{"id":40912,"date":"2016-10-06T15:11:18","date_gmt":"2016-10-06T20:11:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/14-de-mayo-de-2009-peregrinacion-a-tierra-santa-santa-misa-en-el-monte-del-precipicio-nazaret\/"},"modified":"2016-10-06T15:11:18","modified_gmt":"2016-10-06T20:11:18","slug":"14-de-mayo-de-2009-peregrinacion-a-tierra-santa-santa-misa-en-el-monte-del-precipicio-nazaret","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/14-de-mayo-de-2009-peregrinacion-a-tierra-santa-santa-misa-en-el-monte-del-precipicio-nazaret\/","title":{"rendered":"14 de mayo de 2009: Peregrinaci\u00f3n a Tierra Santa &#8211; Santa Misa en el Monte del Precipicio, Nazaret"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"TmsRmn\"> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/travels\/2009\/index_holy-land.html\">PEREGRINACI&Oacute;N <br \/> DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI <br \/> A TIERRA SANTA<br \/> (8-15 DE MAYO DE 2009)<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>SANTA MISA<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\"><\/font><\/p>\n<p><\/font><br \/>\n<b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/font><\/i><\/b> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Monte del Precipicio &#8211; Nazaret <\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"><br \/> Jueves 14 de mayo de 2009<\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas: <\/i> <\/p>\n<p>&quot;Que la paz de Cristo resucitado reine en vuestro coraz&oacute;n, pues a ella hab&eacute;is sido llamados como miembros de un solo Cuerpo&quot; (<i>Col<\/i> 3, 15). Con estas palabras del ap&oacute;stol san Pablo os saludo a todos con afecto en el Se&ntilde;or. Me alegro de haber venido a Nazaret, lugar bendecido por el misterio de la Anunciaci&oacute;n, el lugar que fue testigo de los a&ntilde;os ocultos del crecimiento de Cristo en sabidur&iacute;a, edad y gracia (cf. <i>Lc<\/i> 2, 52). Agradezco al arzobispo Elias Chacour sus amables palabras de bienvenida, y abrazo con el signo de la paz a mis hermanos obispos, a los sacerdotes, a los religiosos y a todos los fieles de Galilea, que en la diversidad de sus ritos y tradiciones, expresan la universalidad de la Iglesia de Cristo. Deseo dar las gracias en especial a cuantos han hecho posible esta celebraci&oacute;n, particularmente a quienes han participado en la planificaci&oacute;n y construcci&oacute;n de este nuevo escenario con su espl&eacute;ndido panorama de la ciudad. <\/p>\n<p>Aqu&iacute; en la ciudad donde vivieron Jes&uacute;s, Mar&iacute;a y Jos&eacute;, nos hemos reunido para la conclusi&oacute;n del A&ntilde;o de la familia celebrado por la Iglesia en Tierra Santa. Como signo de esperanza para el futuro, bendecir&eacute; la primera piedra de un Centro internacional para la familia, que se construir&aacute; en Nazaret. Oremos para que este Centro promueva una s&oacute;lida vida familiar en esta regi&oacute;n, ofrezca apoyo y asistencia a las familias en cualquier lugar, y las anime en su insustituible misi&oacute;n en la sociedad. <\/p>\n<p>Espero que esta etapa de mi peregrinaci&oacute;n atraiga la atenci&oacute;n de toda la Iglesia hacia esta ciudad de Nazaret. Como dijo aqu&iacute; el Papa Pablo vi, todos necesitamos volver a Nazaret para contemplar de nuevo el silencio y el amor de la Sagrada Familia, modelo de toda vida familiar cristiana. Aqu&iacute;, a ejemplo de Mar&iacute;a, Jos&eacute; y Jes&uacute;s, podemos apreciar a&uacute;n m&aacute;s plenamente el car&aacute;cter sagrado de la familia que, en el plan de Dios, se basa en la fidelidad de un hombre y una mujer, para toda la vida, consagrada por la alianza conyugal y abierta al don divino de nuevas vidas. &iexcl;Cu&aacute;nta necesidad tienen los hombres y mujeres de nuestro tiempo de volver a apropiarse de esta verdad fundamental, que constituye la base de la sociedad! y &iexcl;cu&aacute;n importante es el testimonio de los matrimonios para la formaci&oacute;n de conciencias maduras y la construcci&oacute;n de la civilizaci&oacute;n del amor! <\/p>\n<p>En la primera lectura de hoy, tomada del libro del Sir&aacute;cida (<i>Si<\/i> 3, 3-7.14-17), la Palabra de Dios presenta a la familia como la primera escuela de sabidur&iacute;a, una escuela que educa a sus miembros en la pr&aacute;ctica de las virtudes que llevan a una felicidad aut&eacute;ntica y duradera. En el plan de Dios para la familia, el amor de los c&oacute;nyuges