{"id":40969,"date":"2016-10-06T15:15:05","date_gmt":"2016-10-06T20:15:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/13-de-mayo-de-2010-viaje-apostolico-a-portugal-en-el-10-aniversario-de-la-beatificacion-de-jacinta-y-francisco-los-pastorcillos-de-fatima-santa-misa-en-la-explanada-del-santuario-di-fatima\/"},"modified":"2016-10-06T15:15:05","modified_gmt":"2016-10-06T20:15:05","slug":"13-de-mayo-de-2010-viaje-apostolico-a-portugal-en-el-10-aniversario-de-la-beatificacion-de-jacinta-y-francisco-los-pastorcillos-de-fatima-santa-misa-en-la-explanada-del-santuario-di-fatima","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/13-de-mayo-de-2010-viaje-apostolico-a-portugal-en-el-10-aniversario-de-la-beatificacion-de-jacinta-y-francisco-los-pastorcillos-de-fatima-santa-misa-en-la-explanada-del-santuario-di-fatima\/","title":{"rendered":"13 de mayo de 2010: Viaje Apost\u00f3lico a Portugal en el 10\u00b0 aniversario de la beatificaci\u00f3n de Jacinta y Francisco, los pastorcillos de F\u00e1tima &#8211; Santa Misa en la explanada del Santuario di F\u00e1tima"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/travels\/2010\/index_portogallo.html\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A PORTUGAL <br \/> EN EL 10&deg; ANIVERSARIO DE LA BEATIFICACI&Oacute;N <br \/> DE JACINTA Y FRANCISCO, PASTORCILLOS DE F&Aacute;TIMA<br \/> (11-14 DE MAYO DE 2010)<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>SANTA MISA<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\"> HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Ex<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\">planada del Santuario de F&aacute;tima<br \/> Jueves 13 de mayo de 2010 <\/font> <\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <b> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" color=\"#663300\">(<a href=\"#\" onclick=\"window.open('http:\/\/vod.vatican.va\/messa_fatima13052010.mov','','height=260,width=320,left=200,top=200,resizable=0,scrollbars=0,toolbar=0,status=0');\"><font color=\"#663300\">V&iacute;deo<\/font><\/a>)<\/font><\/b><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos peregrinos<\/i><\/p>\n<p>\u201cSu estirpe ser&aacute; c&eacute;lebre entre las naciones, [&#8230;] son la estirpe que bendijo el Se&ntilde;or\u201d (<i>Is <\/i>61,9). As&iacute; comenzaba la primera lectura de esta Eucarist&iacute;a, cuyas palabras encuentran un admirable cumplimiento en esta asamblea recogida con devoci&oacute;n a los pies de la Virgen&nbsp;de F&aacute;tima. Hermanas y hermanos amad&iacute;simos, tambi&eacute;n yo he venido como peregrino, a esta \u201ccasa\u201d que Mar&iacute;a ha elegido para hablarnos en estos tiempos modernos. He venido a F&aacute;tima para gozar de la presencia de Mar&iacute;a y de su protecci&oacute;n materna. He venido a F&aacute;tima, porque hoy converge hacia este lugar la Iglesia peregrina, querida por su Hijo como instrumento de evangelizaci&oacute;n y sacramento de salvaci&oacute;n. He venido a F&aacute;tima a rezar, con Mar&iacute;a y con tantos peregrinos, por nuestra humanidad afligida por tantas miserias y sufrimientos. En definitiva, he venido a F&aacute;tima, con los mismos sentimientos de los Beatos Francisco y Jacinta y de la Sierva&nbsp;de Dios Luc&iacute;a, para hacer ante la Virgen&nbsp;una profunda confesi&oacute;n de que \u201camo\u201d, de que la Iglesia&nbsp;y los sacerdotes \u201caman\u201d a Jes&uacute;s y desean fijar sus ojos en &Eacute;l, mientras concluye este <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/special\/anno_sac\/index_sp.html\">A&ntilde;o Sacerdotal<\/a>, y para poner bajo la protecci&oacute;n materna de Mar&iacute;a a los sacerdotes, consagrados y consagradas, misioneros y todos los que trabajan por el bien y que hacen de la Casa&nbsp;de Dios un lugar acogedor y ben&eacute;fico.