{"id":40940,"date":"2016-10-06T15:14:24","date_gmt":"2016-10-06T20:14:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-diciembre-de-2010-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-san-maximiliano-kolbe-en-el-barrio-de-torre-angela\/"},"modified":"2016-10-06T15:14:24","modified_gmt":"2016-10-06T20:14:24","slug":"12-de-diciembre-de-2010-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-san-maximiliano-kolbe-en-el-barrio-de-torre-angela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-diciembre-de-2010-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-san-maximiliano-kolbe-en-el-barrio-de-torre-angela\/","title":{"rendered":"12 de diciembre de 2010: Visita pastoral a la parroquia romana de San Maximiliano Kolbe, en el barrio de Torre Angela"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA <br \/> DE SAN MAXIMILIANO KOLBE, EN TORRE ANGELA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HO<\/i><\/b><\/font><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">MIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/liturgical_year\/advent\/2010\/index_sp.html#III_DOMINGO_DE_ADVIENTO\">III Domingo de Adviento<\/a>, 12 de diciembre de 2010<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" color=\"#663300\">(<a href=\"#\" onclick=\"window.open('http:\/\/vod.vatican.va\/visita12122010.mov','','height=260,width=320,left=200,top=200,resizable=0,scrollbars=0,toolbar=0,status=0');\"><font color=\"#663300\">V&iacute;deo<\/font><\/a>)<br \/> <\/font><\/b><span lang=\"es\"> <i> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <b> <font color=\"#663300\" face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/photogallery\/2010\/20101212\/index.html\">Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica<\/a><\/font><\/b><\/font><\/i><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas de la parroquia de San Maximiliano Kolbe:<\/i><\/p>\n<p> Vivid con empe&ntilde;o el camino personal y comunitario de seguimiento del Se&ntilde;or. El Adviento es una fuerte invitaci&oacute;n para todos a dejar que Dios entre cada vez m&aacute;s en nuestra vida, en nuestros hogares, en nuestros barrios, en nuestras comunidades, para tener una luz en medio de tantas sombras y de las numerosas pruebas de cada d&iacute;a. Queridos amigos, estoy muy contento de estar entre vosotros hoy para celebrar el d&iacute;a del Se&ntilde;or, el tercer domingo del Adviento, domingo de la alegr&iacute;a. Saludo cordialmente al cardenal vicario, al obispo auxiliar del sector, a vuestro p&aacute;rroco, a quien agradezco las palabras que me ha dirigido en nombre de todos vosotros, y al vicario parroquial. Saludo a cuantos colaboran en las actividades de la parroquia: a los catequistas, a las personas que forman parte de los diversos grupos, as&iacute; como a los numerosos miembros del Camino Neocatecumenal. Aprecio mucho la elecci&oacute;n de dar espacio a la adoraci&oacute;n eucar&iacute;stica, y os agradezco las oraciones que me reserv&aacute;is ante el Sant&iacute;simo Sacramento. Quiero extender mi saludo a todos los habitantes del barrio, especialmente a los ancianos, a los enfermos, a las personas solas o que atraviesan dificultades. A todos y cada uno los recuerdo en esta misa. <\/p>\n<p>Admiro junto con vosotros esta nueva iglesia y los edificios parroquiales, y con mi presencia deseo alentaros a construir cada vez mejor la Iglesia de piedras vivas que sois vosotros mismos. Conozco las numerosas y significativas obras de evangelizaci&oacute;n que est&aacute;is realizando. Exhorto a todos los fieles a contribuir a la edificaci&oacute;n de la comunidad, especialmente en el campo de la catequesis, de la liturgia y de la caridad \u2014pilares de la vida cristiana\u2014 en comuni&oacute;n con toda la di&oacute;cesis de Roma. Ninguna comunidad puede vivir como una c&eacute;lula aislada del contexto diocesano; al contrario, debe ser expresi&oacute;n viva de la belleza de la Iglesia que, bajo la gu&iacute;a del obispo \u2014y, en la parroquia, bajo la gu&iacute;a del p&aacute;rroco, que lo representa\u2014, camina en comuni&oacute;n hacia el reino de Dios. Dirijo un saludo especial a las familias, acompa&ntilde;&aacute;ndolo con el deseo de que realicen plenamente su vocaci&oacute;n al amor con generosidad y perseverancia. Aunque se presentaran dificultades en la vida conyugal y en la relaci&oacute;n con los hijos, los esposos deben permanecer siempre fieles al fundamental &laquo;s&iacute;&raquo; que pronunciaron delante de Dios y se dijeron mutuamente en el d&iacute;a de su matrimonio, recordando que la fidelidad a la propia vocaci&oacute;n exige valent&iacute;a, generosidad y sacrificio.