{"id":40946,"date":"2016-10-06T15:14:32","date_gmt":"2016-10-06T20:14:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-noviembre-de-2010-viaje-apostolico-a-santiago-de-compostela-y-barcelona-santa-misa-de-dedicacion-de-la-iglesia-de-la-sagrada-familia-de-barcelona-y-consagracion-del-altar\/"},"modified":"2016-10-06T15:14:32","modified_gmt":"2016-10-06T20:14:32","slug":"7-de-noviembre-de-2010-viaje-apostolico-a-santiago-de-compostela-y-barcelona-santa-misa-de-dedicacion-de-la-iglesia-de-la-sagrada-familia-de-barcelona-y-consagracion-del-altar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-noviembre-de-2010-viaje-apostolico-a-santiago-de-compostela-y-barcelona-santa-misa-de-dedicacion-de-la-iglesia-de-la-sagrada-familia-de-barcelona-y-consagracion-del-altar\/","title":{"rendered":"7 de noviembre de 2010: Viaje apost\u00f3lico a Santiago de Compostela y Barcelona &#8211; Santa Misa de dedicaci\u00f3n de la iglesia de la Sagrada Familia de Barcelona y consagraci\u00f3n del altar"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/travels\/2010\/index_spagna.html\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A SANTIAGO DE COMPOSTELA Y BARCELONA<br \/> (6-7 DE NOVIEMBRE DE 2010)<\/a><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">CONSAGRACI&Oacute;N DE LA IGLESIA DE LA SAGRADA FAMILIA Y DEL ALTAR<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Barcelona <br \/> Domingo 7 de noviembre de 2010<\/i> <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <b> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" color=\"#663300\">(<a href=\"#\" onclick=\"window.open('http:\/\/vod.vatican.va\/messa07112010.mov','','height=260,width=320,left=200,top=200,resizable=0,scrollbars=0,toolbar=0,status=0');\"><font color=\"#663300\">V&iacute;deo<\/font><\/a>)<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>En catal&aacute;n:<\/i><\/p>\n<p>Estimats germans i germanes en el Senyor:<\/p>\n<p>&laquo;La diada d\u2019avui &eacute;s santa, dedicada a D&eacute;u, nostre Senyor; no us entristiu ni ploreu\u2026 El goig del Senyor sar&agrave; la vostra for&ccedil;a&raquo; (Ne 8, 9-11). Amb aquestes paraules de la primera lectura que hem proclamat vull saludar-vos a tots els qui us trobeu aqu&iacute; presents participant en aquesta celebraci&oacute;. Adre&ccedil;o una salutaci&oacute; afectuosa a Ses Majestats els Reis d\u2019Espanya, que han volgut acompanyar-nos cordialment. La meva salutaci&oacute; agra&iuml;da al Senyor Cardenal Llu&iacute;s Mart&iacute;nez Sistach, Arquebisbe de Barcelona, per les seves paraules de benvinguda i la seva invitaci&oacute; a dedicar aquesta Esgl&eacute;sia de la Sagrada Fam&iacute;lia, suma admirable de t&egrave;cnica, d\u2019art i de fe. Saludo tamb&eacute; al Cardenal Ricard Maria Carles Gord&oacute;, Arquebisbe em&egrave;rit de Barcelona, als altres Senyors Cardenals i Germans en l\u2019Episcopat, especialment, al Bisbe auxiliar d\u2019aquesta Esgl&eacute;sia particular, com tamb&eacute; als nombrosos sacerdots, diaques, seminaristes, religiosos i fidels que participen en aquesta solemne cerim&ograve;nia. Tamb&eacute; adre&ccedil;o la meva deferent salutaci&oacute; a totes les Autoritats Nacionals, Auton&ograve;miques i Locals, com tamb&eacute; als membres d\u2019altres comunitats cristianes, que s\u2019han unit al nostre goig i a la nostra lloan&ccedil;a agra&iuml;da a D&eacute;u.