{"id":40926,"date":"2016-10-06T15:11:41","date_gmt":"2016-10-06T20:11:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/29-de-marzo-de-2009-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-del-santo-rostro-de-jesus-en-el-barrio-de-la-magliana\/"},"modified":"2016-10-06T15:11:41","modified_gmt":"2016-10-06T20:11:41","slug":"29-de-marzo-de-2009-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-del-santo-rostro-de-jesus-en-el-barrio-de-la-magliana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/29-de-marzo-de-2009-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-del-santo-rostro-de-jesus-en-el-barrio-de-la-magliana\/","title":{"rendered":"29 de marzo de 2009: Visita pastoral a la parroquia romana del Santo Rostro de Jes\u00fas, en el barrio de la Magliana"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA <br \/> DEL SANTO ROSTRO DE JES&Uacute;S EN LA MAGLIANA<\/font><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">V Domingo de Cuaresma, 29 de marzo de 2009<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Queridos hermanos y hermanas: <\/i> <\/p>\n<p align=\"left\"> En el pasaje evang&eacute;lico de hoy, san Juan refiere un episodio que aconteci&oacute; en la &uacute;ltima fase de la vida p&uacute;blica de Cristo, en la inminencia de la Pascua jud&iacute;a, que ser&iacute;a su Pascua de muerte y resurrecci&oacute;n. Narra el evangelista que, mientras se encontraba en Jerusal&eacute;n, algunos griegos, pros&eacute;litos del juda&iacute;smo, por curiosidad y atra&iacute;dos por lo que Jes&uacute;s estaba haciendo, se acercaron a Felipe, uno de los Doce, que ten&iacute;a un nombre griego y proced&iacute;a de Galilea. &quot;Se&ntilde;or <font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font>le dijeron\u2014, queremos ver a Jes&uacute;s&quot; (<i>Jn<\/i> 12, 21). Felipe, a su vez, llam&oacute; a Andr&eacute;s, uno de los primeros ap&oacute;stoles, muy cercano al Se&ntilde;or, y que tambi&eacute;n ten&iacute;a un nombre griego; y ambos &quot;fueron a dec&iacute;rselo a Jes&uacute;s&quot; (<i>Jn<\/i> 12, 22). <\/p>\n<p align=\"left\"> En la petici&oacute;n de estos griegos an&oacute;nimos podemos descubrir la sed de ver y conocer a Cristo que experimenta el coraz&oacute;n de todo hombre. Y la respuesta de Jes&uacute;s nos orienta al misterio de la Pascua, manifestaci&oacute;n gloriosa de su misi&oacute;n salv&iacute;fica. &quot;Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre&quot; (<i>Jn<\/i> 12, 23). S&iacute;, est&aacute; a punto de llegar la hora de la glorificaci&oacute;n del Hijo del hombre, pero esto conllevar&aacute; el paso doloroso por la pasi&oacute;n y la muerte en cruz. De hecho, s&oacute;lo as&iacute; se realizar&aacute; el plan divino de la salvaci&oacute;n, que es para todos, jud&iacute;os y paganos, pues todos est&aacute;n invitados a formar parte del &uacute;nico pueblo de la alianza nueva y definitiva. <\/p>\n<p align=\"left\"> A esta luz comprendemos tambi&eacute;n la solemne proclamaci&oacute;n con la que se concluye el pasaje evang&eacute;lico: &quot;Yo, cuando sea levantado de la tierra, atraer&eacute; a todos hacia m&iacute;&quot; (<i>Jn<\/i> 12, 32), as&iacute; como el comentario del Evangelista: &quot;Dec&iacute;a esto para significar de qu&eacute; muerte iba a morir&quot; (<i>Jn<\/i> 12, 33). La cruz: la altura del amor es la altura de Jes&uacute;s, y a esta altura nos atrae a todos. <\/p>\n<p align=\"left\"> Muy oportunamente la liturgia nos hace meditar este texto del evangelio de san Juan en este quinto domingo de Cuaresma, mientras se acercan los d&iacute;as de la Pasi&oacute;n del Se&ntilde;or, en la que nos sumergiremos espiritualmente desde el pr&oacute;ximo domingo, llamado precisamente domingo de Ramos y de la Pasi&oacute;n del Se&ntilde;or. Es como si la Iglesia nos estimulara a compartir el estado de &aacute;nimo de Jes&uacute;s, queri&eacute;ndonos preparar para revivir el misterio de su crucifixi&oacute;n, muerte y resurrecci&oacute;n, no como espectadores extra&ntilde;os, sino como protagonistas juntamente con &eacute;l, implicados en su misterio de cruz y resurrecci&oacute;n. De hecho, donde est&aacute; Cristo, all&iacute; deben encontrarse tambi&eacute;n sus disc&iacute;pulos, que est&aacute;n llamados a seguirlo, a solidarizarse con &eacute;l en el momento del combate, para ser asimismo