{"id":40950,"date":"2016-10-06T15:14:37","date_gmt":"2016-10-06T20:14:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/17-de-octubre-de-2010-canonizacion-de-los-beatos-estanislao-soltys-kazimierczyk-andres-alfred-bessette-candida-maria-de-jesus-juan-josefa-cipitria-y-barriola-maria-de-la-cruz-mary-helen-m\/"},"modified":"2016-10-06T15:14:37","modified_gmt":"2016-10-06T20:14:37","slug":"17-de-octubre-de-2010-canonizacion-de-los-beatos-estanislao-soltys-kazimierczyk-andres-alfred-bessette-candida-maria-de-jesus-juan-josefa-cipitria-y-barriola-maria-de-la-cruz-mary-helen-m","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/17-de-octubre-de-2010-canonizacion-de-los-beatos-estanislao-soltys-kazimierczyk-andres-alfred-bessette-candida-maria-de-jesus-juan-josefa-cipitria-y-barriola-maria-de-la-cruz-mary-helen-m\/","title":{"rendered":"17 de octubre de 2010: Canonizaci\u00f3n de los beatos: Estanislao So\u0142tys (Kazimierczyk), Andr\u00e9s (Alfred) Bessette, C\u00e1ndida Mar\u00eda de Jes\u00fas (juan Josefa) Cipitria y Barriola, Mar\u00eda de la Cruz (Mary Helen) MacKillop, Julia Salzano, Bautista (Camila) de Varano"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2010\/20101017.pdf\"> CANONIZACI&Oacute;N DE LOS BEATOS<\/a>:<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2010\/20101017.pdf\"> ESTANISLAO KAZIMIERCZYK SO&#x141;TYS (1433 &#8211; 1489)<\/a><br \/> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2010\/20101017.pdf\">ANDR&Eacute;S (Alfred) BESSETTE (1845 &#8211; 1937)<\/a><br \/> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2010\/20101017.pdf\"> C&Aacute;NDIDA MAR&Iacute;A DE JES&Uacute;S (Juana Josefa) CIPITRIA y BARRIOLA (1845 &#8211; 1912)<\/a><br \/> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2010\/20101017.pdf\"> MAR&Iacute;A DE LA CRUZ (Mary Helen) MacKILLOP (1842 &#8211; 1909)<\/a><br \/> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2010\/20101017.pdf\"> JULIA SALZANO (1846 &#8211; 1929)<\/a><br \/> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2010\/20101017.pdf\"> BAUTISTA CAMILA DE VARANO (1458 &#8211; 1524)<\/a><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI <\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Plaza de San Pedro<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"><br \/> Domingo 17 de octubre de 2010<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> <b> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" color=\"#663300\">(<a href=\"#\" onclick=\"window.open('http:\/\/vod.vatican.va\/canonizzazione17102010.mov','','height=260,width=320,left=200,top=200,resizable=0,scrollbars=0,toolbar=0,status=0');\"><font color=\"#663300\">V&iacute;deo<\/font><\/a>)<br \/> <\/font><\/b> <span lang=\"es\"> <i> <b> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/photogallery\/2010\/20101017\/index.html\"> <font size=\"2\">Galer&iacute;a fotogr&aacute;fica<\/font><\/a><\/b><\/i><\/span><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p>Se renueva hoy en la plaza de San Pedro la fiesta de la santidad. Con alegr&iacute;a os doy mi cordial bienvenida a vosotros, que hab&eacute;is llegado, incluso de muy lejos, para participar en ella. Un saludo particular a los cardenales, a los obispos y a los superiores generales de los institutos fundados por los nuevos santos, as&iacute; como a las delegaciones oficiales y a todas las autoridades civiles. Juntos procuremos acoger lo que el Se&ntilde;or nos dice en las Sagradas Escrituras que se acaban de proclamar. La liturgia de este domingo nos ofrece una ense&ntilde;anza fundamental: la necesidad de orar siempre, sin cansarse. A veces nos cansamos de orar, tenemos la impresi&oacute;n de que la oraci&oacute;n no es tan &uacute;til para la vida, que es poco eficaz. Por ello, tenemos la tentaci&oacute;n de dedicarnos a la actividad, a emplear todos los medios humanos para alcanzar nuestros objetivos, y no recurrimos a Dios. Jes&uacute;s, en cambio, afirma que hay que orar siempre, y lo hace mediante una par&aacute;bola espec&iacute;fica (cf.