{"id":40984,"date":"2016-10-06T15:15:29","date_gmt":"2016-10-06T20:15:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-febrero-de-2010-memoria-de-la-virgen-maria-de-lourdes-xviii-jornada-mundial-del-enfermo\/"},"modified":"2016-10-06T15:15:29","modified_gmt":"2016-10-06T20:15:29","slug":"11-de-febrero-de-2010-memoria-de-la-virgen-maria-de-lourdes-xviii-jornada-mundial-del-enfermo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-febrero-de-2010-memoria-de-la-virgen-maria-de-lourdes-xviii-jornada-mundial-del-enfermo\/","title":{"rendered":"11 de febrero de 2010: Memoria de la Virgen Mar\u00eda de Lourdes &#8211; XVIII Jornada Mundial del Enfermo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/libretti\/2010\/20100211.pdf\">MEMORIA LIT&Uacute;RGICA DE LA VIRGEN DE LOURDES<br \/>XVIII JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HOMIL&Iacute;A<\/i><\/b><\/font><b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\"> DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Bas&iacute;lica de San Pedro<br \/> Jueves 11 de febrero de 2010<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <b> (<\/b><\/font><b><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><a href=\"#\" onclick=\"window.open('http:\/\/vod.vatican.va\/messa11022010.mov','','height=260,width=320,left=200,top=200,resizable=0,scrollbars=0,toolbar=0,status=0');\">V&iacute;deo<\/a><\/font><\/b><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><b>)<br \/> <\/b><\/font> <i> <font color=\"#663300\" size=\"2\"><b> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/news_services\/liturgy\/photogallery\/2010\/20100211\/index.html\">Im&aacute;genes de la celebraci&oacute;n<\/a><\/b><\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Se&ntilde;ores cardenales; <br \/> venerados hermanos en el episcopado; <br \/> queridos hermanos y hermanas: <\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">Los Evangelios, en las sint&eacute;ticas descripciones de la breve pero intensa vida p&uacute;blica de Jes&uacute;s, atestiguan que &eacute;l anuncia la Palabra y obra curaciones de enfermos, signo por excelencia de la cercan&iacute;a del reino de Dios. Por ejemplo, san Mateo escribe: &quot;Recorr&iacute;a Jes&uacute;s toda Galilea, ense&ntilde;ando en sus sinagogas, proclamando la buena nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo&quot; (<i>Mt<\/i> 4, 23; cf. 9, 35). La Iglesia, a la que se ha confiado la tarea de prolongar en el espacio y en el tiempo la misi&oacute;n de Cristo, no puede desatender estas dos obras esenciales: evangelizaci&oacute;n y cuidado de los enfermos en el cuerpo y en el esp&iacute;ritu. De hecho, Dios quiere curar a todo el hombre y en el Evangelio la curaci&oacute;n del cuerpo es signo de la sanaci&oacute;n m&aacute;s profunda que es la remisi&oacute;n de los pecados (cf. <i>Mc<\/i> 2, 1-12). No sorprende, por lo tanto, que Mar&iacute;a, Madre y modelo de la Iglesia, sea invocada y venerada como &quot;<i>Salus infirmorum<\/i>&quot;, &quot;Salud de los enfermos&quot;. Como primera y perfecta disc&iacute;pula de su Hijo, siempre ha mostrado, acompa&ntilde;ando el camino de la Iglesia, una especial solicitud por los que sufren. De ello dan testimonio los miles de personas que se acercan a los santuarios marianos para invocar a la Madre de Cristo y encuentran en ella fuerza y alivio. El relato evang&eacute;lico de la Visitaci&oacute;n (cf. <i>Lc<\/i> 1, 39-56) nos muestra c&oacute;mo la Virgen, despu&eacute;s de la anunciaci&oacute;n del &Aacute;ngel, no retuvo el don recibido, sino que parti&oacute; inmediatamente para ayudar a su anciana prima Isabel, quien llevaba seis meses gestando a Juan. En el apoyo ofrecido por Mar&iacute;a a su familiar que vive, en edad avanzada, una situaci&oacute;n delicada como el embarazo, vemos