{"id":40927,"date":"2016-10-06T15:11:42","date_gmt":"2016-10-06T20:11:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/22-de-marzo-de-2009-viaje-apostolico-a-camerun-y-angola-santa-misa-con-los-obispos-de-la-imbisa-asamblea-interregional-de-obispos-de-africa-del-sur-en-la-explanada-de-cimangola\/"},"modified":"2016-10-06T15:11:42","modified_gmt":"2016-10-06T20:11:42","slug":"22-de-marzo-de-2009-viaje-apostolico-a-camerun-y-angola-santa-misa-con-los-obispos-de-la-imbisa-asamblea-interregional-de-obispos-de-africa-del-sur-en-la-explanada-de-cimangola","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/22-de-marzo-de-2009-viaje-apostolico-a-camerun-y-angola-santa-misa-con-los-obispos-de-la-imbisa-asamblea-interregional-de-obispos-de-africa-del-sur-en-la-explanada-de-cimangola\/","title":{"rendered":"22 de marzo de 2009: Viaje Apost\u00f3lico a Camer\u00fan y Angola &#8211; Santa Misa con los obispos de la IMBISA (Asamblea interregional de obispos de \u00c1frica del sur) en la explanada de Cimangola"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/travels\/2009\/index_camerun-angola.html\">VIAJE APOST&Oacute;LICO <br \/> DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<br \/> A CAMER&Uacute;N Y ANGOLA<font size=\"4\"><b><i> <br \/> <\/i><\/b><\/font>(17-23 DE MARZO DE 2009)<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA CON LOS OBISPOS DE LA IMBISA <br \/> (ASAMBLEA INTERREGIONAL DE OBISPOS DE &Aacute;FRICA DEL SUR)<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><b><font color=\"#663300\" size=\"4\"> HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Ex<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\">planada de Cimangola, Luanda<br \/> Domingo 22 de marzo de 2009<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Se&ntilde;ores Cardenales, <br \/> Venerados Hermanos en el Episcopado y en el Sacerdocio, <br \/> Queridos hermanos y hermanas en Cristo<\/i>:<\/p>\n<p align=\"left\"> &laquo;Tanto am&oacute; Dios al mundo que entreg&oacute; a su Hijo &uacute;nico, para que no perezca ninguno de los que creen en &eacute;l, sino que tengan vida eterna&raquo; (<i>Jn<\/i> 3,16). Estas palabras nos colman de gozo y esperanza, pues anhelamos el cumplimiento de las promesas de Dios. Para m&iacute; es hoy un motivo de alegr&iacute;a celebrar como Sucesor del Ap&oacute;stol Pedro esta Misa con vosotros, mis hermanos y hermanas en Cristo, que ven&iacute;s de diversas regiones de Angola, Santo Tom&eacute; y Pr&iacute;ncipe y de muchos otros Pa&iacute;ses. Saludo con gran afecto en el Se&ntilde;or a las comunidades cat&oacute;licas de Luanda, Bengo, Cabinda, Benguela, Huambo, Hu&iacute;la, Kuando Kubango, Kunene, Kwanza Norte, Kwanza Sul, Lunda Norte, Lunda Sul, Malanje, Namibe, Moxico, U&iacute;je y Zaire. <\/p>\n<p align=\"left\"> Saludo especialmente a mis Hermanos Obispos, los miembros de la <i> Asociaci&oacute;n Interregional de los Obispos del &Aacute;frica Austral<\/i>, reunidos alrededor de este altar del sacrificio del Se&ntilde;or. Agradezco al Presidente de la C.E.A.S.T., Arzobispo Dami&atilde;o Franklin, por sus amables palabras de bienvenida y, en la persona de sus Pastores, saludo a todos los fieles de las naciones de Botswana, Lesotho, Mozambique, Namibia, Sud&aacute;frica, Suazilandia y Zimbabue. <\/p>\n<p align=\"left\"> La primera lectura de hoy tiene una resonancia particular para el Pueblo de Dios en Angola. Es un mensaje de esperanza para el Pueblo elegido en la lejan&iacute;a de su destierro, una invitaci&oacute;n a volver a Jerusal&eacute;n para reconstruir el Templo del Se&ntilde;or. La descripci&oacute;n vibrante de la destrucci&oacute;n y la ruina causada por la guerra refleja la experiencia personal de muchos en este Pa&iacute;s durante las terribles devastaciones de la guerra civil. Qu&eacute; verdad es el que la guerra puede destruir &laquo;todo lo que tiene valor&raquo; (cf. <i>2 Cr<\/i> 36,19): familias, comunidades enteras, el fruto de la fatiga de los hombres, las esperanzas que gu&iacute;an y alientan sus vidas y su trabajo. Esta experiencia es demasiado familiar en el conjunto de &Aacute;frica: el poder destructivo de la guerra civil, el caer en el torbellino del odio y la venganza, el despilfarro de los esfuerzos de generaciones de gente de bien. Cuando se descuida la Palabra del Se&ntilde;or \u2013una Palabra que tiende a la edificaci&oacute;n de las personas, de las comunidades y de toda la familia humana\u2013, y la Ley de Dios es objeto de &laquo;burla, desprecio y escarnio&raquo; (cf. <i>ib&iacute;d.