<\/p>\n<p>En el seno de vuestra comunidad hay muchas familias venidas del centro y del sur de Italia en busca de trabajo y de mejores condiciones de vida. Con el paso del tiempo, la comunidad ha crecido y en parte se ha transformado, con la llegada de numerosas personas de los pa&iacute;ses del Este europeo y de otros pa&iacute;ses. Precisamente a partir de esta situaci&oacute;n concreta de la parroquia, esforzaos por crecer cada vez m&aacute;s en la comuni&oacute;n con todos: es importante crear ocasiones de di&aacute;logo y favorecer la comprensi&oacute;n mutua entre personas provenientes de culturas, modelos de vida y condiciones sociales diferentes; pero es preciso sobre todo tratar de que participen en la vida cristiana, mediante una pastoral atenta a las necesidades reales de cada uno. Aqu&iacute;, como en cada parroquia, hay que partir de los &laquo;cercanos&raquo; para llegar a los &laquo;lejanos&raquo;, para llevar una presencia evang&eacute;lica a los ambientes de vida y de trabajo. En la parroquia todos deben poder encontrar caminos adecuados de formaci&oacute;n y experimentar la dimensi&oacute;n comunitaria, que es una caracter&iacute;stica fundamental de la vida cristiana. De ese modo se ver&aacute;n alentados a redescubrir la belleza de seguir a Cristo y de formar parte de su Iglesia. <\/p>\n<p>Sabed, pues, hacer comunidad con todos, unidos en la escucha de la Palabra de Dios y en la celebraci&oacute;n de los sacramentos, especialmente de la Eucarist&iacute;a. A este prop&oacute;sito, la verificaci&oacute;n pastoral diocesana que se est&aacute; llevando a cabo, sobre el tema &laquo;Eucarist&iacute;a dominical y testimonio de la caridad&raquo;, es una ocasi&oacute;n propicia para profundizar y vivir mejor estos dos componentes fundamentales de la vida y de la misi&oacute;n de la Iglesia y de todo creyente, es decir, la Eucarist&iacute;a del domingo y la practica de la caridad. Reunidos en torno a la Eucarist&iacute;a, sentimos m&aacute;s f&aacute;cilmente que la misi&oacute;n de toda comunidad cristiana consiste en llevar el mensaje del amor de Dios a todos los hombres. Por eso es importante que la Eucarist&iacute;a siempre sea el coraz&oacute;n de la vida de los fieles. Tambi&eacute;n quiero dirigiros unas palabras de afecto y de amistad en especial a vosotros, queridos muchachos y j&oacute;venes que me escuch&aacute;is, y a vuestros coet&aacute;neos que viven en esta parroquia. La Iglesia espera mucho de vosotros, de vuestro entusiasmo, de vuestra capacidad de mirar hacia adelante y de vuestro deseo de radicalidad en las opciones de la vida. Sent&iacute;os verdaderos protagonistas en la parroquia, poniendo vuestras energ&iacute;as lozanas y toda vuestra vida al servicio de Dios y de los hermanos. <\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, la liturgia de hoy \u2014con las palabras del ap&oacute;stol Santiago que hemos escuchado\u2014 nos invita no s&oacute;lo a la alegr&iacute;a sino tambi&eacute;n a ser constantes y pacientes en la espera del Se&ntilde;or que viene, y a serlo juntos, como comunidad, evitando quejas y juicios (cf. <i>St<\/i> 5, 7-10). <\/p>\n<p>Hemos escuchado en el Evangelio la pregunta de san Juan Bautista que se encuentra en la c&aacute;rcel; el Bautista, que hab&iacute;a anunciado la venida del Juez que cambia el mundo, y ahora siente que el mundo sigue igual. Por eso, pide que pregunten a Jes&uacute;s: &laquo;&iquest;Eres t&uacute; el que ha de venir o debemos esperar a otro? &iquest;Eres t&uacute; o debemos esperar a otro?&raquo;. En los &uacute;ltimos dos o tres siglos muchos han preguntado: &laquo;&iquest;Realmente eres t&uacute; o hay que cambiar el mundo de modo m&aacute;s radical? &iquest;T&uacute; no lo haces?&raquo;. Y han venido muchos profetas, ide&oacute;logos y dictadores que han dicho: &laquo;&iexcl;No es &eacute;l! &iexcl;No ha cambiado el mundo! &iexcl;Somos nosotros!&raquo;. Y han creado sus imperios, sus dictaduras, su totalitarismo que cambiar&iacute;a el mundo. Y lo ha cambiado, pero de modo destructivo. Hoy sabemos que de esas grandes promesas no ha quedado m&aacute;s que un gran vac&iacute;o y una gran destrucci&oacute;n. No eran ellos. <\/p>\n<p>Y as&iacute; debemos mirar de nuevo a Cristo y preguntarle: &laquo;&iquest;Eres t&uacute;?