{"id":40939,"date":"2016-10-06T15:14:22","date_gmt":"2016-10-06T20:14:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/16-de-diciembre-de-2010-celebracion-de-las-visperas-con-la-participacion-de-los-universitarios-romanos\/"},"modified":"2016-10-06T15:14:22","modified_gmt":"2016-10-06T20:14:22","slug":"16-de-diciembre-de-2010-celebracion-de-las-visperas-con-la-participacion-de-los-universitarios-romanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/16-de-diciembre-de-2010-celebracion-de-las-visperas-con-la-participacion-de-los-universitarios-romanos\/","title":{"rendered":"16 de diciembre de 2010: Celebraci\u00f3n de las V\u00edsperas con la participaci\u00f3n de los universitarios romanos"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"TmsRmn\"> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> CELEBRACI&Oacute;N DE LAS V&Iacute;SPERAS <br \/> CON LOS UNIVERSITARIOS ROMANOS EN PREPARACI&Oacute;N DE LA NAVIDAD<\/font><\/p>\n<p> <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/font><\/i><\/b> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i> Bas&iacute;lica Vaticana<br \/> Jueves<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 16 de diciembre de 2010<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <b> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" color=\"#663300\">(<a href=\"#\" onclick=\"window.open('http:\/\/vod.vatican.va\/vespri_universitari16122010.mov','','height=260,width=320,left=200,top=200,resizable=0,scrollbars=0,toolbar=0,status=0');\"><font color=\"#663300\">V&iacute;deo<\/font><\/a>)<\/font><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i> <font color=\"#663300\" size=\"2\"><b> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/photogallery\/2010\/20101216\/index.html\">Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica<\/a><\/b><\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&laquo;Tened paciencia, hermanos, hasta que llegue el Se&ntilde;or&raquo; (<i>St<\/i> 5, 7).<\/p>\n<p>Con estas palabras el ap&oacute;stol Santiago nos ha introducido en el camino de preparaci&oacute;n inmediata a la santa Navidad, que en esta liturgia vespertina tengo la alegr&iacute;a de comenzar con vosotros, queridos alumnos e ilustres docentes de los ateneos de Roma. Dirijo a todos mi saludo cordial, en particular al numeroso grupo de los que se preparan a recibir la Confirmaci&oacute;n, y expreso mi vivo aprecio por el empe&ntilde;o que pon&eacute;is en la animaci&oacute;n cristiana de la cultura de nuestra ciudad. Agradezco al rector magn&iacute;fico de la Universidad de Roma &laquo;Tor Vergata&raquo;, el profesor Renato Lauro, las palabras de saludo que me ha dirigido en nombre de todos. Dirijo un saludo especial y deferente al cardenal vicario y a las autoridades acad&eacute;micas e institucionales.<\/p>\n<p>La invitaci&oacute;n del Ap&oacute;stol nos indica el camino que lleva a Bel&eacute;n liberando nuestro coraz&oacute;n de todo fermento de impaciencia y de falsa espera, que puede anidar siempre en nosotros si olvidamos que Dios ya ha venido, est&aacute; ya actuando en nuestra historia personal y comunitaria y pide ser acogido. El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob se ha revelado, ha mostrado su rostro y ha tomado morada en nuestra carne, en Jes&uacute;s, hijo de Mar&iacute;a \u2014verdadero Dios y verdadero hombre\u2014 a quien encontraremos en la cueva de Bel&eacute;n. Volver all&iacute;, a ese lugar humilde y estrecho, no es un simple itinerario ideal: es el camino que estamos llamados a recorrer experimentando en el hoy la cercan&iacute;a de Dios y su acci&oacute;n que renueva y sostiene nuestra existencia. La paciencia y la constancia cristiana \u2014de las que habla Santiago\u2014 no son sin&oacute;nimo de apat&iacute;a o de resignaci&oacute;n, sino que son virtudes de quien sabe que puede y debe construir no sobre arena, sino sobre roca; virtudes de quien sabe respetar los tiempos y las formas de la condici&oacute;n humana y, por ello, evita ofuscar las expectativas m&aacute;s profundas del alma con esperanzas ut&oacute;picas o fugaces, que luego defraudan.