part&iacute;cipes de su victoria. <\/p>\n<p align=\"left\"> El Se&ntilde;or mismo nos explica c&oacute;mo podemos asociarnos a su misi&oacute;n. Hablando de su muerte gloriosa ya cercana, utiliza una imagen sencilla y a la vez sugestiva: &quot;Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda &eacute;l solo; pero si muere, da mucho fruto&quot; (<i>Jn<\/i> 12, 24). Se compara a s&iacute; mismo con un &quot;grano de trigo deshecho, para dar a todos mucho fruto&quot;, como dice de forma eficaz san Atanasio. Y s&oacute;lo mediante la muerte, mediante la cruz, Cristo da mucho fruto para todos los siglos. De hecho, no bastaba que el Hijo de Dios se hubiera encarnado. Para llevar a cabo el plan divino de la salvaci&oacute;n universal era necesario que muriera y fuera sepultado: s&oacute;lo as&iacute; toda la realidad humana ser&iacute;a aceptada y, mediante su muerte y resurrecci&oacute;n, se har&iacute;a manifiesto el triunfo de la Vida, el triunfo del Amor; as&iacute; se demostrar&iacute;a que el amor es m&aacute;s fuerte que la muerte. <\/p>\n<p align=\"left\"> Con todo, el hombre Jes&uacute;s, que era un hombre verdadero, con nuestros mismos sentimientos, sent&iacute;a el peso de la prueba y la amarga tristeza por el tr&aacute;gico fin que le esperaba. Precisamente por ser hombre-Dios, experimentaba con mayor fuerza el terror frente al abismo del pecado humano y a cuanto hay de sucio en la humanidad, que &eacute;l deb&iacute;a llevar consigo y consumar en el fuego de su amor. Todo esto &eacute;l lo deb&iacute;a llevar consigo y transformar en su amor. &quot;Ahora \u2014confiesa\u2014 mi alma est&aacute; turbada. Y &iquest;que voy a decir? &iquest;Padre, l&iacute;brame de esta hora?&quot; (<i>Jn<\/i> 12, 27). Le asalta la tentaci&oacute;n de pedir: &quot;S&aacute;lvame, no permitas la cruz, dame la vida&quot;. En esta apremiante invocaci&oacute;n percibimos una anticipaci&oacute;n de la conmovedora oraci&oacute;n de Getseman&iacute;, cuando, al experimentar el drama de la soledad y el miedo, implorar&aacute; al Padre que aleje de &eacute;l el c&aacute;liz de la pasi&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> Sin embargo, al mismo tiempo, mantiene su adhesi&oacute;n filial al plan divino, porque sabe que precisamente para eso ha llegado a esta hora, y con confianza ora: &quot;Padre, glorifica tu nombre&quot; (<i>Jn<\/i> 12, 28). Con esto quiere decir: &quot;Acepto la cruz&quot;, en la que se glorifica el nombre de Dios, es decir, la grandeza de su amor. Tambi&eacute;n aqu&iacute; Jes&uacute;s anticipa las palabras del Monte de los Olivos: &quot;No se haga mi voluntad, sino la tuya&quot; (<i>Lc<\/i> 22, 42). Transforma su voluntad humana y la identifica con la de Dios. Este es el gran acontecimiento del Monte de los Olivos, el itinerario que deber&iacute;amos seguir fundamentalmente en todas nuestras oraciones: transformar, dejar que la gracia transforme nuestra voluntad ego&iacute;sta y la impulse a uniformarse a la voluntad divina. <\/p>\n<p align=\"left\"> Los mismos sentimientos afloran en el pasaje de la <i>carta a los Hebreos<\/i> que se ha proclamado en la segunda lectura. Postrado por una angustia extrema a causa de la muerte que se cierne sobre &eacute;l, Jes&uacute;s ofrece a Dios ruegos y s&uacute;plicas &quot;con poderoso clamor y l&aacute;grimas&quot; (<i>Hb<\/i> 5, 7). Invoca ayuda de Aquel que puede liberarlo, pero abandon&aacute;ndose siempre en las manos del Padre. Y precisamente por esta filial confianza en Dios \u2014nota el autor\u2014 fue escuchado, en el sentido de que resucit&oacute;, recibi&oacute; la vida nueva y definitiva. La <i>carta a los Hebreos<\/i> nos da a entender que estas insistentes oraciones de Jes&uacute;s, con clamor y l&aacute;grimas, eran el verdadero acto del sumo sacerdote, con el que se ofrec&iacute;a a s&iacute; mismo y a la humanidad al Padre, transformando as&iacute; el mundo. <\/p>\n<p align=\"left\"> Queridos hermanos y hermanas, este es el camino exigente de la cruz que Jes&uacute;s indica a todos sus disc&iacute;pulos. En diversas ocasiones dijo: &quot;Si alguno me quiere servir, s&iacute;game&quot;. No hay alternativa para el cristiano que quiera realizar su vocaci&oacute;n. Es la &quot;ley&quot; de la cruz descrita con la imagen del grano de trigo que muere para germinar a una nueva vida; es la &quot;l&oacute;gica&quot; de