{"id":40975,"date":"2016-10-06T15:15:14","date_gmt":"2016-10-06T20:15:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/18-de-abril-de-2010-viaje-apostolico-a-malta-santa-misa-en-la-plaza-de-los-graneros-floriana\/"},"modified":"2016-10-06T15:15:14","modified_gmt":"2016-10-06T20:15:14","slug":"18-de-abril-de-2010-viaje-apostolico-a-malta-santa-misa-en-la-plaza-de-los-graneros-floriana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/18-de-abril-de-2010-viaje-apostolico-a-malta-santa-misa-en-la-plaza-de-los-graneros-floriana\/","title":{"rendered":"18 de abril de 2010: Viaje apost\u00f3lico a Malta &#8211; Santa Misa en la Plaza de los Graneros (Floriana)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/travels\/2010\/index_malta.html\"> VIAJE APOST&Oacute;LICO A MALTA <br \/> CON OCASI&Oacute;N DEL 1950&deg; ANIVERSARIO <br \/> DEL NAUFRAGIO DE SAN PABLO<font size=\"4\"><br \/> <\/font>(17-18 DE ABRIL DE 2010)<\/a><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>SANTA MISA<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HO<\/i><\/b><\/font><i><b><font color=\"#663300\" size=\"4\">MIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Plaza de los Graneros &#8211; Floriana<br \/> Domingo 18 de abril de 2010 <\/font> <\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> <b> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> (<a onclick=\"window.open('http:\/\/vod.vatican.va\/messaeng18042010.mov','','height=260,width=320,left=200,top=200,resizable=0,scrollbars=0,toolbar=0,status=0');\" href=\"#\">V&iacute;deo<\/a>)<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>&nbsp;<\/i><\/font><\/p>\n<p><i>Queridos hermanos y hermanas en Jesucristo<br \/> Ma&#x127;bubin uliedi<\/i> [Queridos hijos e hijas]<\/p>\n<p>Me es muy grato estar con todos vosotros ante la hermosa iglesia de San Publio para celebrar el gran misterio del amor de Dios que se manifiesta en la sagrada Eucarist&iacute;a. En este momento, la alegr&iacute;a del tiempo pascual llena nuestros corazones, porque estamos celebrando la victoria de Cristo, la victoria de la vida sobre el pecado y la muerte. Es una alegr&iacute;a que transforma nuestras vidas y nos llena de esperanza en el cumplimiento de las promesas de Dios. Cristo ha resucitado, &iexcl;aleluya!<\/p>\n<p>Saludo al Presidente de la Rep&uacute;blica y la Se&ntilde;ora Abela, a las autoridades civiles de esta querida naci&oacute;n, y todo el pueblo de Malta y Gozo. Doy las gracias al arzobispo Paul Cremona por sus amables palabras y saludo tambi&eacute;n al obispo Grech y al obispo De Pasquale, al arzobispo Mercieca, al obispo Cauchi y a los dem&aacute;s obispos y sacerdotes presentes, as&iacute; como a todos los fieles cristianos de la Iglesia en Malta y Gozo. Desde mi llegada ayer por la tarde, he experimentado la misma bienvenida calurosa que vuestros antepasados dieron al ap&oacute;stol Pablo en el a&ntilde;o sesenta.<\/p>\n<p>Muchos viajeros han desembarcado aqu&iacute; a lo largo de vuestra historia. La riqueza y variedad de la cultura de Malta es un signo de que vuestro pueblo se ha beneficiado enormemente con el intercambio de dones y la hospitalidad para con los visitantes llegados por mar. Y es significativo que hay&aacute;is sabido discernir lo mejor que ellos pod&iacute;an ofrecer.<\/p>\n<p>Os exhorto a seguir haci&eacute;ndolo as&iacute;. No todo lo que el mundo de hoy propone es digno de ser asumido por el pueblo malt&eacute;s. Muchas voces tratan de convencernos de dejar de lado nuestra fe en Dios y su Iglesia, y elegir por nosotros mismos los valores y las creencias con que vivir. Nos dicen que no tenemos necesidad de Dios o de la Iglesia. Cuando nos sentimos tentados de darles cr&eacute;dito, hemos de recordar el episodio que nos narra el Evangelio de hoy, cuando los disc&iacute;pulos, todos ellos pescadores expertos, habiendo bregado toda la noche, no consiguieron un solo pez. Despu&eacute;s, present&aacute;ndose en la orilla, Jes&uacute;s les dijo d&oacute;nde echar las redes y la pesca fue tan grande que apenas pod&iacute;an sacarla. Abandonados a s&iacute; mismos, sus esfuerzos resultaron in&uacute;tiles; cuando Jes&uacute;s se puso a su lado, lograron una multitud de peces. Mis queridos hermanos y hermanas, si ponemos nuestra confianza en el Se&ntilde;or y seguimos sus ense&ntilde;anzas, obtendremos siempre grandes frutos.