{"id":40915,"date":"2016-10-06T15:11:22","date_gmt":"2016-10-06T20:11:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-de-mayo-de-2009-peregrinacion-a-tierra-santa-santa-misa-en-el-estadio-internacional-de-amman\/"},"modified":"2016-10-06T15:11:22","modified_gmt":"2016-10-06T20:11:22","slug":"10-de-mayo-de-2009-peregrinacion-a-tierra-santa-santa-misa-en-el-estadio-internacional-de-amman","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-de-mayo-de-2009-peregrinacion-a-tierra-santa-santa-misa-en-el-estadio-internacional-de-amman\/","title":{"rendered":"10 de mayo de 2009: Peregrinaci\u00f3n a Tierra Santa &#8211; Santa Misa en el Estadio Internacional de Amm\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"TmsRmn\"> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/travels\/2009\/index_holy-land.html\">PEREGRINACI&Oacute;N <br \/> DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI <br \/> A TIERRA SANTA<br \/> (8-15 DE MAYO DE 2009)<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>SANTA MISA<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\"><\/font><\/p>\n<p><\/font><br \/>\n<b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI<\/font><\/i><\/b> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Estadio internacional de Amm&aacute;n <\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"><br \/> Domingo 10 de mayo de 2009<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"><i>Queridos hermanos y hermanas en Cristo:<\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">Me alegra poder celebrar esta Eucarist&iacute;a junto con vosotros al inicio de mi peregrinaci&oacute;n a Tierra Santa. Ayer, desde las <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/speeches\/2009\/may\/documents\/hf_ben-xvi_spe_20090509_memoriale-mose.html\">alturas del monte Nebo<\/a>, me detuve a contemplar esta gran tierra, la tierra de Mois&eacute;s, El&iacute;as y Juan Bautista, la tierra en la que las antiguas promesas de Dios se cumplieron con la llegada del Mes&iacute;as, Jes&uacute;s nuestro Se&ntilde;or. Esta tierra es testigo de su predicaci&oacute;n y sus milagros, de su muerte y resurrecci&oacute;n, y de la efusi&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo sobre la Iglesia, el sacramento de una humanidad reconciliada y renovada. Meditando en el misterio de la fidelidad de Dios, or&eacute; para que la Iglesia en estas tierras sea confirmada en la esperanza y fortalecida en su testimonio de Cristo Resucitado, el Salvador de la humanidad. Verdaderamente, como san Pedro nos dice hoy en la primera lectura, &quot;no hay, bajo el cielo, otro nombre dado a los hombres, por el que nosotros debamos salvarnos&quot; (<i>Hch<\/i> 4, 12). <\/p>\n<p align=\"left\">La alegre celebraci&oacute;n del sacrificio eucar&iacute;stico de hoy expresa la rica diversidad de la Iglesia cat&oacute;lica en Tierra Santa. Os saludo a todos con afecto en el Se&ntilde;or. Agradezco a Su Beatitud Fouad Twal, patriarca latino de Jerusal&eacute;n, sus amables palabras de bienvenida. Mi saludo se dirige tambi&eacute;n a los numerosos j&oacute;venes de las escuelas cat&oacute;licas que hoy traen su entusiasmo a esta celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica. <\/p>\n<p align=\"left\">En el pasaje evang&eacute;lico que acabamos de escuchar Jes&uacute;s proclama: &quot;Yo soy el buen pastor&#8230;, que da su vida por las ovejas&quot; (<i>Jn<\/i> 10, 11). Como Sucesor de san Pedro, al que el Se&ntilde;or confi&oacute; el cuidado de su reba&ntilde;o (cf. <i>Jn<\/i> 21, 15-17), esperaba desde hace mucho tiempo esta oportunidad de estar ante vosotros como testigo del Salvador resucitado y animaros a perseverar en la fe, la esperanza y la caridad, en fidelidad a las antiguas tradiciones y a la singular historia de testimonio cristiano que os une con la &eacute;poca de los Ap&oacute;stoles. La comunidad cat&oacute;lica aqu&iacute; est&aacute; profundamente afectada por las dificultades e incertidumbres que viven todos los habitantes de Oriente Medio. No olvid&eacute;is nunca la gran dignidad que deriva de vuestra herencia cristiana; y no dej&eacute;is de sentir la amorosa solidaridad de todos vuestros hermanos y hermanas en la Iglesia en todo el mundo. <\/p>\n<p align=\"left\">&quot;Yo soy el buen Pastor&quot;, nos dice el Se&ntilde;or, &quot;conozco