<\/p>\n<p>Ellos son la estirpe que el Se&ntilde;or ha bendecido&#8230; Estirpe que el Se&ntilde;or ha bendecido eres t&uacute;, amada di&oacute;cesis de Leir&iacute;a-F&aacute;tima, con tu Pastor, Mons. Antonio Marto, al que agradezco el saludo que me ha dirigido al inicio y que me ha colmado de atenciones, a trav&eacute;s tambi&eacute;n de sus colaboradores, durante mi estancia en este santuario. Saludo al Se&ntilde;or Presidente de la Rep&uacute;blica y a las dem&aacute;s autoridades que sirven a esta gloriosa Naci&oacute;n. Env&iacute;o un abrazo a todas las di&oacute;cesis de Portugal, representadas aqu&iacute; por sus obispos, y conf&iacute;o al cielo a todos los pueblos y naciones de la tierra. En Dios, abrazo de coraz&oacute;n a sus hijos e hijas, en particular a los que padecen cualquier tribulaci&oacute;n o abandono, deseando transmitirles la gran esperanza que arde en mi coraz&oacute;n y que aqu&iacute;, en F&aacute;tima, se hace m&aacute;s palpable. Nuestra gran esperanza hunde sus ra&iacute;ces en la vida de cada uno de vosotros, queridos peregrinos presentes aqu&iacute;, y tambi&eacute;n en la de los que se unen a nosotros a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n social.<\/p>\n<p>S&iacute;, el Se&ntilde;or, nuestra gran esperanza, est&aacute; con nosotros; en su amor misericordioso, ofrece un futuro a su pueblo: un futuro de comuni&oacute;n con &eacute;l. Tras haber experimentado la misericordia y el consuelo de Dios, que no lo hab&iacute;a abandonado a lo largo del duro camino de vuelta del exilio de Babilonia, el pueblo de Dios exclama: \u201cDesbordo de gozo con el Se&ntilde;or, y me alegro con mi Dios\u201d (<i>Is <\/i>61,10). La Virgen&nbsp;Madre&nbsp;de Nazaret es la hija excelsa de este pueblo, la cual, revestida de la gracia y sorprendida dulcemente por la gestaci&oacute;n de Dios en su seno, hace suya esta alegr&iacute;a y esta esperanza en el c&aacute;ntico del <i>Magnificat<\/i>: \u201cMi esp&iacute;ritu exulta en Dios, mi Salvador\u201d. Pero ella no se ve como una privilegiada en medio de un pueblo est&eacute;ril, sino que m&aacute;s bien profetiza para ellos la entra&ntilde;able alegr&iacute;a de una maternidad prodigiosa de Dios, porque \u201csu misericordia llega a sus fieles de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n\u201d (<i>Lc <\/i>1, 47. 50).<\/p>\n<p>Este bendito lugar es prueba de ello. Dentro de siete a&ntilde;os volver&eacute;is aqu&iacute; para celebrar el centenario de la primera visita de la Se&ntilde;ora \u201cvenida del Cielo\u201d, como Maestra que introduce a los peque&ntilde;os videntes en el conocimiento &iacute;ntimo del Amor trinitario y los conduce a saborear al mismo Dios como el hecho m&aacute;s hermoso de la existencia humana. Una experiencia de gracia que los ha enamorado de Dios en Jes&uacute;s, hasta el punto de que Jacinta exclamaba: \u201cMe gusta mucho decirle a Jes&uacute;s que lo amo. Cuando se lo digo muchas veces, parece que tengo un fuego en el pecho, pero no me quema\u201d. Y Francisco dec&iacute;a: \u201cLo que m&aacute;s me ha gustado de todo, fue ver a Nuestro Se&ntilde;or en aquella luz que Nuestra Madre puso en nuestro pecho. Quiero much&iacute;simo a Dios\u201d. (<i>Mem&oacute;rias da Irm&#x101; L&uacute;cia<\/i>, I, 40 e 127).