<\/p>\n<p>S&eacute; que la primera lectura de la Misa de hoy es una de las que os gusta escuchar, pues relata el naufragio de Pablo en la costa de Malta y la calurosa acogida que le dispensaron sus gentes. Es digno de subrayar que la tripulaci&oacute;n del barco, para salir del apuro, se vio obligada a tirar por la borda el cargamento, los aparejos e incluso el trigo, que era su &uacute;nico sustento. Pablo les exhort&oacute; a poner su confianza s&oacute;lo en Dios, mientras la nave era zarandeada por las olas. Tambi&eacute;n nosotros debemos poner nuestra confianza s&oacute;lo en Dios. Nos sentimos tentados por la idea de que la avanzada tecnolog&iacute;a de hoy puede responder a todas nuestras necesidades y nos salva de todos los peligros que nos acechan. Pero no es as&iacute;. En cada momento de nuestras vidas dependemos completamente de Dios, en quien vivimos, nos movemos y existimos. S&oacute;lo &eacute;l nos puede proteger del mal, s&oacute;lo &eacute;l puede guiarnos a trav&eacute;s de las tormentas de la vida, s&oacute;lo &eacute;l puede llevarnos a un lugar seguro, como lo hizo con Pablo y sus compa&ntilde;eros a la deriva ante las costas de Malta. Hicieron como Pablo les exhort&oacute; y, as&iacute;, \u201ctodos llegaron sanos y salvos a tierra\u201d (cf. <i>Hch<\/i> 27,44).<\/p>\n<p>M&aacute;s que cualquier bagaje que podamos tener con nosotros \u2013nuestros logros humanos, nuestras posesiones, nuestra tecnolog&iacute;a\u2013, lo que nos da la clave de nuestra felicidad y realizaci&oacute;n humana es nuestra relaci&oacute;n con el Se&ntilde;or. Y &eacute;l nos llama a una relaci&oacute;n de amor. Recordad la pregunta que hizo por tres veces a Pedro en la orilla del lago: \u201cSim&oacute;n, hijo de Juan, &iquest;me amas?\u201d. Bas&aacute;ndose en la respuesta afirmativa de Pedro, Jes&uacute;s le encomienda una tarea, la tarea de apacentar su reba&ntilde;o. Aqu&iacute; vemos el fundamento de todo ministerio pastoral en la Iglesia. Nuestro amor por el Se&ntilde;or es lo que debe dirigir todos los aspectos de nuestra predicaci&oacute;n y ense&ntilde;anza, nuestra celebraci&oacute;n de los sacramentos y nuestra preocupaci&oacute;n por el Pueblo de Dios. Nuestro amor por el Se&ntilde;or es lo que nos impulsa a amar a quienes &eacute;l ama, y a aceptar de buen grado la tarea de comunicar su amor a quienes servimos. Durante la Pasi&oacute;n de nuestro Se&ntilde;or, Pedro lo neg&oacute; tres veces. Ahora, despu&eacute;s de la resurrecci&oacute;n, Jes&uacute;s lo insta por tres veces a confesar su amor, ofreciendo as&iacute; el perd&oacute;n y la salvaci&oacute;n, y confi&aacute;ndole al mismo tiempo la misi&oacute;n. La pesca milagrosa pone de manifiesto que los Ap&oacute;stoles depend&iacute;an de Dios para el &eacute;xito de sus proyectos en la tierra. El di&aacute;logo entre Pedro y Jes&uacute;s subraya la necesidad de la misericordia divina para curar sus heridas espirituales, las heridas del pecado. En cada &aacute;mbito de nuestras vidas, necesitamos la ayuda de la gracia de Dios. Con &eacute;l, podemos hacer todo; sin &eacute;l no podemos hacer nada.<\/p>\n<p>Sabemos por el Evangelio de san Marcos los signos que acompa&ntilde;an a los que ponen su fe en Jes&uacute;s: coger&aacute;n serpientes con la mano y no les har&aacute;n da&ntilde;o, impondr&aacute;n las manos a los enfermos y sanar&aacute;n (cf. <i>Mc<\/i> 16,18). Estos signos fueron inmediatamente reconocidos por vuestros antepasados, cuando Pablo estuvo entre ellos. Una v&iacute;bora le mordi&oacute; la mano, pero le bast&oacute; sacud&iacute;rsela y echarla al fuego, sin sufrir da&ntilde;o alguno. Lo llevaron a ver al padre de Publio, el \u201cprincipal\u201d de la isla y, despu&eacute;s de rezar e imponerle las manos, Pablo le cur&oacute;. De todos los dones que han llegado a estas costas a trav&eacute;s de la historia de sus gentes, el mayor de todos fue el que trajo Pablo, y es m&eacute;rito vuestro el que fuera inmediatamente acogido y custodiado. G&#x127;o&#x17c;&#x17c;u l-fidi u l-li valuri takom l-Appostlu Missierkom San Pawl. [Conservad la fe y los valores que os ha transmitido vuestro padre, el ap&oacute;stol san Pablo]. Seguid desvelando la riqueza y la profundidad de don recibido de Pablo y tratad de transmitirlo no s&oacute;lo a vuestros hijos, sino tambi&eacute;n a todos los que encontr&eacute;is. Todo visitante de Malta deber&iacute;a sentirse impresionado por la devoci&oacute;n de su pueblo, por la fe