<\/p>\n<p><i>[Amad&iacute;simos Hermanos y Hermanas en el Se&ntilde;or:<\/i><\/p>\n<p><i>&laquo;Hoy es un d&iacute;a consagrado a nuestro Dios; no hag&aacute;is duelo ni llor&eacute;is\u2026 El gozo en el Se&ntilde;or es vuestra fortaleza&raquo; (Neh 8,9-11). Con estas palabras de la primera lectura que hemos proclamado quiero saludaros a todos los que est&aacute;is aqu&iacute; presentes participando en esta celebraci&oacute;n. Dirijo un afectuoso saludo a Sus Majestades los Reyes de Espa&ntilde;a, que han querido cordialmente acompa&ntilde;arnos. Vaya mi saludo agradecido al Se&ntilde;or Cardenal Llu&iacute;s Mart&iacute;nez Sistach, Arzobispo de Barcelona, por sus palabras de bienvenida y su invitaci&oacute;n para la dedicaci&oacute;n de esta Iglesia de la Sagrada Familia, admirable suma de t&eacute;cnica, de arte y de fe. Saludo igualmente al Cardenal Ricardo Mar&iacute;a Carles Gord&oacute;, Arzobispo em&eacute;rito de Barcelona, a los dem&aacute;s Se&ntilde;ores Cardenales y Hermanos en el Episcopado, en especial, al Obispo auxiliar de esta Iglesia particular, as&iacute; como a los numerosos sacerdotes, di&aacute;conos, seminaristas, religiosos y fieles que participan en esta solemne ceremonia. Asimismo, dirijo mi deferente saludo a las Autoridades Nacionales, Auton&oacute;micas y Locales, as&iacute; como a los miembros de otras comunidades cristianas, que se unen a nuestra alegr&iacute;a y alabanza agradecida a Dios.]<\/i><\/p>\n<p>Este d&iacute;a es un punto significativo en una larga historia de ilusi&oacute;n, de trabajo y de generosidad, que dura m&aacute;s de un siglo. En estos momentos, quisiera recordar a todos y a cada uno de los que han hecho posible el gozo que a todos nos embarga hoy, desde los promotores hasta los ejecutores de la obra; desde los arquitectos y alba&ntilde;iles de la misma, a todos aquellos que han ofrecido, de una u otra forma, su inestimable aportaci&oacute;n para hacer posible la progresi&oacute;n de este edificio. Y recordamos, sobre todo, al que fue alma y art&iacute;fice de este proyecto: a Antoni Gaud&iacute;, arquitecto genial y cristiano consecuente, con la antorcha de su fe ardiendo hasta el t&eacute;rmino de su vida, vivida en dignidad y austeridad absoluta. Este acto es tambi&eacute;n, de alg&uacute;n modo, el punto cumbre y la desembocadura de una historia de esta tierra catalana que, sobre todo desde finales del siglo XIX, dio una pl&eacute;yade de santos y de fundadores, de m&aacute;rtires y de poetas cristianos. Historia de santidad, de creaci&oacute;n art&iacute;stica y po&eacute;tica, nacidas de la fe, que hoy recogemos y presentamos como ofrenda a Dios en esta Eucarist&iacute;a. <\/p>\n<p>La alegr&iacute;a que siento de poder presidir esta ceremonia se ha visto incrementada cuando he sabido que este templo, desde sus or&iacute;genes, ha estado muy vinculado a la figura de san Jos&eacute;. Me ha conmovido especialmente la seguridad con la que Gaud&iacute;, ante las innumerables dificultades que tuvo que afrontar, exclamaba lleno de confianza en la divina Providencia: &laquo;San Jos&eacute; acabar&aacute; el templo&raquo;. Por eso ahora, no deja de ser significativo que sea dedicado por un Papa cuyo nombre de pila es Jos&eacute;.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; hacemos al dedicar este templo? En el coraz&oacute;n del mundo, ante la mirada de Dios y de los hombres, en un humilde y gozoso acto de fe, levantamos una inmensa mole de materia, fruto de la naturaleza y de un inconmensurable esfuerzo de la inteligencia humana, constructora de esta obra de arte. Ella es un signo visible del Dios invisible, a cuya gloria se alzan estas torres, saetas que apuntan al absoluto de la luz y de Aquel que es la Luz, la Altura y la Belleza misma.