mis ovejas y las m&iacute;as me conocen a m&iacute;&quot; (<i>Jn<\/i> 10, 14). Hoy en Jordania celebramos la Jornada mundial de oraci&oacute;n por las vocaciones. Al meditar en el Evangelio del buen Pastor, pidamos al Se&ntilde;or que abra cada vez m&aacute;s nuestro coraz&oacute;n y nuestra mente para escuchar su llamada. En verdad, Jes&uacute;s &quot;nos conoce&quot; m&aacute;s profundamente de lo que nos conocemos a nosotros mismos, y tiene un plan para cada uno de nosotros. Tambi&eacute;n sabemos que donde &eacute;l nos llama encontraremos felicidad y realizaci&oacute;n personal, pues nos encontraremos a nosotros mismos (cf. <i>Mt<\/i> 10, 39). Hoy invito a los numerosos j&oacute;venes aqu&iacute; presentes a considerar c&oacute;mo el Se&ntilde;or los est&aacute; llamando a seguirlo para construir su Iglesia. Sea en el ministerio sacerdotal, en la vida consagrada o en el sacramento del matrimonio, Jes&uacute;s tiene necesidad de vosotros para hacer que se escuche su voz y para trabajar por el crecimiento de su reino. <\/p>\n<p align=\"left\">En la segunda lectura de hoy, san Juan nos invita a &quot;pensar en el gran amor con el cual el Padre nos ha amado&quot; (cf. <i>1 Jn <\/i>3, 1), haci&eacute;ndonos sus hijos adoptivos en Cristo. Al escuchar estas palabras debemos agradecer la experiencia del amor del Padre que hemos tenido en nuestras familias, desde el amor de nuestros padres y madres, abuelos, hermanos y hermanas. Durante la celebraci&oacute;n de este A&ntilde;o de la familia, la Iglesia en toda Tierra Santa ha reflexionado sobre la familia como misterio de amor que da la vida, misterio incluido en el plan de Dios con una vocaci&oacute;n y misi&oacute;n propia: irradiar el Amor divino que es el manantial y el cumplimiento &uacute;ltimo de todos los dem&aacute;s amores de nuestra vida. <\/p>\n<p align=\"left\">Que cada familia cristiana crezca en la fidelidad a esta noble vocaci&oacute;n de ser una verdadera escuela de oraci&oacute;n, en la que los ni&ntilde;os aprendan el amor sincero de Dios, maduren en la autodisciplina y en la atenci&oacute;n a las necesidades de los dem&aacute;s, y en la que, modelados por la sabidur&iacute;a que proviene de la fe, contribuyan a construir una sociedad cada vez m&aacute;s justa y fraterna. Las s&oacute;lidas familias cristianas de estas tierras son una gran herencia recibida de las generaciones precedentes. Que las familias de hoy sean fieles a esta gran herencia y que nunca falte el apoyo material y moral que necesitan para desempe&ntilde;ar su papel insustituible al servicio de la sociedad. <\/p>\n<p align=\"left\">Un aspecto importante de vuestra reflexi&oacute;n en este A&ntilde;o de la familia ha sido la particular dignidad, vocaci&oacute;n y misi&oacute;n de las mujeres en el plan de Dios. &iexcl;Cu&aacute;nto debe la Iglesia en estas tierras al paciente testimonio de fe y amor de innumerables madres cristianas, religiosas, maestras, doctoras y enfermeras! &iexcl;Cu&aacute;nto debe vuestra sociedad a todas las mujeres que de diferentes maneras, a veces valientes, han dedicado su vida a construir la paz y a promover el amor! Desde las primeras p&aacute;ginas de la Biblia, vemos c&oacute;mo el hombre y la mujer, creados a imagen de Dios, est&aacute;n llamados a complementarse mutuamente como administradores de los dones de Dios y colaboradores suyos en comunicar su don de la vida, tanto f&iacute;sica como espiritual, a nuestro mundo. Por desgracia, esta dignidad y misi&oacute;n dadas por Dios a las mujeres no siempre han sido suficientemente comprendidas y estimadas. <\/p>\n<p align=\"left\">La Iglesia y la sociedad entera han ca&iacute;do en la cuenta de la urgencia con la que necesitamos lo que mi predecesor el Papa Juan Pablo II llamaba &quot;el carisma prof&eacute;tico&quot; de las mujeres (cf. <i> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_letters\/documents\/hf_jp-ii_apl_15081988_mulieris-dignitatem.html\">Mulieris dignitatem<\/a>, <\/i>29) como portadoras de amor, maestras de misericordia y constructoras de paz, que comunican calor y humanidad a un mundo que con frecuencia juzga el valor de la persona con criterios fr&iacute;os de explotaci&oacute;n y provecho. Con su testimonio p&uacute;blico de respeto por las mujeres, y su defensa de la dignidad innata de toda persona