<\/p>\n<p>Hermanos, al escuchar estas revelaciones m&iacute;sticas tan inocentes y profundas de los Pastorcillos, alguno podr&iacute;a mirarlos con una cierta envidia porque ellos han visto, o con la desalentada resignaci&oacute;n de quien no ha tenido la misma suerte, a pesar de querer ver. A estas personas, el Papa les dice lo mismo que Jes&uacute;s: \u201cEst&aacute;is equivocados, porque no entend&eacute;is la Escritura ni el poder de Dios\u201d (<i>Mc <\/i>12,24). Las Escrituras nos invitan a creer: \u201cDichosos los que crean sin haber visto\u201d (<i>Jn <\/i>20,29), pero Dios \u2014m&aacute;s &iacute;ntimo a m&iacute; de cuanto lo sea yo mismo (cf. S. Agust&iacute;n, <i>Confesiones<\/i>, III, 6, 11)\u2014 tiene el poder para llegar a nosotros, en particular mediante los sentidos interiores, de manera que el alma es tocada suavemente por una realidad que va m&aacute;s all&aacute; de lo sensible y que nos capacita para alcanzar lo no sensible, lo invisible a los sentidos. Por esta raz&oacute;n, se pide una vigilancia interior del coraz&oacute;n que muchas veces no tenemos debido a las fuertes presiones de las realidades externas y de las im&aacute;genes y preocupaciones que llenan el alma (cf. <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cfaith\/documents\/rc_con_cfaith_doc_20000626_message-fatima_sp.html\">Comentario teol&oacute;gico del <i> Mensaje de F&aacute;tima<\/i><\/a>, 2000). S&iacute;, Dios nos puede alcanzar, ofreci&eacute;ndose a nuestra mirada interior.<\/p>\n<p>M&aacute;s a&uacute;n, aquella Luz presente en la interioridad de los Pastorcillos, que proviene del futuro de Dios, es la misma que se ha manifestado en la plenitud de los tiempos y que ha venido para todos: el Hijo de Dios hecho hombre. Que &Eacute;l tiene poder para inflamar los corazones m&aacute;s fr&iacute;os y tristes, lo vemos en el pasaje de los disc&iacute;pulos de Ema&uacute;s (cf. <i>Lc<\/i> 24,32). Por lo tanto, nuestra esperanza tiene un fundamento real, se basa en un evento que se sit&uacute;a en la historia a la vez que la supera: es Jes&uacute;s de Nazaret. Y el entusiasmo que suscitaba su sabidur&iacute;a y su poder salvador en la gente de su tiempo era tal que una mujer en medio de la multitud \u2014como hemos o&iacute;do en el Evangelio\u2014 exclam&oacute;: \u201c&iexcl;Dichoso el vientre que te llev&oacute; y los pechos que te criaron!\u201d. A lo que Jes&uacute;s respondi&oacute;: \u201cMejor: &iexcl;Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen!\u201d (<i>Lc<\/i> 11, 27.28). Pero, &iquest;qui&eacute;n tiene tiempo para escuchar su palabra y dejarse fascinar por su amor? &iquest;Qui&eacute;n permanece, en la noche de las dudas y de las incertidumbres, con el coraz&oacute;n vigilante en oraci&oacute;n? &iquest;Qui&eacute;n espera el alba de un nuevo d&iacute;a, teniendo encendida la llama de la fe? La fe en Dios abre al hombre un horizonte de una esperanza firme que no defrauda; indica un s&oacute;lido fundamento sobre el cual apoyar, sin miedos, la propia vida; pide el abandono, lleno de confianza, en las manos del Amor que sostiene el mundo.