la cruz de la que nos habla tambi&eacute;n el pasaje evang&eacute;lico de hoy: &quot;El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la guardar&aacute; para la vida eterna&quot; (<i>Jn<\/i> 12, 25). &quot;Odiar&quot; la propia vida es una expresi&oacute;n sem&iacute;tica fuerte y encierra una paradoja; subraya muy bien la totalidad radical que debe caracterizar a quien sigue a Cristo y, por su amor, se pone al servicio de los hermanos: pierde la vida y as&iacute; la encuentra. No existe otro camino para experimentar la alegr&iacute;a y la verdadera fecundidad del Amor: el camino de darse, entregarse, perderse para encontrarse. <\/p>\n<p align=\"left\"> Queridos amigos, la invitaci&oacute;n de Jes&uacute;s resuena de forma muy elocuente en la celebraci&oacute;n de hoy en vuestra parroquia, pues est&aacute; dedicada al Santo Rostro de Jes&uacute;s: el Rostro que &quot;algunos griegos&quot;, de los que habla el evangelio, deseaban ver; el Rostro que en los pr&oacute;ximos d&iacute;as de la Pasi&oacute;n contemplaremos desfigurado a causa de los pecados, la indiferencia y la ingratitud de los hombres; el Rostro radiante de luz y resplandeciente de gloria, que brillar&aacute; en el alba del d&iacute;a de Pascua. <\/p>\n<p align=\"left\"> Mantengamos fijos el coraz&oacute;n y la mente en el Rostro de Cristo, queridos fieles, a quienes saludo con afecto, comenzando por vuestro p&aacute;rroco, don Luigi Coluzzi, a quien expreso mi agradecimiento por haberse hecho int&eacute;rprete de vuestros sentimientos. Gracias por vuestra cordial acogida: me alegra de verdad encontrarme entre vosotros con ocasi&oacute;n del tercer aniversario de la dedicaci&oacute;n de vuestra iglesia y os saludo a todos con afecto. Dirijo un saludo especial al cardenal vicario, as&iacute; como al cardenal Fiorenzo Angelini, que contribuy&oacute; a la realizaci&oacute;n de este nuevo complejo parroquial, al obispo auxiliar del sector, al obispo monse&ntilde;or Marcello Costalunga y a los dem&aacute;s prelados presentes, a los sacerdotes colaboradores parroquiales, a las benem&eacute;ritas religiosas de la congregaci&oacute;n de las Hijas Pobres de la Visitaci&oacute;n, que precisamente frente a esta hermosa iglesia atienden a los hu&eacute;spedes en su residencia de ancianos. Saludo a los catequistas, al consejo y a los agentes pastorales, as&iacute; como a todos los que colaboran en la vida de la parroquia. Saludo a los ni&ntilde;os, a los j&oacute;venes y a las familias. De buen grado extiendo mi saludo a los habitantes de la Magliana, en particular a los ancianos, a los enfermos, a las personas solas y a las que atraviesan dificultades. Por todos y cada uno pido en esta santa misa. <\/p>\n<p align=\"left\"> Queridos hermanos y hermanas, dejaos iluminar por el esplendor del Rostro de Cristo, y vuestra joven comunidad \u2014que ya puede gozar de un nuevo complejo parroquial, moderno en su estructura y funcional\u2014 caminar&aacute; unida en el compromiso com&uacute;n de anunciar y testimoniar el Evangelio en este barrio. S&eacute; cu&aacute;nto esmero pon&eacute;is en la formaci&oacute;n lit&uacute;rgica, valorando todos los recursos de vuestra comunidad: los lectores, el coro y las personas que se dedican a la animaci&oacute;n de las celebraciones. Es importante que la oraci&oacute;n, tanto personal como lit&uacute;rgica, ocupe siempre el primer lugar en nuestra vida. S&eacute; con cu&aacute;nto empe&ntilde;o os dedic&aacute;is a la catequesis, para que responda a las expectativas de los muchachos, tanto de los que se preparan para recibir los sacramentos de la primera Comuni&oacute;n y la Confirmaci&oacute;n, como de los que frecuentan el Oratorio. Asimismo, os preocup&aacute;is de impartir una catequesis adaptada a los padres de familia, a los que invit&aacute;is a seguir un itinerario de formaci&oacute;n cristiana juntamente con sus hijos. As&iacute; quer&eacute;is ayudar a las familias a vivir juntas las citas sacramentales educando y educ&aacute;ndose en la fe &quot;en familia&quot;, que debe ser la primera y natural &quot;escuela&quot; de vida cristiana para todos sus miembros. <\/p>\n<p align=\"left\"> Me alegro con vosotros porque vuestra parroquia es abierta y acogedora, y est&aacute; animada y vivificada por un amor sincero a Dios y a todos los hermanos, a imitaci&oacute;n de san Maximiliano