prefigurada toda la acci&oacute;n de la Iglesia en apoyo de la vida necesitada de cuidados. <\/p>\n<p align=\"left\">El Consejo pontificio para la pastoral de la salud, instituido hace 25 a&ntilde;os por el venerable Juan Pablo II, es indudablemente una expresi&oacute;n privilegiada de esa solicitud. Nuestro pensamiento se dirige con agradecimiento al cardenal Fiorenzo Angelini, primer presidente del dicasterio y desde siempre apasionado animador de este &aacute;mbito de actividad eclesial; as&iacute; como al cardenal Javier Lozano Barrag&aacute;n, quien hasta hace pocos meses ha dado continuidad y crecimiento a ese servicio. Con viva cordialidad dirijo, adem&aacute;s, al actual presidente, monse&ntilde;or Zygmunt Zimowski, que ha asumido esta significativa e importante herencia, mi saludo, que extiendo a todos los oficiales y al personal que en este cuarto de siglo han colaborado encomiablemente en ese oficio de la Santa Sede. Deseo saludar, asimismo, a las asociaciones y a los organismos que se encargan de la organizaci&oacute;n de la Jornada del enfermo, en particular la UNITALSI y la Obra Romana de Peregrinaciones. Naturalmente, la bienvenida m&aacute;s afectuosa se dirige a vosotros, queridos enfermos. Gracias por haber venido y sobre todo por vuestra oraci&oacute;n, enriquecida con el ofrecimiento de vuestras pruebas y sufrimientos. Y el saludo se dirige adem&aacute;s a los enfermos y a los voluntarios unidos a nosotros desde Lourdes, F&aacute;tima, Czestochowa y otros santuarios marianos, a cuantos est&aacute;n en conexi&oacute;n con nosotros mediante la radio y la televisi&oacute;n, especialmente desde los centros de atenci&oacute;n o desde su casa. El Se&ntilde;or Dios, que vela constantemente por sus hijos, d&eacute; a todos alivio y consuelo. <\/p>\n<p align=\"left\">Dos son los temas principales que presenta hoy la liturgia de la Palabra: el primero es de car&aacute;cter mariano y une el Evangelio y la primera lectura, tomada del cap&iacute;tulo final del <i>libro de Isa&iacute;as<\/i>, as&iacute; como el Salmo responsorial, parte del antiguo canto de alabanza de Judit. El otro tema, que encontramos en el pasaje de la <i>carta de Santiago<\/i>, es el de la oraci&oacute;n de la Iglesia por los enfermos y, en particular, del sacramento reservado a ellos. En la memoria de las apariciones en Lourdes, lugar elegido por Mar&iacute;a para manifestar su solicitud materna por los enfermos, la liturgia se hace eco oportunamente del Magn&iacute;ficat, el c&aacute;ntico de la Virgen que exalta las maravilla de Dios en la historia de la salvaci&oacute;n: los humildes y los indigentes, as&iacute; como todos los que temen a Dios, experimentan su misericordia, que da un vuelco al destino terreno y demuestra as&iacute; la santidad del Creador y Redentor. El Magn&iacute;ficat no es el c&aacute;ntico de aquellos a quienes les sonr&iacute;e la suerte, de los que siempre van &quot;viento en popa&quot;; es m&aacute;s bien la gratitud de quien conoce los dramas de la vida, pero conf&iacute;a en la obra redentora de Dios. Es un canto que expresa la fe probada de generaciones de hombres y mujeres que han puesto en Dios su esperanza y se han comprometido en primera persona, como Mar&iacute;a, para ayudar a los hermanos necesitados. En el Magn&iacute;ficat escuchamos la voz de tantos santos y santas de la caridad; pienso en particular en los que consagraron su vida a los enfermos y los que sufren, como Camilo de Lellis y Juan de Dios, Dami&aacute;n de Veuster y Benito Menni. Quien permanece por largo tiempo cerca de las personas que sufren, conoce la angustia y las l&aacute;grimas, pero tambi&eacute;n el milagro del gozo, fruto del amor. <\/p>\n<p align=\"left\">La maternidad de la Iglesia es reflejo del amor sol&iacute;cito de Dios, del que