<\/p>\n<p>\u201cSu estirpe ser&aacute; c&eacute;lebre entre las naciones, [&#8230;] son la estirpe que bendijo el Se&ntilde;or\u201d (<i>Is <\/i>61,9), con una esperanza inquebrantable y que fructifica en un amor que se sacrifica por los otros, pero que no sacrifica a los otros; m&aacute;s a&uacute;n \u2014como hemos escuchado en la segunda lectura\u2014, \u201ctodo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta\u201d (<i>1 Co<\/i> 13,7). Los Pastorcillos son un ejemplo de esto; han hecho de su vida una ofrenda a Dios y un compartir con los otros por amor de Dios. La Virgen los ha ayudado a abrir el coraz&oacute;n a la universalidad del amor. En particular, la beata Jacinta se mostraba incansable en su generosidad con los pobres y en el sacrificio por la conversi&oacute;n de los pecadores. S&oacute;lo con este amor fraterno y generoso lograremos edificar la civilizaci&oacute;n del Amor y de la Paz.<\/p>\n<p>Se equivoca quien piensa que la misi&oacute;n prof&eacute;tica de F&aacute;tima est&aacute; acabada. Aqu&iacute; resurge aquel plan de Dios que interpela a la humanidad desde sus inicios: \u201c&iquest;D&oacute;nde est&aacute; Abel, tu hermano? [&#8230;] La sangre de tu hermano me est&aacute; gritando desde la tierra\u201d (<i>Gn<\/i> 4,9). El hombre ha sido capaz de desencadenar una corriente de muerte y de terror, que no logra interrumpirla&#8230; En la Sagrada Escritura se muestra a menudo que Dios se pone a buscar a los justos para salvar la ciudad de los hombres y lo mismo hace aqu&iacute;, en F&aacute;tima, cuando Nuestra Se&ntilde;ora pregunta: \u201c&iquest;Quer&eacute;is ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que &Eacute;l quiera mandaros, como acto de reparaci&oacute;n por los pecados por los cuales &Eacute;l es ofendido, y como s&uacute;plica por la conversi&oacute;n de los pecadores?\u201d (<i>Mem&oacute;rias da Irm&#x101; L&uacute;cia<\/i>, I, 162).<\/p>\n<p>Con la familia humana dispuesta a sacrificar sus lazos m&aacute;s sagrados en el altar de los mezquinos ego&iacute;smos de naci&oacute;n, raza, ideolog&iacute;a, grupo, individuo, nuestra Madre bendita ha venido desde el Cielo ofreciendo la posibilidad de sembrar en el coraz&oacute;n de todos los que se acogen a ella el Amor de Dios que arde en el suyo. Al principio fueron s&oacute;lo tres, pero el ejemplo de sus vidas se ha difundido y multiplicado en numerosos grupos por toda la faz de la tierra, dedicados a la causa de la solidaridad fraterna, en especial al paso de la Virgen Peregrina. Que estos siete a&ntilde;os que nos separan del centenario de las Apariciones impulsen el anunciado triunfo del Coraz&oacute;n Inmaculado de Mar&iacute;a para gloria de la Sant&iacute;sima Trinidad. <\/p>\n<hr \/>\n<p><b><a name=\"Saludo_a_los_enfermos\">Saludo a los enfermos<\/a><\/b><\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p>Antes de acercarme hasta vosotros, llevando en las manos la custodia con Jes&uacute;s Eucarist&iacute;a, quisiera dirigiros unas palabras de aliento y de esperanza, que hago extensivas a todos los enfermos que nos acompa&ntilde;an a trav&eacute;s de la radio y la televisi&oacute;n y a quienes, aun sin tener esa posibilidad, se unen a nosotros mediante los v&iacute;nculos m&aacute;s profundos del esp&iacute;ritu, es decir, mediante la fe y la oraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Hermano m&iacute;o y hermana m&iacute;a, t&uacute; tienes \u201cun valor tan grande para Dios que se hizo hombre para poder com-padecer &Eacute;l mismo con el hombre, de modo muy real, en carne y sangre, como nos manifiesta el relato