{"id":40900,"date":"2016-10-06T15:10:59","date_gmt":"2016-10-06T20:10:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/15-de-agosto-de-2009-solemnidad-de-la-asuncion-de-la-virgen-maria-santa-misa-en-la-parroquia-de-santo-tomas-de-villanueva-castelgandolfo-2\/"},"modified":"2016-10-06T15:10:59","modified_gmt":"2016-10-06T20:10:59","slug":"15-de-agosto-de-2009-solemnidad-de-la-asuncion-de-la-virgen-maria-santa-misa-en-la-parroquia-de-santo-tomas-de-villanueva-castelgandolfo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/15-de-agosto-de-2009-solemnidad-de-la-asuncion-de-la-virgen-maria-santa-misa-en-la-parroquia-de-santo-tomas-de-villanueva-castelgandolfo-2\/","title":{"rendered":"15 de agosto de 2009: Solemnidad de la Asunci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda &#8211; Santa Misa en la parroquia de Santo Tom\u00e1s de Villanueva, Castelgandolfo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD <br \/> DE LA ASUNCI&Oacute;N DE LA SANT&Iacute;SIMA VIRGEN MAR&Iacute;A <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI <\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Parroquia de Santo Tom&aacute;s de Villanueva, Castel Gandolfo <br \/> S&aacute;bado 15 de agosto de 2009<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio; <br \/> queridos hermanos y hermanas: <\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">Con la solemnidad de hoy culmina el ciclo de las grandes celebraciones lit&uacute;rgicas en las que estamos llamados a contemplar el papel de la sant&iacute;sima Virgen Mar&iacute;a en la historia de la salvaci&oacute;n. En efecto, la Inmaculada Concepci&oacute;n, la Anunciaci&oacute;n, la Maternidad divina y la Asunci&oacute;n son etapas fundamentales, &iacute;ntimamente relacionadas entre s&iacute;, con las que la Iglesia exalta y canta el glorioso destino de la Madre de Dios, pero en las que podemos leer tambi&eacute;n nuestra historia. <\/p>\n<p align=\"left\">El misterio de la concepci&oacute;n de Mar&iacute;a evoca la primera p&aacute;gina de la historia humana, indic&aacute;ndonos que, en el designio divino de la creaci&oacute;n, el hombre habr&iacute;a debido tener la pureza y la belleza de la Inmaculada. Aquel designio comprometido, pero no destruido por el pecado, mediante la Encarnaci&oacute;n del Hijo de Dios, anunciada y realizada en Mar&iacute;a, fue recompuesto y restituido a la libre aceptaci&oacute;n del hombre en la fe. Por &uacute;ltimo, en la Asunci&oacute;n de Mar&iacute;a contemplamos lo que estamos llamados a alcanzar en el seguimiento de Cristo Se&ntilde;or y en la obediencia a su Palabra, al final de nuestro camino en la tierra. <\/p>\n<p align=\"left\">La &uacute;ltima etapa de la peregrinaci&oacute;n terrena de la Madre de Dios nos invita a mirar el modo como ella recorri&oacute; su camino hacia la meta de la eternidad gloriosa. <\/p>\n<p align=\"left\">En el pasaje del Evangelio que acabamos de proclamar, san Lucas narra que Mar&iacute;a, despu&eacute;s del anuncio del &aacute;ngel, &quot;se puso en camino y fue aprisa a la monta&ntilde;a&quot; para visitar a Isabel (<i>Lc<\/i> 1, 39). El evangelista, al decir esto, quiere destacar que para Mar&iacute;a seguir su vocaci&oacute;n, d&oacute;cil al Esp&iacute;ritu de Dios, que ha realizado en ella la encarnaci&oacute;n del Verbo, significa recorrer una nueva senda y emprender en seguida un camino fuera de su casa, dej&aacute;ndose conducir solamente por Dios. San Ambrosio, comentando la &quot;prisa&quot; de Mar&iacute;a, afirma: &quot;La gracia del Esp&iacute;ritu Santo no admite lentitud&quot; (<i>Expos. Evang. sec. Lucam<\/i>, II, 19: pl 15, 1560). La vida de la Virgen es dirigida por Otro \u2014&quot;He aqu&iacute; la esclava del Se&ntilde;or; h&aacute;gase en m&iacute; seg&uacute;n tu palabra&quot; (<i>Lc<\/i> 1, 38)\u2014, est&aacute; modelada por el Esp&iacute;ritu Santo, est&aacute; marcada por acontecimientos y encuentros, como el de Isabel, pero sobre todo por la especial&iacute;sima relaci&oacute;n con su hijo Jes&uacute;s. Es un camino en el que Mar&iacute;a, conservando y meditando en el coraz&oacute;n los acontecimientos de su existencia, descubre en ellos de modo cada vez m&aacute;s profundo el misterioso designio de Dios Padre para la salvaci&oacute;n del mundo. <\/p>\n<p align=\"left\">Adem&aacute;s, siguiendo a Jes&uacute;s desde Bel&eacute;n hasta el destierro en Egipto, en la vida oculta y en la p&uacute;blica, hasta el pie de la cruz, Mar&iacute;a vive su constante ascensi&oacute;n hacia Dios en el esp&iacute;ritu del <i>Magn&iacute;ficat, <\/i>aceptando plenamente, incluso en el momento de la oscuridad y del sufrimiento, el proyecto de amor de Dios y alimentando en su coraz&oacute;n el abandono total en las manos del Se&ntilde;or, de forma que es paradigma para la fe de la Iglesia (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 64-65). <\/p>\n<p align=\"left\">Toda la vida es una ascensi&oacute;n, toda la vida es meditaci&oacute;n, obediencia, confianza y esperanza, incluso en medio de la oscuridad; y toda la vida es esa &quot;sagrada prisa&quot;, que sabe que Dios es siempre la prioridad y ninguna otra cosa debe crear prisa en nuestra existencia. <\/p>\n<p align=\"left\">Y, por &uacute;ltimo, la Asunci&oacute;n nos recuerda