{"id":40901,"date":"2016-10-06T15:11:01","date_gmt":"2016-10-06T20:11:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/24-de-julio-de-2009-celebracion-de-visperas-en-la-catedral-de-aosta-2\/"},"modified":"2016-10-06T15:11:01","modified_gmt":"2016-10-06T20:11:01","slug":"24-de-julio-de-2009-celebracion-de-visperas-en-la-catedral-de-aosta-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/24-de-julio-de-2009-celebracion-de-visperas-en-la-catedral-de-aosta-2\/","title":{"rendered":"24 de julio de 2009: Celebraci\u00f3n de V\u00edsperas en la Catedral de Aosta"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">CELEBRACI&Oacute;N DE V&Iacute;SPERAS EN LA CATEDRAL DE AOSTA<\/font><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI<br \/> <\/font><\/b><br \/> Viernes 24 de julio de 2009<\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"><i>Excelencia, <br \/> queridos hermanos y hermanas: <\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">Ante todo deseo decirle &quot;gracias&quot; a usted, excelencia, por sus buenas palabras, con las que me ha introducido en la gran historia de esta iglesia catedral y as&iacute; me ha permitido sentir que oramos aqu&iacute;, no s&oacute;lo en este momento, sino que podemos orar con los siglos en esta bella iglesia. <\/p>\n<p align=\"left\">Y gracias a todos vosotros, que hab&eacute;is venido a rezar conmigo y a hacer visible as&iacute; esta red de oraci&oacute;n que nos une a todos y siempre. <\/p>\n<p align=\"left\">En esta breve homil&iacute;a deseo decir algunas palabras sobre la oraci&oacute;n con la que se concluyen estas V&iacute;speras, porque me parece que en esta oraci&oacute;n se interpreta y se transforma en plegaria el pasaje le&iacute;do de la carta a los Romanos. <\/p>\n<p align=\"left\">La oraci&oacute;n se compone de dos partes: un mensaje \u2014un encabezamiento, por as&iacute; decirlo\u2014 y despu&eacute;s la plegaria formada por dos s&uacute;plicas. <\/p>\n<p align=\"left\">Comenzamos con el mensaje, que tambi&eacute;n tiene dos partes: aqu&iacute; hay que concretar un poco el &quot;t&uacute;&quot; a quien hablamos para poder llamar con mayor fuerza al coraz&oacute;n de Dios. <\/p>\n<p align=\"left\">En el texto italiano leemos sencillamente: &quot;Padre misericordioso&quot;. El texto original en lat&iacute;n es algo m&aacute;s amplio; dice: &quot;Dios omnipotente, misericordioso&quot;. En <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate.html\">mi reciente enc&iacute;clica<\/a> he intentado mostrar la prioridad de Dios tanto en la vida personal como en la vida de la historia, de la sociedad, del mundo. <\/p>\n<p align=\"left\">Ciertamente la relaci&oacute;n con Dios es algo profundamente personal, y la persona es un ser en relaci&oacute;n, y si la relaci&oacute;n fundamental \u2014la relaci&oacute;n con Dios\u2014 no est&aacute; viva, si no se vive, tampoco las dem&aacute;s relaciones pueden encontrar su justa forma. Pero esto vale tambi&eacute;n para la sociedad, para la humanidad como tal. Tambi&eacute;n aqu&iacute;, si falta Dios, si se prescinde de Dios, si Dios est&aacute; ausente, falta la br&uacute;jula para mostrar el conjunto de todas las relaciones a fin de hallar el camino, la orientaci&oacute;n que conviene seguir. <\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Dios! Debemos llevar de nuevo a este mundo nuestro la realidad de Dios, darlo a conocer y hacerlo presente. Pero, &iquest;c&oacute;mo conocer a Dios? En las visitas &quot;ad limina&quot; hablo siempre con los obispos, sobre todo africanos, pero tambi&eacute;n los de Asia y Am&eacute;rica Latina, donde existen todav&iacute;a religiones tradicionales, precisamente de estas religiones. Hay muchos detalles, naturalmente bastante distintos, pero existen tambi&eacute;n elementos comunes. Todos saben que existe Dios, un solo Dios, que Dios es una palabra en singular, que los dioses no son Dios, que hay Dios, un solo Dios. Sin embargo, al mismo tiempo, este Dios parece ausente, muy lejano; no parece entrar en nuestra vida cotidiana, se esconde, no conocemos su rostro. Y as&iacute; la religi&oacute;n en gran parte se ocupa