de la Pasi&oacute;n de Jes&uacute;s. Por eso, en cada pena humana ha entrado uno que comparte el sufrir y el padecer; de ah&iacute; se difunde en cada sufrimiento la<i> con-solatio<\/i>, el consuelo del amor participado de Dios y as&iacute; aparece la estrella de la esperanza\u201d (Enc. <i> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20071130_spe-salvi.html\">Spe salvi<\/a>,<\/i> 39). Con esta esperanza en el coraz&oacute;n, podr&aacute;s salir de las arenas movedizas de la enfermedad y de la muerte, y permanecer de pie sobre la roca firme del amor divino. En otras palabras, podr&aacute;s superar la sensaci&oacute;n de la inutilidad del sufrimiento que consume interiormente a las personas y las hace sentirse un peso para los otros, cuando, en realidad, vivido con Jes&uacute;s, el sufrimiento sirve para la salvaci&oacute;n de los hermanos.<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo es posible esto? Las fuentes de la fuerza divina manan precisamente en medio de la debilidad humana. Es la paradoja del Evangelio. Por eso, el divino Maestro, m&aacute;s que detenerse en explicar las razones del sufrimiento, prefiri&oacute; llamar a cada uno a seguirlo con estas palabras: \u201cEl que quiera venirse conmigo\u2026 que cargue con su cruz y me siga\u201d (cf. <i>Mc <\/i>8, 34). Ven conmigo. Participa con tu sufrimiento en esta obra de la salvaci&oacute;n del mundo, que se realiza mediante mi sufrimiento, por medio de mi Cruz. A medida que abraces tu cruz, uni&eacute;ndote espiritualmente a la m&iacute;a, se desvelar&aacute; a tus ojos el significado salv&iacute;fico del sufrimiento. Encontrar&aacute;s en medio del sufrimiento la paz interior e incluso la alegr&iacute;a espiritual.<\/p>\n<p>Queridos enfermos, acoged esta llamada de Jes&uacute;s que pasar&aacute; junto a vosotros en el Sant&iacute;simo Sacramento y confiadle todas las contrariedades y penas que afront&aacute;is, para que se conviertan \u2014seg&uacute;n sus designios\u2014 en medio de redenci&oacute;n para todo el mundo. Vosotros ser&eacute;is redentores en el Redentor, como sois hijos en el Hijo. Junto a la cruz\u2026 est&aacute; la Madre de Jes&uacute;s, nuestra Madre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">* * * <\/p>\n<p align=\"left\"><b><i>El Santo Padre saluda a la multitud de<a name=\"_peregrinos_en_varios_idiomas\"> peregrinos en varios idiomas<\/a>:<\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"left\">Chers p&egrave;lerins francophones, venus chercher ici, &agrave; Fatima, aupr&egrave;s du c\u0153ur de Marie, la M&egrave;re de J&eacute;sus, un suppl&eacute;ment d\u2019esp&eacute;rance afin d\u2019&ecirc;tre autour de vous source de consolation et d\u2019encouragement sur les routes humaines: que Notre-Dame vous prot&egrave;ge et interc&egrave;de pour tous ceux que vous aimez! Ma B&eacute;n&eacute;diction vous accompagne!<\/p>\n<p align=\"left\">I welcome the English-speaking pilgrims present today who have come from near and far. As we offer our fervent prayers to our Lady of F&aacute;tima, I encourage you to ask her to intercede for the needs of the Church throughout the world. I cordially invoke God\u2019s blessing upon all of you, and in a particular way upon the young and those who are sick.<\/p>\n<p align=\"left\">Ganz herzlich gr&uuml;&szlig;e ich alle deutschsprachigen Pilger. Auch heute ruft uns die Muttergottes hier in Fatima zum Gebet f&uuml;r die Bekehrung der S&uuml;nder und den Frieden in der Welt auf. Gerne vertraue ich euch und eure Familien ihrem unbefleckten Herzen an. Maria f&uuml;hre euch zu ihrem Sohn Jesus Christus.