{"id":40936,"date":"2016-10-06T15:11:55","date_gmt":"2016-10-06T20:11:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-enero-de-2009-solemnidad-de-santa-maria-madre-de-dios-jornada-mundial-de-la-paz\/"},"modified":"2016-10-06T15:11:55","modified_gmt":"2016-10-06T20:11:55","slug":"1-de-enero-de-2009-solemnidad-de-santa-maria-madre-de-dios-jornada-mundial-de-la-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-enero-de-2009-solemnidad-de-santa-maria-madre-de-dios-jornada-mundial-de-la-paz\/","title":{"rendered":"1 de enero de 2009: Solemnidad de Santa Mar\u00eda, Madre de Dios; Jornada mundial de la paz"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE SANTA MAR&Iacute;A, MADRE DE DIOS<br \/> XLII JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI<br \/> <\/font><\/b> <br \/> Bas&iacute;lica de San Pedro<br \/> Jueves 1 de enero de 2009<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Venerados hermanos; <br \/> se&ntilde;ores embajadores; <br \/> queridos hermanos y hermanas: <\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">En el primer d&iacute;a del a&ntilde;o, la divina Providencia nos re&uacute;ne para una celebraci&oacute;n que cada vez nos conmueve por la riqueza y la belleza de sus coincidencias: el inicio del a&ntilde;o civil se encuentra con el culmen de la octava de Navidad, en el que se celebra la Maternidad divina de Mar&iacute;a, y el encuentro de ambos tiene una feliz s&iacute;ntesis en la Jornada mundial de la paz. <\/p>\n<p align=\"left\">A la luz del Nacimiento de Cristo, me complace dirigir a cada uno mis mejores deseos para el a&ntilde;o que acaba de comenzar. Los expreso, en particular, al cardenal Renato Raffaele Martino y a sus colaboradores del Consejo pontificio Justicia y paz, agradeci&eacute;ndoles en especial su valioso servicio. Los expreso, al mismo tiempo, al secretario de Estado, cardenal Tarcisio Bertone, y a toda la Secretar&iacute;a de Estado; as&iacute; como, con viva cordialidad, a los se&ntilde;ores embajadores presentes hoy en gran n&uacute;mero. Mis deseos se hacen eco del augurio que el Se&ntilde;or mismo nos acaba de dirigir en la liturgia de la Palabra. Una Palabra que, a partir del acontecimiento de Bel&eacute;n, evocado en su realidad hist&oacute;rica concreta por el evangelio de san Lucas (cf. <i>Lc<\/i> 2, 16-21) e interpretado en todo su alcance salv&iacute;fico por el ap&oacute;stol san Pablo (cf. <i>Ga<\/i> 4,4-7), se convierte en bendici&oacute;n para el pueblo de Dios y para toda la humanidad. <\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute; se realiza la antigua tradici&oacute;n jud&iacute;a de la bendici&oacute;n (cf. <i>Nm<\/i> 6, 22-27): los sacerdotes de Israel bendec&iacute;an al pueblo &quot;invocando sobre &eacute;l el nombre&quot; del Se&ntilde;or. Con una f&oacute;rmula ternaria \u2014presente en la primera lectura\u2014 el Nombre sagrado se invocaba tres veces sobre los fieles, como auspicio de gracia y de paz. Esta antigua costumbre nos lleva a una realidad esencial: para poder avanzar por el camino de la paz, los hombres y los pueblos necesitan ser iluminados por el &quot;rostro&quot; de Dios y ser bendecidos por su &quot;nombre&quot;. Precisamente esto se realiz&oacute; de forma definitiva con la Encarnaci&oacute;n: la venida del Hijo de Dios en nuestra carne y en la historia ha tra&iacute;do una bendici&oacute;n irrevocable, una luz que ya no se apaga nunca y ofrece a los creyentes y a los hombres de buena voluntad la posibilidad de construir la civilizaci&oacute;n del amor y de la paz. <\/p>\n<p align=\"left\">El concilio Vaticano II dijo, a este respecto, que &quot;el Hijo de Dios, con su encarnaci&oacute;n, se ha unido, en cierto modo, con todo hombre&quot; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a>, <\/i>22). Esta uni&oacute;n ha confirmado el plan original de una humanidad creada a &quot;imagen y semejanza&quot; de Dios. En realidad, el Verbo encarnado es la &uacute;nica imagen perfecta y consustancial del Dios invisible. Jesucristo es el hombre perfecto. &quot;En &eacute;l \u2014afirma asimismo el Concilio\u2014 la naturaleza humana ha sido asumida (&#8230;); por eso mismo, tambi&eacute;n en nosotros ha sido elevada a una dignidad sublime&quot; (<i>ib<\/i>.). Por esto, la historia terrena de Jes&uacute;s, que culmin&oacute; en el misterio