{"id":40958,"date":"2016-10-06T15:14:50","date_gmt":"2016-10-06T20:14:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-julio-de-2010-visita-pastoral-a-sulmona-concelebracion-eucaristica-en-la-plaza-garibaldi\/"},"modified":"2016-10-06T15:14:50","modified_gmt":"2016-10-06T20:14:50","slug":"4-de-julio-de-2010-visita-pastoral-a-sulmona-concelebracion-eucaristica-en-la-plaza-garibaldi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-julio-de-2010-visita-pastoral-a-sulmona-concelebracion-eucaristica-en-la-plaza-garibaldi\/","title":{"rendered":"4 de julio de 2010: Visita pastoral a Sulmona &#8211; Concelebraci\u00f3n Eucar\u00edstica en la Plaza Garibaldi"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/travels\/2010\/index_sulmona.html\">VISITA PASTORAL A SULMONA<\/a><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">CONCELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HO<\/i><\/b><\/font><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">MIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Plaza Garibaldi &#8211; Sulmona<br \/> Domingo 4 de julio de 2010 <\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> <b> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" color=\"#663300\">(<a href=\"#\" onclick=\"window.open('http:\/\/vod.vatican.va\/omelia_sulmona04072010.mov','','height=260,width=320,left=200,top=200,resizable=0,scrollbars=0,toolbar=0,status=0');\"><font color=\"#663300\">V&iacute;deo<\/font><\/a>)<\/font><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p>Me alegro mucho de estar hoy entre vosotros y de celebrar con vosotros y para vosotros esta solemne Eucarist&iacute;a. Saludo a vuestro pastor, el obispo monse&ntilde;or Angelo Spina: le agradezco la c&aacute;lida expresi&oacute;n de bienvenida que me ha dirigido en nombre de todos y los obsequios que me ha ofrecido y que aprecio mucho en su calidad de &laquo;signos&raquo; \u2014como los ha definido\u2014 de la comuni&oacute;n afectiva y efectiva que une al pueblo de esta querida tierra de Los Abruzos al sucesor de Pedro. Saludo a los arzobispos y a los obispos presentes, a los sacerdotes, a los religiosos y a las religiosas, a los representantes de las asociaciones y movimientos eclesiales. Dirijo un pensamiento deferente al alcalde, Fabio Federico, agradecido por su cordial saludo y por los &laquo;signos&raquo;, los obsequios; al representante del Gobierno y de las autoridades civiles y militares. Un agradecimiento especial a cuantos han brindado generosamente su colaboraci&oacute;n para llevar a cabo mi visita pastoral. Queridos hermanos y hermanas, he venido para compartir con vosotros alegr&iacute;as y esperanzas, fatigas y empe&ntilde;os, ideales y aspiraciones de esta comunidad diocesana. S&eacute; bien que tampoco en Sulmona faltan dificultades, problemas y preocupaciones: pienso, en particular, en cuantos viven concretamente su existencia en condiciones de precariedad a causa de la falta de trabajo, de la incertidumbre por el futuro, del sufrimiento f&iacute;sico y moral y \u2014como ha recordado el obispo\u2014 de la sensaci&oacute;n de desconcierto debido al terremoto del 6 de abril de 2009. Deseo aseguraros a todos mi cercan&iacute;a y mi recuerdo en la oraci&oacute;n, a la vez que animo a perseverar en el testimonio de los valores humanos y cristianos tan profundamente enraizados en la fe y en la historia de este territorio y de su poblaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Queridos amigos, mi visita tiene lugar con ocasi&oacute;n del A&ntilde;o jubilar especial convocado por los obispos de Los Abruzos y de Molise para celebrar los ochocientos a&ntilde;os del nacimiento de san Pedro Celestino. Al sobrevolar vuestro territorio he podido contemplar la belleza del paisaje y, sobre todo, admirar algunas localidades estrechamente vinculadas a la vida de esta insigne figura: el Monte Morrone, donde Pedro llev&oacute; durante mucho tiempo una vida erem&iacute;tica; la ermita de San Onofrio, donde, en 1294, le lleg&oacute; la noticia de su elecci&oacute;n como Sumo Pont&iacute;fice, acontecida en el c&oacute;nclave de Perugia; y la abad&iacute;a del Santo Esp&iacute;ritu, cuyo altar mayor consagr&oacute; &eacute;l tras su coronaci&oacute;n, celebrada en la bas&iacute;lica de Collemaggio, en L\u2019Aquila. A esta bas&iacute;lica yo mismo, en abril del a&ntilde;o pasado, tras el terremoto que devast&oacute; la regi&oacute;n, acud&iacute; para venerar la urna con sus restos y depositar el palio que recib&iacute; el d&iacute;a del inicio de mi pontificado.