{"id":40956,"date":"2016-10-06T15:14:46","date_gmt":"2016-10-06T20:14:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-septiembre-de-2010-visita-pastoral-a-carpineto-romano-celebracion-de-la-santa-misa-en-la-plaza-de-los-montes-lepinos\/"},"modified":"2016-10-06T15:14:46","modified_gmt":"2016-10-06T20:14:46","slug":"5-de-septiembre-de-2010-visita-pastoral-a-carpineto-romano-celebracion-de-la-santa-misa-en-la-plaza-de-los-montes-lepinos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-septiembre-de-2010-visita-pastoral-a-carpineto-romano-celebracion-de-la-santa-misa-en-la-plaza-de-los-montes-lepinos\/","title":{"rendered":"5 de septiembre de 2010: Visita pastoral a Carpineto Romano &#8211; Celebraci\u00f3n de la Santa Misa en la plaza de los Montes Lepinos"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/travels\/2010\/index_carpineto-romano.html\">VISITA PASTORAL A CARPINETO ROMANO<\/a><\/p>\n<p align=\"center\"> <font size=\"4\"> &nbsp;<\/font><b><font color=\"#663300\">SANTA MISA<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI <\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Plaza de los Montes Lepinos<br \/> Domingo 5 de septiembre de 2010<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <b> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" color=\"#663300\">(<a href=\"#\" onclick=\"window.open('http:\/\/vod.vatican.va\/messa05092010.mov','','height=260,width=320,left=200,top=200,resizable=0,scrollbars=0,toolbar=0,status=0');\"><font color=\"#663300\">V&iacute;deo<\/font><\/a>)<\/font><\/b><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p>Ante todo, permitidme expresar la alegr&iacute;a de encontrarme entre vosotros en Carpineto Romano, siguiendo los pasos de mis amados predecesores Pablo VI y Juan Pablo II. Y la circunstancia que me ha tra&iacute;do aqu&iacute; tambi&eacute;n es feliz: el bicentenario del nacimiento del Papa Le&oacute;n XIII, Vincenzo Gioacchino Pecci, acaecido el 2 de marzo de 1810 en esta hermosa localidad. Os agradezco a todos vuestra acogida. En particular, saludo con reconocimiento al obispo de Anagni-Alatri, monse&ntilde;or Lorenzo Loppa, y al alcalde de Carpineto, que me han dado la bienvenida al inicio de la celebraci&oacute;n, as&iacute; como a las dem&aacute;s autoridades presentes. Dirijo un saludo especial a los j&oacute;venes, en particular a los que han realizado la peregrinaci&oacute;n diocesana. Mi visita, por desgracia, es muy breve y concentrada exclusivamente en esta celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica; pero aqu&iacute; lo encontramos todo: la Palabra y el Pan de vida, que alimentan la fe, la esperanza y la caridad; y renovamos el v&iacute;nculo de comuni&oacute;n que nos convierte en la &uacute;nica Iglesia de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo.<\/p>\n<p>Hemos escuchado la Palabra de Dios, y es espont&aacute;neo acogerla, en esta circunstancia, recordando la figura del Papa Le&oacute;n XIII y la herencia que nos ha dejado. El tema principal de las lecturas b&iacute;blicas es el primado de Dios y de Cristo. En el pasaje evang&eacute;lico, tomado de san Lucas, Jes&uacute;s mismo declara con franqueza tres condiciones necesarias para ser sus disc&iacute;pulos: amarlo a &eacute;l m&aacute;s que a nadie y m&aacute;s que la vida misma; llevar la propia cruz y seguirlo; y renunciar a todas las posesiones. Jes&uacute;s ve una gran multitud que lo sigue junto a sus disc&iacute;pulos, y con todos quiere ser claro: seguirlo es arduo, no puede depender de entusiasmos ni de oportunismos; debe ser una decisi&oacute;n ponderada, tomada despu&eacute;s de preguntarse a conciencia: &iquest;Qui&eacute;n es Jes&uacute;s para m&iacute;? &iquest;Es verdaderamente &laquo;el Se&ntilde;or&raquo;? &iquest;Ocupa el primer lugar, como el sol en torno al cual giran todos los planetas? Y la primera lectura, del <i>libro de la Sabidur&iacute;a<\/i>, nos sugiere indirectamente el motivo de este primado absoluto de Jesucristo: en &eacute;l encuentran respuesta las preguntas del hombre de toda &eacute;poca que busca la verdad sobre Dios y sobre s&iacute; mismo. Dios est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de nuestro alcance, y sus designios son inescrutables. Pero &eacute;l mismo quiso revelarse, en la creaci&oacute;n y sobre todo en la historia de la salvaci&oacute;n, hasta que en Cristo se manifest&oacute; plenamente a s&iacute; mismo y su voluntad. Aunque siga siendo siempre verdad que &laquo;a Dios nadie lo ha visto jam&aacute;s&raquo; (<i>Jn<\/i> 1, 18), ahora nosotros conocemos su &laquo;nombre&raquo;, su &laquo;rostro&raquo;, y tambi&eacute;n su voluntad, porque nos lo revel&oacute; Jes&uacute;s, que es la Sabidur&iacute;a de Dios hecha hombre. &laquo;As&iacute; \u2014escribe el autor sagrado de la primera lectura\u2014 aprendieron los hombres lo que a ti te agrada y gracias a la Sabidur&iacute;a se salvaron&raquo; (<i>Sb <\/i>9, 18).<\/p>\n<p>Este punto fundamental de la Palabra de Dios hace pensar en dos aspectos de la vida y del ministerio de vuestro venerado conciudadano al que hoy conmemoramos, el Sumo Pont&iacute;fice Le&oacute;n XIII. En primer lugar, cabe se&ntilde;alar que fue hombre de gran fe y de profunda devoci&oacute;n. Esto sigue siendo siempre la base de todo, para cada cristiano, incluido el Papa. Sin la oraci&oacute;n, es decir, sin la uni&oacute;n interior con Dios, no podemos hacer nada, como dice claramente Jes&uacute;s a sus disc&iacute;pulos durante la &uacute;ltima Cena (cf. <i>Jn<\/i> 15, 5). Las palabras y las obras del Papa Pecci transparentaban su &iacute;ntima religiosidad; y esto encontr&oacute; correspondencia tambi&eacute;n en su magisterio: entre sus numeros&iacute;simas enc&iacute;clicas y cartas apost&oacute;licas, como el hilo en un collar, est&aacute;n las de car&aacute;cter propiamente espiritual, dedicadas sobre todo al incremento de la devoci&oacute;n mariana, especialmente mediante el santo rosario. Se trata de una verdadera &laquo;catequesis&raquo;, que marca de principio a fin los 25 a&ntilde;os de su Pontificado. Pero encontramos tambi&eacute;n los documentos sobre Cristo redentor, sobre el Esp&iacute;ritu Santo, sobre la consagraci&oacute;n al Sagrado Coraz&oacute;n, sobre la devoci&oacute;n a san Jos&eacute; y sobre san Francisco de As&iacute;s. Le&oacute;n XIII estuvo particularmente vinculado a la familia franciscana, y &eacute;l mismo pertenec&iacute;a a la Tercera Orden. Me complace considerar todos estos elementos distintos como facetas de una &uacute;nica realidad: el amor a Dios y a Cristo, al que no se debe anteponer absolutamente nada. Y esta primera y principal cualidad suya Vincenzo Gioacchino Pecci la asimil&oacute; aqu&iacute;, en su pueblo natal, de sus padres, en su parroquia.<\/p>\n<p>Pero hay tambi&eacute;n un segundo aspecto, que deriva asimismo del primado de Dios y de Cristo, y se encuentra en la acci&oacute;n p&uacute;blica de todo pastor de la Iglesia, en particular de todo Sumo Pont&iacute;fice, con las caracter&iacute;sticas propias de la personalidad de cada uno. Dir&iacute;a que precisamente el concepto de &laquo;sabidur&iacute;a cristiana&raquo;, que ya encontramos en la primera lectura y en el Evangelio, nos ofrece la s&iacute;ntesis de este planteamiento seg&uacute;n Le&oacute;n XIII, y no es casualidad que sea tambi&eacute;n el inicio de una de sus enc&iacute;clicas. Todo pastor est&aacute; llamado a transmitir al pueblo de Dios no verdades abstractas, sino una &laquo;sabidur&iacute;a&raquo;, es decir, un mensaje que conjuga fe y vida, verdad y realidad concreta. El Papa Le&oacute;n XIII, con la asistencia del Esp&iacute;ritu Santo, fue capaz de hacer esto en uno de los per&iacute;odos hist&oacute;ricos m&aacute;s dif&iacute;ciles para la Iglesia, permaneciendo fiel a la tradici&oacute;n y, al mismo tiempo, afrontando las grandes cuestiones abiertas. Y lo logr&oacute; precisamente bas&aacute;ndose en la &laquo;sabidur&iacute;a cristiana&raquo;, fundada en las Sagradas Escrituras, en el inmenso patrimonio teol&oacute;gico y espiritual de la Iglesia cat&oacute;lica y tambi&eacute;n en la s&oacute;lida y l&iacute;mpida filosof&iacute;a de santo Tom&aacute;s de Aquino, que &eacute;l apreci&oacute; en sumo grado y promovi&oacute; en toda la Iglesia.