<i> Lc<\/i> 18, 1-8).<\/p>\n<p>En ella se habla de un juez que no teme a Dios y no siente respeto por nadie, un juez que no tiene una actitud positiva, sino que s&oacute;lo busca su inter&eacute;s. No tiene temor del juicio de Dios ni respeto por el pr&oacute;jimo. El otro personaje es una viuda, una persona en una situaci&oacute;n de debilidad. En la Biblia la viuda y el hu&eacute;rfano son las categor&iacute;as m&aacute;s necesitadas, porque est&aacute;n indefensas y sin medios. La viuda va al juez y le pide justicia. Sus posibilidades de ser escuchada son casi nulas, porque el juez la desprecia y ella no puede hacer ninguna presi&oacute;n sobre &eacute;l. Tampoco puede apelar a principios religiosos, porque el juez no teme a Dios. Por lo tanto, al parecer esta viuda no tiene ninguna posibilidad. Pero ella insiste, pide sin cansarse, es importuna; as&iacute;, al final logra obtener del juez el resultado. Aqu&iacute; Jes&uacute;s hace una reflexi&oacute;n, usando el argumento <i>a fortiori<\/i>: si un juez injusto al final se deja convencer por el ruego de una viuda, mucho m&aacute;s Dios, que es bueno, escuchar&aacute; a quien le ruega. En efecto, Dios es la generosidad en persona, es misericordioso y, por consiguiente, siempre est&aacute; dispuesto a escuchar las oraciones. Por tanto, nunca debemos desesperar, sino insistir siempre en la oraci&oacute;n.<\/p>\n<p>La conclusi&oacute;n del pasaje evang&eacute;lico habla de la fe: &laquo;Pero cuando el Hijo del hombre venga, &iquest;encontrar&aacute; la fe sobre la tierra?&raquo; (<i>Lc <\/i>18, 8). Es una pregunta que quiere suscitar un aumento de fe por nuestra parte. De hecho, es evidente que la oraci&oacute;n debe ser expresi&oacute;n de fe; de otro modo no es verdadera oraci&oacute;n. Si uno no cree en la bondad de Dios, no puede orar de modo verdaderamente adecuado. La fe es esencial como base de la actitud de la oraci&oacute;n. Es lo que hicieron los seis nuevos santos que hoy se presentan a la veneraci&oacute;n de la Iglesia universal: Estanislao So&#x142;tys, Andr&eacute;s Bessette, C&aacute;ndida Mar&iacute;a de Jes&uacute;s Cipitria y Barriola, Mar&iacute;a de la Cruz MacKillop, Julia Salzano y Bautista Camila de Varano.<\/p>\n<p>San Estanislao Kazimierczyk, religioso del siglo XV, puede ser tambi&eacute;n para nosotros ejemplo e intercesor. Toda su vida estuvo vinculada a la Eucarist&iacute;a. Ante todo en la iglesia del <i>Corpus Christi <\/i>en Kazimierz, en la actual Cracovia, donde, junto a su madre y a su padre, aprendi&oacute; la fe y la piedad; donde emiti&oacute; los votos religiosos en la Orden de los Can&oacute;nigos Regulares; donde trabaj&oacute; como sacerdote, educador, dedicado al cuidado de los necesitados. Sin embargo, estaba vinculado de forma especial a la Eucarist&iacute;a mediante un amor ardiente a Cristo presente bajo las especies del pan y del vino; viviendo el misterio de la muerte y de la resurrecci&oacute;n, que se realiza de modo incruento en la santa misa; a trav&eacute;s de la pr&aacute;ctica del amor al pr&oacute;jimo, del cual la Comuni&oacute;n es fuente y signo.<\/p>\n<p>El hermano Andr&eacute;s Bessette, originario de Quebec, Canad&aacute;, y religioso de la Congregaci&oacute;n de la Santa Cruz, conoci&oacute; muy pronto el sufrimiento y la pobreza, que lo llevaron a recurrir a Dios mediante la oraci&oacute;n y una vida interior intensa. Portero del colegio de Nuestra Se&ntilde;ora de Montreal, manifest&oacute; una caridad sin l&iacute;mites y se esforz&oacute; por aliviar las miserias de quienes se dirig&iacute;an a &eacute;l. Aunque estaba muy poco instruido, comprendi&oacute; d&oacute;nde se hallaba lo esencial de su fe. Para &eacute;l, creer significaba someterse libremente y por amor a la voluntad divina. Lleno del misterio de Jes&uacute;s, vivi&oacute; la bienaventuranza de los corazones puros, la de la rectitud personal. Gracias a esta sencillez