{"id":40918,"date":"2016-10-06T15:11:26","date_gmt":"2016-10-06T20:11:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/26-de-abril-de-2009-canonizacion-de-los-beatos-arcangel-tadini-bernardo-tolomei-nuno-de-santa-maria-alvares-pereira-gertrudis-comensoli-y-catalina-volpicelli\/"},"modified":"2016-10-06T15:11:26","modified_gmt":"2016-10-06T20:11:26","slug":"26-de-abril-de-2009-canonizacion-de-los-beatos-arcangel-tadini-bernardo-tolomei-nuno-de-santa-maria-alvares-pereira-gertrudis-comensoli-y-catalina-volpicelli","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/26-de-abril-de-2009-canonizacion-de-los-beatos-arcangel-tadini-bernardo-tolomei-nuno-de-santa-maria-alvares-pereira-gertrudis-comensoli-y-catalina-volpicelli\/","title":{"rendered":"26 de abril de 2009: Canonizaci\u00f3n de los beatos Arc\u00e1ngel Tadini, Bernardo Tolomei, Nuno de Santa Mar\u00eda Alvares Pereira, Gertrudis Comensoli y Catalina Volpicelli"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\">MISA DE CANONIZACI&Oacute;N DE LOS BEATOS<\/p>\n<p><font face=\"TmsRmn\"> <\/p>\n<p align=\"center\"><b> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/2009\/ns_lit_doc_20090426_tadini_sp.html\">Arc&aacute;ngel Tadini<\/a><\/b> (1846-1912) <br \/> <b> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/2009\/ns_lit_doc_20090426_tolomei_sp.html\">Bernardo Tolomei<\/a><\/b> (1272-1348)<br \/> <b> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/2009\/ns_lit_doc_20090426_nuno_sp.html\">Nuno de Santa Mar&iacute;a &Aacute;lvares Pereira<\/a><\/b> (1360-1431)<br \/> <b> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/2009\/ns_lit_doc_20090426_comensoli_sp.html\">Gertrudis Comensoli<\/a><\/b> (1847-1903)<br \/> <b> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/saints\/2009\/ns_lit_doc_20090426_volpicelli_sp.html\">Catalina Volpicelli<\/a><\/b> (1839-1894)<\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\"><\/font><\/p>\n<p><\/font><br \/>\n<b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/font><\/i><\/b> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Plaza de San Pedro<br \/> Domingo 26 de abril de 2009<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"><i>Queridos hermanos y hermanas: <\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">En este tercer domingo del tiempo pascual, la liturgia pone una vez m&aacute;s en el centro de nuestra atenci&oacute;n el misterio de Cristo resucitado. Victorioso sobre el mal y sobre la muerte, el Autor de la vida, que se inmol&oacute; como v&iacute;ctima de expiaci&oacute;n por nuestros pecados, &quot;no cesa de ofrecerse por nosotros, de interceder por todos; inmolado, ya no vuelve a morir; sacrificado, vive para siempre&quot; (<i>Prefacio pascual<\/i>,III). Dejemos que nos inunde interiormente el resplandor pascual que irradia este gran misterio y, con el salmo responsorial, imploremos: &quot;Haz brillar sobre nosotros el resplandor de tu rostro&quot;. <\/p>\n<p align=\"left\">La luz del rostro de Cristo resucitado resplandece hoy sobre nosotros particularmente a trav&eacute;s de los rasgos evang&eacute;licos de los cincos beatos que en esta celebraci&oacute;n son inscritos en el cat&aacute;logo de los santos: Arc&aacute;ngel Tadini, Bernardo Tolomei, Nuno de Santa Mar&iacute;a &Aacute;lvares Pereira, Gertrudis Comensoli y Catalina Volpicelli. De buen grado me uno al homenaje que les rinden los peregrinos de varias naciones aqu&iacute; reunidos, a los