habla el profeta Isa&iacute;as: &quot;Como una madre consuela a un hijo, as&iacute; os consolar&eacute;; en Jerusal&eacute;n ser&eacute;is consolados&quot; (<i>Is<\/i> 66, 13). Una maternidad que habla sin palabras, que suscita en los corazones el consuelo, una alegr&iacute;a &iacute;ntima, un gozo que parad&oacute;jicamente convive con el dolor, con el sufrimiento. La Iglesia, como Mar&iacute;a, custodia dentro de s&iacute; los dramas del hombre y el consuelo de Dios, los mantiene unidos a lo largo de la peregrinaci&oacute;n de la historia. A trav&eacute;s de los siglos, la Iglesia muestra los signos del amor de Dios, que sigue obrando maravillas en las personas humildes y sencillas. El sufrimiento aceptado y ofrecido, el compartir sincera y gratuitamente, &iquest;no son acaso milagros del amor? La valent&iacute;a de afrontar el mal desarmados \u2014como Judit\u2014, &uacute;nicamente con la fuerza de la fe y de la esperanza en el Se&ntilde;or, &iquest;no es un milagro que la gracia de Dios suscita continuamente en tantas personas que dedican tiempo y energ&iacute;as en ayudar a quienes sufren? Por todo esto vivimos una alegr&iacute;a que no olvida el sufrimiento, sino que lo comprende. De esta forma, en la Iglesia, los enfermos y cuantos sufren no s&oacute;lo son destinatarios de atenci&oacute;n y de cuidado, sino antes a&uacute;n y sobre todo protagonistas de la peregrinaci&oacute;n de la fe y de la esperanza, testigos de los prodigios del amor, de la alegr&iacute;a pascual que florece de la cruz y de la Resurrecci&oacute;n de Cristo. <\/p>\n<p align=\"left\">En el pasaje de la <i>carta de Santiago<\/i>, reci&eacute;n proclamado, el Ap&oacute;stol invita a esperar con constancia la venida ya pr&oacute;xima del Se&ntilde;or y, en ese contexto, dirige una exhortaci&oacute;n particular relativa a los enfermos. Esta ubicaci&oacute;n es muy interesante, porque refleja la acci&oacute;n de Jes&uacute;s que, curando a los enfermos, mostraba la cercan&iacute;a del reino de Dios. La enfermedad se contempla en la perspectiva de los &uacute;ltimos tiempos, con el realismo de la esperanza t&iacute;picamente cristiano. &quot;&iquest;Sufre alguno entre vosotros? Que ore. &iquest;Est&aacute; alguno alegre? Que cante salmos&quot;(<i>St <\/i>5, 13). Parecen escucharse palabras semejantes de san Pablo, cuando invita a vivir cada cosa en relaci&oacute;n con la novedad radical de Cristo, su muerte y resurrecci&oacute;n (cf. <i>1 Co<\/i> 7, 29-31). &quot;&iquest;Est&aacute; enfermo alguno entre vosotros? Llame a los presb&iacute;teros de la Iglesia, que oren sobre &eacute;l y le unjan con &oacute;leo en el nombre del Se&ntilde;or. Y la oraci&oacute;n de la fe salvar&aacute; al enfermo&quot; (<i>St<\/i> 5, 14-15). Aqu&iacute; es evidente la prolongaci&oacute;n de Cristo en su Iglesia: sigue siendo &eacute;l quien act&uacute;a, mediante los presb&iacute;teros; es su mismo Esp&iacute;ritu quien obra a trav&eacute;s del signo sacramental del &oacute;leo; es a &eacute;l a quien se dirige la fe, expresada en la oraci&oacute;n; y, como ocurr&iacute;a con las personas curadas por Jes&uacute;s, a todo enfermo se puede decir: tu fe, sostenida por la fe de los hermanos y de las hermanas, te ha salvado. <\/p>\n<p align=\"left\">De este texto, que contiene el fundamento y la praxis del sacramento de la Unci&oacute;n de los enfermos, se desprende al mismo tiempo una visi&oacute;n del papel de los enfermos en la Iglesia. Un papel activo para &quot;provocar&quot;, por as&iacute; decirlo, la oraci&oacute;n realizada con fe. &quot;El que est&eacute; enfermo, llame a los presb&iacute;teros&quot;. En este <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/special\/anno_sac\/index_sp.html\">A&ntilde;o sacerdotal<\/a> me complace subrayar el v&iacute;nculo entre los