{"id":40971,"date":"2016-10-06T15:15:08","date_gmt":"2016-10-06T20:15:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-mayo-de-2010-celebracion-de-las-exequias-del-cardenal-luigi-poggi\/"},"modified":"2016-10-06T15:15:08","modified_gmt":"2016-10-06T20:15:08","slug":"7-de-mayo-de-2010-celebracion-de-las-exequias-del-cardenal-luigi-poggi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-mayo-de-2010-celebracion-de-las-exequias-del-cardenal-luigi-poggi\/","title":{"rendered":"7 de mayo de 2010: Celebraci\u00f3n de las exequias del cardenal Luigi Poggi"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI <br \/> EN LAS EXEQUIAS DEL CARDENAL LUIGI POGGI<\/font><\/b><\/p>\n<p> Altar de la C&aacute;tedra de la bas&iacute;lica vaticana<br \/> Viernes 7 de mayo de 2010<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Venerados hermanos; <br \/> ilustres se&ntilde;ores y se&ntilde;oras; <br \/> queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> Os hab&eacute;is reunido en torno al altar del Se&ntilde;or para acompa&ntilde;ar con la celebraci&oacute;n del sacrificio eucar&iacute;stico, en el que se actualiza el Misterio pascual, el &uacute;ltimo viaje del querido cardenal Luigi Poggi, que el Se&ntilde;or ha llamado a su presencia. Os dirijo a cada uno mi cordial saludo y doy las gracias en particular al cardenal Sodano que, como decano del Colegio cardenalicio, ha presidido la santa misa exequial.<\/p>\n<p align=\"left\"> El Evangelio que se ha proclamado en esta celebraci&oacute;n nos ayuda a vivir m&aacute;s intensamente el triste momento de la separaci&oacute;n de nuestro difunto hermano de la vida terrena. La esperanza en la resurrecci&oacute;n, basada en la palabra misma de Jes&uacute;s: &laquo;Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en &eacute;l, tenga vida eterna y que yo lo resucite el &uacute;ltimo d&iacute;a&raquo; (<i>Jn<\/i> 6, 40), mitiga el dolor por la p&eacute;rdida de su persona. Ante el misterio de la muerte, para el hombre que no tiene fe parece que todo se pierde irremediablemente. Es la palabra de Cristo, entonces, la que ilumina el camino de la vida y confiere valor a cada uno de sus momentos. Jesucristo es el Se&ntilde;or de la vida, y vino para resucitar en el &uacute;ltimo d&iacute;a todo lo que el Padre le hab&iacute;a confiado (cf. <i>Jn<\/i> 6, 39). Este es tambi&eacute;n el mensaje que Pedro anuncia con gran fuerza en el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s (cf. <i>Hch<\/i> 2, 14. 22-28). Muestra que Jes&uacute;s no pod&iacute;a ser retenido por la muerte. Dios lo libr&oacute; de sus angustias, porque no era posible que la muerte lo tuviera en su poder. En la cruz Cristo obtuvo su victoria, que se deb&iacute;a manifestar con la superaci&oacute;n de la muerte, es decir, con su resurrecci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> En este horizonte de fe nuestro difunto hermano vivi&oacute; toda su existencia, consagrada a Dios y al servicio de los hermanos, convirti&eacute;ndose as&iacute; en testigo de la fe valiente que sabe confiar en Dios. Podemos decir que toda la misi&oacute;n sacerdotal del cardenal Luigi Poggi estuvo dedicada al servicio directo de la Santa Sede. Naci&oacute; en Piacenza el 25 de noviembre de 1917. Despu&eacute;s de los estudios eclesi&aacute;sticos en el colegio &laquo;Alberoni&raquo; y de la ordenaci&oacute;n sacerdotal, que recibi&oacute; el 28 de julio de 1940, prosigui&oacute; sus estudios en Roma, donde obtuvo la licenciatura<i> in utroque iure<\/i> y desempe&ntilde;&oacute; el ministerio sacerdotal en algunas parroquias romanas. Entr&oacute; en la Pontificia Academia Eclesi&aacute;stica y en 1945 comenz&oacute; su trabajo en la que entonces era la primera secci&oacute;n de la Secretar&iacute;a de Estado: a&ntilde;os dif&iacute;ciles, durante los cuales trabaj&oacute; con plena dedicaci&oacute;n al servicio de la Iglesia. Despu&eacute;s de una primera misi&oacute;n, en la primavera de 1963, ante el Gobierno de la Rep&uacute;blica de T&uacute;nez para llegar a un <i>modus vivendi<\/i> entre la Santa Sede y el Gobierno de aquel pa&iacute;s acerca de la situaci&oacute;n jur&iacute;dica de la Iglesia cat&oacute;lica en T&uacute;nez, en abril de 1965 fue nombrado delegado apost&oacute;lico para &Aacute;frica central, con dignidad de arzobispo y jurisdicci&oacute;n sobre Camer&uacute;n, Chad, Congo-Brazzaville, Gab&oacute;n y Rep&uacute;blica Centroafricana. En mayo de 1969 fue promovido a nuncio apost&oacute;lico en Per&uacute;, donde permaneci&oacute; hasta agosto de 1973, cuando lo llamaron a Roma con la misi&oacute;n de nuncio apost&oacute;lico con encargos especiales, espec&iacute;ficamente para mantener contactos con los Gobiernos de Polonia, Hungr&iacute;a, Checoslovaquia, Ruman&iacute;a