<\/p>\n<p>En este punto, tras haber considerado el fundamento, es decir, la fe y la vida espiritual y, por tanto, el marco general del mensaje de Le&oacute;n XIII, puedo mencionar su magisterio social, que la enc&iacute;clica <i> <a href=\"\/content\/leo-xiii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_l-xiii_enc_15051891_rerum-novarum.html\">Rerum novarum<\/a><\/i> hizo famoso e imperecedero, pero rico en otras muchas intervenciones que constituyen un cuerpo org&aacute;nico, el primer n&uacute;cleo de la doctrina social de la Iglesia. Tomemos el ejemplo de la <i>carta a Filem&oacute;n<\/i> de san Pablo, que felizmente la liturgia nos hace leer precisamente hoy. Es el texto m&aacute;s breve de todo el epistolario paulino. Durante un per&iacute;odo de encarcelamiento, el Ap&oacute;stol transmiti&oacute; la fe a On&eacute;simo, un esclavo originario de Colosas que hab&iacute;a huido de su amo Filem&oacute;n, rico habitante de esa ciudad, convertido al cristianismo junto a sus familiares gracias a la predicaci&oacute;n de san Pablo. Ahora el Ap&oacute;stol escribe a Filem&oacute;n invit&aacute;ndolo a acoger a On&eacute;simo ya no como esclavo, sino como hermano en Cristo. La nueva fraternidad cristiana supera la separaci&oacute;n entre esclavos y libres, y desencadena en la historia un principio de promoci&oacute;n de la persona que llevar&aacute; a la abolici&oacute;n de la esclavitud, pero tambi&eacute;n a rebasar otras barreras que todav&iacute;a existen. El Papa Le&oacute;n XIII dedic&oacute; precisamente al tema de la esclavitud la enc&iacute;clica <i>Catholicae Ecclesiae<\/i>, de 1890.<\/p>\n<p>Esta particular experiencia de san Pablo con On&eacute;simo puede dar pie a una amplia reflexi&oacute;n sobre el impulso de promoci&oacute;n humana aportado por el cristianismo en el camino de la civilizaci&oacute;n, y tambi&eacute;n sobre el m&eacute;todo y el estilo de esa aportaci&oacute;n, conforme a las im&aacute;genes evang&eacute;licas de la semilla y la levadura: en el interior de la realidad hist&oacute;rica los cristianos, actuando como ciudadanos, aisladamente o de manera asociada, constituyen una fuerza beneficiosa y pac&iacute;fica de cambio profundo, favoreciendo el desarrollo de las potencialidades que existen dentro de la realidad. Esta es la forma de presencia y de acci&oacute;n en el mundo que propone la doctrina social de la Iglesia, que apunta siempre a la maduraci&oacute;n de las conciencias como condici&oacute;n para transformaciones eficaces y duraderas.<\/p>\n<p>Ahora debemos preguntarnos: &iquest;En qu&eacute; contexto naci&oacute;, hace dos siglos, el que se convertir&iacute;a, 68 a&ntilde;os despu&eacute;s, en el Papa Le&oacute;n XIII? Europa sufr&iacute;a entonces la gran tempestad napole&oacute;nica, seguida de la Revoluci&oacute;n francesa. La Iglesia y numerosas expresiones de la cultura cristiana se pon&iacute;an radicalmente en tela de juicio (pi&eacute;nsese, por ejemplo, en el hecho de no contar ya los a&ntilde;os desde el nacimiento de Cristo, sino desde el inicio de la nueva era revolucionaria, o de quitar los nombres de los santos del calendario, de las calles, de los pueblos&#8230;). Evidentemente las poblaciones del campo no eran favorables a estos cambios, y segu&iacute;an vinculadas a las tradiciones religiosas. La vida cotidiana era dura y dif&iacute;cil: las condiciones sanitarias y alimentarias eran muy apuradas. Mientras tanto, se iba desarrollando la industria y con ella el movimiento obrero, cada vez m&aacute;s organizado pol&iacute;ticamente. Las reflexiones y las experiencias locales impulsaron y ayudaron al magisterio de la Iglesia, en su m&aacute;s alto nivel, a elaborar una interpretaci&oacute;n global y con perspectiva de la nueva sociedad y de su bien com&uacute;n. As&iacute;, cuando, en 1878, fue elegido Papa, Le&oacute;n XIII se sinti&oacute; llamado a ponerla en pr&aacute;ctica, a la luz de sus vastos conocimientos de alcance internacional, pero tambi&eacute;n de numerosas iniciativas realizadas &laquo;sobre el terreno&raquo; por parte de comunidades cristianas, y de hombres y mujeres de la Iglesia.