{"id":40960,"date":"2016-10-06T15:14:53","date_gmt":"2016-10-06T20:14:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/28-de-junio-de-2010-primeras-visperas-de-la-solemnidad-de-san-pedro-y-san-pablo-basilica-papal-de-san-pablo-extramuros\/"},"modified":"2016-10-06T15:14:53","modified_gmt":"2016-10-06T20:14:53","slug":"28-de-junio-de-2010-primeras-visperas-de-la-solemnidad-de-san-pedro-y-san-pablo-basilica-papal-de-san-pablo-extramuros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/28-de-junio-de-2010-primeras-visperas-de-la-solemnidad-de-san-pedro-y-san-pablo-basilica-papal-de-san-pablo-extramuros\/","title":{"rendered":"28 de junio de 2010: Primeras V\u00edsperas de la solemnidad de San Pedro y San Pablo (Bas\u00edlica papal de San Pablo extramuros)"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"TmsRmn\"> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SOLEMNIDAD DE LOS AP&Oacute;STOLES SAN PEDRO Y SAN PABLO<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/benedict_xvi\/news_services\/liturgy\/libretti\/2010\/20100628.pdf\">PRIMERAS V&Iacute;SPER<\/a><\/font><\/b><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/benedict_xvi\/news_services\/liturgy\/libretti\/2010\/20100628.pdf\"><b>AS<\/b><\/a>&nbsp;<font size=\"4\">&nbsp;<\/font><\/p>\n<p><\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/font><\/i><\/b> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i> Bas&iacute;lica de San Pablo extramuros <br \/> Dom<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\">ingo 28 de junio de 2010<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <b> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" color=\"#663300\">(<a href=\"#\" onclick=\"window.open('http:\/\/vod.vatican.va\/vespri28062010.mov','','height=260,width=320,left=200,top=200,resizable=0,scrollbars=0,toolbar=0,status=0');\"><font color=\"#663300\">V&iacute;deo<\/font><\/a>)<\/font><\/b><\/font><br \/> <i><font color=\"#663300\"><b> <font size=\"2\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/photogallery\/2010\/20100628\/index.html\"> Im&aacute;genes de la celebraci&oacute;n<\/a><\/font><\/b><\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p>Con la celebraci&oacute;n de las primeras V&iacute;speras entramos en la solemnidad de San Pedro y San Pablo. Tenemos la gracia de hacerlo en la bas&iacute;lica papal dedicada al Ap&oacute;stol de los gentiles, congregados en oraci&oacute;n ante su tumba. Por eso, deseo orientar mi breve reflexi&oacute;n en la perspectiva de la vocaci&oacute;n misionera de la Iglesia. En esta direcci&oacute;n van la tercera ant&iacute;fona de la salmodia que hemos rezado y la lectura b&iacute;blica. Las dos primeras ant&iacute;fonas est&aacute;n dedicadas a san Pedro, la tercera a san Pablo, y dice: &laquo;Ap&oacute;stol san Pablo, t&uacute; eres un instrumento elegido para anunciar la verdad a todo el mundo&raquo;. Y en la lectura breve, tomada del discurso inicial de la <i>carta a los Romanos<\/i>, san Pablo se presenta como &laquo;llamado a ser ap&oacute;stol, escogido para anunciar el Evangelio de Dios&raquo; (<i>Rm<\/i> 1 1). La figura de san Pablo, su persona y su ministerio, toda su existencia y su duro trabajo por el reino de Dios, est&aacute;n completamente dedicados al servicio del Evangelio. En estos textos se advierte un sentido de movimiento, donde el protagonista no es el hombre, sino Dios, el soplo del Esp&iacute;ritu Santo, que impulsa al Ap&oacute;stol por los caminos del mundo para llevar a todos la buena nueva: las promesas de los profetas se han cumplido en Jes&uacute;s, el Cristo, el Hijo de Dios, muerto por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificaci&oacute;n. Saulo ya no existe; existe Pablo, m&aacute;s a&uacute;n, existe Cristo que vive en &eacute;l (cf. <i>Ga<\/i> 2, 20) y quiere llegar a todos los hombres. Por tanto, si la fiesta de los santos patronos de Roma evoca la doble aspiraci&oacute;n t&iacute;pica de esta Iglesia, a la unidad y a la universalidad, el contexto en que nos encontramos esta tarde nos llama a privilegiar la segunda, dej&aacute;ndonos, por decirlo as&iacute;, &laquo;arrastrar&raquo; por san Pablo y por su extraordinaria vocaci&oacute;n.