{"id":40953,"date":"2016-10-06T15:14:41","date_gmt":"2016-10-06T20:14:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/19-de-septiembre-de-2010-viaje-apostolico-al-reino-unido-santa-misa-de-beatificacion-del-venerable-cardenal-john-henry-newman-en-el-cofton-park-de-rednal-birmingham\/"},"modified":"2016-10-06T15:14:41","modified_gmt":"2016-10-06T20:14:41","slug":"19-de-septiembre-de-2010-viaje-apostolico-al-reino-unido-santa-misa-de-beatificacion-del-venerable-cardenal-john-henry-newman-en-el-cofton-park-de-rednal-birmingham","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/19-de-septiembre-de-2010-viaje-apostolico-al-reino-unido-santa-misa-de-beatificacion-del-venerable-cardenal-john-henry-newman-en-el-cofton-park-de-rednal-birmingham\/","title":{"rendered":"19 de septiembre de 2010: Viaje apost\u00f3lico al Reino Unido &#8211; Santa Misa de beatificaci\u00f3n del Venerable cardenal John Henry Newman en el Cofton Park de Rednal, Birmingham"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/travels\/2010\/index_regno-unito.html\">VIAJE APOST&Oacute;LICO AL REINO UNIDO <br \/> (16-19 DE SEPTIEMBRE DE 2010)<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><b>SANTA MISA DE BEATIFICACI&Oacute;N <br \/> DEL VENERABLE CARDENAL JOHN HENRY NEWMAN<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI <\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Cofton Park de Rednal &#8211; Birmingham<br \/> Domingo 19 de septiembre de 2010<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> <b> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" color=\"#663300\">(<a href=\"#\" onclick=\"window.open('http:\/\/vod.vatican.va\/messa19092010.mov','','height=260,width=320,left=200,top=200,resizable=0,scrollbars=0,toolbar=0,status=0');\"><font color=\"#663300\">V&iacute;deo<\/font><\/a>)<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas en Cristo:<\/i><\/p>\n<p>Nos encontramos aqu&iacute; en Birmingham en un d&iacute;a realmente feliz. En primer lugar, porque es el d&iacute;a del Se&ntilde;or, el Domingo, el d&iacute;a en que el Se&ntilde;or Jesucristo resucit&oacute; de entre los muertos y cambi&oacute; para siempre el curso de la historia humana, ofreciendo nueva vida y esperanza a todos los que viven en la oscuridad y en sombras de muerte. Es la raz&oacute;n por la que los cristianos de todo el mundo se re&uacute;nen en este d&iacute;a para alabar y dar gracias a Dios por las maravillas que ha hecho por nosotros. Este domingo en particular representa tambi&eacute;n un momento significativo en la vida de la naci&oacute;n brit&aacute;nica, al ser el d&iacute;a elegido para conmemorar el setenta aniversario de la Batalla de Breta&ntilde;a. Para m&iacute;, que estuve entre quienes vivieron y sufrieron los oscuros d&iacute;as del r&eacute;gimen nazi en Alemania, es profundamente conmovedor estar con vosotros en esta ocasi&oacute;n, y poder recordar a tantos conciudadanos vuestros que sacrificaron sus vidas, resistiendo con tes&oacute;n a las fuerzas de esta ideolog&iacute;a demon&iacute;aca. Pienso en particular en la vecina Coventry, que sufri&oacute; dur&iacute;simos bombardeos, con numerosas v&iacute;ctimas en noviembre de 1940. Setenta a&ntilde;os despu&eacute;s recordamos con verg&uuml;enza y horror el espantoso precio de muerte y destrucci&oacute;n que la guerra trae consigo, y renovamos nuestra determinaci&oacute;n de trabajar por la paz y la reconciliaci&oacute;n, donde quiera que amenace un conflicto. Pero existe otra raz&oacute;n, m&aacute;s alegre, por la cual este d&iacute;a es especial para Gran Breta&ntilde;a, para el centro de Inglaterra, para Birmingham. &Eacute;ste es el d&iacute;a en que formalmente el Cardenal John Henry Newman ha sido elevado a los altares y declarado beato.<\/p>\n<p>Agradezco al Arzobispo Bernard Longley su amable acogida al comenzar la Misa en esta ma&ntilde;ana. Agradezco a cuantos hab&eacute;is trabajado tan duramente durante tantos a&ntilde;os en la promoci&oacute;n de la causa del Cardenal Newman, incluyendo a los Padres del Oratorio de Birminghan y a los miembros de la Familia Espiritual <i>Das Werk. <\/i>Y os saludo a todos los que hab&eacute;is venido desde diversas partes de Gran Breta&ntilde;a, Irlanda y otros puntos m&aacute;s lejanos; gracias por vuestra presencia en esta celebraci&oacute;n, en la que alabamos y damos gloria a Dios por las virtudes heroicas de este santo ingl&eacute;s.