<\/i>, v. 16), el resultado s&oacute;lo puede ser destrucci&oacute;n e injusticia, deshonra de nuestra com&uacute;n humanidad y traici&oacute;n de nuestra vocaci&oacute;n a ser hijos e hijas del Padre misericordioso, hermanos y hermanas de su Hijo predilecto. <\/p>\n<p align=\"left\"> Nos confortan, pues, las palabras consoladoras que hemos escuchado en la primera lectura. La llamada a volver y a reconstruir el Templo de Dios tiene un significado particular para todos nosotros. San Pablo, de cuyo nacimiento celebramos este a&ntilde;o el bimilenario, nos dice que &laquo;somos santuario del Dios vivo&raquo; (<i>2 Co<\/i> 6,16). Como sabemos, Dios habita en el coraz&oacute;n de los que ponen su confianza en Cristo, han renacido en el Bautismo y se han convertido en templo del Esp&iacute;ritu Santo. Tambi&eacute;n ahora, en la unidad del Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, Dios nos llama a reconocer en nosotros la fuerza de su presencia, a acoger de nuevo el don de su amor y su perd&oacute;n, y a convertirnos en mensajeros de este amor misericordioso en nuestras familias y comunidades, en la escuela, el trabajo y en cada sector de la vida social y pol&iacute;tica. <\/p>\n<p align=\"left\"> Aqu&iacute; en Angola, este domingo ha sido declarado como d&iacute;a de oraci&oacute;n y sacrificio por la reconciliaci&oacute;n nacional. El Evangelio nos ense&ntilde;a que la reconciliaci&oacute;n \u2013una verdadera reconciliaci&oacute;n\u2013 s&oacute;lo puede ser fruto de una conversi&oacute;n, de una transformaci&oacute;n del coraz&oacute;n, de un nuevo modo de pensar. Nos ense&ntilde;a que s&oacute;lo la fuerza del amor de Dios puede cambiar nuestros corazones y hacernos triunfar sobre el poder del pecado y la divisi&oacute;n. Cuando est&aacute;bamos &laquo;muertos por nuestros pecados&raquo; (cf. <i>Ef<\/i> 2,5), su amor y su misericordia nos han ofrecido la reconciliaci&oacute;n y la vida nueva en Cristo. &Eacute;ste es el n&uacute;cleo de la ense&ntilde;anza del ap&oacute;stol Pablo, y es importante para nosotros volver a traer a la memoria que s&oacute;lo la gracia de Dios puede crear en nosotros un coraz&oacute;n nuevo. S&oacute;lo su amor puede cambiar nuestro &laquo;coraz&oacute;n de piedra&raquo; (<i>Ez<\/i> 11,19) y hacernos capaces de construir, en lugar de demoler. S&oacute;lo Dios puede hacer nuevas todas las cosas. <\/p>\n<p align=\"left\"> He venido a &Aacute;frica precisamente para predicar este mensaje de perd&oacute;n, de esperanza y de una vida nueva en Cristo. Hace tres d&iacute;as, en Yaund&eacute;, he tenido la alegr&iacute;a de hacer p&uacute;blico el <i>Instrumentum laboris<\/i> de la Segunda Asamblea Especial para &Aacute;frica del S&iacute;nodo de los Obispos, que estar&aacute; dedicada al tema: <i>La Iglesia en &Aacute;frica al servicio de la reconciliaci&oacute;n, la justicia y la paz<\/i>. Hoy os pido que rec&eacute;is, junto con nuestros hermanos y hermanas de toda &Aacute;frica, por esta intenci&oacute;n: que todo cristiano en este gran Continente sienta el toque saludable del amor misericordioso de Dios, y que la Iglesia en &Aacute;frica sea &laquo;gracias al testimonio ofrecido por sus hijos e hijas, lugar de aut&eacute;ntica reconciliaci&oacute;n&raquo; (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_14091995_ecclesia-in-africa.html\">Ecclesia in Africa<\/a><\/i>, 79). <\/p>\n<p align=\"left\"> Queridos amigos, &eacute;ste es el mensaje que el Papa os dirige a vosotros y a vuestros hijos. Hab&eacute;is recibido del Esp&iacute;ritu Santo la fuerza de ser los constructores de un porvenir mejor para vuestro querido Pa&iacute;s. En el Bautismo se os ha dado el Esp&iacute;ritu para ser heraldos del Reino de Dios, reino de la verdad y la vida, de la santidad y la gracia, de la justicia, el amor y la paz (cf. <i> Misal Romano<\/i>, Jesucristo, Rey del universo, Prefacio). El d&iacute;a de vuestro Bautismo hab&eacute;is recibido la luz de Cristo. Sed fieles a este don, con la certeza de que el