pascual, es el inicio de un mundo nuevo, porque inaugur&oacute; realmente una nueva humanidad, capaz de llevar a cabo una &quot;revoluci&oacute;n&quot; pac&iacute;fica, siempre y s&oacute;lo con la gracia de Cristo. Esta revoluci&oacute;n no es ideol&oacute;gica, sino espiritual; no es ut&oacute;pica, sino real; y por eso requiere infinita paciencia, tiempos quiz&aacute;s muy largos, evitando todo atajo y recorriendo el camino m&aacute;s dif&iacute;cil: el de la maduraci&oacute;n de la responsabilidad en las conciencias. <\/p>\n<p align=\"left\">Queridos amigos, este es el camino evang&eacute;lico hacia la paz, el camino que tambi&eacute;n el Obispo de Roma est&aacute; llamado a proponer nuevamente con constancia cada vez que prepara el <i><a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/messages\/peace\/index.html\">Mensaje anual para la Jornada mundial de la paz<\/a><\/i>. Al recorrer este camino es oportuno quiz&aacute;s volver sobre aspectos y problemas ya afrontados, pero tan importantes que requieren siempre nueva atenci&oacute;n. Es el caso del tema que eleg&iacute; para el <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/messages\/peace\/documents\/hf_ben-xvi_mes_20081208_xlii-world-day-peace.html\">Mensaje de este a&ntilde;o<\/a>: &quot;Combatir la pobreza, construir la paz&quot;. Un tema que se presta a un doble orden de consideraciones, que ahora s&oacute;lo puedo se&ntilde;alar brevemente. Por una parte, la pobreza elegida y propuesta por Jes&uacute;s; y, por otra, la pobreza que hay que combatir para que el mundo sea m&aacute;s justo y solidario. <\/p>\n<p align=\"left\">El primer aspecto encuentra su contexto ideal en estos d&iacute;as, en el tiempo de Navidad. El nacimiento de Jes&uacute;s en Bel&eacute;n nos revela que Dios, cuando vino a nosotros, eligi&oacute; la pobreza para s&iacute; mismo. La escena que vieron en primer lugar los pastores y que confirm&oacute; el anuncio que les hab&iacute;a hecho el &aacute;ngel, era: un establo donde Mar&iacute;a y Jos&eacute; hab&iacute;an buscado refugio, y un pesebre en el que la Virgen hab&iacute;a recostado al reci&eacute;n nacido envuelto en pa&ntilde;ales (cf. <i>Lc<\/i> 2, 7.12.16). <i>Esta pobreza fue elegida por Dios. <\/i>Quiso nacer as&iacute;, pero podr&iacute;amos a&ntilde;adir en seguida: quiso vivir y tambi&eacute;n morir as&iacute;. &iquest;Por qu&eacute;? Lo explica con palabras sencillas san Alfonso Mar&iacute;a de Ligorio, en un villancico conocido por todos en Italia: &quot;A ti, que eres el Creador del mundo, te faltan vestidos y fuego, oh Se&ntilde;or m&iacute;o. Querido ni&ntilde;o predilecto, esta pobreza me enamora mucho m&aacute;s porque el amor te hizo pobre&quot;. Esta es la respuesta: el amor a nosotros no s&oacute;lo impuls&oacute; a Jes&uacute;s a hacerse hombre, sino tambi&eacute;n a hacerse pobre. <\/p>\n<p align=\"left\">En esta misma l&iacute;nea podemos citar la expresi&oacute;n de san Pablo en la segunda carta a los Corintios: &quot;Conoc&eacute;is la generosidad de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo, el cual, siendo rico, por vosotros se hizo pobre a fin de que os enriquecierais con su pobreza&quot; (<i>2 Co <\/i>8, 9). Testigo ejemplar de esta pobreza elegida por amor es san Francisco de As&iacute;s. En la historia de la Iglesia y de la civilizaci&oacute;n cristiana el franciscanismo constituye una amplia corriente de pobreza evang&eacute;lica, que tanto bien ha hecho y sigue haciendo a la Iglesia y a la familia humana. <\/p>\n<p align=\"left\">Volviendo a la estupenda s&iacute;ntesis de san Pablo sobre Jes&uacute;s, es significativo \u2014tambi&eacute;n para nuestra reflexi&oacute;n de hoy\u2014 que haya sido inspirada al Ap&oacute;stol precisamente mientras estaba exhortando a los cristianos de Corinto a ser generosos en la colecta para los pobres. Explica: &quot;No se trata de que pas&eacute;is apuros para que otros tengan abundancia, sino de que haya igualdad&quot; (<i>2 Co<\/i> 8, 13). <\/p>\n<p align=\"left\">Este es un punto decisivo, que nos hace pasar al segundo aspecto: hay una pobreza, una indigencia, que Dios no quiere y que es preciso &quot;combatir&quot;, como dice el tema de la Jornada mundial de la paz de hoy; una pobreza que impide a las personas y a las familias vivir seg&uacute;n su dignidad; una pobreza que ofende