{"id":40970,"date":"2016-10-06T15:15:07","date_gmt":"2016-10-06T20:15:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-mayo-de-2010-viaje-apostolico-a-portugal-en-el-10-aniversario-de-la-beatificacion-de-jacinta-y-francisco-los-pastorcillos-de-fatima-santa-misa-en-el-terreiro-do-paco-de-lisboa\/"},"modified":"2016-10-06T15:15:07","modified_gmt":"2016-10-06T20:15:07","slug":"11-de-mayo-de-2010-viaje-apostolico-a-portugal-en-el-10-aniversario-de-la-beatificacion-de-jacinta-y-francisco-los-pastorcillos-de-fatima-santa-misa-en-el-terreiro-do-paco-de-lisboa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-mayo-de-2010-viaje-apostolico-a-portugal-en-el-10-aniversario-de-la-beatificacion-de-jacinta-y-francisco-los-pastorcillos-de-fatima-santa-misa-en-el-terreiro-do-paco-de-lisboa\/","title":{"rendered":"11 de mayo de 2010: Viaje Apost\u00f3lico a Portugal en el 10\u00b0 aniversario de la beatificaci\u00f3n de Jacinta y Francisco, los pastorcillos de F\u00e1tima &#8211; Santa Misa en el Terreiro do Pa\u00e7o de Lisboa"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/travels\/2010\/index_portogallo.html\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A PORTUGAL <br \/> EN EL 10&deg; ANIVERSARIO DE LA BEATIFICACI&Oacute;N <br \/> DE JACINTA Y FRANCISCO, PASTORCILLOS DE F&Aacute;TIMA<br \/> (11-14 DE MAYO DE 2010)<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>SANTA MISA<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\"> HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Terreiro do Pa&ccedil;o de Lisboa<br \/> Martes 11 de mayo de 2010 <\/font> <\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> <b> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" color=\"#663300\">(<a href=\"#\" onclick=\"window.open('http:\/\/vod.vatican.va\/messa11052010.mov','','height=260,width=320,left=200,top=200,resizable=0,scrollbars=0,toolbar=0,status=0');\"><font color=\"#663300\">V&iacute;deo<\/font><\/a>)<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>&nbsp; <\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas, <br \/> j&oacute;venes amigos <\/i> <\/p>\n<p>&laquo;Id y haced disc&iacute;pulos de todos los pueblos, [&#8230;] ense&ntilde;&aacute;ndoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los d&iacute;as, hasta el fin del mundo&raquo; (<i>Mt<\/i> 28,20). Estas palabras de Cristo resucitado tienen un significado particular en esta ciudad de Lisboa, de donde han salido numerosas generaciones de cristianos &nbsp;\u2013 obispos, sacerdotes, personas consagradas y laicos, hombres y mujeres, j&oacute;venes y menos j&oacute;venes \u2013 obedeciendo a la llamada del Se&ntilde;or y armados simplemente con esta certeza que &Eacute;l les dej&oacute;: &laquo;Yo estoy con vosotros todos los d&iacute;as&raquo;. Portugal se ha ganado un puesto glorioso entre las naciones por el servicio prestado a la difusi&oacute;n de la fe: en las cinco partes del mundo, hay Iglesias particulares nacidas gracias a la acci&oacute;n misionera portuguesa. <\/p>\n<p>En tiempos pasados, vuestro ir en busca de otros pueblos no ha impedido ni destruido los v&iacute;nculos con lo que erais y cre&iacute;ais, m&aacute;s a&uacute;n, hab&eacute;is logrado transplantar experiencias y particularidades con sabidur&iacute;a cristiana, abri&eacute;ndoos a las aportaciones de los dem&aacute;s para ser vosotros mismos, en una aparente debilidad que es fuerza. Hoy, al participar en la construcci&oacute;n de la Comunidad Europea, llev&aacute;is la contribuci&oacute;n de vuestra identidad cultural y religiosa. En efecto, Jesucristo, del mismo modo que se uni&oacute; a los disc&iacute;pulos en el camino de Ema&uacute;s, camina tambi&eacute;n con nosotros seg&uacute;n su promesa: &laquo;Yo estoy con vosotros todos los d&iacute;as, hasta el fin del mundo&raquo;. Aunque de modo diferente a los Ap&oacute;stoles, tambi&eacute;n nosotros tenemos una experiencia aut&eacute;ntica y personal de la presencia del Se&ntilde;or resucitado. Se supera la distancia de los siglos, y el Resucitado se ofrece vivo y operante por medio de nosotros en el hoy de la Iglesia&nbsp;y del mundo. &Eacute;sta es nuestra gran alegr&iacute;a. En el caudal vivo de la Tradici&oacute;n&nbsp;de la Iglesia, Cristo no est&aacute; a dos mil a&ntilde;os de distancia, sino que est&aacute; realmente presente entre nosotros y nos da la Verdad, nos da la Luz que nos hace vivir y encontrar el camino hacia el futuro.