<\/p>\n<p>&laquo;Mirad c&oacute;mo el labrador espera el fruto precioso de la tierra, aguard&aacute;ndolo con paciencia&raquo; (<i>St<\/i> 5, 7). Queridos amigos, a nosotros, inmersos en una sociedad cada vez m&aacute;s din&aacute;mica, nos puede parecer sorprendente esta invitaci&oacute;n que hace referencia al mundo rural, que sigue el ritmo de los tiempos de la naturaleza. Pero la comparaci&oacute;n elegida por el Ap&oacute;stol nos llama a dirigir la mirada al verdadero y &uacute;nico &laquo;labrador&raquo;, el Dios de Jesucristo, a su misterio m&aacute;s profundo que se ha revelado en la encarnaci&oacute;n del Hijo. De hecho, el Creador de todas las cosas no es un d&eacute;spota que ordena e interviene con poder en la historia; m&aacute;s bien, es como el labrador que siembra, hace crecer y dar fruto. Tambi&eacute;n el hombre puede ser, con &eacute;l, un buen labrador, que ama la historia y la construye en profundidad, reconociendo y contribuyendo a hacer que crezcan las semillas de bien que el Se&ntilde;or ha dado. Vayamos, por tanto, tambi&eacute;n nosotros hacia Bel&eacute;n con la mirada dirigida al Dios paciente y fiel que sabe esperar, que sabe detenerse, que sabe respetar los tiempos de nuestra existencia. El Ni&ntilde;o que encontraremos es la manifestaci&oacute;n plena del misterio del amor de Dios, que ama dando la vida, que ama de modo desinteresado, que nos ense&ntilde;a a amar y s&oacute;lo pide ser amado.<\/p>\n<p>&laquo;Fortaleced vuestros corazones&raquo;. El camino hacia la cueva de Bel&eacute;n es un itinerario de liberaci&oacute;n interior, una experiencia de libertad profunda, pues nos lleva a salir de nosotros mismo y a encaminarnos hacia Dios, que se acerc&oacute; a nosotros, que fortalece nuestro coraz&oacute;n con su presencia y con su amor gratuito, que nos precede y nos acompa&ntilde;a en nuestras opciones diarias, que nos habla en lo secreto del coraz&oacute;n y en las Sagradas Escrituras. &Eacute;l quiere infundir valent&iacute;a a nuestra vida, especialmente en los momentos en los que nos sentimos cansados y agobiados y en los que tenemos necesidad de recobrar la serenidad del camino y sentirnos con alegr&iacute;a peregrinos hacia la eternidad. <\/p>\n<p>&laquo;La venida del Se&ntilde;or est&aacute; cerca&raquo;. Es el anuncio que llena de emoci&oacute;n y de asombro esta celebraci&oacute;n, y que hace que nuestro paso se apresure hacia la cueva. El Ni&ntilde;o, a quien encontraremos entre Mar&iacute;a y Jos&eacute;, es el <i>Logos<\/i>-Amor, la Palabra que puede dar consistencia plena a nuestra vida. Dios nos ha abierto los tesoros de su profundo silencio y con su Palabra se nos ha comunicado. En Bel&eacute;n el hoy perenne de Dios toca nuestro tiempo pasajero, que recibe orientaci&oacute;n y luz para el camino de la vida. <\/p>\n<p>Queridos amigos de las Universidades de Roma, a vosotros, que recorr&eacute;is el camino fascinante y comprometedor de la b&uacute;squeda y de la elaboraci&oacute;n cultural, el Verbo encarnado os pide que compart&aacute;is con &eacute;l la paciencia para &laquo;construir&raquo;. Construir la propia existencia, construir la sociedad, no es una obra que puedan realizar mentes y corazones distra&iacute;dos y superficiales. Se requiere una profunda acci&oacute;n educativa y un continuo discernimiento en los que debe participar toda la comunidad acad&eacute;mica, favoreciendo esa s&iacute;ntesis entre formaci&oacute;n intelectual, disciplina moral y compromiso religioso que el beato John Henry Newman propuso en su &laquo;Idea de Universidad&raquo;. En nuestros tiempos se siente la necesidad de una nueva clase de intelectuales capaces de interpretar las din&aacute;micas sociales y culturales, ofreciendo soluciones no abstractas, sino concretas y realistas. La Universidad est&aacute; llamada a desempe&ntilde;ar este papel insustituible y la Iglesia la sostiene con convicci&oacute;n de manera concreta.