que dirijo un cordial saludo. Las diversas vicisitudes humanas y espirituales de estos nuevos santos nos muestran la renovaci&oacute;n profunda que realiza en el coraz&oacute;n del hombre el misterio de la resurrecci&oacute;n de Cristo; misterio fundamental que orienta y gu&iacute;a toda la historia de la salvaci&oacute;n. Por tanto, con raz&oacute;n, la Iglesia nos invita siempre, y de modo especial en este tiempo pascual, a dirigir nuestra mirada a Cristo resucitado, realmente presente en el sacramento de la Eucarist&iacute;a. <\/p>\n<p align=\"left\">En la p&aacute;gina evang&eacute;lica, san Lucas refiere una de las apariciones de Jes&uacute;s resucitado (cf. <i>Lc<\/i> 24, 35-48). Precisamente al inicio del pasaje, el evangelista comenta que los dos disc&iacute;pulos de Ema&uacute;s, habiendo vuelto de prisa a Jerusal&eacute;n, contaron a los Once c&oacute;mo lo hab&iacute;an reconocido &quot;al partir el pan&quot; (<i>Lc<\/i> 24, 35). Y, mientras estaban contando la extraordinaria experiencia de su encuentro con el Se&ntilde;or, &eacute;l &quot;se present&oacute; en medio de ellos&quot; (v. 36). A causa de esta repentina aparici&oacute;n, los Ap&oacute;stoles se atemorizaron y asustaron hasta tal punto que Jes&uacute;s, para tranquilizarlos y vencer cualquier titubeo y duda, les pidi&oacute; que lo tocaran \u2014no era una fantasma, sino un hombre de carne y hueso\u2014, y despu&eacute;s les pidi&oacute; algo para comer. <\/p>\n<p align=\"left\">Una vez m&aacute;s, como hab&iacute;a sucedido con los dos disc&iacute;pulos de Ema&uacute;s, Cristo resucitado se manifiesta a los disc&iacute;pulos en la mesa, mientras come con los suyos, ayud&aacute;ndoles a comprender las Escrituras y a releer los acontecimientos de la salvaci&oacute;n a la luz de la Pascua. Les dice: &quot;Es necesario que se cumpla todo lo escrito en la ley de Mois&eacute;s y en los profetas y salmos acerca de m&iacute;&quot; (v. 44). Y los invita a mirar al futuro: &quot;En su nombre se predicar&aacute; la conversi&oacute;n y el perd&oacute;n de los pecados a todos los pueblos&quot; (v. 47). <\/p>\n<p align=\"left\">Toda comunidad revive esta misma experiencia en la celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica, especialmente en la dominical. La Eucarist&iacute;a, lugar privilegiado en el que la Iglesia reconoce &quot;al autor de la vida&quot; (cf. <i>Hch<\/i> 3, 15), es &quot;la fracci&oacute;n del pan&quot;, como se llama en los Hechos de los Ap&oacute;stoles. En ella, mediante la fe, entramos en comuni&oacute;n con Cristo, que es &quot;sacerdote, v&iacute;ctima y altar&quot; (cf.<i> Prefacio pascual<\/i> v) y est&aacute; en medio de nosotros. En torno a &eacute;l nos reunimos para recordar sus palabras y los acontecimientos contenidos en la Escritura; revivimos su pasi&oacute;n, muerte y resurrecci&oacute;n. Al celebrar la Eucarist&iacute;a, comulgamos a Cristo, v&iacute;ctima de expiaci&oacute;n, y de &eacute;l recibimos perd&oacute;n y vida. <\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;Qu&eacute; ser&iacute;a de nuestra vida de cristianos sin la Eucarist&iacute;a? La Eucarist&iacute;a es la herencia perpetua y viva que nos dej&oacute; el Se&ntilde;or en el sacramento de su Cuerpo y su Sangre, en el que debemos reflexionar y profundizar constantemente para que, como afirm&oacute; el venerado Papa Pablo VI, pueda &quot;imprimir su inagotable eficacia en todos los d&iacute;as de nuestra vida