<\/p>\n<p>Est&aacute; presente en su Palabra, en la asamblea del Pueblo de Dios con sus Pastores y, de modo eminente, Jes&uacute;s est&aacute; con nosotros aqu&iacute; en el sacramento de su Cuerpo y de su Sangre. Saludo al Se&ntilde;or Cardenal Patriarca de Lisboa, a quien agradezco las amables palabras que me ha dirigido al comienzo de la celebraci&oacute;n, en nombre de su comunidad, que me acoge y que abrazo con sus casi dos millones de hijos e hijas. Dirijo un saludo fraterno y amistoso a todos los presentes, queridos hermanos en el episcopado y en el sacerdocio, queridos consagrados, consagradas y laicos comprometidos, queridas familias, queridos j&oacute;venes, catec&uacute;menos y bautizados, y que extiendo a los que se unen a nosotros mediante la radio y la televisi&oacute;n. Agradezco cordialmente al Se&ntilde;or Presidente de la Rep&uacute;blica&nbsp;por su presencia, y a las dem&aacute;s autoridades, con una menci&oacute;n especial del Alcalde de Lisboa, que ha tenido la amabilidad de honrarme con la entrega de las llaves de la ciudad. <\/p>\n<p>Lisboa amiga, puerto y refugio de tantas esperanzas que pon&iacute;a en ti quien part&iacute;a, y que albergaba quien te visitaba; me gustar&iacute;a usar hoy estas llaves que me has entregado para que puedas fundar tus esperanzas humanas en la divina Esperanza. En la lectura que acabamos de proclamar, tomada de la primera Carta de San Pedro, hemos o&iacute;do: &laquo;Yo coloco en Si&oacute;n una piedra angular, escogida y preciosa; el que crea en ella no quedar&aacute; defraudado&raquo;. Y el Ap&oacute;stol explica: Acercaos al Se&ntilde;or, &laquo;la piedra viva desechada por los hombres, pero escogida y preciosa ante Dios&raquo; (<i>1 P<\/i> 2,6.4). Hermanos y hermanas, quien cree en Jes&uacute;s no quedar&aacute; defraudado; esto es Palabra de Dios, que no se enga&ntilde;a ni puede enga&ntilde;arnos. Palabra confirmada por una &laquo;muchedumbre inmensa, que nadie podr&iacute;a contar, de toda naci&oacute;n, razas, pueblos y lenguas&raquo;, y que el autor del Apocalipsis ha visto &laquo;vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos&raquo; (<i>Ap<\/i> 7,9). En esta innumerable multitud, no est&aacute;n s&oacute;lo los santos Ver&iacute;simo, M&aacute;xima y Julia, martirizados aqu&iacute; en la persecuci&oacute;n de Diocleciano, o san Vicente, di&aacute;cono y m&aacute;rtir, patr&oacute;n principal del Patriarcado, san Antonio y san Juan de Brito, que salieron de aqu&iacute; para sembrar la buena semilla de Dios en otras tierras y pueblos, o san Nu&ntilde;o de Santa Mar&iacute;a, que he inscrito en el libro de los santos hace algo m&aacute;s de un a&ntilde;o. De ella forman parte tambi&eacute;n los &laquo;siervos de nuestro Dios&raquo; de todo tiempo y lugar, que llevan marcada su frente con el signo de la cruz, con el sello &laquo;de Dios vivo&raquo; (<i>Ap<\/i> 7,2), el Esp&iacute;ritu Santo. &Eacute;ste es el rito inicial que se ha realizado en cada uno de nosotros en el Bautismo, sacramento por el que la Iglesia&nbsp;da a luz a los &laquo;santos&raquo;. <\/p>\n<p>Sabemos que no le faltan hijos reacios e incluso rebeldes, pero es en los santos donde la Iglesia&nbsp;reconoce sus propios rasgos caracter&iacute;sticos y, precisamente en ellos, saborea su alegr&iacute;a m&aacute;s profunda. Todos tienen en com&uacute;n el deseo de encarnar el Evangelio en su existencia, bajo el impulso del eterno animador del Pueblo de Dios, que es el Esp&iacute;ritu Santo. Al fijar la mirada sobre sus propios santos, esta Iglesia particular ha llegado a la conclusi&oacute;n de que la prioridad pastoral de hoy es hacer de cada hombre y mujer cristianos una presencia radiante de la perspectiva evang&eacute;lica en medio del mundo, en la familia, la cultura, la econom&iacute;a y la pol&iacute;tica. Con frecuencia nos preocupamos afanosamente por las consecuencias sociales, culturales y pol&iacute;ticas de la fe, dando por descontado que hay fe, lo cual, lamentablemente, es cada vez menos realista. Se