Mar&iacute;a Kolbe, al que estaba dedicada inicialmente. En Auschwitz, con valent&iacute;a heroica, se sacrific&oacute; a s&iacute; mismo para salvar la vida de otra persona. En nuestro tiempo, marcado por una crisis social y econ&oacute;mica general, es muy loable el esfuerzo que est&aacute;is llevando a cabo, sobre todo mediante la <i>C&aacute;ritas<\/i> parroquial y el grupo de San Egidio, para salir al encuentro, en la medida de las posibilidades, de las expectativas de los m&aacute;s pobres y necesitados. <\/p>\n<p align=\"left\"> A vosotros, queridos j&oacute;venes, quiero dirigiros en particular unas palabras de aliento: dejaos atraer por la fascinaci&oacute;n de Cristo. Contemplando su Rostro con los ojos de la fe, pedidle: &quot;Jes&uacute;s, &iquest;qu&eacute; quieres que haga yo contigo y por ti?&quot;. Luego, permaneced a la escucha y, guiados por su Esp&iacute;ritu, cumplid el plan que &eacute;l tiene para cada uno de vosotros. Preparaos seriamente para construir familias unidas y fieles al Evangelio, y para ser sus testigos en la sociedad. Y si &eacute;l os llama, estad dispuestos a dedicar totalmente vuestra vida a su servicio en la Iglesia como sacerdotes o como religiosos y religiosas. Yo os aseguro mi oraci&oacute;n; en particular, os espero el jueves pr&oacute;ximo en la bas&iacute;lica de San Pedro para prepararnos a la Jornada mundial de la juventud, que, como sab&eacute;is, este a&ntilde;o se celebra a nivel diocesano el domingo pr&oacute;ximo. Juntos recordaremos a mi querido y venerado predecesor Juan Pablo II en el cuarto aniversario de su muerte. En muchas circunstancias &eacute;l anim&oacute; a los j&oacute;venes a encontrarse con Cristo y a seguirlo con entusiasmo y generosidad. <\/p>\n<p align=\"left\"> Queridos hermanos y hermanas de esta comunidad parroquial, el amor infinito de Cristo que brilla en su Rostro resplandezca en todas vuestras actitudes, y se convierta en vuestra &quot;cotidianidad&quot;. Como exhortaba san Agust&iacute;n en una homil&iacute;a pascual, &quot;Cristo padeci&oacute;; muramos al pecado. Cristo resucit&oacute;; vivamos para Dios. Cristo pas&oacute; de este mundo al Padre; que no se apegue aqu&iacute; nuestro coraz&oacute;n, sino que lo siga en las cosas de arriba. Nuestro jefe fue colgado de un madero; crucifiquemos la concupiscencia de la carne. Yaci&oacute; en el sepulcro; sepultados con &eacute;l, olvidemos las cosas pasadas. Est&aacute; sentado en el cielo; traslademos nuestros deseos a las cosas supremas&quot; (<i>Discurso <\/i>229, D, 1). <\/p>\n<p align=\"left\"> Animados por esta convicci&oacute;n, prosigamos la celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica, invocando la intercesi&oacute;n maternal de Mar&iacute;a para que nuestra vida sea un reflejo de la de Cristo. Oremos para que todos aquellos con quienes nos encontremos perciban siempre en nuestros gestos y en nuestras palabras la bondad pacificadora y consoladora de su Rostro. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"center\">\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2009 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\"> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DEL SANTO ROSTRO DE JES&Uacute;S EN LA MAGLIANA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI V Domingo de Cuaresma, 29 de marzo de 2009 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: En el pasaje evang&eacute;lico de hoy, san Juan refiere un episodio que aconteci&oacute; en la &uacute;ltima fase de la vida p&uacute;blica &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/29-de-marzo-de-2009-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-del-santo-rostro-de-jesus-en-el-barrio-de-la-magliana\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab29 de marzo de 2009: Visita pastoral a la parroquia romana del Santo Rostro de Jes\u00fas, en el barrio de la Magliana\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40926","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40926","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40926"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40926\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40926"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40926"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40926"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}