<\/p>\n<p>Inglaterra tiene un larga tradici&oacute;n de santos m&aacute;rtires, cuyo valiente testimonio ha sostenido e inspirado a la comunidad cat&oacute;lica local durante siglos. Es justo y conveniente reconocer hoy la santidad de un confesor, un hijo de esta naci&oacute;n que, si bien no fue llamado a derramar la sangre por el Se&ntilde;or, jam&aacute;s se cans&oacute; de dar un testimonio elocuente de &Eacute;l a lo largo de una vida entregada al ministerio sacerdotal, y especialmente a predicar, ense&ntilde;ar y escribir. Es digno de formar parte de la larga hilera de santos y eruditos de estas islas, San Beda, Santa Hilda, San Aelred, el Beato Duns Scoto, por nombrar s&oacute;lo a algunos. En el Beato John Newman, esta tradici&oacute;n de delicada erudici&oacute;n, profunda sabidur&iacute;a humana y amor intenso por el Se&ntilde;or ha dado grandes frutos, como signo de la presencia constante del Esp&iacute;ritu Santo en el coraz&oacute;n del Pueblo de Dios, suscitando copiosos dones de santidad. <\/p>\n<p>El lema del Cardenal Newman, <i>cor ad cor loquitur, \u201c<\/i>el coraz&oacute;n habla al coraz&oacute;n\u201d, nos da la perspectiva de su comprensi&oacute;n de la vida cristiana como una llamada a la santidad, experimentada como el deseo profundo del coraz&oacute;n humano de entrar en comuni&oacute;n &iacute;ntima con el Coraz&oacute;n de Dios. Nos recuerda que la fidelidad a la oraci&oacute;n nos va transformando gradualmente a semejanza de Dios. Como escribi&oacute; en uno de sus muchos hermosos sermones, &laquo;el h&aacute;bito de oraci&oacute;n, la pr&aacute;ctica de buscar a Dios y el mundo invisible en cada momento, en cada lugar, en cada emergencia \u2013os digo que la oraci&oacute;n tiene lo que se puede llamar un efecto natural en el alma, espiritualiz&aacute;ndola y elev&aacute;ndola. Un hombre ya no es lo que era antes; gradualmente&#8230; se ve imbuido de una serie de ideas nuevas, y se ve impregnado de principios diferentes&raquo; (<i>Sermones Parroquiales y Comunes<\/i>, IV, 230-231). El Evangelio de hoy afirma que nadie puede servir a dos se&ntilde;ores (cf. <i>Lc <\/i>16,13), y el Beato John Henry, en sus ense&ntilde;anzas sobre la oraci&oacute;n, aclara c&oacute;mo el fiel cristiano toma partido por servir a su &uacute;nico y verdadero Maestro, que pide s&oacute;lo para s&iacute; nuestra devoci&oacute;n incondicional (cf. <i>Mt <\/i> 23,10). Newman nos ayuda a entender en qu&eacute; consiste esto para nuestra vida cotidiana: nos dice que nuestro divino Maestro nos ha asignado una tarea espec&iacute;fica a cada uno de nosotros, un \u201cservicio concreto\u201d, confiado de manera &uacute;nica a cada persona concreta: &laquo;Tengo mi misi&oacute;n&raquo;, escribe, &laquo;soy un eslab&oacute;n en una cadena, un v&iacute;nculo de uni&oacute;n entre personas. No me ha creado para la nada. Har&eacute; el bien, har&eacute; su trabajo; ser&eacute; un &aacute;ngel de paz, un predicador de la verdad en el lugar que me es propio&#8230; si lo hago, me mantendr&eacute; en sus mandamientos y le servir&eacute; a &Eacute;l en mis quehaceres&raquo; (<i>Meditaci&oacute;n y Devoci&oacute;n<\/i>, 301-2).<\/p>\n<p>El servicio concreto al que fue llamado el Beato John Henry inclu&iacute;a la aplicaci&oacute;n entusiasta de su inteligencia y su prol&iacute;fica pluma a muchas de las m&aacute;s urgentes \u201ccuestiones del d&iacute;a\u201d. Sus intuiciones sobre la relaci&oacute;n entre fe y raz&oacute;n, sobre el lugar vital de la religi&oacute;n revelada en la sociedad civilizada, y sobre la necesidad de un educaci&oacute;n esmerada y amplia fueron de gran importancia, no s&oacute;lo para la Inglaterra victoriana. Hoy tambi&eacute;n siguen inspirando e iluminando a muchos en todo el mundo. Me gustar&iacute;a rendir especial homenaje a su visi&oacute;n de la educaci&oacute;n, que ha hecho tanto por formar el ethos que es la fuerza motriz de las escuelas y facultades cat&oacute;licas actuales. Firmemente contrario a cualquier enfoque reductivo o utilitarista, busc&oacute; lograr unas condiciones educativas en las que se unificara el esfuerzo intelectual, la disciplina moral y el compromiso religioso. El proyecto de fundar una Universidad Cat&oacute;lica en Irlanda le brind&oacute; la oportunidad de desarrollar sus ideas al respecto, y la colecci&oacute;n de discursos que public&oacute; con el t&iacute;tulo <i>La Idea de una Universidad<\/i> sostiene un ideal mediante el cual todos los que est&aacute;n inmersos en la formaci&oacute;n acad&eacute;mica pueden seguir aprendiendo. M&aacute;s a&uacute;n, qu&eacute; mejor meta pueden fijarse los profesores de religi&oacute;n que la famosa llamada del Beato John Henry