<\/p>\n<p>Han pasado ochocientos a&ntilde;os del nacimiento de san Pedro Celestino V, pero permanece en la historia por los conocidos sucesos de su tiempo y de su pontificado y, sobre todo, por su santidad. La santidad, en efecto, jam&aacute;s pierde su fuerza atractiva, no cae en el olvido, nunca pasa de moda; es m&aacute;s, con el tiempo resplandece cada vez con mayor luminosidad, expresando la perenne tensi&oacute;n del hombre hacia Dios. As&iacute; que de la vida de san Pedro Celestino desear&iacute;a recoger algunas ense&ntilde;anzas, v&aacute;lidas tambi&eacute;n en nuestros d&iacute;as.<\/p>\n<p>Pietro Angelerio, desde su juventud, fue un &laquo;buscador de Dios&raquo;, un hombre deseoso de hallar respuestas a los grandes interrogantes de nuestra existencia: &iquest;qui&eacute;n soy? &iquest;de d&oacute;nde vengo? &iquest;por qu&eacute; vivo? &iquest;para qui&eacute;n vivo? Emprendi&oacute; un viaje en busca de la verdad y de la felicidad, se puso a la b&uacute;squeda de Dios y, para o&iacute;r su voz, decidi&oacute; apartarse del mundo y vivir como eremita. El silencio se transforma as&iacute; en el elemento que caracteriza su vida cotidiana. Y es precisamente en el silencio exterior, pero sobre todo interior, como logra percibir la voz de Dios, capaz de orientar su vida. Hay aqu&iacute; un primer aspecto importante para nosotros: vivimos en una sociedad en la que cada espacio, cada momento, parece que deba &laquo;llenarse&raquo; de iniciativas, de actividades, de ruidos; con frecuencia ni siquiera hay tiempo para escuchar y para dialogar. Queridos hermanos y hermanas,&nbsp; no tengamos miedo de hacer silencio fuera y dentro de nosotros si queremos ser capaces no s&oacute;lo de percibir la voz de Dios, sino tambi&eacute;n la voz de quien est&aacute; a nuestro lado, la voz de los dem&aacute;s.<\/p>\n<p>Pero es importante subrayar tambi&eacute;n un segundo elemento: el descubrimiento que realiza Pietro Angelerio del Se&ntilde;or no es el resultado de un esfuerzo, sino que lo hace posible la gracia misma de Dios, que le precede. Cuanto &eacute;l ten&iacute;a, lo que &eacute;l era, no proced&iacute;a de s&iacute; mismo: le hab&iacute;a sido donado, era gracia, y por ello era tambi&eacute;n responsabilidad ante Dios y ante los dem&aacute;s. Si bien nuestra vida es muy distinta, lo mismo sirve tambi&eacute;n para nosotros: todo lo esencial de nuestra existencia nos ha sido donado sin nuestra aportaci&oacute;n. El hecho de que yo viva no depende de m&iacute;; el hecho de que haya habido personas que me introdujeron en la vida, que me ense&ntilde;aron qu&eacute; es amar y ser amados, que me transmitieron la fe y me abrieron la mirada a Dios: todo es gracia; no es &laquo;fabricaci&oacute;n propia&raquo;. Por nosotros mismos nada habr&iacute;amos podido hacer si no hubiera sido donado: Dios nos precede siempre y en cada vida existe lo bello y lo bueno que podemos reconocer f&aacute;cilmente como su gracia, como rayo de luz de su bondad. Por esto debemos estar atentos, tener siempre abiertos los &laquo;ojos interiores&raquo;, los de nuestro coraz&oacute;n. Y si aprendemos a conocer a Dios en su bondad infinita, entonces tambi&eacute;n seremos capaces de ver, con estupor, en nuestra vida \u2014como los santos\u2014 los signos de ese Dios que est&aacute; siempre cerca, que siempre es bueno con nosotros, que nos dice: &laquo;&iexcl;Ten fe en m&iacute;!&raquo;.<\/p>\n<p>En el silencio interior, en la percepci&oacute;n de la presencia del Se&ntilde;or, Pedro del Morrone hab&iacute;a madurado, adem&aacute;s, una experiencia viva de la belleza de la creaci&oacute;n, obra de las manos de Dios: sab&iacute;a captar su sentido profundo, respetaba sus signos y sus ritmos, la empleaba en aquello que es esencial para la vida. S&eacute; que esta Iglesia local, igual que las dem&aacute;s de Los Abruzos y de Molise, est&aacute;n activamente comprometidas en una campa&ntilde;a de sensibilizaci&oacute;n para la promoci&oacute;n del bien com&uacute;n y de la salvaguarda de la creaci&oacute;n: os animo en este esfuerzo, exhortando a todos a que se sientan responsables del propio futuro, as&iacute; como del de los dem&aacute;s, respetando y custodiando tambi&eacute;n la creaci&oacute;n, fruto y signo del amor de Dios.