la justicia y la igualdad, y que como tal amenaza la convivencia pac&iacute;fica. En esta acepci&oacute;n negativa entran tambi&eacute;n las formas de pobreza no material que se encuentran incluso en las sociedades ricas o desarrolladas: marginaci&oacute;n, pobreza relacional, moral y espiritual (cf. <i> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/messages\/peace\/documents\/hf_ben-xvi_mes_20081208_xlii-world-day-peace.html\">Mensaje para la Jornada mundial de la paz de 2009<\/a><\/i>, n. 2). <\/p>\n<p align=\"left\">En mi Mensaje, siguiendo la l&iacute;nea de mis predecesores, quise considerar atentamente una vez m&aacute;s el complejo fen&oacute;meno de la globalizaci&oacute;n, para valorar sus relaciones con la pobreza a gran escala. Por desgracia, frente a plagas difundidas como las enfermedades pand&eacute;micas (cf. n. 4), la pobreza de los ni&ntilde;os (cf. n. 5) y la crisis alimentaria (cf. n. 7), tuve que volver a denunciar la inaceptable carrera de armamentos, que va en aumento. Por una parte se celebra la <i>Declaraci&oacute;n universal de derechos humanos; <\/i>y, por otra, se aumentan los gastos militares, violando la misma <i>Carta de las Naciones Unidas <\/i>que compromete a reducirlos al m&iacute;nimo (cf. art. 26). <\/p>\n<p align=\"left\">Adem&aacute;s, la globalizaci&oacute;n elimina algunas barreras, pero puede construir otras nuevas (cf. <i> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/messages\/peace\/documents\/hf_ben-xvi_mes_20081208_xlii-world-day-peace.html\">Mensaje<\/a> citado<\/i>, n. 8); por eso, es necesario que la comunidad internacional y cada uno de los Estados est&eacute;n siempre vigilando; es necesario que no bajen nunca la guardia con respecto a los peligros de conflicto; m&aacute;s a&uacute;n, que se esfuercen por mantener alto el nivel de la solidaridad. La actual crisis econ&oacute;mica global debe verse, en este sentido, como un banco de pruebas: &iquest;Estamos dispuestos a leerla, en su complejidad, como desaf&iacute;o para el futuro y no s&oacute;lo como una emergencia a la que hay que dar respuestas de corto alcance? &iquest;Estamos dispuestos a hacer juntos una revisi&oacute;n profunda del modelo de desarrollo dominante, para corregirlo de forma concertada y clarividente? En realidad, m&aacute;s a&uacute;n que las dificultades financieras inmediatas, lo exigen el estado de salud ecol&oacute;gica del planeta y, sobre todo, la crisis cultural y moral, cuyos s&iacute;ntomas son evidentes desde hace tiempo en todo el mundo. <\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute; pues, hay que tratar de establecer un &quot;c&iacute;rculo virtuoso&quot; entre la pobreza &quot;que conviene elegir&quot; y la pobreza &quot;que es preciso combatir&quot;. Aqu&iacute; se abre un camino fecundo de frutos para el presente y para el futuro de la humanidad, que se podr&iacute;a resumir as&iacute;: para combatir la pobreza inicua, que oprime a tantos hombres y mujeres y amenaza la paz de todos, es necesario redescubrir la sobriedad y la solidaridad, como valores evang&eacute;licos y al mismo tiempo universales. M&aacute;s concretamente, no se puede combatir eficazmente la miseria si no se hace lo que escribe san Pablo a los Corintios, es decir, si no se promueve &quot;la igualdad&quot;, reduciendo el desnivel entre quien derrocha lo superfluo y quien no tiene ni siquiera lo necesario. Esto implica hacer opciones de justicia y de sobriedad, opciones por otra parte obligadas por la exigencia de administrar sabiamente los recursos limitados de la tierra. <\/p>\n<p align=\"left\">San Pablo, cuando afirma que Jesucristo nos ha enriquecido &quot;con su pobreza&quot;, nos ofrece una indicaci&oacute;n importante no s&oacute;lo desde el punto de vista teol&oacute;gico, sino tambi&eacute;n en el &aacute;mbito sociol&oacute;gico. No en el sentido de que la pobreza sea un valor en s&iacute; mismo, sino porque es condici&oacute;n para realizar la solidaridad. Cuando san Francisco de As&iacute;s se despoja de sus bienes, hace una opci&oacute;n de testimonio inspirada directamente por Dios, pero al mismo tiempo muestra a todos el camino de la confianza en la Providencia. As&iacute;, en la Iglesia, el voto de pobreza es el compromiso de algunos, pero nos recuerda a todos la exigencia de no apegarse a los bienes materiales y el