construida en la libertad y en la justicia, en la verdad y en la caridad de los hijos de Dios. De esta gran familia forman parte santos queridos para vosotros: Lorenzo, Valentino, Hilario, Rosa, Luc&iacute;a, Buenaventura y muchos otros. Nuestra Madre com&uacute;n es Mar&iacute;a, a quien vener&aacute;is con el t&iacute;tulo de Virgen de la Encina como patrona de toda la di&oacute;cesis en su nueva configuraci&oacute;n. Que ellos os conserven siempre unidos y alimenten en cada uno el deseo de proclamar, con las palabras y las obras, la presencia y el amor de Cristo. Am&eacute;n. <\/p>\n<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2009 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\"> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\"><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A VITERBO Y BAGNOREGIO CONCELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Valle Faul &#8211; Viterbo Domingo 6 de septiembre de 2009 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: Es verdaderamente in&eacute;dito y sugestivo el escenario en el que celebramos la santa misa: nos encontramos en el &quot;Valle&quot; que se asoma a la antigua Puerta &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/6-de-septiembre-de-2009-visita-pastoral-a-viterbo-y-bagnoregio-concelebracion-eucaristica-en-valle-faul-viterbo-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab6 de septiembre de 2009: Visita pastoral a Viterbo y Bagnoregio &#8211; Concelebraci\u00f3n Eucar\u00edstica en Valle Faul (Viterbo)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40898","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40898","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40898"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40898\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40898"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40898"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40898"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}