produce el fruto de nuevas vidas, y se manifiesta cada d&iacute;a en los esfuerzos amorosos de los padres para impartir a sus hijos una formaci&oacute;n integral, humana y espiritual. En la familia a cada persona \u2014tanto al ni&ntilde;o m&aacute;s peque&ntilde;o como al familiar m&aacute;s anciano\u2014 se la valora por s&iacute; misma, y no se la ve meramente como un medio para otros fines. Aqu&iacute; empezamos a vislumbrar algo del papel esencial de la familia como primera piedra de la construcci&oacute;n de una sociedad bien ordenada y acogedora. Adem&aacute;s logramos apreciar, dentro de la sociedad en general, el deber del Estado de apoyar a las familias en su misi&oacute;n educadora, de proteger la instituci&oacute;n de la familia y sus derechos naturales, y de asegurar que todas las familias puedan vivir y florecer en condiciones de dignidad. <\/p>\n<p>El ap&oacute;stol san Pablo, escribiendo a los Colosenses, habla instintivamente de la familia cuando quiere ilustrar las virtudes que edifican &quot;el &uacute;nico cuerpo&quot;, que es la Iglesia. Como &quot;elegidos de Dios, santos y amados&quot;, estamos llamados a vivir en armon&iacute;a y en paz los unos con los otros, mostrando sobre todo magnanimidad y perd&oacute;n, con el amor como el v&iacute;nculo mayor de perfecci&oacute;n (cf. <i> Col<\/i> 3, 12-14). Como en la alianza conyugal el amor del hombre y de la mujer es elevado por la gracia hasta convertirse en participaci&oacute;n y expresi&oacute;n del amor de Cristo y de la Iglesia (cf. <i>Ef<\/i> 5, 32), as&iacute; tambi&eacute;n la familia, fundada en el amor, est&aacute; llamada a ser una &quot;iglesia dom&eacute;stica&quot;, un lugar de fe, de oraci&oacute;n y de solicitud amorosa por el bien verdadero y duradero de cada uno de sus miembros. <\/p>\n<p>Al reflexionar sobre estas realidades aqu&iacute;, en la ciudad de la Anunciaci&oacute;n, nuestro pensamiento se dirige naturalmente a Mar&iacute;a, &quot;llena de gracia&quot;, la Madre de la Sagrada Familia y nuestra Madre. Nazaret nos recuerda el deber de reconocer y respetar la dignidad y la misi&oacute;n otorgadas por Dios a las mujeres, como tambi&eacute;n sus carismas y talentos particulares. Sea como madres de familia, como presencia vital en las fuerzas laborales y en las instituciones de la sociedad, o en la vocaci&oacute;n especial a seguir al Se&ntilde;or mediante los consejos evang&eacute;licos de castidad, pobreza y obediencia, las mujeres desempe&ntilde;an un papel indispensable en la creaci&oacute;n de la &quot;ecolog&iacute;a humana&quot; (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0081\/__P6.HTM\">Centesimus annus<\/a>, <\/i>39) de la que nuestro mundo y tambi&eacute;n esta tierra tienen necesidad urgente: un ambiente en el que los ni&ntilde;os aprendan a amar y querer a los dem&aacute;s, a ser honrados y respetuosos con todos, a practicar las virtudes de la misericordia y el perd&oacute;n. <\/p>\n<p>Aqu&iacute; pensamos tambi&eacute;n en san Jos&eacute;, el hombre justo que Dios quiso poner al frente de su casa. Del ejemplo fuerte y paterno de san Jos&eacute; Jes&uacute;s aprendi&oacute; las virtudes de la piedad varonil, la fidelidad a la palabra dada, la integridad y el trabajo duro. En el carpintero de Nazaret vio c&oacute;mo la autoridad puesta al servicio del amor es infinitamente m&aacute;s fecunda que el poder que busca dominar. &iexcl;Cu&aacute;nta necesidad tiene nuestro mundo del ejemplo, de la gu&iacute;a y de la fuerza serena de hombres como san Jos&eacute;! <\/p>\n<p>Por &uacute;ltimo, al contemplar a la Sagrada Familia de Nazaret, dirigimos ahora la mirada al ni&ntilde;o Jes&uacute;s, que en el hogar de Mar&iacute;a y de Jos&eacute; creci&oacute; en sabidur&iacute;a y conocimiento, hasta el d&iacute;a en que comenz&oacute; su ministerio p&uacute;blico. Aqu&iacute; quiero compartir un pensamiento particular con los j&oacute;venes presentes. El concilio Vaticano ii ense&ntilde;a que los ni&ntilde;os desempe&ntilde;an un papel especial para hacer crecer a sus padres en la santidad (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a>, <\/i>48). Os pido que reflexion&eacute;is en esto y dej&eacute;is que el ejemplo de Jes&uacute;s os gu&iacute;e, no s&oacute;lo para respetar a vuestros padres, sino tambi&eacute;n para ayudarles a descubrir m&aacute;s plenamente el amor, que da a nuestra vida su sentido m&aacute;s profundo. En la Sagrada Familia de Nazaret