por unos laicos inteligentes y bien formados: &laquo;Quiero un laicado que no sea arrogante ni imprudente a la hora de hablar, ni alborotador, sino hombres que conozcan bien su religi&oacute;n, que profundicen en ella, que sepan bien d&oacute;nde est&aacute;n, que sepan qu&eacute; tienen y qu&eacute; no tienen, que conozcan su credo a tal punto que puedan dar cuentas de &eacute;l, que conozcan tan bien la historia que puedan defenderla&raquo; (<i>La Posici&oacute;n Actual de los Cat&oacute;licos en Inglaterra, <\/i>IX, 390). Hoy, cuando el autor de estas palabras ha sido elevado a los altares, pido para que, a trav&eacute;s de su intercesi&oacute;n y ejemplo, todos los que trabajan en el campo de la ense&ntilde;anza y de la catequesis se inspiren con mayor ardor en la visi&oacute;n tan clara que el nos dej&oacute;.<\/p>\n<p>Aunque la extensa producci&oacute;n literaria sobre su vida y obras ha prestado comprensiblemente mayor atenci&oacute;n al legado intelectual de John Henry Newman, en esta ocasi&oacute;n prefiero concluir con una breve reflexi&oacute;n sobre su vida sacerdotal, como pastor de almas. Su visi&oacute;n del ministerio pastoral bajo el prisma de la calidez y la humanidad est&aacute; expresado de manera maravillosa en otro de sus famosos sermones: &laquo;Si vuestros sacerdotes fueran &aacute;ngeles, hermanos m&iacute;os, ellos no podr&iacute;an compartir con vosotros el dolor, sintonizar con vosotros, no podr&iacute;an haber tenido compasi&oacute;n de vosotros, sentir ternura por vosotros y ser indulgentes con vosotros, como nosotros podemos; ellos no podr&iacute;an ser ni modelos ni gu&iacute;as, y no te habr&iacute;an llevado de tu hombre viejo a la vida nueva, como ellos, que vienen de entre nosotros (\u201cHombres, no &aacute;ngeles: los Sacerdotes del evangelio\u201d, <i>Discursos a las Congregaciones Mixtas, <\/i>3). &Eacute;l vivi&oacute; profundamente esta visi&oacute;n tan humana del ministerio sacerdotal en sus desvelos pastoral por el pueblo de Birmingham, durante los a&ntilde;os dedicados al Oratorio que &eacute;l mismo fund&oacute;, visitando a los enfermos y a los pobres, consolando al triste, o atendiendo a los encarcelados. No sorprende que a su muerte, tantos miles de personas se agolparan en las calles mientras su cuerpo era trasladado al lugar de su sepultura, a no m&aacute;s de media milla de aqu&iacute;. Ciento veinte a&ntilde;os despu&eacute;s, una gran multitud se ha congregado de nuevo para celebrar el solemne reconocimiento eclesial de la excepcional santidad de este padre de almas tan amado. Qu&eacute; mejor que expresar nuestra alegr&iacute;a de este momento que dirigi&eacute;ndonos a nuestro Padre del cielo con sincera gratitud, rezando con las mismas palabras que el Beato John Henry Newman puso en labios del coro celestial de los &aacute;ngeles:<\/p>\n<p>\u201cSea alabado el Sant&iacute;simo en el cielo,<br \/> sea alabado en el abismo;<br \/> en todas sus palabras el m&aacute;s maravilloso,<br \/> el m&aacute;s seguro en todos sus caminos\u201d.<br \/> (<i>El Sue&ntilde;o de Gerontius<\/i>)<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2010 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO AL REINO UNIDO (16-19 DE SEPTIEMBRE DE 2010) SANTA MISA DE BEATIFICACI&Oacute;N DEL VENERABLE CARDENAL JOHN HENRY NEWMAN HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Cofton Park de Rednal &#8211; Birmingham Domingo 19 de septiembre de 2010 (V&iacute;deo) &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Queridos hermanos y hermanas en Cristo: Nos encontramos aqu&iacute; en Birmingham en un d&iacute;a realmente &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/19-de-septiembre-de-2010-viaje-apostolico-al-reino-unido-santa-misa-de-beatificacion-del-venerable-cardenal-john-henry-newman-en-el-cofton-park-de-rednal-birmingham\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab19 de septiembre de 2010: Viaje apost\u00f3lico al Reino Unido &#8211; Santa Misa de beatificaci\u00f3n del Venerable cardenal John Henry Newman en el Cofton Park de Rednal, Birmingham\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40953","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40953","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40953"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40953\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40953"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40953"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40953"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}