hizo que muchos vieran a Dios. Hizo construir el Oratorio San Jos&eacute; de Mont Royal, del que fue guardi&aacute;n fiel hasta su muerte en 1937. Fue testigo de innumerables curaciones y conversiones. &laquo;No intent&eacute;is evitar las pruebas \u2014dec&iacute;a\u2014, m&aacute;s bien pedid la gracia de soportarlas&raquo;. Para &eacute;l, todo hablaba de Dios y de su presencia. Como &eacute;l, busquemos tambi&eacute;n nosotros a Dios con sencillez para descubrirlo siempre presente en el coraz&oacute;n de nuestra vida. Que el ejemplo del hermano Andr&eacute;s inspire la vida cristiana canadiense.<\/p>\n<p>Cuando el Hijo del hombre venga para hacer justicia a los elegidos, &iquest;encontrar&aacute; esta fe en la tierra? (cf. <i>Lc<\/i> 18, 18). Hoy podemos decir que s&iacute;, con alivio y firmeza, al contemplar figuras como la madre C&aacute;ndida Mar&iacute;a de Jes&uacute;s Cipitria y Barriola. Aquella muchacha de origen sencillo, con un coraz&oacute;n en el que Dios puso su sello y que la llevar&iacute;a muy pronto, con la gu&iacute;a de sus directores espirituales jesuitas, a tomar la firme resoluci&oacute;n de vivir &laquo;s&oacute;lo para Dios&raquo;. Decisi&oacute;n mantenida fielmente, como ella misma recuerda cuando estaba a punto de morir. Vivi&oacute; para Dios y para lo que &eacute;l m&aacute;s quiere: llegar a todos, llevarles a todos la esperanza que no vacila, y especialmente a quienes m&aacute;s lo necesitan. &laquo;Donde no hay lugar para los pobres, tampoco lo hay para m&iacute;&raquo;, dec&iacute;a la nueva santa, que con escasos medios contagi&oacute; a otras hermanas para seguir a Jes&uacute;s y dedicarse a la educaci&oacute;n y promoci&oacute;n de la mujer. Nacieron as&iacute; las Hijas de Jes&uacute;s, que hoy tienen en su fundadora un modelo de vida muy alto que imitar, y una misi&oacute;n apasionante que proseguir en los numerosos pa&iacute;ses donde ha llegado el esp&iacute;ritu y los anhelos de apostolado de la madre C&aacute;ndida.<\/p>\n<p>&laquo;Recordad qui&eacute;nes fueron vuestros maestros: de ellos pod&eacute;is aprender la sabidur&iacute;a que lleva a la salvaci&oacute;n por la fe en Jesucristo&raquo;. Durante muchos a&ntilde;os, innumerables j&oacute;venes, a lo largo y ancho de Australia, han sido bendecidos con profesores que se han inspirado en el ejemplo santo y valiente de celo, perseverancia y oraci&oacute;n de la madre Mary MacKillop. Ella en su juventud se dedic&oacute; a la educaci&oacute;n de los pobres en la dif&iacute;cil y exigente zona rural de Australia, impulsando a otras mujeres a unirse a ella en la primera comunidad de religiosas de ese pa&iacute;s. Atendi&oacute; las necesidades de cada uno de los j&oacute;venes que se confiaron a ella, sin reparar en su posici&oacute;n social o su riqueza, proporcion&aacute;ndoles tanto una formaci&oacute;n espiritual como intelectual. A pesar de los muchos desaf&iacute;os, sus oraciones a san Jos&eacute; y su incansable devoci&oacute;n al Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s, a quien dedic&oacute; su nueva congregaci&oacute;n, confirieron a esta santa mujer las gracias necesarias para permanecer fiel a Dios y a la Iglesia. Que por su intercesi&oacute;n sus seguidores sigan sirviendo hoy a Dios y a la Iglesia con fe y humildad.<\/p>\n<p>En la segunda mitad del siglo XIX, en Campania, en el sur de Italia, el Se&ntilde;or llam&oacute; a una joven maestra de la escuela primaria, Julia Salzano, y la convirti&oacute; en ap&oacute;stol de la educaci&oacute;n cristiana, fundadora de la congregaci&oacute;n de las Hermanas Catequistas del Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s. La madre Julia comprendi&oacute; bien la importancia de la catequesis en la Iglesia y, uniendo la preparaci&oacute;n pedag&oacute;gica al fervor espiritual, se dedic&oacute; a ella con generosidad e inteligencia, contribuyendo a la formaci&oacute;n de personas de toda edad y posici&oacute;n social. Repet&iacute;a a sus hermanas que deseaba impartir catecismo hasta la &uacute;ltima hora de su vida, demostrando con todo su ser que si &laquo;Dios nos ha creado para conocerlo, amarlo y servirlo en esta vida&raquo;, no se deb&iacute;a anteponer nada a esta tarea. Que el ejemplo y la intercesi&oacute;n de santa Julia Salzano sostengan a la Iglesia en su perenne tarea de anunciar a Cristo y formar aut&eacute;nticas conciencias cristianas.