mortal&quot; (<i>Insegnamenti, <\/i>V, 1967, p. 779). Los santos a los que hoy veneramos, alimentados con el Pan eucar&iacute;stico, cumplieron su misi&oacute;n de amor evang&eacute;lico en los diversos campos en los que actuaron con sus carismas peculiares. <br \/> Pasaba largas horas en oraci&oacute;n ante la Eucarist&iacute;a san Arc&aacute;ngel Tadini, quien, teniendo siempre en cuenta en su ministerio pastoral a la persona humana en su totalidad, ayudaba a sus parroquianos a crecer humana y espiritualmente. Este santo sacerdote, este santo p&aacute;rroco, hombre totalmente de Dios, dispuesto en toda circunstancia a dejarse guiar por el Esp&iacute;ritu Santo, al mismo tiempo estaba atento a descubrir las necesidades del momento y a encontrarles remedio. Con este fin puso en marcha muchas iniciativas concretas y valientes, como la organizaci&oacute;n de la &quot;Sociedad obrera cat&oacute;lica de socorro mutuo&quot;, la construcci&oacute;n de la hilander&iacute;a y de la casa de acogida para las obreras, y la fundaci&oacute;n, en 1900, de la &quot;congregaci&oacute;n de las Religiosas Obreras de la Santa Casa de Nazaret&quot;, con la finalidad de evangelizar el mundo del trabajo compartiendo la fatiga, siguiendo el ejemplo de la Sagrada Familia de Nazaret. <\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Qu&eacute; prof&eacute;tica fue la intuici&oacute;n carism&aacute;tica de don Tadini y qu&eacute; actual sigue siendo su ejemplo tambi&eacute;n hoy, en una &eacute;poca de grave crisis econ&oacute;mica! &Eacute;l nos recuerda que s&oacute;lo cultivando una constante y profunda relaci&oacute;n con el Se&ntilde;or, especialmente en el sacramento de la Eucarist&iacute;a, podemos ser capaces de llevar despu&eacute;s el fermento del Evangelio a las diversas actividades laborales y a todos los &aacute;mbitos de nuestra sociedad. <\/p>\n<p align=\"left\">Tambi&eacute;n en san Bernardo Tolomei, iniciador de un singular movimiento mon&aacute;stico benedictino, destaca el amor a la oraci&oacute;n y al trabajo manual. Vivi&oacute; una existencia eucar&iacute;stica, dedicada totalmente a la contemplaci&oacute;n, que se traduc&iacute;a en servicio humilde al pr&oacute;jimo. Por su singular esp&iacute;ritu de humildad y de acogida fraterna, los monjes lo reeligieron abad durante veintisiete a&ntilde;os consecutivos, hasta su muerte. Adem&aacute;s, para garantizar el futuro de su obra, obtuvo de Clemente VI, el 21 de enero de 1344, la aprobaci&oacute;n pontificia de la nueva congregaci&oacute;n benedictina, llamada de &quot;Santa Mar&iacute;a de Monte Oliveto&quot;. <\/p>\n<p align=\"left\">Con ocasi&oacute;n de la gran epidemia de peste de 1348, dej&oacute; la soledad de Monte Oliveto para ir al monasterio de San Benito en Porta Tufi, en Siena, a fin de asistir a sus monjes contagiados por la enfermedad, y &eacute;l mismo muri&oacute; v&iacute;ctima del contagio, como aut&eacute;ntico m&aacute;rtir de la caridad. El ejemplo de este santo nos invita a traducir nuestra fe en una vida dedicada a Dios en la oraci&oacute;n y entregada al servicio del pr&oacute;jimo con el impulso de una caridad dispuesta incluso al sacrificio supremo. <\/p>\n<p align=\"left\">&quot;Sabedlo: el Se&ntilde;or hizo milagros en mi favor, y el Se&ntilde;or me escuchar&aacute; cuando lo invoque&quot; (<i>Sal<\/i> 4, 4). Estas palabras del Salmo responsorial expresan el secreto de la vida del bienaventurado Nuno de Santa Mar&iacute;a, h&eacute;roe y