<\/p>\n<p>En la segunda lectura de hoy, de la <i>carta a los G&aacute;latas<\/i>, hemos o&iacute;do una bell&iacute;sima expresi&oacute;n de san Pablo, que es tambi&eacute;n un perfecto retrato espiritual de san Pedro Celestino: &laquo;En cuanto a m&iacute;, Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo, por la cual el mundo est&aacute; crucificado para m&iacute;, como yo lo estoy para el mundo&raquo; (6, 14). Verdaderamente la cruz constituy&oacute; el centro de su vida, le dio la fuerza para afrontar las &aacute;speras penitencias y los momentos m&aacute;s arduos, desde su juventud hasta la &uacute;ltima hora: &eacute;l fue siempre consciente de que de ella viene la salvaci&oacute;n. La cruz tambi&eacute;n dio a san Pedro Celestino&nbsp; una clara conciencia del pecado, siempre acompa&ntilde;ada de una conciencia igualmente clara de la infinita misericordia de Dios hacia su criatura. Contemplando los brazos abiertos de par en par de su Dios crucificado, &eacute;l se sinti&oacute; transportar al mar infinito del amor de Dios. Como sacerdote, experiment&oacute; la belleza de ser administrador de esta misericordia absolviendo a los penitentes del pecado y, cuando fue elevado a la sede del ap&oacute;stol Pedro, quiso conceder una indulgencia especial, denominada <i>La Perdonanza<\/i>. Deseo exhortar a los sacerdotes a hacerse testigos claros y cre&iacute;bles de la buena noticia de la reconciliaci&oacute;n con Dios, ayudando al hombre de hoy a recuperar el sentido del pecado y del perd&oacute;n de Dios, para experimentar esa alegr&iacute;a sobreabundante de la que el profeta Isa&iacute;as nos ha hablado en la primera lectura (cf. <i>Is<\/i> 66, 10-14).<\/p>\n<p>&nbsp;Finalmente, un &uacute;ltimo elemento: san Pedro Celestino, aun llevando una vida erem&iacute;tica, no estaba &laquo;cerrado en s&iacute; mismo&raquo;, sino que le mov&iacute;a la pasi&oacute;n de anunciar la buena noticia del Evangelio a los hermanos. Y el secreto de su fecundidad pastoral estaba precisamente en &laquo;permanecer&raquo; con el Se&ntilde;or, en la oraci&oacute;n, como se nos ha recordado en el pasaje evang&eacute;lico de hoy: el primer imperativo es siempre el de rogar al Se&ntilde;or de la mies (cf. <i>Lc<\/i> 10, 2). Y s&oacute;lo despu&eacute;s de esta invitaci&oacute;n Jes&uacute;s define algunos compromisos esenciales de los disc&iacute;pulos: el anuncio sereno, claro y valiente del mensaje evang&eacute;lico \u2014tambi&eacute;n en los momentos de persecuci&oacute;n\u2014 sin ceder ni al atractivo de la moda ni al de la violencia o de la imposici&oacute;n; el desapego de las preocupaciones por las cosas \u2014el dinero y el vestido\u2014 confiando en la Providencia del Padre; la atenci&oacute;n y solicitud en particular hacia los enfermos en el cuerpo y en el esp&iacute;ritu (cf. <i>Lc<\/i> 10, 5-9). Estas fueron asimismo las caracter&iacute;sticas del breve y sufrido pontificado de Celestino v y &eacute;stas son las caracter&iacute;sticas de la actividad misionera de la Iglesia en toda &eacute;poca.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, estoy entre vosotros para confirmaros en la fe. Deseo exhortaros, con fuerza y con afecto, a permanecer firmes en esa fe que hab&eacute;is recibido, que da sentido a la vida y que dona la fortaleza de amar. Que nos acompa&ntilde;en en este camino el ejemplo y la intercesi&oacute;n de la Madre de Dios y de san Pedro Celestino. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2010 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A SULMONA CONCELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Plaza Garibaldi &#8211; Sulmona Domingo 4 de julio de 2010 (V&iacute;deo) &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: Me alegro mucho de estar hoy entre vosotros y de celebrar con vosotros y para vosotros esta solemne Eucarist&iacute;a. 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