<\/p>\n<p>Santa Bautista Camila de Varano, monja clarisa del siglo XV, testimoni&oacute; con todas sus fuerzas el sentido evang&eacute;lico de la vida, especialmente perseverando en la oraci&oacute;n. Entr&oacute; a los 23 a&ntilde;os en el monasterio de Urbino y se integr&oacute; como protagonista de aquel vasto movimiento de reforma de la espiritualidad femenina franciscana que se propon&iacute;a recuperar plenamente el carisma de santa Clara de As&iacute;s. Promovi&oacute; nuevas fundaciones mon&aacute;sticas en Camerino, donde fue elegida abadesa en varias ocasiones, en Fermo y en San Severino. La vida de santa Bautista, totalmente inmersa en las profundidades divinas, fue una ascensi&oacute;n constante por el camino de la perfecci&oacute;n, con un amor heroico a Dios y al pr&oacute;jimo. Estuvo marcada por grandes sufrimientos y m&iacute;sticos consuelos; en efecto, como ella misma escribe, hab&iacute;a decidido &laquo;entrar en el Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s y ahogarse en el oc&eacute;ano de sus doloros&iacute;simos sufrimientos&raquo;. En un tiempo en el que la Iglesia sufr&iacute;a un relajamiento de las costumbres, ella recorri&oacute; con decisi&oacute;n el camino de la penitencia y de la oraci&oacute;n, animada por el ardiente deseo de renovaci&oacute;n del Cuerpo m&iacute;stico de Cristo.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, demos gracias al Se&ntilde;or por el don de la santidad, que resplandece en la Iglesia y hoy se refleja en el rostro de estos hermanos y hermanas nuestros. Jes&uacute;s nos invita tambi&eacute;n a cada uno de nosotros a seguirlo para tener en herencia la vida eterna. <\/p>\n<p>Dej&eacute;monos atraer por estos ejemplos luminosos, dej&eacute;monos guiar por sus ense&ntilde;anzas, para que nuestra existencia sea un c&aacute;ntico de alabanza a Dios. Que nos obtengan esta gracia la Virgen Mar&iacute;a y la intercesi&oacute;n de los seis nuevos santos, a los que hoy con alegr&iacute;a veneramos. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2010 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CANONIZACI&Oacute;N DE LOS BEATOS: ESTANISLAO KAZIMIERCZYK SO&#x141;TYS (1433 &#8211; 1489) ANDR&Eacute;S (Alfred) BESSETTE (1845 &#8211; 1937) C&Aacute;NDIDA MAR&Iacute;A DE JES&Uacute;S (Juana Josefa) CIPITRIA y BARRIOLA (1845 &#8211; 1912) MAR&Iacute;A DE LA CRUZ (Mary Helen) MacKILLOP (1842 &#8211; 1909) JULIA SALZANO (1846 &#8211; 1929) BAUTISTA CAMILA DE VARANO (1458 &#8211; 1524) HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/17-de-octubre-de-2010-canonizacion-de-los-beatos-estanislao-soltys-kazimierczyk-andres-alfred-bessette-candida-maria-de-jesus-juan-josefa-cipitria-y-barriola-maria-de-la-cruz-mary-helen-m\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab17 de octubre de 2010: Canonizaci\u00f3n de los beatos: Estanislao So\u0142tys (Kazimierczyk), Andr\u00e9s (Alfred) Bessette, C\u00e1ndida Mar\u00eda de Jes\u00fas (juan Josefa) Cipitria y Barriola, Mar\u00eda de la Cruz (Mary Helen) MacKillop, Julia Salzano, Bautista (Camila) de Varano\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40950","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40950","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40950"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40950\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40950"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40950"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40950"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}