santo de Portugal. Los setenta a&ntilde;os de su vida se enmarcan en la segunda mitad del siglo XIV y la primera del siglo XV, cuando esa naci&oacute;n consolid&oacute; su independencia de Castilla y se extendi&oacute; despu&eacute;s a los oc&eacute;anos \u2014no sin un designio particular de Dios\u2014, abriendo nuevas rutas para favorecer la llegada del Evangelio de Cristo hasta los confines de la tierra. <\/p>\n<p align=\"left\">San Nuno se sinti&oacute; instrumento de este designio superior y se enrol&oacute; en la <i> militia Christi<\/i>, o sea, en el servicio de testimonio que todo cristiano est&aacute; llamado a dar en el mundo. Sus caracter&iacute;sticas fueron una intensa vida de oraci&oacute;n y una confianza absoluta en el auxilio divino. Aunque era un &oacute;ptimo militar y un gran jefe, nunca permiti&oacute; que sus dotes personales se sobrepusieran a la acci&oacute;n suprema que ven&iacute;a de Dios. <\/p>\n<p align=\"left\">San Nuno se esforzaba por no poner obst&aacute;culos a la acci&oacute;n de Dios en su vida, imitando a la Virgen, de la que era muy devoto y a la que atribu&iacute;a p&uacute;blicamente sus victorias. En el ocaso de su vida, se retir&oacute; al convento del Carmen, que &eacute;l mismo hab&iacute;a mandado construir. Me siento feliz de se&ntilde;alar a toda la Iglesia esta figura ejemplar, especialmente por una vida de fe y de oraci&oacute;n en contextos aparentemente poco favorables a ella, lo cual prueba que en cualquier situaci&oacute;n, incluso de car&aacute;cter militar y b&eacute;lico, es posible actuar y realizar los valores y los principios de la vida cristiana, sobre todo si esta se pone al servicio del bien com&uacute;n y de la gloria de Dios. <\/p>\n<p align=\"left\">Santa Gertrudis Comensoli sinti&oacute; desde la ni&ntilde;ez una atracci&oacute;n particular por Jes&uacute;s presente en la Eucarist&iacute;a. Adorar a Cristo Eucarist&iacute;a se convirti&oacute; en el fin principal de su vida; casi podr&iacute;amos decir que fue la condici&oacute;n habitual de su existencia. Ante la Eucarist&iacute;a santa Gertrudis comprendi&oacute; su vocaci&oacute;n y su misi&oacute;n en la Iglesia: dedicarse sin reservas a la acci&oacute;n apost&oacute;lica y misionera, especialmente en favor de la juventud. As&iacute;, naci&oacute;, por obediencia al Papa Le&oacute;n XIII, su instituto, para traducir la &quot;caridad contemplada&quot; en Cristo Eucarist&iacute;a en &quot;caridad vivida&quot; dedic&aacute;ndose al pr&oacute;jimo necesitado. <\/p>\n<p align=\"left\">En una sociedad desorientada y a menudo herida, como la nuestra, a una juventud como la de nuestros tiempos, que busca valores y un sentido para su existencia, santa Gertrudis indica como punto firme de referencia al Dios que en la Eucarist&iacute;a se ha hecho nuestro compa&ntilde;ero de viaje. Nos recuerda que &quot;la adoraci&oacute;n debe prevalecer sobre todas las obras de caridad&quot;, porque del amor a Cristo muerto y resucitado, realmente presente en el sacramento de la Eucarist&iacute;a, brota la caridad evang&eacute;lica que nos impulsa a considerar hermanos a todos los hombres. <\/p>\n<p align=\"left\">Tambi&eacute;n fue testigo del amor divino Catalina Volpicelli, que se esforz&oacute; por &quot;ser de Cristo, para llevar a Cristo&quot; a cuantos encontr&oacute; en N&aacute;poles a fines del siglo xix, en un tiempo de crisis espiritual y social. Tambi&eacute;n para ella el secreto fue la