<\/p>\n<p>En este recinto, Gaud&iacute; quiso unir la inspiraci&oacute;n que le llegaba de los tres grandes libros en los que se alimentaba como hombre, como creyente y como arquitecto: el libro de la naturaleza, el libro de la Sagrada Escritura y el libro de la Liturgia. As&iacute; uni&oacute; la realidad del mundo y la historia de la salvaci&oacute;n, tal como nos es narrada en la Biblia y actualizada en la Liturgia. Introdujo piedras, &aacute;rboles y vida humana dentro del templo, para que toda la creaci&oacute;n convergiera en la alabanza divina, pero al mismo tiempo sac&oacute; los retablos afuera, para poner ante los hombres el misterio de Dios revelado en el nacimiento, pasi&oacute;n, muerte y resurrecci&oacute;n de Jesucristo. De este modo, colabor&oacute; genialmente a la edificaci&oacute;n de la conciencia humana anclada en el mundo, abierta a Dios, iluminada y santificada por Cristo. E hizo algo que es una de las tareas m&aacute;s importantes hoy: superar la escisi&oacute;n entre conciencia humana y conciencia cristiana, entre existencia en este mundo temporal y apertura a una vida eterna, entre belleza de las cosas y Dios como Belleza. Esto lo realiz&oacute; Antoni Gaud&iacute; no con palabras sino con piedras, trazos, planos y cumbres. Y es que la belleza es la gran necesidad del hombre; es la ra&iacute;z de la que brota el tronco de nuestra paz y los frutos de nuestra esperanza. La belleza es tambi&eacute;n reveladora de Dios porque, como &Eacute;l, la obra bella es pura gratuidad, invita a la libertad y arranca del ego&iacute;smo.<\/p>\n<p>Hemos dedicado este espacio sagrado a Dios, que se nos ha revelado y entregado en Cristo para ser definitivamente Dios con los hombres. La Palabra revelada, la humanidad de Cristo y su Iglesia son las tres expresiones m&aacute;ximas de su manifestaci&oacute;n y entrega a los hombres. &laquo;Mire cada cual c&oacute;mo construye. Pues nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, que es Jesucristo&raquo; (<i>1 Co<\/i> 3,10-11), dice San Pablo en la segunda lectura. El Se&ntilde;or Jes&uacute;s es la piedra que soporta el peso del mundo, que mantiene la cohesi&oacute;n de la Iglesia y que recoge en unidad final todas las conquistas de la humanidad. En &Eacute;l tenemos la Palabra y la presencia de Dios, y de &Eacute;l recibe la Iglesia su vida, su doctrina y su misi&oacute;n. La Iglesia no tiene consistencia por s&iacute; misma; est&aacute; llamada a ser signo e instrumento&nbsp; de Cristo, en pura docilidad a su autoridad y en total servicio a su mandato. El &uacute;nico Cristo funda la &uacute;nica Iglesia; &Eacute;l es la roca sobre la que se cimienta nuestra fe. Apoyados en esa fe, busquemos juntos mostrar al mundo el rostro de Dios, que es amor y el &uacute;nico que puede responder al anhelo de plenitud del hombre. &Eacute;sa es la gran tarea, mostrar a todos que Dios es Dios de paz y no de violencia, de libertad y no de coacci&oacute;n, de concordia y no de discordia. En este sentido, pienso que la dedicaci&oacute;n de este templo de la Sagrada Familia, en una &eacute;poca en la que el hombre pretende edificar su vida de espaldas a Dios, como si ya no tuviera nada que decirle, resulta un hecho de gran significado. Gaud&iacute;, con su obra, nos muestra que Dios es la verdadera medida del hombre. Que el secreto de la