y Bulgaria, con el fin de mejorar la situaci&oacute;n de la Iglesia cat&oacute;lica en esos pa&iacute;ses. <\/p>\n<p align=\"left\"> En julio de 1974 se institucionalizaron las relaciones entre la Santa Sede y el Gobierno polaco y monse&ntilde;or Poggi fue nombrado jefe de la delegaci&oacute;n de la Santa Sede para los contactos permanentes de trabajo con el Gobierno de Polonia. En ese per&iacute;odo realiz&oacute; numerosos viajes a Polonia y se encontr&oacute; con muchas personalidades tanto pol&iacute;ticas como eclesi&aacute;sticas; as&iacute;, siguiendo las huellas de su superior, el cardenal Agostino Casaroli, se convirti&oacute; en un protagonista de la <i>ostpolitik<\/i> vaticana en los pa&iacute;ses del bloque comunista. El 19 de abril de 1986 fue nombrado nuncio apost&oacute;lico en Italia; precisamente desde entonces se encarg&oacute; a esta nunciatura tambi&eacute;n estudiar todo lo relativo a las provisiones episcopales en el pa&iacute;s. Asimismo, en aquel per&iacute;odo, fue &eacute;l, en calidad de representante pontificio, quien se ocup&oacute; de una delicada fase de reordenaci&oacute;n de las di&oacute;cesis italianas. Creado y publicado cardenal en el consistorio del 26 de noviembre de 1994, fue nombrado por el venerable Juan Pablo II archivero y bibliotecario de la santa Iglesia romana, y conserv&oacute; este cargo hasta marzo de 1998. <\/p>\n<p align=\"left\"> Queridos hermanos, se acaban de proclamar las palabras del ap&oacute;stol san Pablo: &laquo;Si hemos muerto con Cristo, creemos que tambi&eacute;n viviremos con &eacute;l&raquo; (<i>Rm<\/i> 6, 8). Esta p&aacute;gina de la carta a los Romanos constituye uno de los textos fundamentales del Leccionario lit&uacute;rgico. En efecto, cada a&ntilde;o se lee durante la Vigilia pascual. Pensemos en estas iluminadoras palabras de san Pablo mientras con conmoci&oacute;n damos al querido cardenal Luigi Poggi la &uacute;ltima despedida. &iexcl;Cu&aacute;ntas veces &eacute;l mismo las habr&aacute; le&iacute;do, meditado y comentado! Lo que el Ap&oacute;stol escribe a prop&oacute;sito de la uni&oacute;n m&iacute;stica del bautizado con Cristo muerto y resucitado, ahora lo est&aacute; viviendo en la realidad ultraterrena, desvinculado de los condicionamientos que el pecado impone a la naturaleza humana. &laquo;Pues \u2014como afirma san Pablo en ese mismo pasaje\u2014 el que est&aacute; muerto, queda librado del pecado&raquo; (<i>Rm<\/i> 6, 7). La uni&oacute;n sacramental, pero real, con el Misterio pascual de Cristo abre al bautizado la perspectiva de participar en su misma gloria. Y esto tiene una consecuencia ya para la vida de este mundo, porque, si en virtud del bautismo nosotros ya participamos en la resurrecci&oacute;n de Cristo, entonces ya ahora &laquo;podemos vivir una vida nueva&raquo; (<i>Rm<\/i> 6, 4). Por esta raz&oacute;n, la piadosa muerte de un hermano en Cristo, m&aacute;s a&uacute;n si est&aacute; marcado por el car&aacute;cter sacerdotal, siempre es motivo de &iacute;ntimo y agradecido asombro, por el designio de la paternidad divina, que nos libra del poder de las tinieblas y nos traslada al reino del Hijo de su amor (cf. <i>Col<\/i> 1, 13). <\/p>\n<p align=\"left\"> Mientras invocamos para este hermano nuestro la intercesi&oacute;n materna de la sant&iacute;sima Virgen Mar&iacute;a, Reina de los Ap&oacute;stoles y Madre de la Iglesia, encomendamos su alma elegida al Padre de la vida, para que lo introduzca en el lugar preparado para sus amigos, servidores fieles del Evangelio y de la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2010 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI EN LAS EXEQUIAS DEL CARDENAL LUIGI POGGI Altar de la C&aacute;tedra de la bas&iacute;lica vaticana Viernes 7 de mayo de 2010 &nbsp; Venerados hermanos; ilustres se&ntilde;ores y se&ntilde;oras; queridos hermanos y hermanas: Os hab&eacute;is reunido en torno al altar del Se&ntilde;or para acompa&ntilde;ar con la celebraci&oacute;n del sacrificio eucar&iacute;stico, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-mayo-de-2010-celebracion-de-las-exequias-del-cardenal-luigi-poggi\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab7 de mayo de 2010: Celebraci\u00f3n de las exequias del cardenal Luigi Poggi\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40971","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40971","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40971"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40971\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40971"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40971"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40971"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}