<\/p>\n<p>La Iglesia de Roma, en particular, est&aacute; comprometida desde hace muchos a&ntilde;os en apoyar la vocaci&oacute;n de la Universidad y en servirla con la contribuci&oacute;n sencilla y discreta de tantos sacerdotes que trabajan en las capellan&iacute;as y en las realidades eclesiales. Quiero expresar mi aprecio al cardenal vicario y a sus colaboradores por el programa de pastoral universitaria que, este a&ntilde;o, en sinton&iacute;a con el proyecto diocesano, se ha sintetizado acertadamente con el tema: &laquo;<i>Ite, missa est<\/i>&#8230; en el patio de los gentiles&raquo;. El saludo al final de la celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica \u2014&laquo;<i>Ite, missa est<\/i>&raquo;\u2014 invita a todos a ser testigos de la caridad que transforma la vida del hombre y de este modo injerta en la sociedad el germen de la civilizaci&oacute;n del amor. Vuestro programa de ofrecer a la ciudad de Roma una cultura al servicio del desarrollo integral de la persona humana, como indiqu&eacute; en la enc&iacute;clica <i> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate.html\">Caritas in veritate<\/a>, <\/i>es un ejemplo concreto de vuestro compromiso de promover comunidades acad&eacute;micas en las que se madura y se practica lo que Giovanni Battista Montini, cuando era consiliario de la Federaci&oacute;n universitaria cat&oacute;lica italiana (FUCI), llamaba &laquo;la caridad intelectual&raquo;.<\/p>\n<p>La comunidad universitaria romana, con su riqueza de instituciones estatales, privadas, cat&oacute;licas y pontificias, est&aacute; llamada a una tarea hist&oacute;rica notable: la de superar ideas preconcebidas y prejuicios que en ocasiones impiden el desarrollo de una cultura aut&eacute;ntica. Trabajando con sinergia, especialmente con las facultades teol&oacute;gicas, las Universidades romanas pueden indicar que es posible un nuevo di&aacute;logo y una nueva colaboraci&oacute;n entre la fe cristiana y los diferentes saberes, sin confusi&oacute;n ni separaci&oacute;n, sino compartiendo la misma aspiraci&oacute;n a servir al hombre en su plenitud. Espero que el pr&oacute;ximo simposio internacional sobre el tema &laquo;La Universidad y el desaf&iacute;o de los saberes: &iquest;hacia cu&aacute;l futuro?&raquo; constituya una etapa significativa en este camino renovado de investigaci&oacute;n y compromiso. Desde esta perspectiva, deseo alentar tambi&eacute;n las iniciativas promovidas por la direcci&oacute;n general de la Cooperaci&oacute;n para el desarrollo del Ministerio de Asuntos exteriores de Italia, que ha involucrado a Universidades de todos los continentes, incluyendo a las de Oriente Medio, representadas aqu&iacute; por algunos rectores. <\/p>\n<p>Queridos j&oacute;venes universitarios, ha resonado en esta asamblea el recuerdo de la cruz de las Jornadas mundiales de la juventud. Al final de la celebraci&oacute;n, la delegaci&oacute;n universitaria africana entregar&aacute; el icono de Mar&iacute;a <i>Sedes Sapientiae<\/i> a la delegaci&oacute;n universitaria espa&ntilde;ola. As&iacute; comenzar&aacute; la peregrinaci&oacute;n de esta imagen mariana por todas las Universidades de Espa&ntilde;a, un signo que nos orienta hacia el encuentro del pr&oacute;ximo mes de agosto en Madrid. Es muy importante la presencia de j&oacute;venes universitarios preparados, que desean comunicar a sus coet&aacute;neos la fecundidad de la fe cristiana no s&oacute;lo en Europa, sino en todo el mundo. Con Mar&iacute;a, que nos precede en nuestro camino de preparaci&oacute;n, os doy cita en Madrid y conf&iacute;o mucho en vuestro generoso y creativo compromiso. A ella, <i>Sedes Sapientiae, <\/i>encomiendo a toda la comunidad universitaria romana. Con ella dispong&aacute;monos a encontrar al Ni&ntilde;o en la cueva de Bel&eacute;n: es el Se&ntilde;or que viene por nosotros. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2010 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CELEBRACI&Oacute;N DE LAS V&Iacute;SPERAS CON LOS UNIVERSITARIOS ROMANOS EN PREPARACI&Oacute;N DE LA NAVIDAD HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Bas&iacute;lica Vaticana Jueves 16 de diciembre de 2010 (V&iacute;deo) Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica &nbsp; &laquo;Tened paciencia, hermanos, hasta que llegue el Se&ntilde;or&raquo; (St 5, 7). 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