aut&eacute;ntica originalidad est&aacute;, como dec&iacute;a &eacute;l, en volver al origen que es Dios. &Eacute;l mismo, abriendo as&iacute; su esp&iacute;ritu a Dios ha sido capaz de crear en esta ciudad un espacio de belleza, de fe y de esperanza, que lleva al hombre al encuentro con quien es la Verdad y la Belleza misma. As&iacute; expresaba el arquitecto sus sentimientos: &laquo;Un templo [es] la &uacute;nica cosa digna de representar el sentir de un pueblo, ya que la religi&oacute;n es la cosa m&aacute;s elevada en el hombre&raquo;.<\/p>\n<p>Esa afirmaci&oacute;n de Dios lleva consigo la suprema afirmaci&oacute;n y tutela de la dignidad de cada hombre y de todos los hombres: &laquo;&iquest;No sab&eacute;is que sois templo de Dios?&#8230; El templo de Dios es santo: ese templo sois vosotros&raquo; (<i>1 Co<\/i> 3,16-17). He aqu&iacute; unidas la verdad y dignidad de Dios con la verdad y la dignidad del hombre. Al consagrar el altar de este templo, considerando a Cristo como su fundamento, estamos presentando ante el mundo a Dios que es amigo de los hombres e invitando a los hombres a ser amigos de Dios. Como ense&ntilde;a el caso de Zaqueo, del que se habla en el Evangelio de hoy (cf. <i>Lc<\/i> 19,1-10), si el hombre deja entrar a Dios en su vida y en su mundo, si deja que Cristo viva en su coraz&oacute;n, no se arrepentir&aacute;, sino que experimentar&aacute; la alegr&iacute;a de compartir su misma vida siendo objeto de su amor infinito.<\/p>\n<p>La iniciativa de este templo se debe a la Asociaci&oacute;n de amigos de San Jos&eacute;, quienes quisieron dedicarlo a la Sagrada Familia de Nazaret. Desde siempre, el hogar formado por Jes&uacute;s, Mar&iacute;a y Jos&eacute; ha sido considerado como escuela de amor, oraci&oacute;n y trabajo. Los patrocinadores de este templo quer&iacute;an mostrar al mundo el amor, el trabajo y el servicio vividos ante Dios, tal como los vivi&oacute; la Sagrada Familia de Nazaret. Las condiciones de la vida han cambiado mucho y con ellas se ha avanzado enormemente en &aacute;mbitos t&eacute;cnicos, sociales y culturales. No podemos contentarnos con estos progresos. Junto a ellos deben estar siempre los progresos morales, como la atenci&oacute;n, protecci&oacute;n y ayuda a la familia, ya que el amor generoso e indisoluble de un hombre y una mujer es el marco eficaz y el fundamento de la vida humana en su gestaci&oacute;n, en su alumbramiento, en su crecimiento y en su t&eacute;rmino natural. S&oacute;lo donde existen el amor y la fidelidad, nace y perdura la verdadera libertad. Por eso, la Iglesia aboga por adecuadas medidas econ&oacute;micas y sociales para que la mujer encuentre en el hogar y en el trabajo su plena realizaci&oacute;n; para que el hombre y la mujer que contraen matrimonio y forman una familia sean decididamente apoyados por el Estado; para que se defienda la vida de los hijos como sagrada e inviolable desde el momento de su concepci&oacute;n; para que la natalidad sea dignificada, valorada y apoyada jur&iacute;dica, social y legislativamente. Por eso, la Iglesia se opone a todas las formas de negaci&oacute;n de la vida humana y apoya cuanto promueva el orden natural en el &aacute;mbito de la instituci&oacute;n familiar.<\/p>\n<p>Al contemplar admirado este recinto santo de asombrosa belleza, con tanta historia de fe, pido a Dios que en esta tierra catalana se multipliquen y consoliden nuevos testimonios de santidad, que presten al mundo el gran servicio que la Iglesia puede y debe prestar a la humanidad: ser icono de la belleza divina, llama ardiente de caridad, cauce para que el mundo crea en Aquel que Dios ha enviado (cf. <i>Jn<\/i> 6,29).