humana, la Iglesia en Tierra Santa puede dar una importante contribuci&oacute;n al desarrollo de una cultura de verdadera humanidad y a la construcci&oacute;n de la civilizaci&oacute;n del amor. <\/p>\n<p align=\"left\">Queridos amigos, volvamos a las palabras de Jes&uacute;s en el Evangelio de hoy. Creo que contienen un mensaje especial para vosotros, su reba&ntilde;o fiel, en estas tierras donde vivi&oacute;. &quot;El buen Pastor&quot;, nos dice, &quot;da la vida por sus ovejas&quot;. Al inicio de la misa hemos pedido al Padre que nos &quot;d&eacute; la fuerza para tener el valor de Cristo nuestro Pastor&quot;, el cual permaneci&oacute; siempre fiel a la voluntad del Padre (cf. <i>Colecta de la misa del cuarto domingo de Pascua<\/i>). Que el valor de Cristo, nuestro pastor, os impulse y sostenga diariamente en vuestros esfuerzos por dar testimonio de la fe cristiana y por mantener la presencia de la Iglesia al cambiar el entramado social de estas antiguas tierras. <\/p>\n<p align=\"left\">La fidelidad a vuestras ra&iacute;ces cristianas, la fidelidad a la misi&oacute;n de la Iglesia en Tierra Santa, exigen a cada uno de vosotros una valent&iacute;a particular: la valent&iacute;a de la convicci&oacute;n que nace de una fe personal, y no simplemente de una convenci&oacute;n social o de una tradici&oacute;n familiar; la valent&iacute;a de comprometerse en el di&aacute;logo y trabajar juntamente con los dem&aacute;s cristianos al servicio del Evangelio y en solidaridad con los pobres, los desplazados y las v&iacute;ctimas de profundas tragedias humanas; la valent&iacute;a de construir nuevos puentes para hacer posible un fructuoso encuentro de personas de diferentes religiones y culturas y as&iacute; enriquecer el entramado de la sociedad. Esto significa tambi&eacute;n dar testimonio del amor que nos impulsa a &quot;dar&quot; nuestra vida al servicio de los dem&aacute;s y as&iacute; contrastar maneras de pensar que justifican la &quot;supresi&oacute;n&quot; de vidas inocentes. <\/p>\n<p align=\"left\">&quot;Yo soy el buen pastor; conozco mis ovejas y las m&iacute;as me conocen a m&iacute;&quot; (<i>Jn<\/i> 10, 14). Alegraos porque el Se&ntilde;or os ha hecho miembros de su reba&ntilde;o y os conoce a cada uno por vuestro nombre. Seguidlo con alegr&iacute;a y dejaos guiar por &eacute;l en todos vuestros caminos. Jes&uacute;s sabe cu&aacute;ntos desaf&iacute;os deb&eacute;is afrontar, cu&aacute;les pruebas deb&eacute;is soportar, y conoce el bien que hac&eacute;is en su nombre. Confiad en &eacute;l, en su amor constante a todos los miembros de su reba&ntilde;o, y perseverad en vuestro testimonio del triunfo de su amor. Que san Juan Bautista, patrono de Jordania, y Mar&iacute;a, Virgen y Madre, os sostengan con su ejemplo y su oraci&oacute;n, y os conduzcan a la plenitud de la alegr&iacute;a en los eternos pastos, donde gozaremos para siempre de la presencia del buen Pastor y conoceremos para siempre la profundidad de su amor. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2009 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\"> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PEREGRINACI&Oacute;N DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI A TIERRA SANTA (8-15 DE MAYO DE 2009) SANTA MISA HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI Estadio internacional de Amm&aacute;n Domingo 10 de mayo de 2009 Queridos hermanos y hermanas en Cristo: Me alegra poder celebrar esta Eucarist&iacute;a junto con vosotros al inicio de mi peregrinaci&oacute;n a Tierra Santa. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-de-mayo-de-2009-peregrinacion-a-tierra-santa-santa-misa-en-el-estadio-internacional-de-amman\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab10 de mayo de 2009: Peregrinaci\u00f3n a Tierra Santa &#8211; Santa Misa en el Estadio Internacional de Amm\u00e1n\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40915","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40915","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40915"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40915\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40915"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40915"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40915"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}