de las cosas, de los poderes m&aacute;s pr&oacute;ximos, los esp&iacute;ritus, los antepasados, etc&eacute;tera, dado que Dios mismo est&aacute; demasiado lejos y entonces se debe tratar con estos poderes cercanos. Y el acto de la evangelizaci&oacute;n consiste precisamente en el hecho de que el Dios lejano se acerca, que Dios ya no est&aacute; lejos, sino que est&aacute; cerca; que este &quot;conocido-desconocido&quot; ahora se da a conocer realmente, muestra su rostro, se revela: cae el velo de su rostro y lo muestra de verdad. Por ello, dado que Dios mismo ahora est&aacute; cerca, lo conocemos, nos muestra su rostro, entra en nuestro mundo. Ya no hay necesidad de arregl&aacute;rselas con estos otros poderes, porque &eacute;l es el poder verdadero, el Omnipotente. <\/p>\n<p align=\"left\">Desconozco por qu&eacute; se ha omitido en el texto italiano la palabra &quot;omnipotente&quot;, pero es cierto que casi nos sentimos un poco amenazados por la omnipotencia: parece limitar nuestra libertad, parece un peso demasiado fuerte. Pero debemos aprender que la omnipotencia de Dios no es un poder arbitrario, porque Dios es el Bien, es la Verdad, y por ello Dios lo puede todo; sin embargo, no puede actuar contra el bien, no puede actuar contra la verdad, no puede actuar contra el amor ni contra la libertad, porque &eacute;l mismo es el bien, es el amor, es la verdadera libertad. Por ello, todo cuanto hace jam&aacute;s puede estar en contradicci&oacute;n con la verdad, el amor y la libertad. Es cierto lo contrario. &Eacute;l, Dios, es el custodio de nuestra libertad, del amor, de la verdad. Este ojo que nos mira no es un ojo malvado que nos vigila, sino que es la presencia de un amor que jam&aacute;s nos abandona y que nos da la certeza de que el bien es ser, el bien es vivir: es la mirada del amor que nos da el aire para vivir. <\/p>\n<p align=\"left\">Dios omnipotente y misericordioso. Una oraci&oacute;n romana, vinculada al texto del libro de la Sabidur&iacute;a, dice: &quot;T&uacute;, Dios, muestras tu omnipotencia en el perd&oacute;n y en la misericordia&quot;. La cumbre del poder de Dios es la misericordia, es el perd&oacute;n. Hoy, en nuestro concepto mundial de poder pensamos en alguien con grandes propiedades, que tiene algo que decir en econom&iacute;a, que dispone de capitales para influir en el mundo del mercado. Pensamos en quien dispone de poder militar, en quien puede amenazar. La pregunta de Stalin: &quot;&iquest;Cu&aacute;ntos ej&eacute;rcitos tiene el Papa?&quot; todav&iacute;a caracteriza la idea com&uacute;n del poder. Tiene poder quien puede ser peligroso, quien puede amenazar, quien puede destruir, quien tiene en su mano muchas cosas del mundo. Pero la Revelaci&oacute;n nos dice: &quot;No es as&iacute;&quot;; el verdadero poder es el poder de gracia y de misericordia. En la misericordia Dios demuestra el verdadero poder. <\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute;, la segunda parte de este encabezamiento dice: &quot;Has redimido al mundo con la pasi&oacute;n, con el sufrimiento de tu Hijo&quot;. Dios ha sufrido y en su Hijo sufre con nosotros. Esta es la cumbre suprema de su poder, que es capaz de sufrir con nosotros. As&iacute; demuestra el verdadero poder divino: quer&iacute;a sufrir con nosotros y por nosotros. En nuestros sufrimientos jam&aacute;s hemos estado solos. Dios, en su Hijo, ha sufrido antes y est&aacute; cerca de nosotros en nuestros padecimientos. <\/p>\n<p align=\"left\">Con todo, persiste la dif&iacute;cil cuesti&oacute;n que ahora no puedo interpretar ampliamente: &iquest;por qu&eacute; era necesario sufrir para salvar al mundo? Era necesario porque en el mundo existe un oc&eacute;ano de mal, de injusticia, de odio, de violencia, y las numerosas v&iacute;ctimas del odio y de la injusticia tienen derecho a que se haga justicia. Dios no puede ignorar este grito de los que sufren, oprimidos por la injusticia. Perdonar no es ignorar, sino transformar; es decir, Dios debe entrar en este mundo y oponer al oc&eacute;ano de la injusticia el oc&eacute;ano m&aacute;s vasto del bien y del amor. Y este es el acontecimiento de la cruz: desde ese momento, contra el oc&eacute;ano del mal existe un r&iacute;o infinito y por eso siempre m&aacute;s grande que todas las injusticias del mundo, un r&iacute;o de bondad, de verdad, de amor. As&iacute; Dios perdona transformando el mundo y entrando en nuestro mundo a fin de que haya realmente una fuerza, un r&iacute;o de bien m&aacute;s grande que todo el mal que pueda existir. <\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute;, nuestra s&uacute;plica a Dios se convierte en un mensaje para nosotros; o sea, este Dios nos invita a ponernos de su parte, a salir del oc&eacute;ano del mal, del odio, de la violencia, del ego&iacute;smo, y a identificarnos, a entrar en el r&iacute;o de su amor. <\/p>\n<p align=\"left\">Precisamente este es el contenido de la primera parte de la plegaria que sigue: &quot;Haz que tu Iglesia se ofrezca a ti como sacrificio vivo y santo&quot;. Esta s&uacute;plica, dirigida a Dios, tambi&eacute;n se dirige a nosotros mismos. Es una alusi&oacute;n a dos textos de la carta a los Romanos. Nosotros mismos, con todo nuestro ser, debemos ser adoraci&oacute;n, sacrificio, restituir nuestro mundo a Dios y transformar as&iacute; el mundo. La funci&oacute;n del sacerdocio es consagrar el mundo para que se transforme en hostia viva, para que el mundo se convierta en liturgia: que la liturgia no sea algo paralelo a la realidad del mundo, sino que el mundo mismo se transforme en hostia viva, que se convierta en liturgia. Es la gran visi&oacute;n que despu&eacute;s tuvo tambi&eacute;n Teilhard de Chardin: al final tendremos una aut&eacute;ntica liturgia c&oacute;smica, en la que el cosmos se convierta en hostia viva. <\/p>\n<p align=\"left\">Roguemos al Se&ntilde;or que nos ayude a ser sacerdotes en este sentido, para contribuir a la transformaci&oacute;n del mundo, a la adoraci&oacute;n de Dios, empezando por nosotros mismos. Que nuestra vida hable de Dios; que nuestra vida sea realmente liturgia, anuncio de Dios, puerta por la que el Dios lejano se convierta en Dios cercano, y realmente don de nosotros mismos a Dios. <\/p>\n<p align=\"left\">Despu&eacute;s, la segunda plegaria. Suplicamos: &quot;Haz que tu pueblo experimente siempre la plenitud de tu amor&quot;. En el texto en lat&iacute;n se dice: &quot;S&aacute;cianos con tu amor&quot;. As&iacute; el texto alude al Salmo que hemos cantado, donde se dice: &quot;Abres tu mano y sacias el hambre de todos los vivientes&quot;. &iexcl;Cu&aacute;nta hambre hay en la tierra, hambre de pan en muchas partes del mundo! Su excelencia ha hablado tambi&eacute;n de los sufrimientos de las familias aqu&iacute;: hambre de justicia, hambre de amor. Y con esta plegaria, rogamos a Dios: &quot;Abre tu mano y sacia realmente el hambre de todos los vivientes. Sacia nuestra hambre de la verdad, de tu amor&quot;. <\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute; sea. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2009 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\"> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CELEBRACI&Oacute;N DE V&Iacute;SPERAS EN LA CATEDRAL DE AOSTA HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI Viernes 24 de julio de 2009 &nbsp; Excelencia, queridos hermanos y hermanas: Ante todo deseo decirle &quot;gracias&quot; a usted, excelencia, por sus buenas palabras, con las que me ha introducido en la gran historia de esta iglesia catedral y as&iacute; me &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/24-de-julio-de-2009-celebracion-de-visperas-en-la-catedral-de-aosta-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab24 de julio de 2009: Celebraci\u00f3n de V\u00edsperas en la Catedral de Aosta\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40901","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40901","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40901"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40901\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40901"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40901"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40901"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}