<\/p>\n<p>Queridos hermanos, al dedicar este espl&eacute;ndido templo, suplico igualmente al Se&ntilde;or de nuestras vidas que de este altar, que ahora va a ser ungido con &oacute;leo santo y sobre el que se consumar&aacute; el sacrificio de amor de Cristo, brote un r&iacute;o constante de gracia y caridad sobre esta ciudad de Barcelona y sus gentes, y sobre el mundo entero. Que estas aguas fecundas llenen de fe y vitalidad apost&oacute;lica a esta Iglesia archidiocesana, a sus pastores y fieles.<\/p>\n<p><i>En catal&aacute;n:<\/i><\/p>\n<p>Desitjo, finalment, confiar a l\u2019amorosa protecci&oacute; de la Mare de D&eacute;u, Maria Santissima, Rosa d\u2019abril, Mare de la Merc&egrave;, tots els aqu&iacute; presents, i tots aquells que amb paraules i obres, silenci o preg&agrave;ria, han fet possible aquest miracle arquitect&ograve;nic. Que Ella presenti al seu div&iacute; Fill les joies i les penes de tots els qui vinguin en aquest lloc sagrat en el futur, perqu&egrave;, com prega l\u2019Esgl&eacute;sia en la dedicaci&oacute; dels temples, els pobres trobin miseric&ograve;rdia, els oprimits assoleixin la llibertat veritable i tots els homes es revesteixin de la dignitat dels fills de D&eacute;u. Am&eacute;n.<\/p>\n<p><i>[Deseo, finalmente, confiar a la amorosa protecci&oacute;n de la Madre de Dios, Mar&iacute;a Sant&iacute;sima, Rosa de abril, Madre de la Merced, a todos los que est&aacute;is aqu&iacute;, y a todos los que con palabras y obras, silencio u oraci&oacute;n, han hecho posible este milagro arquitect&oacute;nico. Que Ella presente tambi&eacute;n a su divino Hijo las alegr&iacute;as y las penas de todos los que lleguen a este lugar sagrado en el futuro, para que, como reza la Iglesia al dedicar los templos, los pobres puedan encontrar misericordia, los oprimidos alcanzar la libertad verdadera y todos los hombres se revistan de la dignidad de hijos de Dios. Am&eacute;n.]<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2010 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A SANTIAGO DE COMPOSTELA Y BARCELONA (6-7 DE NOVIEMBRE DE 2010) CONSAGRACI&Oacute;N DE LA IGLESIA DE LA SAGRADA FAMILIA Y DEL ALTAR HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Barcelona Domingo 7 de noviembre de 2010 (V&iacute;deo) &nbsp; En catal&aacute;n: Estimats germans i germanes en el Senyor: &laquo;La diada d\u2019avui &eacute;s santa, dedicada a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-noviembre-de-2010-viaje-apostolico-a-santiago-de-compostela-y-barcelona-santa-misa-de-dedicacion-de-la-iglesia-de-la-sagrada-familia-de-barcelona-y-consagracion-del-altar\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab7 de noviembre de 2010: Viaje apost\u00f3lico a Santiago de Compostela y Barcelona &#8211; Santa Misa de dedicaci\u00f3n de la iglesia de la Sagrada Familia de Barcelona y consagraci\u00f3n del altar\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40946","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40946","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40946"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40946\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40946"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40946"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40946"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}