que la vida de Mar&iacute;a, como la de todo cristiano, es un camino de seguimiento, de seguimiento de Jes&uacute;s, un camino que tiene una meta bien precisa, un futuro ya trazado: la victoria definitiva sobre el pecado y sobre la muerte, y la comuni&oacute;n plena con Dios, porque \u2014como dice san Pablo en la carta a los Efesios\u2014 el Padre &quot;nos resucit&oacute; y nos hizo sentar en los cielos en Cristo Jes&uacute;s&quot; (<i>Ef<\/i> 2, 6). Esto quiere decir que, con el bautismo, fundamentalmente ya hemos resucitado y estamos sentados en los cielos en Cristo Jes&uacute;s, pero debemos alcanzar corporalmente lo que el bautismo ya ha comenzado y realizado. En nosotros la uni&oacute;n con Cristo, la resurrecci&oacute;n, es imperfecta, pero para la Virgen Mar&iacute;a ya es perfecta, a pesar del camino que tambi&eacute;n la Virgen tuvo que hacer. Ella ya entr&oacute; en la plenitud de la uni&oacute;n con Dios, con su Hijo, y nos atrae y nos acompa&ntilde;a en nuestro camino. <\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute; pues, en Mar&iacute;a elevada al cielo contemplamos a Aquella que, por singular privilegio, ha sido hecha part&iacute;cipe con alma y cuerpo de la victoria definitiva de Cristo sobre la muerte. &quot;Terminado el curso de su vida en la tierra \u2014dice el concilio Vaticano II\u2014, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo y elevada al trono por el Se&ntilde;or como Reina del universo, para ser conformada m&aacute;s plenamente a su Hijo, Se&ntilde;or de los se&ntilde;ores (cf. <i>Ap<\/i> 19, 16) y vencedor del pecado y de la muerte&quot; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 59). En la Virgen elevada al cielo contemplamos la coronaci&oacute;n de su fe, del camino de fe que ella indica a la Iglesia y a cada uno de nosotros: Aquella que en todo momento acogi&oacute; la Palabra de Dios, fue elevada al cielo, es decir, fue acogida ella misma por el Hijo, en la &quot;morada&quot; que nos ha preparado con su muerte y resurrecci&oacute;n (cf. <i>Jn<\/i> 14, 2-3). <\/p>\n<p align=\"left\">La vida del hombre en la tierra \u2014como nos ha recordado la primera lectura\u2014 es un camino que se recorre constantemente en la tensi&oacute;n de la lucha entre el drag&oacute;n y la mujer, entre el bien y el mal. Esta es la situaci&oacute;n de la historia humana: es como un viaje en un mar a menudo borrascoso; Mar&iacute;a es la estrella que nos gu&iacute;a hacia su Hijo Jes&uacute;s, sol que brilla sobre las tinieblas de la historia (cf. <i> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20071130_spe-salvi.html\">Spe salvi<\/a><\/i>, 49) y nos da la esperanza que necesitamos: la esperanza de que podemos vencer, de que Dios ha vencido y de que, con el bautismo, hemos entrado en esta victoria. No sucumbimos definitivamente: Dios nos ayuda, nos gu&iacute;a. Esta es la esperanza: esta presencia del Se&ntilde;or en nosotros, que se hace visible en Mar&iacute;a elevada al cielo. &quot;Ella (&#8230;) \u2014leeremos dentro de poco en el prefacio de esta solemnidad\u2014 es consuelo y esperanza de tu pueblo, todav&iacute;a peregrino en la tierra&quot;. <\/p>\n<p align=\"left\">Con san Bernardo, cantor m&iacute;stico de la sant&iacute;sima Virgen, la invocamos as&iacute;: &quot;Te rogamos, bienaventurada Virgen Mar&iacute;a, por la gracia que encontraste, por las prerrogativas que mereciste, por la Misericordia que t&uacute; diste a luz, haz que aquel que por ti se dign&oacute; hacerse part&iacute;cipe de nuestra miseria y debilidad, por tu intercesi&oacute;n nos haga part&iacute;cipes de sus gracias, de su bienaventuranza y gloria eterna, Jesucristo, Hijo tuyo y Se&ntilde;or nuestro, que est&aacute; sobre todas las cosas, Dios bendito por los siglos de los siglos. Am&eacute;n&quot; (<i>Sermo<\/i> 2 de Adventu, 5: <i>pl<\/i> 183, 43). <\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2009 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\"> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE LA ASUNCI&Oacute;N DE LA SANT&Iacute;SIMA VIRGEN MAR&Iacute;A HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Parroquia de Santo Tom&aacute;s de Villanueva, Castel Gandolfo S&aacute;bado 15 de agosto de 2009 &nbsp; Venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio; queridos hermanos y hermanas: Con la solemnidad de hoy culmina el ciclo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/15-de-agosto-de-2009-solemnidad-de-la-asuncion-de-la-virgen-maria-santa-misa-en-la-parroquia-de-santo-tomas-de-villanueva-castelgandolfo-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab15 de agosto de 2009: Solemnidad de la Asunci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda &#8211; Santa Misa en la parroquia de Santo Tom\u00e1s de Villanueva, Castelgandolfo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40900","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40900","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40900"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40900\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40900"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40900"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40900"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}