Evangelio puede confirmar, purificar y ennoblecer los profundos valores humanos que hay en vuestra cultura nativa y en vuestras tradiciones: familias unidas, profundo sentido religioso, alegre celebraci&oacute;n del don de la vida, estima por la sabidur&iacute;a de los ancianos y por las aspiraciones de los j&oacute;venes. Y agradeced tambi&eacute;n la luz de Cristo. Mostrad vuestro reconocimiento a quienes os la han tra&iacute;do: generaciones y generaciones de misioneros que tanto han contribuido y siguen contribuyendo al desarrollo humano y espiritual de este Pa&iacute;s. Agradeced el testimonio de tantos padres y maestros cristianos, catequistas, sacerdotes, religiosas y religiosos, que han sacrificado su propia vida para transmitiros este precioso tesoro. Asumid el reto que representa este gran patrimonio. Tened presente que la Iglesia en Angola y en toda &Aacute;frica, tiene la tarea de ser ante el mundo un signo de esa unidad a la que, a trav&eacute;s de la fe en Cristo redentor, est&aacute; llamada toda la familia humana. <\/p>\n<p align=\"left\"> En el Evangelio de hoy hay palabras de Jes&uacute;s que suscitan una cierta impresi&oacute;n: &Eacute;l nos dice que ya se ha dictado la sentencia de Dios sobre el mundo (cf. <i>Jn<\/i> 3,19ss). La luz ha venido al mundo. Pero los hombres han preferido las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Cu&aacute;ntas tinieblas hay en tantas partes del mundo. Las nubes del mal han oscurecido tr&aacute;gicamente tambi&eacute;n &Aacute;frica, incluida esta amada Naci&oacute;n de Angola. Pensemos en el drama de la guerra, en las feroces consecuencias del tribalismo y las rivalidades &eacute;tnicas, en la codicia que corrompe el coraz&oacute;n del hombre, esclaviza a los pobres y priva a las generaciones futuras de los recursos que necesitan para crear una sociedad m&aacute;s solidaria y m&aacute;s justa, una sociedad real y aut&eacute;nticamente africana en su genio y en sus valores. Y &iquest;qu&eacute; decir de ese insidioso esp&iacute;ritu de ego&iacute;smo que encierra a las personas en s&iacute; mismas, divide las familias y, suplantando los grandes ideales de generosidad y abnegaci&oacute;n, lleva inevitablemente al hedonismo, a la evasi&oacute;n en falsas utop&iacute;as mediante el uso de la droga, a la irresponsabilidad sexual, al debilitamiento de la uni&oacute;n matrimonial, a la destrucci&oacute;n de las familias y la eliminaci&oacute;n de vidas humanas inocentes por el aborto? <\/p>\n<p align=\"left\"> Sin embargo, la palabra de Dios es una palabra de esperanza sin l&iacute;mites. En efecto, &laquo;tanto am&oacute; Dios al mundo que entreg&oacute; a su Hijo &uacute;nico&#8230; para que el mundo se salve por &eacute;l&raquo; (<i>Jn<\/i> 3,16-17). Dios nunca nos considera desahuciados. &Eacute;l sigue invit&aacute;ndonos a levantar los ojos hacia un futuro de esperanza y nos promete la fuerza para conseguirlo. Como dice San Pablo en la segunda lectura de hoy, Dios nos ha creado en Cristo Jes&uacute;s para vivir una vida justa, una vida en que hagamos buenas obras seg&uacute;n su voluntad (cf. <i>Ef<\/i> 2,10). Nos ha dado sus mandamientos, no como una r&eacute;mora, sino como un manantial de libertad: libertad para ser hombres y mujeres llenos de sabidur&iacute;a, maestros de justicia y paz, gente que tiene confianza en los otros y busca su aut&eacute;ntico bien. Dios nos ha creado para vivir en la luz y para ser luz del mundo que nos rodea. Esto es lo que Jes&uacute;s nos dice en el Evangelio de hoy: &laquo;El que realiza la verdad, se acerca a la luz, para que se vea que sus obras est&aacute;n hechas seg&uacute;n Dios&raquo; (<i>Jn<\/i> 3,21). <\/p>\n<p align=\"left\"> &laquo;Vivid, pues, conforme a la verdad&raquo;. Irradiad la luz de la fe, la esperanza y el amor en vuestras familias y comunidades. Sed testigos de la santa verdad que hace libres a los hombres y las mujeres. Sab&eacute;is por una amarga experiencia que, tras la repentina furia destructora del mal, el trabajo de reconstrucci&oacute;n es penosamente lento y duro. Requiere tiempo, esfuerzo y perseverancia: debe comenzar en nuestros corazones, en los peque&ntilde;os sacrificios cotidianos necesarios para ser fieles a la ley de Dios, en los peque&ntilde;os gestos mediante los