vibrante que se manifiesta en sus celebraciones, por la belleza de sus iglesias y santuarios. Pero ese don debe ser compartido con los dem&aacute;s, ha de ser comunicado. Como ense&ntilde;&oacute; Mois&eacute;s al pueblo de Israel, las palabras del Se&ntilde;or \u201cquedar&aacute;n en tu memoria; se las repetir&aacute;s a tus hijos y hablar&aacute;s de ellas estando en casa y yendo de camino, acostado y levantado\u201d (<i>Dt<\/i> 6,6-7). Esto lo entendi&oacute; muy bien el primer santo canonizado de Malta, Dun &#x120;or&#x121; Preca. Su incansable labor de catequesis, inspirando en j&oacute;venes y mayores el amor por la doctrina cristiana y una profunda devoci&oacute;n por la Palabra de Dios encarnada, es un ejemplo que os exhorto a seguir. Recordad que el intercambio de dones entre estas islas y el resto del mundo es un proceso de doble direcci&oacute;n. Lo que recib&iacute;s, examinadlo con atenci&oacute;n, y lo valioso que ten&eacute;is, sabedlo compartir con los dem&aacute;s.<\/p>\n<p>En este a&ntilde;o dedicado a la celebraci&oacute;n del gran don del sacerdocio, quisiera dirigir una palabra particular a los sacerdotes aqu&iacute; presentes. Dun &#x120;or&#x121; fue un sacerdote de extraordinaria humildad, bondad, mansedumbre y generosidad, profundamente dedicado a la oraci&oacute;n y lleno de pasi&oacute;n por comunicar las verdades del Evangelio. Que os sirva de modelo e inspiraci&oacute;n en vuestros esfuerzos por cumplir la misi&oacute;n recibida de apacentar la grey del Se&ntilde;or. Recordad tambi&eacute;n la pregunta que el Resucitado hizo por tres veces a Pedro: \u201c&iquest;Me amas?\u201d Esta es la pregunta que hace a cada uno de vosotros. &iquest;Lo am&aacute;is? &iquest;Quer&eacute;is servirle con la entrega de toda vuestra vida? &iquest;Dese&aacute;is guiar a los otros para que lo conozcan y lo amen? Como Pedro, tened el valor de responder: \u201cS&iacute;, Se&ntilde;or, t&uacute; sabes que te amo\u201d; y acoged con gratitud la hermosa tarea que &eacute;l os ha asignado. La misi&oacute;n confiada al sacerdote es verdaderamente un servicio a la alegr&iacute;a, a la alegr&iacute;a de Dios que quiere entrar en el mundo (cf. <i>Homil&iacute;a<\/i>, 24 de abril de 2005).<\/p>\n<p>Al mirar ahora a mi alrededor la gran multitud reunida aqu&iacute;, en Floriana, para la celebraci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a, vuelvo a pensar en la escena descrita en la segunda lectura de hoy, en la cual millares de millares unieron sus voces en un gran canto de alabanza: \u201cAl que se sienta en el trono y al Cordero, la alabanza, el honor, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos\u201d (<i>Ap<\/i> 5,13).<\/p>\n<p>Seguid cantando este himno, como alabanza al Se&ntilde;or resucitado y como acci&oacute;n de gracias por sus innumerables dones. Concluyo mi exhortaci&oacute;n esta ma&ntilde;ana con las palabras de san Pablo, ap&oacute;stol de Malta: \u201cL-im&#x127;abba tieg&#x127;i tkun mag&#x127;kom ilkoll fi Kristu &#x120;es&ugrave;\u201d [Os amo a todos en Cristo Jes&uacute;s] (<i>1 Co<\/i> 16,24).<\/p>\n<p>Ikun imfa&#x127;&#x127;ar &#x120;es&ugrave; Kristu [Alabado sea Jesucristo].<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2010 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A MALTA CON OCASI&Oacute;N DEL 1950&deg; ANIVERSARIO DEL NAUFRAGIO DE SAN PABLO (17-18 DE ABRIL DE 2010) SANTA MISA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Plaza de los Graneros &#8211; Floriana Domingo 18 de abril de 2010 (V&iacute;deo) &nbsp; Queridos hermanos y hermanas en Jesucristo Ma&#x127;bubin uliedi [Queridos hijos e hijas] Me es &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/18-de-abril-de-2010-viaje-apostolico-a-malta-santa-misa-en-la-plaza-de-los-graneros-floriana\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab18 de abril de 2010: Viaje apost\u00f3lico a Malta &#8211; Santa Misa en la Plaza de los Graneros (Floriana)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40975","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40975","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40975"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40975\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40975"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40975"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40975"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}