Eucarist&iacute;a. A sus primeras colaboradoras les recomendaba cultivar una intensa vida espiritual en la oraci&oacute;n y, sobre todo, el contacto vital con Jes&uacute;s Eucarist&iacute;a. Esta es tambi&eacute;n hoy la condici&oacute;n para proseguir la obra y la misi&oacute;n que inici&oacute; y dej&oacute; como legado a las &quot;Esclavas del Sagrado Coraz&oacute;n&quot;. <\/p>\n<p align=\"left\">Para ser aut&eacute;nticas educadoras en la fe, deseosas de transmitir a las nuevas generaciones los valores de la cultura cristiana \u2014sol&iacute;a repetir\u2014, es indispensable liberar a Dios de las prisiones en las que lo han confinado los hombres. S&oacute;lo en el Coraz&oacute;n de Cristo la humanidad puede encontrar su &quot;morada estable&quot;. Santa Catalina muestra a sus hijas espirituales, y a todos nosotros, el camino exigente de una conversi&oacute;n que cambie radicalmente el coraz&oacute;n y se traduzca en acciones coherentes con el Evangelio. As&iacute; es posible poner las bases para construir una sociedad abierta a la justicia y a la solidaridad, superando el desequilibrio econ&oacute;mico y cultural que sigue existiendo en gran parte de nuestro planeta. <\/p>\n<p align=\"left\">Queridos hermanos y hermanas, demos gracias al Se&ntilde;or por el don de la santidad, que hoy resplandece en la Iglesia con singular belleza en Arc&aacute;ngel Tadini, Bernardo Tolomei, Nuno de Santa Mar&iacute;a &Aacute;lvares Pereira, Gertrudis Comensoli y Catalina Volpicelli. Dej&eacute;monos atraer por sus ejemplos, dej&eacute;monos guiar por sus ense&ntilde;anzas, para que tambi&eacute;n nuestra existencia se convierta en un canto de alabanza a Dios, a ejemplo de Jes&uacute;s, adorado con fe en el misterio eucar&iacute;stico y servido con generosidad en nuestro pr&oacute;jimo. Que nos obtenga cumplir esta misi&oacute;n evang&eacute;lica la intercesi&oacute;n materna de Mar&iacute;a, Reina de los santos, y de estos nuevos cinco luminosos ejemplos de santidad, que hoy veneramos con alegr&iacute;a. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2009 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA DE CANONIZACI&Oacute;N DE LOS BEATOS Arc&aacute;ngel Tadini (1846-1912) Bernardo Tolomei (1272-1348) Nuno de Santa Mar&iacute;a &Aacute;lvares Pereira (1360-1431) Gertrudis Comensoli (1847-1903) Catalina Volpicelli (1839-1894) HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Plaza de San Pedro Domingo 26 de abril de 2009 Queridos hermanos y hermanas: En este tercer domingo del tiempo pascual, la liturgia pone &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/26-de-abril-de-2009-canonizacion-de-los-beatos-arcangel-tadini-bernardo-tolomei-nuno-de-santa-maria-alvares-pereira-gertrudis-comensoli-y-catalina-volpicelli\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab26 de abril de 2009: Canonizaci\u00f3n de los beatos Arc\u00e1ngel Tadini, Bernardo Tolomei, Nuno de Santa Mar\u00eda Alvares Pereira, Gertrudis Comensoli y Catalina Volpicelli\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40918","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40918","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40918"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40918\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40918"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40918"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40918"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}