Jes&uacute;s ense&ntilde;&oacute; a Mar&iacute;a y a Jos&eacute; algo de la grandeza del amor de Dios, su Padre celestial, fuente &uacute;ltima de todo amor, el Padre de quien toma su nombre toda familia en el cielo y en la tierra (cf. <i>Ef<\/i> 3, 14-15). <\/p>\n<p>Queridos amigos, en la oraci&oacute;n Colecta de la misa de hoy hemos pedido al Padre que &quot;nos ayude a vivir como la Sagrada Familia, unidos en el respeto y en el amor&quot;. Renovemos aqu&iacute; nuestro compromiso de ser levadura de respeto y de amor en el mundo que nos rodea. Este Monte del Precipicio nos recuerda, como lo ha hecho a generaciones de peregrinos, que el mensaje del Se&ntilde;or fue en ocasiones fuente de contradicci&oacute;n y de conflicto con los mismos que lo escuchaban. Por desgracia, como sabe el mundo, Nazaret en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha experimentado tensiones que han da&ntilde;ado las relaciones entre las comunidades cristiana y musulmana. Invito a las personas de buena voluntad de ambas comunidades a reparar el da&ntilde;o causado, y en fidelidad a nuestra fe com&uacute;n en un &uacute;nico Dios, Padre de la familia humana, a trabajar para construir puentes y encontrar formas de convivencia pac&iacute;fica. Que cada uno rechace el poder destructor del odio y del prejuicio, que mata las almas antes que los cuerpos. <\/p>\n<p>Permitidme concluir con unas palabras de gratitud y alabanza a cuantos se esfuerzan por llevar el amor de Dios a los ni&ntilde;os de esta ciudad y por educar a las nuevas generaciones en los caminos de la paz. Pienso de manera especial en los esfuerzos de las Iglesias locales, particularmente en sus escuelas y sus instituciones caritativas, para derribar los muros y para ser terreno f&eacute;rtil de encuentro, di&aacute;logo, reconciliaci&oacute;n y solidaridad. Aliento a los sacerdotes, a los religiosos, a los catequistas y a los profesores a que se comprometan, junto con los padres y cuantos se interesan por el bien de los ni&ntilde;os, a perseverar dando testimonio del Evangelio, a tener confianza en el triunfo del bien y de la verdad, y a confiar en que Dios har&aacute; crecer toda iniciativa destinada a difundir su reino de santidad, solidaridad, justicia y paz. Al mismo tiempo reconozco con gratitud la solidaridad que muchos hermanos y hermanas nuestros en todo el mundo muestran a los fieles de Tierra Santa apoyando los loables programas y actividades de la <i>Catholic Near East Welfar Association<\/i>. <\/p>\n<p>&quot;H&aacute;gase en m&iacute; seg&uacute;n tu palabra&quot; (<i>Lc<\/i> 1, 38). Que la Virgen de la Anunciaci&oacute;n, que con valent&iacute;a abri&oacute; su coraz&oacute;n al plan misterioso de Dios, y se convirti&oacute; en Madre de todos los creyentes, nos gu&iacute;e y sostenga con sus oraciones. Que ella obtenga para nosotros y nuestras familias la gracia de abrir los o&iacute;dos a la Palabra del Se&ntilde;or, que tiene el poder de construirnos (cf. <i>Hch<\/i> 20, 32), que nos inspire decisiones valientes, y que gu&iacute;e nuestros pasos por el camino de la paz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2009 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\"> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PEREGRINACI&Oacute;N DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI A TIERRA SANTA (8-15 DE MAYO DE 2009) SANTA MISA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Monte del Precipicio &#8211; Nazaret Jueves 14 de mayo de 2009 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: &quot;Que la paz de Cristo resucitado reine en vuestro coraz&oacute;n, pues a ella hab&eacute;is sido llamados como &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/14-de-mayo-de-2009-peregrinacion-a-tierra-santa-santa-misa-en-el-monte-del-precipicio-nazaret\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab14 de mayo de 2009: Peregrinaci\u00f3n a Tierra Santa &#8211; Santa Misa en el Monte del Precipicio, Nazaret\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40912","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40912","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40912"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40912\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40912"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40912"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40912"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}