<\/p>\n<p>El siervo de Dios Giovanni Battista Montini, cuando fue elegido Sucesor de Pedro, en plena celebraci&oacute;n del concilio Vaticano II, escogi&oacute; llevar el nombre del Ap&oacute;stol de los gentiles. Dentro de su programa de actuaci&oacute;n del Concilio, Pablo VI convoc&oacute; en 1974 la Asamblea del S&iacute;nodo de los obispos sobre el tema de la evangelizaci&oacute;n en el mundo contempor&aacute;neo, y casi un a&ntilde;o despu&eacute;s public&oacute; la exhortaci&oacute;n apost&oacute;lica <i> <a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi.html\">Evangelii nuntiandi<\/a><\/i>, que comienza con estas palabras: &laquo;El esfuerzo orientado al anuncio del Evangelio a los hombres de nuestro tiempo, animados por la esperanza, pero a la vez perturbados con frecuencia por el temor y la angustia, es sin duda alguna un servicio que se presta a la comunidad cristiana e incluso a toda la humanidad&raquo; (n. 1). Impresiona la actualidad de estas expresiones. Se percibe en ellas toda la particular sensibilidad misionera de Pablo VI y, a trav&eacute;s de su voz, el gran anhelo conciliar a la evangelizaci&oacute;n del mundo contempor&aacute;neo, anhelo que culmina en el decreto <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651207_ad-gentes_sp.html\">Ad gentes<\/a><\/i>, pero que impregna, todos los documentos del Vaticano II y que, antes a&uacute;n, animaba los pensamientos y el trabajo de los padres conciliares, reunidos para representar de modo m&aacute;s tangible que nunca la difusi&oacute;n mundial alcanzada por la Iglesia.<\/p>\n<p>No hay palabras para explicar c&oacute;mo el venerable Juan Pablo II, en su largo pontificado, desarroll&oacute; esta proyecci&oacute;n misionera, que \u2014conviene recordar siempre\u2014 responde a la naturaleza misma de la Iglesia, la cual, con san Pablo, puede y debe repetir siempre: &laquo;Si anuncio el Evangelio, no lo hago para gloriarme: al contrario, es para m&iacute; una necesidad imperiosa. &iexcl;Ay de m&iacute; si no predicara el Evangelio!&raquo; (<i>1 Co<\/i> 9, 16). El Papa Juan Pablo II represent&oacute; &laquo;en vivo&raquo; la naturaleza misionera de la Iglesia, con los viajes apost&oacute;licos y con la insistencia de su magisterio en la urgencia de una &laquo;nueva evangelizaci&oacute;n&raquo;: &laquo;nueva&raquo; no en los contenidos, sino en el impulso interior, abierto a la gracia del Esp&iacute;ritu Santo, que constituye la fuerza de la ley nueva del Evangelio y que renueva siempre a la Iglesia; &laquo;nueva&raquo; en la b&uacute;squeda de modalidades que correspondan a la fuerza del Esp&iacute;ritu Santo y sean adecuadas a los tiempos y a las situaciones; &laquo;nueva&raquo; porque es necesaria incluso en pa&iacute;ses que ya han recibido el anuncio del Evangelio. A todos es evidente que mi Predecesor dio un impulso extraordinario a la misi&oacute;n de la Iglesia, no s&oacute;lo \u2014repito\u2014 por las distancias que recorri&oacute;, sino sobre todo por el genuino esp&iacute;ritu misionero que lo animaba y que nos dej&oacute; en herencia al alba del tercer milenio.<\/p>\n<p>Recogiendo esta herencia, afirm&eacute; al inicio de mi ministerio petrino que la Iglesia es joven, abierta al futuro. Y lo repito hoy, cerca del sepulcro de san Pablo: en el mundo la Iglesia es una inmensa fuerza renovadora, ciertamente no por sus fuerzas, sino por la fuerza del Evangelio, en el que sopla el Esp&iacute;ritu Santo de Dios, el Dios creador y redentor del mundo. Los desaf&iacute;os de la &eacute;poca actual est&aacute;n ciertamente por encima de las capacidades humanas: lo est&aacute;n los desaf&iacute;os hist&oacute;ricos y sociales, y con mayor raz&oacute;n los espirituales. A los pastores de la Iglesia a veces nos parece revivir la experiencia de los Ap&oacute;stoles, cuando miles de personas necesitadas segu&iacute;an a Jes&uacute;s, y &eacute;l preguntaba: &iquest;Qu&eacute; podemos hacer por toda esta gente? Ellos entonces experimentaban su impotencia. Pero precisamente Jes&uacute;s les hab&iacute;a demostrado que con la fe en Dios nada es imposible, y que unos pocos panes y peces, bendecidos y compartidos, pod&iacute;an saciar a todos. Pero no s&oacute;lo hab&iacute;a \u2014y no s&oacute;lo hay\u2014 hambre de alimento material: hay un hambre m&aacute;s profunda, que s&oacute;lo Dios puede saciar. Tambi&eacute;n el hombre del tercer milenio desea una vida aut&eacute;ntica y plena, tiene necesidad de verdad, de libertad profunda, de amor gratuito. Tambi&eacute;n en los desiertos del mundo secularizado, el alma del hombre tiene sed de Dios, del Dios vivo. Por eso Juan Pablo II escribi&oacute;: &laquo;La misi&oacute;n de Cristo redentor, confiada a la Iglesia, est&aacute; a&uacute;n lejos de cumplirse&raquo;, y a&ntilde;adi&oacute;: &laquo;Una mirada global a la humanidad demuestra que esta misi&oacute;n se halla todav&iacute;a en los comienzos y que debemos comprometernos con todas nuestras energ&iacute;as en su servicio&raquo; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0040\/__P2.HTM\">Redemptoris missio<\/a>,<\/i> 1). Hay regiones del mundo que a&uacute;n esperan una primera evangelizaci&oacute;n; otras, que la recibieron, necesitan un trabajo m&aacute;s profundo; y hay otras en las que el Evangelio ha echado ra&iacute;ces durante mucho tiempo, dando lugar una verdadera tradici&oacute;n cristiana, pero en las que en los &uacute;ltimos siglos \u2014con din&aacute;micas complejas\u2014 el proceso de secularizaci&oacute;n ha producido una grave crisis del sentido de la fe cristiana y de la pertenencia a la Iglesia.<\/p>\n<p>En esta perspectiva, he decidido crear un nuevo organismo, en la forma de &laquo;Consejo pontificio&raquo;, con la tarea principal de promover una renovada evangelizaci&oacute;n en los pa&iacute;ses donde ya reson&oacute; el primer anuncio de la fe y est&aacute;n presentes Iglesias de antigua fundaci&oacute;n, pero que est&aacute;n viviendo una progresiva secularizaci&oacute;n de la sociedad y una especie de &laquo;eclipse del sentido de Dios&raquo;, que constituyen un desaf&iacute;o a encontrar medios adecuados para volver a proponer la perenne verdad del Evangelio de Cristo.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, el desaf&iacute;o de la nueva evangelizaci&oacute;n interpela a la Iglesia universal, y nos pide tambi&eacute;n proseguir con empe&ntilde;o la b&uacute;squeda de la unidad plena entre los cristianos. Un signo elocuente de esperanza en este sentido es la costumbre de las visitas rec&iacute;procas entre la Iglesia de Roma y la de Constantinopla con ocasi&oacute;n de las fiestas de sus respectivos santos patronos. Por esto acogemos hoy con renovada alegr&iacute;a y reconocimiento la delegaci&oacute;n enviada por el Patriarca Bartolom&eacute; I, al cual dirigimos el saludo m&aacute;s cordial. Que la intercesi&oacute;n de san Pedro y san Pablo obtenga a toda la Iglesia fe ardiente y valent&iacute;a apost&oacute;lica para anunciar al mundo la verdad que todos necesitamos, la verdad que es Dios, origen y fin del universo y de la historia, Padre misericordioso y fiel, esperanza de vida eterna. Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2010 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SOLEMNIDAD DE LOS AP&Oacute;STOLES SAN PEDRO Y SAN PABLO PRIMERAS V&Iacute;SPERAS&nbsp;&nbsp; HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Bas&iacute;lica de San Pablo extramuros Domingo 28 de junio de 2010 (V&iacute;deo) Im&aacute;genes de la celebraci&oacute;n &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: Con la celebraci&oacute;n de las primeras V&iacute;speras entramos en la solemnidad de San Pedro y San Pablo. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/28-de-junio-de-2010-primeras-visperas-de-la-solemnidad-de-san-pedro-y-san-pablo-basilica-papal-de-san-pablo-extramuros\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab28 de junio de 2010: Primeras V\u00edsperas de la solemnidad de San Pedro y San Pablo (Bas\u00edlica papal de San Pablo extramuros)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40960","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40960","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40960"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40960\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40960"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40960"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40960"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}