cuales demostramos amar a nuestros pr&oacute;jimos \u2013todos ellos, sin distinci&oacute;n de raza, etnia o lengua\u2013 con la disponibilidad de colaborar con ellos para construir juntos sobre fundamentos duraderos. Haced que vuestras parroquias se conviertan en comunidades donde la luz de la verdad de Dios y el poder del amor reconciliador de Cristo no solamente se celebren, sino que tambi&eacute;n se manifiesten en obras concretas de caridad. No teng&aacute;is miedo. Aunque esto signifique ser un &laquo;signo de contradicci&oacute;n&raquo; (<i>Lc<\/i> 2,34) frente a actitudes duras y una mentalidad que considera a los otros como instrumentos para usar, en vez de como hermanos y hermanas a los que amar, respetar y ayudar a lo largo del camino de la libertad, la vida y la esperanza. <\/p>\n<p align=\"left\"> Permitidme concluir con una palabra dirigida particularmente a los j&oacute;venes de Angola y a todos los j&oacute;venes de &Aacute;frica. Queridos j&oacute;venes amigos, vosotros sois la esperanza del futuro de vuestro Pa&iacute;s, la promesa de un ma&ntilde;ana mejor. Comenzad a crecer desde hoy en vuestra amistad con Jes&uacute;s, que es &laquo;el camino, y la verdad, y la vida&raquo; (<i>Jn<\/i> 14,6): una amistad alimentada y profundizada por la oraci&oacute;n humilde y perseverante. Buscad su voluntad sobre vosotros, escuchando cotidianamente su palabra y dejando que su ley modele vuestra vida y vuestras relaciones. De este modo os convertir&eacute;is en profetas sabios y generosos del amor salvador de Dios; llegar&eacute;is a ser evangelizadores de vuestros propios compa&ntilde;eros, llev&aacute;ndolos con vuestro ejemplo personal a que aprecien la belleza y la verdad del Evangelio, y a encaminarse por la esperanza de un futuro plasmado por los valores del Reino de Dios. La Iglesia necesita vuestro testimonio. No teng&aacute;is miedo de responder generosamente a la llamada de Dios para servirlo, bien como sacerdotes, religiosas o religiosos, bien como padres cristianos o en tantas otras formas de servicio que la Iglesia os propone. <\/p>\n<p align=\"left\"> Queridos hermanos y hermanas, al final de la primera lectura de hoy, Ciro, rey de Persia, inspirado por Dios, ordena al Pueblo elegido que vuelva a su querida Patria y reconstruya el Templo del Se&ntilde;or. Que estas palabras del Se&ntilde;or sean una llamada para todo el Pueblo de Dios en Angola y en toda &Aacute;frica del Sur: Levantaos, <i>poneos en camino<\/i> (cf. <i>2 Cr<\/i> 36,23). Mirad al futuro con esperanza, confiad en las promesas de Dios y vivid en su verdad. De este modo construir&eacute;is algo destinado a permanecer, y dejar&eacute;is a las generaciones futuras una herencia duradera de reconciliaci&oacute;n, de justicia y de paz. Am&eacute;n. <\/p>\n<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2009 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\"><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI A CAMER&Uacute;N Y ANGOLA (17-23 DE MARZO DE 2009) CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA CON LOS OBISPOS DE LA IMBISA (ASAMBLEA INTERREGIONAL DE OBISPOS DE &Aacute;FRICA DEL SUR) HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Explanada de Cimangola, Luanda Domingo 22 de marzo de 2009 &nbsp; Se&ntilde;ores Cardenales, Venerados Hermanos en el &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/22-de-marzo-de-2009-viaje-apostolico-a-camerun-y-angola-santa-misa-con-los-obispos-de-la-imbisa-asamblea-interregional-de-obispos-de-africa-del-sur-en-la-explanada-de-cimangola\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab22 de marzo de 2009: Viaje Apost\u00f3lico a Camer\u00fan y Angola &#8211; Santa Misa con los obispos de la IMBISA (Asamblea interregional de obispos de \u00c1frica del sur) en la explanada de Cimangola\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40927","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40927","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40927"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40927\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40927"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40927"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40927"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}