primado de las riquezas del esp&iacute;ritu. He aqu&iacute; el mensaje que se nos transmite hoy: la pobreza del nacimiento de Cristo en Bel&eacute;n, adem&aacute;s de ser objeto de adoraci&oacute;n para los cristianos, tambi&eacute;n es escuela de vida para cada hombre. Esa pobreza nos ense&ntilde;a que para combatir la miseria, tanto material como espiritual, es preciso recorrer el camino de la solidaridad, que impuls&oacute; a Jes&uacute;s a compartir nuestra condici&oacute;n humana. <\/p>\n<p align=\"left\">Queridos hermanos y hermanas, yo creo que la Virgen Mar&iacute;a se plante&oacute; m&aacute;s de una vez esta pregunta: &iquest;Por qu&eacute; Jes&uacute;s quiso nacer de una joven sencilla y humilde como yo? Y tambi&eacute;n, &iquest;por qu&eacute; quiso venir al mundo en un establo y tener como primera visita la de los pastores de Bel&eacute;n? Mar&iacute;a recibi&oacute; la respuesta plenamente al final, tras haber puesto en el sepulcro el cuerpo de Jes&uacute;s, muerto y envuelto en una s&aacute;bana (cf. <i>Lc<\/i> 23, 53). Entonces comprendi&oacute; plenamente el misterio de la pobreza de Dios. Comprendi&oacute; que Dios se hab&iacute;a hecho pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza llena de amor, para exhortarnos a frenar la avaricia insaciable que suscita luchas y divisiones, para invitarnos a frenar el af&aacute;n de poseer, estando as&iacute; disponibles a compartir y a acogernos rec&iacute;procamente. <\/p>\n<p align=\"left\">A Mar&iacute;a, Madre del Hijo de Dios que se hizo hermano nuestro, dirijamos confiados nuestra oraci&oacute;n, para que nos ayude a seguir sus huellas, a combatir y vencer la pobreza, a construir la verdadera paz, que es <i>opus iustitiae<\/i>. A ella confiemos el profundo deseo de vivir en paz que existe en el coraz&oacute;n de la inmensa mayor&iacute;a de las poblaciones israel&iacute; y palestina, una vez m&aacute;s puestas en peligro por la intensa violencia desatada en la franja de Gaza, como respuesta a otra violencia. Tambi&eacute;n la violencia, tambi&eacute;n el odio y la desconfianza son formas de pobreza \u2014quiz&aacute;s las m&aacute;s tremendas\u2014 &quot;que es preciso combatir&quot;. Es necesario evitar que triunfen. <\/p>\n<p align=\"left\">En este sentido, los pastores de esas Iglesias, en estos d&iacute;as tan tristes, han hecho o&iacute;r su voz. Juntamente con ellos y con sus queridos fieles, sobre todo los de la peque&ntilde;a pero fervorosa parroquia de Gaza, encomendemos a Mar&iacute;a nuestras preocupaciones por el presente y los temores por el futuro, pero tambi&eacute;n la fundada esperanza de que, con la sabia y clarividente contribuci&oacute;n de todos, no ser&aacute; imposible escucharse, ayudarse y dar respuestas concretas a la aspiraci&oacute;n generalizada a vivir en paz, en seguridad y en dignidad. Digamos a Mar&iacute;a: acomp&aacute;&ntilde;anos, Madre celestial del Redentor, a lo largo de todo este a&ntilde;o que hoy comienza, y obt&eacute;n de Dios el don de la paz para Tierra Santa y para toda la humanidad. Santa Madre de Dios, ruega por nosotros. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2009 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\"> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE SANTA MAR&Iacute;A, MADRE DE DIOS XLII JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI Bas&iacute;lica de San Pedro Jueves 1 de enero de 2009 &nbsp; Venerados hermanos; se&ntilde;ores embajadores; queridos hermanos y hermanas: En el primer d&iacute;a del a&ntilde;o, la divina Providencia nos re&uacute;ne para una &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-enero-de-2009-solemnidad-de-santa-maria-madre-de-dios-jornada-mundial-de-la-paz\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab1 de enero de 2009: Solemnidad de Santa Mar\u00eda, Madre de Dios; Jornada mundial de la paz\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40936","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40936","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40936"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40936\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40936"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40936"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40936"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}