<\/p>\n<p>De hecho, desde finales del siglo XVIII hasta principios del xx, fueron decenas y decenas de santos y beatos quienes buscaron y experimentaron, con la creatividad de la caridad, m&uacute;ltiples caminos para poner en pr&aacute;ctica el mensaje evang&eacute;lico en las nuevas realidades sociales. Sin duda, estas iniciativas, con los sacrificios y las reflexiones de estos hombres y mujeres, prepararon el terreno de la <i> <a href=\"\/content\/leo-xiii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_l-xiii_enc_15051891_rerum-novarum.html\">Rerum novarum<\/a><\/i> y de los dem&aacute;s documentos sociales del Papa Pecci. Ya desde que era nuncio apost&oacute;lico en B&eacute;lgica hab&iacute;a comprendido que la cuesti&oacute;n social se pod&iacute;a afrontar de manera positiva y eficaz con el di&aacute;logo y la mediaci&oacute;n. En una &eacute;poca de duro anticlericalismo y de encendidas manifestaciones contra el Papa, Le&oacute;n XIII supo guiar y sostener a los cat&oacute;licos en una participaci&oacute;n constructiva, rica en contenidos, firme en los principios y con capacidad de apertura. Inmediatamente despu&eacute;s de la <i> <a href=\"\/content\/leo-xiii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_l-xiii_enc_15051891_rerum-novarum.html\">Rerum novarum<\/a><\/i> se verific&oacute; en Italia y en otros pa&iacute;ses una aut&eacute;ntica explosi&oacute;n de iniciativas: asociaciones, cajas rurales y artesanas, peri&oacute;dicos&#8230; un amplio &laquo;movimiento&raquo; cuyo luminoso animador fue el siervo de Dios Giuseppe Toniolo. Un Papa muy anciano, pero sabio y clarividente, pudo as&iacute; introducir en el siglo XX a una Iglesia rejuvenecida, con la actitud correcta para afrontar los nuevos desaf&iacute;os. Era un Papa todav&iacute;a pol&iacute;tica y f&iacute;sicamente &laquo;prisionero&raquo; en el Vaticano, pero en realidad, con su magisterio, representaba a una Iglesia capaz de afrontar sin complejos las grandes cuestiones de la contemporaneidad. <\/p>\n<p>Queridos amigos de Carpineto Romano, no tenemos tiempo para profundizar en estas cuestiones. La Eucarist&iacute;a que estamos celebrando, el sacramento del amor, nos impulsa a lo esencial: la caridad, el amor a Cristo que renueva a los hombres y al mundo; esto es lo esencial, y lo vemos bien, casi lo percibimos en las expresiones de san Pablo en la <i>carta a Filem&oacute;n<\/i>. En esta breve nota, de hecho, se percibe toda la dulzura y al mismo tiempo el poder revolucionario del Evangelio; se advierte el estilo discreto y a la vez irresistible de la caridad, que, como he escrito en mi enc&iacute;clica social <i> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20090629_caritas-in-veritate.html\">Caritas in veritate<\/a>,<\/i> &laquo;es la principal fuerza impulsora del aut&eacute;ntico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad&raquo; (n. 1). Con alegr&iacute;a y con afecto os dejo, por tanto, el mandamiento antiguo y siempre nuevo: amaos como Cristo nos ha amado, y con este amor sed sal y luz del mundo. As&iacute; ser&eacute;is fieles a la herencia de vuestro gran y venerado conciudadano, el Papa Le&oacute;n XIII. Y que as&iacute; sea en toda la Iglesia. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2010 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A CARPINETO ROMANO &nbsp;SANTA MISA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Plaza de los Montes Lepinos Domingo 5 de septiembre de 2010 (V&iacute;deo) &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: Ante todo, permitidme expresar la alegr&iacute;a de encontrarme entre vosotros en Carpineto Romano, siguiendo los pasos de mis amados predecesores Pablo VI y Juan Pablo &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-septiembre-de-2010-visita-pastoral-a-carpineto-romano-celebracion-de-la-santa-misa-en-la-plaza-de-los-montes-lepinos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab5 de septiembre de 2010: Visita pastoral a Carpineto Romano &#8211; Celebraci\u00f3n de la Santa Misa en la plaza de los Montes Lepinos\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40956","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40956","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40956"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40956\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40956"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40956"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40956"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}