<\/p>\n<p align=\"left\">Queridos peregrinos de lengua espa&ntilde;ola, que hab&eacute;is acudido con entusiasmo a este encuentro ante la Virgen de F&aacute;tima para compartir con tantos otros devotos vuestra confianza y fervor a nuestra Madre del cielo, la Sant&iacute;sima Virgen Mar&iacute;a. Que ella os lleve con ternura y mano segura hacia Cristo, su Hijo, y sea as&iacute; fuente de gozosa esperanza y de firmeza en la fe. Muchas gracias.<\/p>\n<p align=\"left\">Con affetto mi rivolgo ora ai pellegrini italiani e a quanti dall\u2019Italia sono spiritualmente uniti a noi. Cari fratelli e sorelle, da Fatima, dove la Vergine Maria ha lasciato un segno indelebile del suo amore materno, invoco la sua protezione su di voi, sulle vostre famiglie, specialmente su quanti sono nella prova. Vi benedico di cuore!<\/p>\n<p align=\"left\">Pozdrawiam polskich pielgrzym&oacute;w. Gromadzi nas tu Niepokalana Matka Boga, kt&oacute;ra w tym miejscu zechcia&#x142;a pozostawi&#x107; ludzko&#x15b;ci przes&#x142;anie pokoju. Wi&#x105;&#x17c;e si&#x119; ono z wezwaniem do zawierzenia i pe&#x142;nej nadziei modlitwy, aby&#x15b;my mogli przyj&#x105;&#x107; &#x142;ask&#x119; mi&#x142;osierdzia, kt&oacute;r&#x105; Ona nieustannie wyprasza u swego Syna dla kolejnych pokole&#x144;. W tym duchu polecam Jej opiece Was, wasze rodziny i wsp&oacute;lnoty, i z serca Wam b&#x142;ogos&#x142;awi&#x119;.<\/p>\n<p align=\"left\">Queridos peregrinos de l&iacute;ngua portuguesa, sob o olhar materno de Nossa Senhora de F&aacute;tima, sa&uacute;do a todos v&oacute;s que aqui viestes dos v&aacute;rios pa&iacute;ses lus&oacute;fonos &agrave; procura de conforto e de esperan&ccedil;a. Dando-nos Jesus, Maria &eacute; a verdadeira fonte da esperan&ccedil;a. A Ela vos entrego e acompanho com a minha B&ecirc;n&ccedil;&atilde;o.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2010 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A PORTUGAL EN EL 10&deg; ANIVERSARIO DE LA BEATIFICACI&Oacute;N DE JACINTA Y FRANCISCO, PASTORCILLOS DE F&Aacute;TIMA (11-14 DE MAYO DE 2010) SANTA MISA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Explanada del Santuario de F&aacute;tima Jueves 13 de mayo de 2010 (V&iacute;deo) &nbsp; Queridos peregrinos \u201cSu estirpe ser&aacute; c&eacute;lebre entre las naciones, [&#8230;] son &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/13-de-mayo-de-2010-viaje-apostolico-a-portugal-en-el-10-aniversario-de-la-beatificacion-de-jacinta-y-francisco-los-pastorcillos-de-fatima-santa-misa-en-la-explanada-del-santuario-di-fatima\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab13 de mayo de 2010: Viaje Apost\u00f3lico a Portugal en el 10\u00b0 aniversario de la beatificaci\u00f3n de Jacinta y Francisco, los pastorcillos de F\u00e1tima &#8211; Santa Misa en la explanada del Santuario di F\u00e1tima\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40969","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40969","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40969"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40969\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40969"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40969"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40969"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}