enfermos y los sacerdotes, una especie de alianza, de &quot;complicidad&quot; evang&eacute;lica. Ambos tienen una tarea: el enfermo debe &quot;llamar&quot; a los presb&iacute;teros, y estos deben responder, para atraer sobre la experiencia de la enfermedad la presencia y la acci&oacute;n del Resucitado y de su Esp&iacute;ritu. Y aqu&iacute; podemos ver toda la importancia de la pastoral de los enfermos, cuyo valor es verdaderamente incalculable por el bien inmenso que hace, en primer lugar al enfermo y al sacerdote mismo, pero tambi&eacute;n a los familiares, a los conocidos, a la comunidad y, por caminos desconocidos y misteriosos, a toda la Iglesia y al mundo. En efecto, cuando la Palabra de Dios habla de curaci&oacute;n, de salvaci&oacute;n, de salud del enfermo, entiende estos conceptos en sentido integral, sin separar nunca alma y cuerpo: un enfermo curado por la oraci&oacute;n de Cristo, mediante la Iglesia, es una alegr&iacute;a en la tierra y en el cielo, es una primicia de vida eterna. <\/p>\n<p align=\"left\">Queridos amigos, como escrib&iacute; en la enc&iacute;clica <i> <a href=\"\/content\/benedict-xvi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_ben-xvi_enc_20071130_spe-salvi.html\">Spe salvi<\/a><\/i>, &quot;la grandeza de la humanidad est&aacute; determinada esencialmente por su relaci&oacute;n con el sufrimiento y con el que sufre. Esto es v&aacute;lido tanto para el individuo como para la sociedad&quot; (n. 38). Al instituir un dicasterio dedicado a la pastoral sanitaria, la Santa Sede quiso ofrecer su propia contribuci&oacute;n tambi&eacute;n para promover un mundo m&aacute;s capaz de acoger y atender a los enfermos como personas. De hecho, quiso ayudarles a vivir la experiencia de la enfermedad de manera humana, no renegando de ella, sino d&aacute;ndole un sentido. Deseo concluir estas reflexiones con un pensamiento del venerable Papa Juan Pablo II, que testimoni&oacute; con su propia vida. En la carta apost&oacute;lica <i> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_letters\/documents\/hf_jp-ii_apl_11021984_salvifici-doloris.html\">Salvifici doloris<\/a><\/i> escribi&oacute;: &quot;Cristo al mismo tiempo ha ense&ntilde;ado al hombre <i>a hacer bien con el sufrimiento y a hacer bien a quien sufre. <\/i>Bajo este doble aspecto ha manifestado cabalmente el sentido del sufrimiento&quot; (n. 30). Que nos ayude la Virgen Mar&iacute;a a vivir plenamente esta misi&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 2010 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font color=\"#663300\"> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MEMORIA LIT&Uacute;RGICA DE LA VIRGEN DE LOURDESXVIII JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Bas&iacute;lica de San Pedro Jueves 11 de febrero de 2010 (V&iacute;deo) Im&aacute;genes de la celebraci&oacute;n &nbsp; Se&ntilde;ores cardenales; venerados hermanos en el episcopado; queridos hermanos y hermanas: Los Evangelios, en las sint&eacute;ticas descripciones de la breve pero intensa &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-febrero-de-2010-memoria-de-la-virgen-maria-de-lourdes-xviii-jornada-mundial-del-enfermo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab11 de febrero de 2010: Memoria de la Virgen Mar\u00eda de Lourdes &#8211; XVIII Jornada Mundial del Enfermo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40984","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40984","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40984"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40984\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40984"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40984"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40984"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}