&raquo;. El Se&ntilde;or, con el modo silencioso que le es propio, responde: &laquo;Mirad lo que he hecho. No he hecho una revoluci&oacute;n cruenta, no he cambiado el mundo con la fuerza, sino que he encendido muchas luces que forman, a la vez, un gran camino de luz a lo largo de los milenios&raquo;. <\/p>\n<p>Comencemos aqu&iacute;, en nuestra parroquia: san Maximiliano Kolbe, que se ofreci&oacute; para morir de hambre a fin de salvar a un padre de familia. &iexcl;En qu&eacute; gran luz se ha convertido! &iexcl;Cu&aacute;nta luz ha venido de esta figura! Y ha alentado a otros a entregarse, a estar cerca de quienes sufren, de los oprimidos. Pensemos en el padre que era para los leprosos Dami&aacute;n de Veuster, que vivi&oacute; y muri&oacute; <i>con<\/i> y <i>para<\/i> los leprosos, y as&iacute; llev&oacute; luz a esa comunidad. Pensemos en la madre Teresa, que dio tanta luz a personas, que, despu&eacute;s de una vida sin luz, murieron con una sonrisa, porque las hab&iacute;a tocado la luz del amor de Dios. <\/p>\n<p>Y podr&iacute;amos seguir y ver&iacute;amos, como dijo el Se&ntilde;or en la respuesta a Juan, que lo que cambia el mundo no es la revoluci&oacute;n violenta, ni las grandes promesas, sino la silenciosa luz de la verdad, de la bondad de Dios, que es el signo de su presencia y nos da la certeza de que somos amados hasta el fondo y de que no caemos en el olvido, no somos un producto de la casualidad, sino de una voluntad de amor. <\/p>\n<p>As&iacute; podemos vivir, podemos sentir la cercan&iacute;a de Dios. &laquo;Dios est&aacute; cerca&raquo; dice la primera lectura de hoy; est&aacute; cerca, pero nosotros a menudo estamos lejos. Acerqu&eacute;monos, vayamos hacia la presencia de su luz, oremos al Se&ntilde;or y en el contacto de la oraci&oacute;n tambi&eacute;n nosotros seremos luz para los dem&aacute;s. <\/p>\n<p>Precisamente este es el sentido de la iglesia parroquial: entrar aqu&iacute;, entrar en di&aacute;logo, en contacto con Jes&uacute;s, con el Hijo de Dios, a fin de que nosotros mismos nos convirtamos en una de las luces m&aacute;s peque&ntilde;as que &eacute;l ha encendido y traigamos luz al mundo, que sienta que es redimido. <\/p>\n<p>Nuestro esp&iacute;ritu debe abrirse a esta invitaci&oacute;n; as&iacute; caminemos con alegr&iacute;a al encuentro de la Navidad, imitando a la Virgen Mar&iacute;a, que esper&oacute; en la oraci&oacute;n, con &iacute;ntimo y gozoso temor, el nacimiento del Redentor. Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">* * *<\/p>\n<p><i>Al concluir, el Santo Padre se despidi&oacute; de la comunidad de la parroquia improvisando unas palabras en el atrio: <\/i><\/p>\n<p>En estas semanas antes de Navidad todos estamos muy ocupados con la preparaci&oacute;n de las fiestas, pero no queremos olvidar el motivo de la celebraci&oacute;n: es nuestro Se&ntilde;or. Recuperemos un poco de tiempo, como hab&eacute;is hecho hoy, para estar con el Se&ntilde;or. As&iacute; la alegr&iacute;a se hace mayor y el verdadero don de Navidad es &eacute;l mismo, que se ha entregado a nosotros<i>. <\/i>Gracias por esta calurosa acogida. Percibo precisamente el coraz&oacute;n cat&oacute;lico. Procuremos estar cerca y comprender la belleza de Dios, que nos conoce y est&aacute; con nosotros.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2010 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN MAXIMILIANO KOLBE, EN TORRE ANGELA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI III Domingo de Adviento, 12 de diciembre de 2010 (V&iacute;deo) Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica &nbsp; Queridos hermanos y hermanas de la parroquia de San Maximiliano Kolbe: Vivid con empe&ntilde;o el camino personal y comunitario de seguimiento del Se&ntilde;or. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-diciembre-de-2010-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-san-maximiliano-kolbe-en-el-barrio-de-torre-angela\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab12 de diciembre de 2010: Visita pastoral a la parroquia romana de San Maximiliano Kolbe, en el barrio de Torre Angela\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40940","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40940","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40940"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40940\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40940"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40940"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40940"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}