ha puesto una confianza tal vez excesiva en las estructuras y en los programas eclesiales, en la distribuci&oacute;n de poderes y funciones, pero &iquest;qu&eacute; pasar&iacute;a si la sal se volviera ins&iacute;pida? <\/p>\n<p>Para que esto no ocurra, es necesario anunciar de nuevo con vigor y alegr&iacute;a el acontecimiento de la muerte y resurrecci&oacute;n de Cristo, coraz&oacute;n del cristianismo, el n&uacute;cleo y fundamento de nuestra fe, recio soporte de nuestras certezas, viento impetuoso que disipa todo miedo e indecisi&oacute;n, cualquier duda y c&aacute;lculo humano. La resurrecci&oacute;n de Cristo nos asegura que ning&uacute;n poder adverso podr&aacute; jam&aacute;s destruir la Iglesia. As&iacute;, pues, nuestra fe tiene fundamento, pero hace falta que esta fe se haga vida en cada uno de nosotros. Por tanto, se ha de hacer un gran esfuerzo capilar para que todo cristiano se convierta en un testigo capaz de dar cuenta siempre y a todos de la esperanza que lo anima (cf. <i>1 P<\/i> 3,15). S&oacute;lo Cristo puede satisfacer plenamente los anhelos m&aacute;s profundos del coraz&oacute;n humano y dar respuesta a sus interrogantes que m&aacute;s le inquietan sobre el sufrimiento, la injusticia y el mal, sobre la muerte y la vida del m&aacute;s all&aacute;. <\/p>\n<p>Queridos hermanos y j&oacute;venes amigos, Cristo est&aacute; siempre con nosotros y camina siempre con su Iglesia, la acompa&ntilde;a y la protege, como &Eacute;l nos dijo: &laquo;Yo estoy con vosotros todos los d&iacute;as, hasta el fin del mundo&raquo; (<i>Mt<\/i> 28,20). Nunca dud&eacute;is de su presencia. Buscad siempre al Se&ntilde;or Jes&uacute;s, creced en la amistad con &Eacute;l, recibidlo en la comuni&oacute;n. Aprended a escuchar y conocer su palabra y a reconocerlo tambi&eacute;n en los pobres. Vivid vuestra existencia con alegr&iacute;a y entusiasmo, seguros de su presencia y su amistad gratuita, generosa, fiel hasta la muerte de cruz. Dad testimonio a todos de la alegr&iacute;a por su presencia, fuerte y suave, comenzando por vuestros coet&aacute;neos. Decidles que es hermoso ser amigo de Jes&uacute;s y que vale la pena seguirlo. Mostrad con vuestro entusiasmo que, de las muchas formas de vivir que el mundo parece ofrecernos hoy \u2013 aparentemente todas del mismo nivel \u2013, la &uacute;nica en la que se encuentra el verdadero sentido de la vida&nbsp; y, por tanto, la alegr&iacute;a aut&eacute;ntica y duradera, es siguiendo a Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>Buscad cada d&iacute;a la protecci&oacute;n de Mar&iacute;a, Madre del Se&ntilde;or y espejo de toda santidad. Ella, la toda Santa, os ayudar&aacute; a ser fieles disc&iacute;pulos de su Hijo Jesucristo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2010 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A PORTUGAL EN EL 10&deg; ANIVERSARIO DE LA BEATIFICACI&Oacute;N DE JACINTA Y FRANCISCO, PASTORCILLOS DE F&Aacute;TIMA (11-14 DE MAYO DE 2010) SANTA MISA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Terreiro do Pa&ccedil;o de Lisboa Martes 11 de mayo de 2010 (V&iacute;deo) &nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Queridos hermanos y hermanas, j&oacute;venes amigos &laquo;Id y haced disc&iacute;pulos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-mayo-de-2010-viaje-apostolico-a-portugal-en-el-10-aniversario-de-la-beatificacion-de-jacinta-y-francisco-los-pastorcillos-de-fatima-santa-misa-en-el-terreiro-do-paco-de-lisboa\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab11 de mayo de 2010: Viaje Apost\u00f3lico a Portugal en el 10\u00b0 aniversario de la beatificaci\u00f3n de Jacinta y Francisco, los pastorcillos de F\u00e1tima &#8211; Santa Misa en el Terreiro do Pa\u00e7o de Lisboa\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40970","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40970","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40970"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40970\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40970"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40970"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40970"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}